Lo que realmente cuenta - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile -

Lo que realmente cuenta

Y todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no como para la gente, porque ya saben que el Señor les dará la herencia como recompensa, pues ustedes sirven a Cristo el Señor.

Colosenses 3:23-24

“Un médico que se diagnostica a sí mismo tiene un tonto como paciente”, dice el dicho. Para muchos, parte del sueño americano involucra ser dueños de nuestro destino. Por más espléndido que esto parezca, puede estar lleno de dificultades, ya que no siempre sabemos cómo manejarnos. De hecho, quien se esfuerza en ser su propio jefe puede descubrir que tiene un empleado tonto.

Si queremos llevar una vida feliz, el trabajo es uno de esos rompecabezas que debemos armar bien. Cuando nos presentan a alguien, generalmente le preguntamos a qué se dedica. Nunca he escuchado a nadie responder: “Hago crucigramas”, o “Juego al billar”. Quizás juegue al billar, pero esa no es la intención de la pregunta.

Dios nos creó como seres completos. Un aspecto de esa integridad es nuestra necesidad y capacidad de trabajar. Dios puso a Adán a trabajar antes de la caída. El trabajo parece ser uno de los placeres construidos en el paraíso. Nuestro Padre quería que fuéramos útiles y productivos para nuestra propia felicidad y satisfacción personal, así como también para Su gloria. Cuando Adán trabajaba para Dios en el Edén, parecía ser un buen arreglo. Pero Adán decidió ser su propio jefe y, desde entonces, el pecado ha manchado el placer de trabajar junto con las otras glorias del paraíso.

Como quizás sepas por experiencia, a veces debemos inventar formas de evitar el aburrimiento, el agotamiento y la frustración en el trabajo. Un amigo ingeniero teoriza que deberíamos cambiar de trabajo cada cinco años, más o menos. Él así lo ha hecho. Una amiga dejó la enseñanza para convertirse en enfermera.

Estos cambios pueden ser correctos o incorrectos, exitosos o desastrosos. Pero algunas veces necesitamos un cambio radical para llegar a donde debemos estar. Ya sea construyendo puentes o vendiendo sándwiches o enseñando trigonometría, el problema al final del día es quizás menos “¿Quién es el jefe?”, y más “¿Quién está realmente a cargo?”.

Si estás luchando con tu trabajo por cualquier razón, puedes intentar un experimento como este: antes de que comience tu jornada laboral, ora. Pide la presencia del Espíritu en tu día. Pida la bendición de Dios sobre tus compañeros de trabajo y jefes. Ora por tus clientes y por todas las personas con las que tienes citas y reuniones. Ora para que tu trabajo sea una bendición para los demás. Entrega tu día a Cristo. Luego, ve a trabajar confiando en Dios y recordando las palabras de otro que también entregó su trabajo a su Señor y Salvador: “No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4: 6-7).

ORACIÓN: Padre celestial, tú conoces nuestros corazones y las ansiedades que tenemos. Tranquilízanos por tu Espíritu para ver el trabajo que hacemos y las personas a las que servimos como oportunidades bendecidas para glorificarte. En el nombre de Jesus. Amén.

The Lutheran Layman, June 1979. Jane Fryar

Para reflexionar:

1.- Sea que estés satisfecho o no con tu condición laboral, ¿qué puedes hacer para mejorarla?

2.- ¿Qué puedes hacer para recordar que todo lo que haces es para el Señor y que él te dará tu recompensa?

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Alabanzas y acciones de gracias - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 30/07/2019

Alabanzas y acciones de gracias

Entremos por sus puertas y por sus atrios con alabanzas y con acción de gracias; ¡Alabémosle, bendigamos su nombre! ¡El Señor es bueno! ¡Su misericordia es eterna! ¡Su verdad permanece para siempre!

