Las cosas importantes - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 20092019

Las cosas importantes

Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Antes, ustedes no eran un pueblo; ¡pero ahora son el pueblo de Dios!; antes no habían sido compadecidos, pero ahora ya han sido compadecidos.

1 Pedro 2: 9-10

La pregunta “¿Quién soy?” ha sido debatida por filósofos y teólogos a lo largo de los siglos y sigue preguntándose todavía hoy, ya que todos queremos comprender el significado de la vida. ¿Quiénes somos frente al universo, tan vasto y aparentemente sin fin? ¿Quiénes somos en un mundo donde abismos insalvables separan a los pobres de los ricos?

A veces, esta pregunta de identidad se desarrolla en un cambio de trabajo: podemos cambiar nuestras ocupaciones y buscar algo más satisfactorio. A veces nos convierte en arqueólogos de linaje, explorando hasta donde podemos nuestras raíces ancestrales. ¿De dónde vine? ¿Cuál es mi origen? Estas son preguntas centrales compartidas por todos los humanos.

La pregunta de quién somos es importante para cada uno de nosotros. ¿Cuál crees que es el significado de tu vida? ¿Hay algún propósito general para ti? ¿Miras a alguien o algo más allá de lo que puedes ver, o debes averiguarlo solo por tu cuenta?

En el texto para hoy, Pedro nos dice que los seguidores de Cristo son un grupo selecto de personas cuya identidad les es dada por Dios. El apóstol lo resume así: linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios. También tienen una directiva: una responsabilidad de compartir. Sabiendo esto por fe, el pueblo de Dios proclama Sus excelencias para que otros también puedan experimentar Su luz maravillosa.

¡Con cuánta urgencia la comunidad de Cristo necesita involucrarse con quienes están buscando! Las preguntas planteadas anteriormente las hacen personas de todas partes: vecinos y amigos, compañeros de trabajo y familiares. Muchos de ellos se preguntan si hay algo absoluto en este universo, si algo los espera más allá de la tumba.

Y las personas elegidas de Dios tienen buenas noticias para compartir con ellos. Jesús, el Hijo de Dios y nuestro Salvador, vino a la tierra para responder las preguntas más profundas del hombre. Su triunfo sobre el pecado, la muerte y el diablo se completó con su resurrección. Hoy, Jesús invita a todos a su comunidad de fe, para que todas las personas puedan ser parte del pueblo de Dios, receptores de su misericordia y la vida eterna.

ORACIÓN: Padre celestial, bendice las palabras que usamos para compartir el Evangelio como una comunidad de creyentes. En nombre de Jesús. Amén.

Esta devoción diaria fue escrita por un escritor contribuyente para Lutheran Hour Ministries.

Para reflexionar:

1.- ¿Por qué crees que Dios llama a su pueblo un “real sacerdocio”?

2.- Esta semana, trata de entablar una conversación con un compañero, amigo o familiar sobre las cosas importantes de la vida.

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Una pregunta personal- Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 19/09/2019

Una pregunta personal

Alguien le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Y él respondió: «Hagan todo lo posible para entrar por la puerta angosta, porque yo les digo que muchos tratarán de entrar y no podrán hacerlo. En cuanto el padre de familia se levante y cierre la puerta, y ustedes desde afuera comiencen a golpear la puerta y a gritar: “¡Señor, Señor; ábrenos!”, él les responderá: “No sé de dónde salieron ustedes”. Entonces ustedes comenzarán a decir: “Hemos comido y bebido en tu compañía, y tú has enseñado en nuestras plazas”. Pero él les responderá: “No sé de dónde salieron ustedes. ¡Apártense de mí todos ustedes, hacedores de injusticia!”.

Lucas 13:23-27

¿Alguna vez has notado que Jesús raramente contesta las preguntas que le hacen? Aquí, por ejemplo, alguien le pregunta: “Señor, ¿son pocos los que se salvan?”. Es una pregunta sobre números. Pero rápido como un relámpago, Jesús vuelve a plantearla en una forma muy personal: “Hagan todo lo posible para entrar por la puerta angosta”. En otras palabras, está diciendo: “Los números no importan. ¿Qué hay de ti? ¿Vas a estar tú entre los salvados? Esa es la pregunta en la que deberías estar pensando”.

