Misericordia inquebrantable - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 09/09/2019

Misericordia inquebrantable

Todos tus mandamientos son verdaderos; ¡ayúdame, porque sin razón soy perseguido! Poco ha faltado para que me derriben, pero ni así me he apartado de tus mandamientos. ¡Dame vida, conforme a tu misericordia, para que cumpla los testimonios que has emitido!

Salmo 119:86-88

“¡Ayúdame!”. A pesar de que no había abandonado los preceptos de Dios, o quizás porque los guardaba, los enemigos del salmista casi lo habían derribado. Aún hoy, muchas personas que rechazan a Cristo persiguen activamente a su iglesia y buscan acabar con sus seguidores en la tierra. Cada año, miles de cristianos son martirizados por su fe y miles más sufren violencia, encarcelamiento y la pérdida de sus hogares, pertenencias e ingresos. Y en los países donde tal persecución es ilegal, son ridiculizados escandalosamente por su fe.

Jesús le dijo a sus discípulos: “Si el mundo los aborrece, sepan que a mí me ha aborrecido antes que a ustedes” (Juan 15:18). Jesús no abandonó los preceptos de su Padre, sino que cumplió fielmente todo lo que el Padre le dio para hacer. Sin embargo, los enemigos de Jesús lo persiguieron con odio y falsedad, tratando de volver sus propias enseñanzas contra él. Sus oponentes lograron derribarlo con éxito, o al menos eso creyeron cuando el cuerpo de Jesús fue bajado de la cruz y colocado en una tumba. Pero ese no fue el final. El salmista oró: “Dame vida, conforme a tu misericordia”. Y conforme a su misericordia el Padre le dio vida a su Hijo, resucitándolo de la muerte en la mañana de Pascua.

En su inquebrantable misericordia por nosotros y por nuestro Señor crucificado y resucitado, el Padre nos da vida. Por el poder de su Espíritu nos aferramos fielmente a su Palabra cuando nos unimos al salmista, para guardar los mandamientos de Dios y compartir con los demás todo lo que nuestro Señor ha hecho por nosotros. Unimos nuestras oraciones a las de nuestros hermanos en la fe que sufren persecución, pidiendo a Dios que los proteja con su misericordia y cuidado amoroso tanto en este tiempo, como en el que vendrá.

Los enemigos del Evangelio aún pueden tratar de derribarnos, así como intentaron poner fin a Jesús. Podemos sufrir e incluso morir por nuestra fe; pero a través de la muerte y resurrección de Jesús, la victoria ya ha sido ganada. Jesús continúa edificando su iglesia y, según su promesa, “las puertas del Hades no podrán vencerla” (Mateo 16:18b).

ORACIÓN: Señor Jesús, vela por todos los que son perseguidos por tu Nombre. Consuélalos y aliéntalos según tu santa Palabra. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez has sido despreciado o difamado por hablar de tu fe? ¿Cómo te sentiste?
2.- ¿Cómo oras por las personas difíciles en tu vida?

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¿Dónde pones la mira? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 28/08/2019

¿Dónde pones la mira?

Puesto que ustedes ya han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra. Porque ustedes ya han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria.

Colosenses 3:1-4

¿Quiénes han ejercido una influencia poderosa y duradera en tu vida?

Quizás te hayan sorprendido con su gracia… su talento… su imaginación… o incluso con su misericordia. ¿Su misericordia? ¿Alguna vez has visto la misericordia en acción? Sucede. Sucede cuando el dueño del auto perdona al vecino adolescente que golpeó de refilón su auto estacionado. O cuando la mujer perdona al trabajador de la lavandería que arruinó el vestido que tanto le gustaba.

Esas personas que van más allá de lo que generalmente esperamos de los seres humanos nos impresionan, ¿no es cierto? Nos muestran una manera de reaccionar que sale de lo común. Cuánto debe haber impactado esta cualidad inesperada al apóstol Pablo cuando Jesús se encontró con él y le mostró misericordia de una manera que ni merecía ni esperaba.

Después de su conversión en el camino a Damasco, seguramente el apóstol Pablo tuvo que luchar con la culpa que sentiría por su previa persecución y menosprecio de los cristianos, y su forma intimidante de avivar la mala voluntad de otros en su contra y aprobar su ejecución. ¡No es fácil salir de ese pasado! Por más que Pablo supiera que sus pecados habían sido perdonados en la cruz, el mundo es un capataz brutal que trata de ahogarnos y condenarnos con nuestros fracasos anteriores.

Es por ello que Pablo le dice a la iglesia en Colosas (y a nosotros) que busquemos las cosas de Cristo, que está a la diestra de Dios. Allí es donde Pablo debía ir, y seguramente allí iba todos los días. Allí es donde encontraba confirmación de su nueva vida y donde dejaba atrás su vida anterior, muerta en la cruz, “escondida con Cristo en Dios”. Pablo sabía que, aunque su vida anterior estaba plagada de pecado e ignorancia, Dios lo había reclamado a través de la sangre de su Hijo para un nuevo comienzo.

Y ese nuevo comienzo puede ser tuyo también. Busca “las cosas de arriba, donde está Cristo” y confía en él para tu redención.

ORACIÓN: Señor Jesús, gracias por darnos nueva vida a través de tu muerte en la cruz. Ayúdanos a ser cada vez más como tú. En tu nombre. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Qué puedes hacer para recordar de buscar primero y siempre “las cosas de arriba”?

2.- ¿Qué verdades del texto bíblico de hoy vas a compartir con otra persona?