Salmo 100:4-5

“Entremos por sus puertas y por sus atrios con alabanzas y con acción de gracias”. Eso hacemos cuando nos reunimos para adorar: recibimos los dones de Dios, su Palabra y Sacramentos, y respondemos con agradecimiento y alabanza por todo lo que Él ha hecho por nosotros en Cristo nuestro Señor y por todo lo que hace por nosotros cada día. En el Salmo 100, el salmista da aún más razones para nuestra alabanza: “¡El Señor es bueno! ¡Su misericordia es eterna!”. Las bendiciones de Dios colman nuestra vida.

Por supuesto que no somos ni los primeros ni los únicos en ofrecer alabanzas ante el trono de Dios. Cuando entramos a sus puertas para adorar, nos unimos a la alabanza que se remonta a los comienzos del mundo y que continuará por la eternidad.

En la creación “cantaban las estrellas del alba y los seres celestiales se regocijaban” (Job 38:7). Al profeta Isaías se le dio una visión del Señor en su trono, a la que asistieron serafines que gritaban unos a otros sus alabanzas: “¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos!” (Isaías 6:3a). La alabanza de los ángeles a la majestad de Dios se derramó en los campos alrededor de Belén la noche en que nació Jesús. Y la alabanza regresa de la tierra al cielo cada vez que un pecador se arrepiente, siendo motivo para que los ángeles se regocijen (Lucas 15:10).

Cuando a Juan le es dada una visión del trono del cielo, ve y escucha a “miríadas y miríadas” de ángeles que se unen a todas las criaturas en el cielo y en la tierra para clamar ante el trono de Dios: “Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sean dadas la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos” (ver Apocalipsis 5:11-13). “Entremos por sus puertas y por sus atrios con alabanzas y con acción de gracias”. Eso es lo que hacemos cuando adoramos juntos, y eso es lo que haremos por toda la eternidad. Cuando Jesús regrese seremos resucitados de la muerte, transformados y glorificados, para unirnos a la alabanza sin fin que rodea el trono de Dios.

ORACIÓN: Padre celestial, bendice nuestra adoración y acepta nuestra alabanza en agradecimiento por todos tus dones, especialmente el don de la salvación a través de Cristo Jesús nuestro Señor. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo se manifiesta la fidelidad de Dios en tu vida?

2.- ¿De qué manera le demuestras a Dios, y a los demás, tu agradecimiento por su presencia constante en tu vida?

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Animando a los fieles - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 29/07/2019

Animando a los fieles

Siempre que oramos por ustedes, damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues hemos recibido noticias de la fe de ustedes en Cristo Jesús, y del amor que tienen por todos los santos… Esto lo aprendieron por medio de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para ustedes… Por eso nosotros, desde el día que lo supimos, no cesamos de orar por ustedes y de pedir que Dios los llene del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que vivan como es digno del Señor, es decir, siempre haciendo todo lo que a él le agrada, produciendo los frutos de toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.

Colosenses 1:3-4, 7, 9-10

El poder de la oración debe haber sido algo notable en la vida del apóstol Pablo. ¡Qué alentador debe haber sido escucharlo ofreciendo palabras de alabanza y agradecimiento a Dios por todo lo que le había enseñado: los peligros, las persecuciones, las alegrías y las victorias!

Pablo oraba sabiendo que el Dios que quitó todos nuestros pecados con la sangre de su Hijo estaba escuchando su oración y las oraciones de todos los creyentes, ofrecidas en fe, amor y esperanza.

Así fue también para los creyentes en Colosas, una ciudad en Asia Menor a unas 100 millas al este de Éfeso, quienes oraron por Pablo y Timoteo. Pablo siempre tenía en mente la salud espiritual de las iglesias que visitaba en sus viajes misioneros. En este caso, la iglesia había sido fundada por un creyente llamado Epafras, un “consiervo amado” que proporcionó instrucción a la congregación. De él, los creyentes escucharon “el evangelio, que es la palabra de verdad” (Colosenses 1:5b).