Y continúa describiendo personas como nosotros que de alguna manera fallaron, personas cuya relación con Jesús permaneció en el reino teórico durante demasiado tiempo, hasta que se cerró la puerta y se perdió la oportunidad. Luego, cuando finalmente piden entrar, Jesús les dice sinceramente que no sabe de dónde vienen. ¿Quiénes son? Bueno, le dicen que él debe conocerlos. Después de todo, “hemos comido y bebido en tu compañía, y tú has enseñado en nuestras plazas”.

Qué forma más extraña de decirlo, ¿no es cierto? No dicen: “Hemos comido y bebido contigo”, como si compartieran una mesa con Jesús como amigos; si no, “tuvimos nuestra pequeña cena mientras estabas pasando por ahí”. Y dicen: “Tú has enseñado en nuestras plazas”, no en nuestros hogares, no para nuestras familias, sino afuera, junto con todos los otros ruidos de la calle que no significaron nada para nosotros. ¡Qué cosa más aterradora para admitir! No conocen a Jesús, por lo que él no los conoce a ellos.

Así no tenemos que ser nosotros. Nunca deberíamos ser así, porque el Espíritu Santo nos ha traído a la fe en Jesús, nos ha llevado a través de la puerta angosta a comer y beber el cuerpo y la sangre de Jesús en su propia mesa y a escuchar su enseñanza en su propia casa y la nuestra. Jesús no es nuestro Salvador teórico de “algún día”: Él es quien ya ha dado su vida por nosotros cuando murió en la cruz, y quien resucitó de los muertos para darnos una vida nueva y eterna. Jesús nos ha llamado a sí mismo y da la bienvenida a todos los que confían en él.

ORACIÓN: Querido Dios, acércanos cada vez más a Jesús, y permite que tu Espíritu Santo viva siempre en nosotros. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Qué significa conocer realmente a alguien?

2.- ¿Cómo puedes estar seguro de que Jesús es realmente tuyo y que tú eres realmente de él?

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Ayuda en la lucha - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 18/09/2019

Ayuda en la lucha

Levanten, pues, las manos caídas y las rodillas entumecidas; enderecen las sendas por donde van, para que no se desvíen los cojos, sino que sean sanados.

Hebreos 12:12-13

Un boxeador se sienta en la esquina del ring, codos apoyados en las cuerdas, manos enguantadas colgando caídas. La sangre le gotea por la esquina de la boca y un brillo de color frambuesa comienza a hinchar su ojo derecho. La habitación es oscura, húmeda de sudor y llena de humo.

Después de sufrir una lluvia de golpes de un oponente que pensó que podía aguantar, casi agotado se pregunta cuánto más va a poder soportar. Le duelen las costillas, le zumban los oídos y la lengua encuentra un hueco donde solía tener un diente. No contaba con esto. ¡Ring! Segunda vuelta.

¿No es así a veces con nosotros? Nos enfrentamos a oponentes que creemos que podemos “aguantar” y, en nuestros mejores días, tal vez incluso derrotar. Un poco de preparación antes de la pelea y nos sentimos bastante bien. Esquivamos algunos golpes, desviamos otros y nos enorgullecemos de nuestros reflejos felinos. Estamos listos, nos decimos. “¡Ajustarse los guantes y manos a la obra!”.

¡Gran error! Al igual que el boxeador, es posible que encontremos más de lo que esperábamos. Nuestro entrenamiento físico puede funcionar contra oponentes de carne y hueso, pero jamás vamos a igualar a aquél que no solo quiere noquearnos, sino que quiere ponernos seis pies bajo tierra.

El escritor del libro a los Hebreos conoce bien las batallas que enfrentamos, y a Aquél que las enfrentó antes que nosotros. Es por eso que dice: “consideren a aquel que sufrió tanta contradicción de parte de los pecadores, para que no se cansen ni se desanimen” (Hebreos 12:3).

Cuando nos golpean de izquierda a derecha, Jesús está presente (ver Salmo 46:1). Él nos escucha cuando llamamos (1 Juan 5:14-15), y nos ayuda en nuestras necesidades. Cuando nuestras rodillas estén débiles y se agote nuestra fuerza, Dios nos revivirá. Él avivará nuestros corazones contra los enemigos que enfrentamos, asumiendo nuestra lucha y dándonos la victoria. “Cuando me encuentre angustiado, tú me infundirás nueva vida; Me defenderás de la ira de mis enemigos, y con tu diestra me levantarás victorioso” (Salmo 138:7).