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Los ojos de tu padre - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 01/05/2019

Los ojos de tu padre

Los ojos de tu padre - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 01/05/2019

[Jesús dijo] “Ustedes deben amar a sus enemigos, hacer el bien y dar prestado, sin esperar nada a cambio. Grande será entonces el galardón que recibirán, y serán hijos del Altísimo. Porque él es benigno con los ingratos y con los malvados. Por lo tanto, sean compasivos, como también su Padre es compasivo”. Lucas 6:35-36

“Tiene los ojos de su padre”. Eso es lo que todos decían cuando nació nuestro bebé y los parientes se reunieron para jugar “¿a quién se parece más?”. Las orejas eran un misterio total, pero los ojos eran los de papá. El parecido era obvio.

Jesús habla de un parecido familiar cuando dice: “… serán hijos del Altísimo. Porque él es benigno con los ingratos y con los malvados. Por lo tanto, sean compasivos, como también su Padre es compasivo”.

¿Qué significa parecerse a Dios? Significa ser amable y misericordioso, incluso con aquellos que son ingratos, incluso con los malvados. Significa, por ejemplo, orar por el conductor que se te atravesó en el tráfico esta mañana; prestarle a tu vecino el soplador de nieve, aunque sabes que ha estado hablando mal de ti por todo el vecindario; cuidar a los niños de tu cuñada que está en el hospital, aunque te haya tratado con desdén.

¿Significa esto que deberíamos ser un felpudo? No. Tampoco significa fingir que la otra persona no ha hecho nada malo. En vez de eso, significa mirar la situación con ojos claros, reconocer el problema en la relación, estar consciente de que hagas lo que hagas las cosas probablemente no mejorarán y aun así decidir obrar como Jesús. ¿Por qué? Porque eso es lo que hacen los miembros de la familia de Jesús. Esa es nuestra semejanza con Dios.

Para estar seguros, necesitamos mostrar algo de inteligencia cuando tratamos con personas malvadas. No tiene sentido comportarnos de una manera que pueda tentarlos a hacer más maldad, por ejemplo, volver a ponerse al alcance de un abusador. ¡No hagas eso! No es bueno para ti ni para el abusador. Jesús dijo: “Sean prudentes como serpientes y sencillos como palomas” (ver Mateo 10:16). Y claramente no podemos poner en riesgo a otras personas, por ejemplo, al traer a un conocido abusador para que viva con nosotros y nuestros hijos.

¿Pero si el riesgo que corremos es simple ingratitud? Hazlo. ¿Y si parecemos tontos a los ojos de los vecinos por mostrar misericordia? Hazlo. Dios mismo fue burlado y culpado por mostrar demasiada misericordia a “las personas equivocadas”. Si los demás dicen lo mismo de nosotros, estamos en buena compañía. Porque es el mismo Jesús quien prometió el paraíso a un ladrón delante de quienes se burlaban de él mientras moría en la cruz. Es Jesús quien se ha levantado de entre los muertos y nos ha prometido compartir su vida eterna, aunque no somos dignos y, a menudo, somos ingratos y pecadores. ¡Qué honor parecerse a Jesús y dar testimonio de que él nos ha hecho hijos del Altísimo!

ORACIÓN: Querido Señor, vive en mí y por mí, para que pueda hacer las cosas que tú mismo harías. Amén.

Dra. Kari Vo

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La misericordia de Dios. Cita de Mateo 7:12.

La misericordia de Dios

Así que, todo lo que quieran que la gente haga con ustedes, eso mismo hagan ustedes con ellos, porque en esto se resumen la ley y los profetas (Mateo 7:12).

 

 

El pasaje bíblico para la devoción de hoy es parte del gran discurso de Jesús conocido como el “Sermón del Monte”. El texto antes indicado resume lo que muchos conocen como “la regla de oro”, o sea, tratar a los demás así como queremos que nos traten a nosotros.

 

Esta “regla” puede ser usada para evaluar el comportamiento en todo aspecto de la vida. Al comentar sobre los mandamientos, Martín Lutero explica que debemos tratar a los demás como quisiéramos ser tratados, sea nuestro hermano o hermana, padre o madre, compañero de trabajo, vecino o pastor.

 

Pero, si bien ésta es una guía útil que nos enseña cómo comportarnos, no refleja la forma en que un Dios perfectamente justo se comporta con nosotros.

 

Si la respuesta de Dios hacia nosotros dependiera de cómo nos comportamos con él -aun en nuestros mejores momentos- nos iría muy mal, pues su justicia no tiene comparación con la humana: es perfecta, absoluta e incapaz de ser satisfecha por nuestros esfuerzos o mejores intenciones.

 

Aun cuando le faltamos el respeto, lo ignoramos o no seguimos su Palabra, Dios sigue siendo paciente con nosotros. Aun cuando nos apartamos del camino correcto y desdeñamos la relación que tenemos con él, Dios está dispuesto a perdonarnos y a restablecer una relación genuina y saludable con nosotros.

 

En lugar de sanción, Dios ofrece misericordia, la interminable e inmerecida fuente de amor y perdón mostrada a la humanidad a través de la entrega sacrificada en la cruz de su Hijo Jesucristo. “Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien dio su vida como rescate por todos…” (1 Timoteo 2:5-6a).

 

Jesús es la paciente misericordia de Dios otorgada gratuitamente a todo hombre.

 

ORACIÓN: Padre celestial, gracias por el perdón que tenemos a través de la muerte y resurrección de Jesús, tu Hijo eterno. Amén.

 

 

Biografía del autor:
Esta devoción está basada en un texto facilitado por el Rev. Josef Henning, pastor de la English Lutheran Fellowship en la ciudad de Randburg, Sudáfrica. Cristo Para Todas Las Naciones proclama el Evangelio en Sudáfrica desde sus oficinas en Johannesburgo.

 

 

Publicado originalmente en Paraelcamino.com

 

 

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