Es bueno saber cuándo el camino en el que te encuentras vale la pena. Pablo les recuerda a sus oyentes que se han encontrado con la verdad, la verdad divina, y que deben permanecer firmes en la fe que han recibido. “Por tanto, vivan en el Señor Jesucristo de la manera que lo recibieron: arraigados y sobreedificados en él, confirmados en la fe y rebosantes de acciones de gracias, que es como fueron enseñados” (Colosenses 2:6-7).

Nuevamente vemos la relevancia atemporal de las Escrituras que nos habla a nosotros hoy: “Cuídense de que nadie los engañe mediante filosofías y huecas sutilezas, que siguen tradiciones humanas y principios de este mundo, pero que no van de acuerdo con Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:8-9). Cuán a menudo estas palabras nos tocan. El acceso en línea a los diversos conocimientos y puntos de vista del mundo es maravilloso, pero representa un verdadero desafío para nuestra fe en Cristo si no tenemos cuidado de permanecer arraigados en la Palabra de Dios.

Siempre orando por los creyentes y esforzándose por mantenerlos enfocados en la Palabra de Dios, Pablo nos envía un mensaje: animen a la iglesia y sean conscientes de las tentaciones del mundo, ahora que “se han revestido de la naturaleza del nuevo hombre, que se va renovando a imagen del que lo creó hasta el pleno conocimiento…” (Colosenses 3:9-10).

ORACIÓN: Padre celestial, renuévanos diariamente para las tareas que tenemos ante nosotros. Haz que, por tu Espíritu, nuestras vidas te agraden y sean de bendición para los demás. En Jesús oramos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Qué significado tiene para tu vida diaria el estar “arraigado en Jesucristo”?

2.- ¿Qué disciplinas pones en práctica para “crecer en el conocimiento de Dios”?

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Esas cosas se han ido ahora - Aumenta mi fe en Jesús - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 26/07/2019

Esas cosas se han ido ahora

El Señor habló con Moisés, y le dijo: “Habla con los hijos de Israel, y diles: Yo soy el Señor su Dios. No hagan ustedes lo que hacen los egipcios, en cuyo país vivieron. Tampoco hagan lo que hacen los cananeos, a cuyo país yo los conduzco. No sigan sus estatutos. Más bien, pongan en práctica mis ordenanzas y cumplan con mis estatutos. Síganlos. Yo soy el Señor su Dios… No te vengues, ni guardes rencor contra los hijos de tu pueblo. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor”.

Levítico 18:1-4; 19:18

A veces el pecado es embarazoso, ¿no es cierto? No estoy pensando en los grandes pecados: asesinato, tortura, genocidio, sino en los pequeños. Dios menciona a algunos de ellos en la lectura bíblica para hoy, y me hacen retorcerme de vergüenza.

Dios dice: “No maldigas al sordo, ni pongas tropiezo delante del ciego” (Levítico 19:14). ¿Quién hace eso? Me temo que los seres humanos; si no, Dios no tendría que decirlo. Intenta esto: “No oprimas a tu prójimo. No le robes. No retengas en tu casa, hasta el día siguiente, el salario del jornalero” (vs. 13). ¿Por qué no le pagaría el salario al terminar la jornada? Por ser mezquino aun sabiendo que el trabajador no podrá comprar la cena si no lo recibe.

“No propagues chismes entre tu pueblo” (vs. 16). ¡Ay! Reconozco este comportamiento. Lo he visto en acción muchas veces. “No se mientan el uno al otro” (vs. 11). ¡Si cumpliéramos con esto, se acabaría la política!

Es vergonzoso que se nos tengan que decir estas reglas básicas de comportamiento. Y, sin embargo, necesitamos que nos las digan, porque hay quienes las hacen. Y hay veces en que quien las hace soy yo. Eso es lo que significa ser pecador.

En contraposición a toda esta maldad, Dios nos dice en los versos anteriores: “Así vivían antes; esa vida se acabó. Deja a un lado lo que solías hacer”. ¿Por qué? Porque “Yo soy el Señor, tu Dios”. Dios mismo se ha convertido en nuestro Salvador y nuestro Señor. No somos las mismas personas que solíamos ser. Ahora que Jesús ha muerto y resucitado por nosotros, somos hijos de Dios. Se nos ha dado un corazón nuevo lleno del Espíritu Santo. Somos una nueva creación.