¡Qué amigo nos es Cristo! Él recibió los golpes que merecíamos y nos levantó cuando estábamos derribados.

ORACIÓN: Padre celestial, luchamos contra nuestra carne y el enemigo. Enséñanos a volver a tu Palabra todos los días y encontrar allí la fuerza y el coraje que necesitamos para la vida. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Qué haces cuando tu vida se sale de control?

2.- ¿Cuáles son tus versos favoritos de las Escrituras para encontrar fuerza para la vida?

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Sobrevivientes - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 17/09/2019

Sobrevivientes

Yo sé bien lo que hacen y lo que piensan. Pero ha llegado el tiempo de juntar a todas las naciones y lenguas, y ellas vendrán y verán mi gloria. Yo pondré una señal entre ellos, y a los que sobrevivan los enviaré a las naciones. Los mandaré a Tarsis, Fut y Lud (naciones expertas en el manejo del arco); a Tubal y Javán, y a las costas lejanas que nunca supieron de mí ni vieron mi gloria. Ellos darán a conocer mi gloria entre las naciones.

Isaías 66:18-19

Este es un pasaje bíblico diferente. Suena como una profecía bastante directa del comienzo de la iglesia cristiana ese primer Pentecostés. Dios dice: “Pero ha llegado el tiempo de juntar a todas las naciones y lenguas”, que es un eco verbal de muchos pasajes de Pentecostés. Y continúa: “y ellas vendrán y verán mi gloria. Yo pondré una señal entre ellos, y a los que sobrevivan los enviaré a las naciones”

Hay una palabra que me desconcierta: es la palabra “sobrevivan”. Dios dice: “Yo pondré una señal entre ellos, y a los que sobrevivan los enviaré a las naciones”. Pero, ¿acaso el ver la gloria de Dios no es algo maravilloso y alegre? ¿No es una bendición que da vida, algo que luego compartimos con todos los que nos rodean? ¿Por qué, entonces, se refiere a las personas que ven la gloria de Dios y la comparten como “sobrevivientes”? ¿Es esto algún tipo de guerra, algún tipo de desastre?

Pareciera que sí.

Es que el ver la gloria de Dios provoca una reacción. O vemos el sacrificio de amor y entrega de Jesús y respondemos con amor y alegría propia, o no lo hacemos. Nadie bosteza al ver la cruz del Calvario. Nadie se encuentra cara a cara con el Creador de todo colgando en la cruz, y dice: “Ah, sí, creo que es interesante”. Jesús provoca una reacción, ya sea de gozo y amor o de rechazo y terror.

Si estás leyendo esto, probablemente estés entre los que “sobrevivan” tal encuentro. En algún momento, ya sea a través del bautismo o del testimonio cristiano, fuiste llevado a la cruz y el Espíritu Santo plantó la fe en tu corazón. Perteneces a Jesús, y “declaras su gloria” con tus palabras y acciones.

Pero, ¿qué de quienes no sobrevivieron?

Todos los que confiamos en Jesús somos enviados a compartir con los demás el mensaje del perdón y la vida eterna de Dios. Esto incluye a quienes lo han rechazado previamente.

Dios es paciente: su amor puede perseguir a una persona de por vida para llevarla a la fe en Jesús. Dios con gusto te usará para amar a esas personas, para cuidarlas y para compartir las Buenas Nuevas con ellas, una y otra y otra vez. Porque su objetivo es que todos sobrevivamos, ¡no, mejor que eso! Su objetivo es que todos seamos sus hijos, compartiendo la vida gozosa y eterna que Jesús obtuvo para nosotros con su sacrifico y resurrección.

ORACIÓN: Querido Señor, úsame en la forma que tú sabes es la mejor para hacer que otras personas confíen en ti. En Jesús. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo llegaste a la fe en Jesús?

2.- ¿De qué manera compartes el perdón y la vida eterna de Jesús con otras personas?

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Tú me honrarás - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 16/09/2019

Tú me honrarás

Nuestro Dios viene, pero no en silencio. Un fuego consumidor lo precede; una poderosa tempestad lo rodea… Yo soy el Dios Altísimo; en vez de sacrificios, ofréceme alabanzas y cúmpleme todos los votos que me hagas. Invócame en el día de la angustia; yo te libraré, y tú me honrarás.

