Salvaguardar nuestras mentes - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 30/08/2019

Salvaguardar nuestras mentes

¡Mira! Ya estoy a la puerta, y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, yo entraré en su casa, y cenaré con él, y él cenará conmigo.

Apocalipsis 3:20

Jesucristo está llamando a la puerta de tu vida. Él quiere entrar en tu mente y pensamiento. ¿Qué encontrará cuando lo haga? ¿Desorden, caos, algo peor o algo mejor?

Para agradar a Jesús, debemos admitir que a muchos nos vendría bien una limpieza profunda de nuestra mente. Debemos eliminar la basura que allí hay y trabajar duro para que no entre más. Reconocer el pecado y aceptar que no hemos cumplido con la santa Ley de Dios es el primer paso para ser limpios. A través de la fe en la muerte expiatoria y la resurrección de Cristo, nos vestimos con su justicia.

Pero eso no significa que nuestra lucha con el pecado haya terminado. Necesitamos llenar nuestra mente y pensamiento con Dios y sus caminos, poniendo nuestra mirada en “las cosas del cielo, y no en las de la tierra” (Colosenses 3:2b). Si no lo hacemos, pronto nuestra mente será absorbida una vez más por los deseos y las pasiones del mundo, como dice Jesús en Lucas 11:23-26.

Pablo nos exhorta: “Por lo demás, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo honesto, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo lo amable, en todo lo que es digno de alabanza; si hay en ello alguna virtud, si hay algo que admirar, piensen en ello” (Filipenses 4:8).

En otras palabras, llenemos nuestra mente con la Palabra de Dios memorizando las Escrituras y aprendiendo canciones e himnos y salmos que dan gloria a Dios. Dediquemos un momento del día para acercarnos al Señor en oración y estemos atentos a toda posible tentación. Es en nuestra mente donde las tentaciones se rechazan o se convierten en pensamientos y acciones pecaminosas.

Recuerda que Cristo vive en ti y él es mucho más poderoso que cualquier tentación de Satanás. Él quiere que salgas victorioso. Una vez un pastor dijo que había aprendido a usar los momentos de tentación como incentivos a orar por los amigos misioneros en el extranjero. Intenta algo similar cuando seas tentado. Deja que tu reacción sea oración, canto o adoración. Canta y alaba a Dios, y tu mente estará llena de Dios y no de pensamientos y deseos pecaminosos.

ORACIÓN: Señor Jesús, te alabamos por vivir en nosotros. Por tu Espíritu Santo entra en nuestros pensamientos, permanece en casa en nuestras mentes y toma el control. Líbranos de toda tentación y haz que nuestros pensamientos sean siempre para dar gloria a tu nombre. Amén.

De The Lutheran Layman, por Matt Welser

Para reflexionar:

1.- ¿De qué maneras oyes la voz de Jesús en tu vida?
2.- ¿Cuánto lugar ocupa Dios en tu vida?

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No te dejes engañar - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 29/08/2019

No te dejes engañar

(Jesús) También les dijo: «Manténganse atentos y cuídense de toda avaricia, porque la vida del hombre no depende de los muchos bienes que posea». Además, les contó una parábola: «Un hombre rico tenía un terreno que le produjo una buena cosecha. Y este hombre se puso a pensar: ‘¿Qué voy a hacer? ¡No tengo dónde guardar mi cosecha!’. Entonces dijo: ‘¡Ya sé lo que haré! Derribaré mis graneros, construiré otros más grandes, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes. Y me diré a mí mismo: Ya puede descansar mi alma, pues ahora tengo guardados muchos bienes para muchos años. Ahora, pues, ¡a comer, a beber y a disfrutar!’. Pero Dios le dijo: ‘Necio, esta noche vienen a quitarte la vida; ¿y para quién será lo que has guardado?’. Eso le sucede a quien acumula riquezas para sí mismo, pero no es rico para con Dios».

Lucas 12:15-21.

Cuando estás preocupado, ¿cómo te consuelas? ¿En qué confías para asegurarte de que “todo estará bien?”.