Entonces Dios nos dice: “¡Sé lo que eres, no lo que solías ser! Tampoco seas como los incrédulos que te rodean. Sé lo que el Espíritu Santo está haciendo de ti: una persona semejante a Cristo “. A medida que aumenta tu confianza en Jesús, también aumentará tu alegría de ver la obra del Espíritu Santo en tu vida.

ORACIÓN: Querido Padre, aumenta mi fe en Jesús para que cada día me parezca más a Él. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

¿Por qué crees que el pueblo de Israel necesitaba que Dios les explicara las cosas en detalle, una y otra vez?

¿De qué manera se demuestra en tu vida que cada día te estás pareciendo más y más a Jesús?

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Levantado y restaurado - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 25/07/2019

Levantado y restaurado

Todos los que me odian se unen contra mí y sólo piensan malas cosas. Hasta dicen: «Lo que tiene es cosa del demonio; cayó en cama, y no volverá a levantarse». Aun mi mejor amigo, en quien yo confiaba, el que comía conmigo, me ha traicionado. Y a mí, ¡sostenme por causa de mi integridad! ¡permíteme estar en tu presencia para siempre!

Salmo 41:7-9, 12

David tenía razones para creer que había quienes querían atraparlo, porque era cierto. El rey Saúl, consumido por una furia celosa, trataba de matarlo por lo que lo persiguió a través del desierto. Como rey, David luchó contra los enemigos de Israel y se vio obligado a sofocar una rebelión inspirada por su propio hijo. Con pensamientos ilusorios, los enemigos del salmista preguntan: “¿Cuándo morirá? ¿Cuándo será olvidado?” (Salmo 41:5).

Quizás compartamos con razón los temores de David y nos unamos a él en su clamor a Dios. Los enemigos reales e imaginarios nos persiguen. El mundo que nos rodea vive en un conflicto permanente. El miedo y la duda, la enfermedad y el dolor, el pecado y la muerte nos amenazan y abruman. Satanás, nuestro principal enemigo, está siempre tratando de hacernos caer. Pero David conocía la respuesta a sus problemas: ¡Dichoso aquél que piensa en los pobres! En los días malos el Señor lo ayudará” (Salmo 41:1).

El Señor de David es nuestro Señor, el Hijo mayor de David, nuestro Salvador Jesucristo. Jesús ciertamente consideró a los pobres; nos consideró a nosotros y puso nuestras necesidades por encima de las suyas. A lo largo de su ministerio terrenal los enemigos lo persiguieron, preguntándose con intenciones maliciosas: “¿Cuándo morirá? ¿Cuándo será olvidado?”.

Los oponentes de Jesús imaginaron lo peor para él y lo hicieron realidad. Un amigo cercano, un discípulo, traicionó al Hijo de David entregándolo en manos de sus enemigos y esos enemigos se regocijaron: «Lo que tiene es cosa del demonio; cayó en cama, y no volverá a levantarse». La ira mortal de Dios contra nuestro pecado fue derramada sobre Jesús; el Hijo de Dios sin pecado sufrió la pena de muerte en nuestro lugar.

Pero el triunfo de los enemigos duró poco: solo tres días. Jesús fue levantado de la muerte en la primera mañana de Pascua, victorioso sobre todos los enemigos. David expresa su confianza en los actos redentores de Dios en su vida, en la vida del Mesías y en nuestras vidas. De acuerdo con el canto de alabanza de David, Dios libera, protege, sostiene, restaura y nos pone en su presencia para siempre. Hace mucho tiempo, inspirado por el Espíritu Santo, David sabía que la victoria sería suya. Y ahora, en Cristo nuestro Señor, también es nuestra victoria.