Salmo 50:3, 14-15

El Salmo 50 no es un salmo suave. En él, Dios se presenta a su pueblo como una tormenta poderosa con un fuego devorador que lo precede. Es el Dios que había descendido sobre el Monte Sinaí con una voz atronadora y ante el cual los israelitas aterrorizados le habían rogado a Moisés: “Si tú hablas con nosotros, te escucharemos; pero que no hable Dios con nosotros, porque tal vez moriremos” (Éxodo 20:19b). Ahora, una vez más envuelto en fuego y tormenta, Dios viene a juzgar a su pueblo.

Dios no necesita las aves, las cabras y los toros que le ofrecen. Ciertamente, no tiene hambre de ellos. Él es el Creador: todas las bestias y aves le pertenecen. El Señor llama a su pueblo a ofrecer un tipo diferente de sacrificio: un sacrificio de acción de gracias y oración. “Invócame en el día de la angustia”, dice Dios, “yo te libraré, y tú me honrarás”. Él es el Dios que libera y salva, y en ese acto de liberación, Él es honrado.

Cuando el Dios que libera y salva caminó sobre la tierra, muchas personas apelaron a él para ser salvados. Diez leprosos le gritaron: “¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!” (Lucas 17:13b). Jesús los miró con compasión, los envió a que fueran a mostrarse a los sacerdotes y, a medida que avanzaban, fueron sanados. Nueve continuaron su camino, tal vez para ofrecer el sacrificio requerido al ser limpiados de su enfermedad. Pero uno de los diez, un samaritano, regresó a Jesús con una ofrenda diferente: el sacrificio de acción de gracias que Dios desea, “y rostro en tierra se arrojó a los pies de Jesús y le dio las gracias” (Lucas 17:16a).

El samaritano leproso ofreció el sacrificio que glorificaba a Dios. Es el sacrificio de alabanza que ofrecemos ahora, el sacrificio de alabanza que ofreceremos por toda la eternidad al Hijo de Dios, quien fue el sacrificio perfecto por nuestros pecados. Llamados por el Espíritu Santo a través del Evangelio, sabemos y creemos que nuestro Dios libera y salva. Apelamos a Él por perdón, vida y salvación y, gracias a su Hijo, nos libera y honramos su santo nombre. Ese es el sacrificio que Él desea. “El que me ofrece alabanzas, me honra” (Salmo 50:23a).

ORACIÓN: Dios Todopoderoso, acepta nuestra alabanza por todas tus bendiciones, especialmente por la salvación a través de la fe. En el nombre de Jesús. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Has visto a Dios darse a conocer en tu vida de una manera profunda?

2.- ¿Cómo reconoces el poder supremo de Dios en tu vida diaria?

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La expresión del amor - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 13/09/2019

La expresión del amor

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él.

1 Juan 4:9

“Porque de tal manera amó Dios al mundo”. Como cristianos hemos escuchado estas palabras cientos de veces. Martín Lutero se refirió a ellas diciendo que son el “Evangelio en miniatura”. Sin embargo, no siempre son tan claras y evidentes como lo fueron para quienes las escucharon por primera vez.

Para muchos de nosotros es difícil imaginar a un Dios que realmente ama al mundo. Hay tanta gente en él que es casi imposible imaginar que alguien nos ame a todos o que alguien ame al mundo en el estado triste y corrupto en que se encuentra.

Sin embargo, el mundo en que vivimos es el objeto del amor de Dios, porque Dios es parte de él. Dios se hizo carne en la persona de Jesús para venir a vivir, morir y resucitar por nosotros, dándonos así el regalo del perdón y la vida eterna junto a él… “porque de tal manera amó Dios al mundo”.

Este regalo es la máxima expresión del amor de Dios. Un amor que se declara sin ser expresado, no vale mucho. Pero “de tal manera amó Dios al mundo”, que nos dio a su Hijo y nos lo sigue dando ahora, para sacarnos de nuestra desesperación, para salvarnos de los pecados que cometemos, para llevarnos de la oscuridad a la luz.