ORACIÓN: Señor Jesús, Hijo de David, consuélanos con las promesas de tu Palabra. Perdona nuestros pecados, líbranos de todo mal y llévanos a salvo a tu reino celestial. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

¿En algún momento te has sentido perseguido? ¿Dónde o en qué buscaste ayuda?
¿Qué le dirías a alguien que está pasando por un momento similar?

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Escuela Bíblica de Vacaciones de Invierno - Santiago - julio 2019

Entre carreras y superhéroes, niños aprendieron sobre la Palabra de Dios en vacaciones de invierno

Les decimos adiós a las semanas más felices del invierno, pero a la vez satisfechos porque nuestros niños se divirtieron a lo grande, mientras aprendían sobre la Palabra de Dios en la Escuela Bíblica de Vacaciones (EBV), un evento que este año nuevamente patrocinó Cristo Para Todas Las Naciones – Chile (LHM/CPTLN-Chile).

La EBV se llevó a cabo en Santiago y Constitución.

En la capital, el evento tuvo lugar en la Iglesia Luterana Confesional “La Cruz de Cristo”, en la comuna de La Florida, que encabeza el pastor Cristian Rautenberg. Bajo el eslogan “Enciendan los motores… ¿Listos para la carrera espiritual?”, los niños jugaron, cantaron y disfrutaron de un teatro de títeres los días 13 y 14 de julio.

El 20 de julio, la EBV aterrizó en Constitución. Con el lema “Mi héroe”, los pequeños, disfrazados de sus personajes de aventura favoritos, cantaron, colorearon, saltaron y jugaron con las distintas actividades preparadas para ellos en la Iglesia Luterana “La Resurrección”, a cargo del pastor Adrián Ventura.

Escuela Bíblica de Vacaciones de Invierno - Constitución - julio 2019
Escuela Bíblica de Vacaciones en Constitución (Fotos de Misión Maule)

La Escuela Bíblica de Vacaciones sirvió como vehículo para enseñarle a los niños el amor de Dios y lo fundamental que es Él en nuestras vidas, pues sin su infinita misericordia estaríamos perdidos.

Refinado como la plata - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 24/07/2019

Refinado como la plata

Se sentará para refinar y limpiar la plata, es decir, limpiará y refinará a los hijos de Leví como se refinan el oro y la plata, para que ellos le presenten al Señor las ofrendas justas.

Malaquías 3:3

¿Alguna vez has observado a alguien refinando plata? El platero coloca el metal precioso sobre fuego intenso hasta que se derrite. A medida que las impurezas ascienden a la superficie las va eliminando, con mucha paciencia hasta que la plata queda limpia y lista para convertirse en una bella obra de arte.

La Biblia dice que el refinador es Dios y la plata somos nosotros, sus hijos, a quienes él considera de gran valor. Las pruebas de la vida son como la llama intensa que hace que nuestras impurezas suban a la superficie para que el Señor las pueda ir eliminando de nuestro carácter, y así hacer de nuestras vidas algo exquisitamente bello.

Al igual que el platero, Dios sabe que ha logrado su objetivo cuando puede ver su rostro reflejado en la superficie lisa del metal fundido de nuestras vidas. Es por ello que el Padre permite que las pruebas lleguen a nuestro camino, pero no para lastimarnos o desanimarnos, sino para que su efecto nos transforme y así Él vea su pureza y amor reflejados en nuestras vidas. A medida que somos refinados del pecado que nos azota, la imagen de su Hijo se ve más claramente en nuestras vidas. Por duro que sea este proceso, es para nuestro bien (ver Romanos 8:28).

El Señor nos disciplina porque nos ama profundamente: “Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni te desanimes cuando te reprenda; porque el Señor disciplina al que ama, y azota a todo el que recibe como hijo” (Hebreos 12:5b-6).

Las pruebas de la vida hacen que algunas personas se cuestionen si Dios es un Dios amoroso. La Escritura nos permite saber, sin embargo, que Dios puede obrar y lo hace a través de circunstancias difíciles, logrando sus propósitos más grandes. Él nos ama tanto, que no está contento de vernos permanecer en la depravación de nuestro pecado y egoísmo. En cambio, al igual que un buen padre enseña a sus hijos a ser responsables y honestos, nuestro Padre Celestial puede usar las complicaciones de la vida para refinarnos en las personas que Él quiere que seamos: personas a la imagen de Jesús.

A través de los buenos y los malos momentos, hacemos bien en recordar las palabras de Santiago: “Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando estén pasando por diversas pruebas. Bien saben que, cuando su fe es puesta a prueba, produce paciencia. Pero procuren que la paciencia complete su obra, para que sean perfectos y cabales, sin que les falta nada” (Santiago 1:2-4).

Dios se dedica a transformar vidas. ¿Cómo está transformando la tuya hoy?

ORACIÓN: Padre celestial, recuérdanos que continuamente estás obrando en nuestra vida para que día seamos más como el que está sentado a tu diestra: Jesús, nuestro Señor y Salvador. En su Nombre oramos. Amén.

Extraído de ¿Por qué suceden cosas malas? por el Dr. Phil Bickel

Para reflexionar:

¿De qué manera refina Dios a las personas?
¿Qué circunstancias en tu vida muestran que Dios te está refinando?

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Siguiendo al Buen Pastor - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 23/07/2019

Siguiendo al Buen Pastor

Después de esto, el Señor eligió a otros setenta y dos, y de dos en dos los envió delante de él a todas las ciudades y lugares a donde él tenía que ir. Les dijo: «Ciertamente, es mucha la mies, pero son pocos los segadores. Por tanto, pidan al Señor de la mies que envíe segadores a cosechar la mies. Y ustedes, pónganse en camino. Pero tengan en cuenta que yo los envío como a corderos en medio de lobos.

Lucas 10:1-3

La lectura bíblica de hoy cuenta cuando Jesús envió a setenta y dos de sus seguidores por primera vez a contarles a otras personas sobre el reino de Dios. Jesús les da instrucciones detalladas sobre cómo comportarse: qué empacar, dónde alojarse, qué hacer cuando las personas se oponen a ellos. Pero lo que más se destaca para mí es: “Pero tengan en cuenta que yo los envío como corderos en medio de lobos”.

Como es sabido, las ovejas son bastante indefensas. No tienen garras ni colmillos para atacar a un enemigo. No tienen conchas como una tortuga para protegerse de los depredadores. No pueden correr muy rápido, al menos en comparación con las criaturas que las cazan. Son propensas a percances tontos, como caer y no poder levantarse sin ayuda. Y, comparado con una oveja, un cordero es aún más inofensivo y vulnerable.

Pero así es como Jesús dice que debemos ser, como ovejas y corderos. ¿Y las personas con las que vivimos y servimos? Bueno, todos sabemos que pueden comportarse como lobos. Los seres humanos a veces actúan como animales viciosos: inteligentes, rápidos, despiadados. Atacan a los débiles y se niegan a tener piedad de los desamparados. Lo hemos visto desde siempre. No es seguro ser un cordero en medio de lobos.

Entonces, ¿por qué Jesús nos dice que seamos corderos? Seguramente, sería más inteligente aprender a defendernos, a crecer garras y colmillos, a planificar formas disimuladas de eliminar a nuestros enemigos antes que ellos nos eliminen. Eso es lo que el mundo aconsejaría. Haz a los demás antes que ellos a ti.

Pero Jesús dice que no. Debemos seguir siendo corderos a pesar de los lobos. Y eso solo es posible porque tenemos un Protector: nuestro Buen Pastor.

Jesús nos está pidiendo que hagamos lo que parece imposible: confiar en Él incluso mientras caminamos en medio de lobos. Él promete estar allí con su vara y su bastón para protegernos y fortalecernos. Él nos llevará al agua y al pasto que necesitamos. Él nos protegerá de los depredadores. No importa lo que nos hagan; no pueden destruirnos, porque estamos en las manos de Jesús. Él nos dice: “Las que son mis ovejas, oyen mi voz; y yo las conozco, y ellas me siguen. Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:27-28).