Dios está haciendo todo esto ahora, y lo que hace nos muestra cómo es. Nunca podremos ponerlo en palabras que sean adecuadas. Nunca podremos decir todo lo que significa. Sin embargo, como pueblo de Dios lo intentaremos y, cuando lo hagamos, es probable que el Evangelio de Juan nos dé las palabras que necesitamos: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

ORACIÓN: Padre celestial, ¡tu amor no tiene límites! Por eso diste a tu Hijo unigénito por nosotros. Ayúdanos a compartirlo con quienes necesitan saberlo. En el nombre de Jesús. Amén.

The Lutheran Layman, mayo de 1979, “Dios amó al mundo” por A. Walter Hanf.

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo puedes expresar el amor de Dios a quienes te rodean, de manera que lo perciban?


2.- ¿Crees que Dios podría habernos perdonado y salvado sin que fuera necesaria la muerte de su Hijo?

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Fuego y división - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 12/09/2019

Fuego y división

Yo he venido a lanzar fuego sobre la tierra. ¡Y cómo quisiera que ya estuviera en llamas! Hay un bautismo que debo recibir, ¡y cómo me angustio esperando que se cumpla! ¿Creen ustedes que he venido a la tierra para traer paz? Pues les digo que no, sino más bien división. Porque de ahora en adelante una familia de cinco estará dividida en tres contra dos, y en dos contra tres. El padre se enfrentará con el hijo, y el hijo con el padre. La madre estará en contra de la hija, y la hija en contra de la madre. La suegra estará en contra de su nuera, y la nuera en contra de su suegra.

Lucas 12:49-53

Hace algunos años tuve una cirugía de emergencia para salvar mi vida y la de mi hijo por nacer. Durante la cirugía utilizaron cauterización, o sea, usaron electricidad para quemar parte del cuerpo y detener el sangrado o cortar el tejido. ¡Suena horrible! ¿Quién elegiría voluntariamente ser quemado? Y, sin embargo, valió la pena. Habría hecho cualquier cosa para salvar la vida de mi bebé. Mi hijo James y yo vivimos.

En este pasaje, las palabras de Jesús también son perturbadoras, tal vez incluso aterradoras. Jesús mira hacia el futuro y lo que les describe a sus discípulos es terrible. “Yo he venido a lanzar fuego sobre la tierra”, y aún más, desea que ya haya ocurrido. “Hay un bautismo que debo recibir”, lo cual es una clara referencia a su muerte. Y luego la advertencia de que no va a traer paz, sino división. ¿Qué puede valer tanto para enfrentar ese sufrimiento?

A los ojos de Jesús, una cosa vale todo el dolor: tú. Tú vales el doloroso bautismo de la muerte. Él sabe que va a sufrir; pero para él tú vales la cruz. También vales el fuego purificador del Evangelio que se va extendiendo por el mundo, saltando de ciudad en ciudad, de nación en nación. Ese fuego destruirá la oscuridad y el mal dondequiera que vaya y causará mucho dolor. Pero dejará un área limpia del mal donde podrá surgir y crecer nueva vida.

Para Jesús eres digno de división. Él es nuestro Príncipe de Paz, pero sabe perfectamente que muchas personas se negarán a recibirlo. Las familias serán divididas por causa de él. Padres e hijos elegirán lados opuestos. Los matrimonios se separarán y algunas familias echarán a un nuevo cristiano de la casa. Habrá dolor.

Tú vales todo eso para Jesús. Él te ama tanto, que eligió arriesgar todo y se sometió a sí mismo y a nosotros a esto para que puedas ser rescatado, perdonado y vivificado para siempre. Jesús no tiene remordimientos.

¿Y tú?

ORACIÓN: Querido Señor, mantenme cerca de ti cuando sufro y mis ojos fijos siempre en ti para que recuerde cuánto me amas. En el nombre de Jesús. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Por qué crees que es tan difícil para muchos creer en Dios?

2.- ¿Qué puedes hacer hoy para evitar que el amor de Jesús divida tu familia en el futuro?

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Testigos a nuestro alrededor - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 11/09/2019

Testigos a nuestro alrededor

Por lo tanto también nosotros, que tenemos tan grande nube de testigos a nuestro alrededor, liberémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo que le esperaba sufrió la cruz y menospreció el oprobio, y se sentó a la derecha del trono de Dios. Por lo tanto, consideren a aquel que sufrió tanta contradicción de parte de los pecadores, para que no se cansen ni se desanimen.