Podemos confiar en nuestro Buen Pastor porque él ha puesto su propia vida en nuestra defensa, protegiéndonos de los lobos. Él dice: “El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas… Nadie me la quita, sino que yo la doy por mi propia cuenta. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volver a tomarla. Este mandamiento lo recibí de mi Padre” (Juan 10:10-11, 18). A través de la muerte y resurrección de Jesús, Él nos protege en su rebaño para siempre.

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por ser mi Pastor. Ayúdame a vivir bajo tu amparo, confiando en ti para protegerme y salvarme del mal. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

¿Qué crees que pensaron los discípulos acerca de la idea de ser enviados como “corderos en medio de lobos”?


¿Cómo mantienes tu coraje y concentración cuando das testimonio de tu fe a otros?

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Sobrelleven los unos las cargas de los otros - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 22/07/2019

Sobrelleven los unos las cargas de los otros

Hermanos, si alguno es sorprendido en alguna falta, ustedes, que son espirituales, restáurenlo con espíritu de mansedumbre. Piensa en ti mismo, no sea que también tú seas tentado. Sobrelleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, y no es nada, a sí mismo se engaña. Así que, cada uno ponga a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de jactarse, pero sólo respecto de sí mismo y no por otro; porque cada uno llevará su propia carga.

Gálatas 6:1-5

Hay un pequeño juego que puedes jugar contigo mismo… si eres lo suficientemente tonto como para intentarlo. Simplemente anúnciate a ti mismo y al mundo en general, que no tienes absolutamente ningún problema con: [agregar una tentación específica], y luego siéntate y espera. ¡Te asombrará ver que esto será tu peor tentación la semana siguiente!

Pablo conoce muy bien los peligros de ser un tonto arrogante, y nos advierte sobre ellos. Él dice: “Así que, el que crea estar firme, tenga cuidado de no caer” (1 Corintios 10:12). Es tan fácil mirar a otra persona que ha caído en algún pecado o error vergonzoso y pensar: “Eso nunca me pasaría a mí”. Cuando me encuentro pensando de esta manera, me estremezco. Sé que acabo de esquivar una bala. ¡Es muy probable que yo misma hubiera caído en ese pecado al día siguiente!

Pablo nos dice qué debemos hacer cuando vemos a un hermano o hermana atrapados en algún pecado: “restáurenlo con espíritu de mansedumbre. Piensa en ti mismo, no sea que también tú seas tentado”. Ser amable con alguien que ha cometido un error es bueno por varias razones. Se le hace más fácil admitir su necesidad y aceptar nuestra ayuda. También hace que sea mucho más probable que ellos, a su vez, nos ayuden cuando nosotros mismos caigamos en pecado o error. ¿Quién no necesita esa ayuda amable de vez en cuando?

Pablo lo llama “sobrellevar los unos las cargas de los otros” y “cumplir la ley de Cristo”. Esta es una muy buena manera de pensar en ello, porque eso es exactamente lo que Jesús hizo por nosotros. Cuando nos vio luchando bajo el peso de nuestro pecado, vergüenza y culpa, ¿qué hizo? ¿Siguió de largo? ¿Se burló? Por supuesto que no. Él vino a nosotros con bondad, tomó nuestro pecado y vergüenza sobre sus hombros y cargó nuestra carga a la cruz.

Así debemos amarnos unos a otros. Él ha perdonado nuestros pecados y ha quitado nuestra vergüenza. Ahora nosotros también podemos perdonar y restaurar a nuestros hermanos en un espíritu de amor. Podemos llevar sus cargas, ayudarlos a levantarse de nuevo, traerlos de vuelta a la reconciliación y la paz que son suyas en Cristo Jesús.

ORACIÓN: Querido Señor, ayúdame a mostrar misericordia a las personas que están luchando, y obra a través de mí para restaurarlas. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

¿Cómo podemos “probar” nuestro propio trabajo para ver si es sólido y agradable a Dios?
¿Alguna vez has tenido que ayudar a soportar las cargas de otro? ¿Cómo te resultó?

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Consolados en Jerusalén

Todos ustedes, los que aman a Jerusalén, ¡alégrense y regocíjense con ella! ¡Llénense de regocijo por ella, todos los que por ella se han entristecido! Porque ella los amamantará en sus pechos, y los consolará y dejará satisfechos; ustedes serán amamantados, y disfrutarán de las delicias de su gloria. Ciertamente, el Señor ha dicho: «¡Miren! Voy a extender sobre ella la paz y la riqueza de las naciones, como si fueran un río desbordado. Ustedes serán amamantados y llevados en brazos, y mimados en el regazo. Yo los consolaré a ustedes como consuela una madre a sus hijos, y en Jerusalén hallarán consuelo».

Isaías 66:10-13

Jerusalén significó muchas cosas para el pueblo en los días de Isaías. Además de ser la capital nacional y la sede de su rey, Jerusalén era el lugar donde Dios había colocado Su templo, el lugar donde todo Israel debía ir a adorar cada año. Eso le dio a Jerusalén un lugar especial en la mente y el corazón del pueblo: simbolizaba el reino de Dios, el lugar donde Dios se acerca a su pueblo y se reunía con ellos en paz.

Desafortunadamente, eso no era todo lo que Jerusalén significaba, como lo deja claro la mayoría del Antiguo Testamento. También era un lugar conocido por el pecado, un lugar donde la idolatría continuaba, a veces en el mismo templo de Dios. Era un lugar donde se oprimía a los pobres y se aceptaban sobornos para pervertir la justicia. Un lugar donde los horrores como el canibalismo ocurrieron durante los días en que estuvo sitiada. Jesús mismo se refirió a ella como “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que son enviados a ti!” (Lucas 13:34a).

¡No es de extrañar que los profetas de Dios parezcan tener una relación de amor-odio con Jerusalén! Era un símbolo de lo mejor… pero también podía ser un símbolo de lo peor.

¿Te suena familiar? A mí sí. Jerusalén, en muchos aspectos, se asemeja a la iglesia cristiana aquí en la tierra: un lugar bueno y malo a la vez. Un lugar donde nos reunimos en la adoración y comunión, donde servimos juntos al pueblo de Dios y mostramos preocupación y amor los unos por los otros. Pero también es un lugar donde hay luchas de poder y frialdad de corazón, e incluso maldades históricas como las Cruzadas y la Inquisición. Como escribe Santiago: “Hermanos míos, ¡esto no puede seguir así! ¿Acaso de una misma fuente puede brotar agua dulce y agua amarga?” (Santiago 3:10b-11). Quienes amamos a la iglesia podemos caer en la desesperación. Vemos la gloria a la que Dios nos ha llamado como miembros del cuerpo de Cristo, los embajadores de Jesús en este mundo. Y luego vemos … ¿qué? Nuestro pecado, avergonzando el Nombre que llevamos. ¿Quién nos puede ayudar?

Solo Dios puede verdaderamente limpiar y enderezar la manifestación terrenal de su reino. Solo Jesús puede purificarnos a nosotros, el pueblo de Dios, y convertirnos en “irreprensibles y sencillos, e intachables hijos de Dios en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual ustedes resplandecen como luminares en el mundo, aferrados a la palabra de vida” (Filipenses 2:15-16a). Él puede hacer esto, y lo hará. ¿Cómo no va a hacerlo si ya ha dado su vida por nosotros, para hacernos suyos?

ORACIÓN: Querido Padre, limpia tu iglesia y ayuda al mundo a ver a tu hijo Jesús a través de nosotros. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

¿Por qué crees que Jerusalén pudo ser al mismo tiempo la ciudad de Dios y el lugar donde se mató a los profetas de Dios?

¿Qué haces para que tu iglesia sea un lugar abierto y de servicio a tu comunidad?

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