Hebreos 12: 1-3.

Estaba viendo un torneo de golf donde el líder jugaba en su país de origen. La victoria significaría, incluso para este jugador joven, ingresar a los récords del golf profesional. La competencia era feroz, como siempre lo es en estos eventos, pero él tenía una ventaja obvia: la multitud estaba con él y lo animaba; querían verlo ganar.

Y lo hizo.

Cuando el comentarista deportivo le preguntó qué le había ayudado a superar esos últimos hoyos difíciles cuando su retador estaba ganando terreno, dijo humildemente: “Fue la audiencia; me mantuvieron enfocado. Quería hacerlo por mí, pero aún más, quería hacerlo por ellos. Quería hacerlo por todos aquellos que me apoyaban y creían en mí. Esta victoria es tanto para ellos como para mí”.

Si bien el golf no es más que un juego, es un evento deportivo que presenta muchos desafíos al jugador: desde su nivel de confianza, nerviosismo y confusión, hasta el clima y el campo en sí. Aun así, el ganador del torneo antes mencionado encontró su inspiración en hacerlo para otros.

Como cristianos, quizás podamos aprender algo de esto. Hay muchos que han ido antes que nosotros por el camino de la fe, y otros que lo hacen ahora, junto a nosotros. Esta “nube de testigos” nos alienta y anima a perseverar en la carrera que corremos. ¿Alguna vez un maestro o consejero te ayudó a no rendirte? ¿Te ha mostrado un niño, como solo un niño puede, que hiciste lo correcto? ¿La idea de decepcionar a tu cónyuge te ayudó a tomar una decisión mejor?

Todos ellos son testigos en tu vida. Tu comportamiento es importante para ellos. Lo que haces y cómo vives dice mucho. Es un estímulo para ellos y es un testimonio del “autor y consumador de la fe”. Su nombre es Jesús, nuestro Campeón, quien nos da fuerzas para que no “nos cansemos ni nos desanimemos” mientras avanzamos en la misión que él nos dio.

ORACIÓN: Padre celestial, a través de los siglos tus hijos en la fe nos han dejado un maravilloso testimonio. Permítenos hacer lo mismo con aquellos que cuentan con nosotros. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿De qué manera el recordar lo que Jesús sufrió te da fuerzas para seguir adelante?

2.- ¿Qué puedes comenzar a hacer para convertirte en testigo de quienes te rodean?

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Verdad y mentiras - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 10092019

Verdad y mentiras

Así ha dicho el Señor de los ejércitos: “No hagan caso de las palabras que los profetas les anuncian. Sólo alimentan en ustedes vanas esperanzas. Sus visiones nacen de su propio corazón, y no de mis labios. Se atreven a decir a los que me desprecian que yo he dicho que tendrán paz; y a todos los que siguen a su obstinado corazón les dicen que no les sobrevendrá ningún mal… Yo no envié a esos profetas, y sin embargo ellos se dieron prisa; yo jamás les hablé, pero ellos profetizaron. Si ellos realmente se hubieran reunido conmigo, habrían hecho que mi pueblo atendiera mis palabras y se apartara de su mal camino y de sus malas obras”.

Jeremías 23:16-17, 21-22

A través de Jeremías, Dios describe una mala situación: los llamados profetas en Israel dicen hablar la palabra de Dios, pero en realidad están inventando cosas. Están diciendo lo que la gente quiere escuchar, y los que escuchan creen cada palabra. Si un hombre es malo, le adulan; y si una mujer sigue sus propios deseos malvados, le dicen que todo va a estar bien. ¡Es como si quisieran apagar un incendio con gasolina!

Quizás estés pensando: “¿Y qué? Eso fue hace mucho tiempo. Hoy las cosas son distintas; ya no tenemos profetas”. ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste en la televisión o leíste en Internet que alguien inventaba excusas para hacer el mal, dañar al pobre, ignorar una injusticia o tratar al débil a su antojo, simplemente porque se puede?

O, ¿qué pasa con los seres queridos que nos ven hacer algo malo pero se niegan a decir algo al respecto? Por ejemplo: hablar mal de alguien que no está presente; romper las reglas porque “todo el mundo lo hace”; faltarle el respeto a la autoridad; burlarse de las personas que no están de acuerdo con nosotros; exigir y esperar todo de la vida simplemente porque “lo merezco”; guardar rencores y negarse a perdonar.

Sabemos que todas estas cosas están mal y, sin embargo, las hacemos, rara vez reprendidos por quienes mejor nos conocen. Indudablemente, necesitamos ayuda. Necesitamos a alguien que pueda cambiar nuestro corazón obstinado y egoísta en un corazón que desee vivir por la verdad.

Para eso vino Jesús. En un mundo lleno de mentiras, Jesús es el aire fresco de la verdad que nos dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6), que nos exhorta: “Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí” (Mateo 11:29a), y que nos promete: “Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:31-32).

Sabemos que Jesús es digno de confianza porque dio su propia vida para salvarnos. Él nunca nos va a mentir. Pongamos nuestra confianza en él y escuchemos con entusiasmo su palabra, la palabra sembrada que puede salvar almas.

ORACIÓN: Padre celestial, enséñanos por tu Espíritu Santo a confiar en Jesús. En su Nombre. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Qué actitudes, costumbres o acciones necesitas cambiar sometiéndolas a la Palabra de Dios?

2.- ¿Cómo evitas ceder ante la presión de hacer algo que va en contra de la Palabra de Dios?

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Misericordia inquebrantable - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 09/09/2019

Misericordia inquebrantable

Todos tus mandamientos son verdaderos; ¡ayúdame, porque sin razón soy perseguido! Poco ha faltado para que me derriben, pero ni así me he apartado de tus mandamientos. ¡Dame vida, conforme a tu misericordia, para que cumpla los testimonios que has emitido!

Salmo 119:86-88

“¡Ayúdame!”. A pesar de que no había abandonado los preceptos de Dios, o quizás porque los guardaba, los enemigos del salmista casi lo habían derribado. Aún hoy, muchas personas que rechazan a Cristo persiguen activamente a su iglesia y buscan acabar con sus seguidores en la tierra. Cada año, miles de cristianos son martirizados por su fe y miles más sufren violencia, encarcelamiento y la pérdida de sus hogares, pertenencias e ingresos. Y en los países donde tal persecución es ilegal, son ridiculizados escandalosamente por su fe.

Jesús le dijo a sus discípulos: “Si el mundo los aborrece, sepan que a mí me ha aborrecido antes que a ustedes” (Juan 15:18). Jesús no abandonó los preceptos de su Padre, sino que cumplió fielmente todo lo que el Padre le dio para hacer. Sin embargo, los enemigos de Jesús lo persiguieron con odio y falsedad, tratando de volver sus propias enseñanzas contra él. Sus oponentes lograron derribarlo con éxito, o al menos eso creyeron cuando el cuerpo de Jesús fue bajado de la cruz y colocado en una tumba. Pero ese no fue el final. El salmista oró: “Dame vida, conforme a tu misericordia”. Y conforme a su misericordia el Padre le dio vida a su Hijo, resucitándolo de la muerte en la mañana de Pascua.

En su inquebrantable misericordia por nosotros y por nuestro Señor crucificado y resucitado, el Padre nos da vida. Por el poder de su Espíritu nos aferramos fielmente a su Palabra cuando nos unimos al salmista, para guardar los mandamientos de Dios y compartir con los demás todo lo que nuestro Señor ha hecho por nosotros. Unimos nuestras oraciones a las de nuestros hermanos en la fe que sufren persecución, pidiendo a Dios que los proteja con su misericordia y cuidado amoroso tanto en este tiempo, como en el que vendrá.

Los enemigos del Evangelio aún pueden tratar de derribarnos, así como intentaron poner fin a Jesús. Podemos sufrir e incluso morir por nuestra fe; pero a través de la muerte y resurrección de Jesús, la victoria ya ha sido ganada. Jesús continúa edificando su iglesia y, según su promesa, “las puertas del Hades no podrán vencerla” (Mateo 16:18b).

ORACIÓN: Señor Jesús, vela por todos los que son perseguidos por tu Nombre. Consuélalos y aliéntalos según tu santa Palabra. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez has sido despreciado o difamado por hablar de tu fe? ¿Cómo te sentiste?
2.- ¿Cómo oras por las personas difíciles en tu vida?

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