Jesús trata esta pregunta cuando cuenta la historia del hombre rico que un año tuvo una cosecha increíblemente grande. De hecho, su cosecha era tan grande que tuvo un problema inusual: ¡no tenía suficiente espacio para guardarla! Así que decidió construir graneros más grandes. Entonces sí, pensó, estaría listo para la vida. Y se dijo a sí mismo: “Ya puede descansar mi alma, pues ahora tengo guardados muchos bienes para muchos años. Ahora, pues, ¡a comer, a beber y a disfrutar!”.

Suena bastante bien, ¿no es cierto? Con tanta riqueza, el hombre podía dejar de trabajar y hacer lo que quisiera. No tenía que preocuparse más por el clima, la hambruna, los precios del mercado ni nada más. Al menos, eso es lo que pensó… hasta que Dios le dijo algo que él no sabía. “Esta noche vienen a quitarte la vida; ¿y para quién será lo que has guardado?”. Ante la muerte, las riquezas no valen nada.

Jesús nos exhorta a buscar lo que realmente importa, lo que durará incluso después de la muerte. Todos sabemos que los ricos también mueren, y que su dinero no los salva. También sabemos que ningún rey o presidente puede ordenar que se detenga un ataque al corazón, o que una enfermedad se cure. Incluso cosas como la familia, la educación, o el éxito pueden ser eliminados en un abrir y cerrar de ojos. Entonces, ¿qué es lo que dura para siempre, incluso después de la muerte? ¿Qué nos va a dar consuelo y fuerza al final de nuestros días?

Solo una cosa: Jesucristo nuestro Señor. Solo él puede salvarnos. Aun cuando perdamos todo lo que tenemos: dinero, casa, familia, salud, trabajo, fuerza o la vida misma, él siempre está. Cuando nuestras manos se abren en la muerte y no podemos aferrarnos a nada, Jesús está allí para sostenernos. Él es nuestra riqueza, nuestra seguridad, nuestra única garantía de que todo va a estar bien. Confiemos en Jesús, nuestro Salvador, que nos ha hecho hijos de Dios y nos ha prometido la vida eterna. En sus manos no debemos tener miedo. Él siempre está con nosotros y nunca nos dejará caer.

ORACIÓN: Querido Señor, cuando tengo miedo y siento que estoy perdiendo todo, ayúdame a aferrarme a ti. Nunca me dejes ir. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo pueden las posesiones materiales interponerse en el camino verdadero?

2.- ¿Qué podemos hacer para mantenernos atentos a los tesoros que solo Dios puede dar?

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¿Dónde pones la mira? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 28/08/2019

¿Dónde pones la mira?

Puesto que ustedes ya han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra. Porque ustedes ya han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria.

Colosenses 3:1-4

¿Quiénes han ejercido una influencia poderosa y duradera en tu vida?

Quizás te hayan sorprendido con su gracia… su talento… su imaginación… o incluso con su misericordia. ¿Su misericordia? ¿Alguna vez has visto la misericordia en acción? Sucede. Sucede cuando el dueño del auto perdona al vecino adolescente que golpeó de refilón su auto estacionado. O cuando la mujer perdona al trabajador de la lavandería que arruinó el vestido que tanto le gustaba.

Esas personas que van más allá de lo que generalmente esperamos de los seres humanos nos impresionan, ¿no es cierto? Nos muestran una manera de reaccionar que sale de lo común. Cuánto debe haber impactado esta cualidad inesperada al apóstol Pablo cuando Jesús se encontró con él y le mostró misericordia de una manera que ni merecía ni esperaba.

Después de su conversión en el camino a Damasco, seguramente el apóstol Pablo tuvo que luchar con la culpa que sentiría por su previa persecución y menosprecio de los cristianos, y su forma intimidante de avivar la mala voluntad de otros en su contra y aprobar su ejecución. ¡No es fácil salir de ese pasado! Por más que Pablo supiera que sus pecados habían sido perdonados en la cruz, el mundo es un capataz brutal que trata de ahogarnos y condenarnos con nuestros fracasos anteriores.

Es por ello que Pablo le dice a la iglesia en Colosas (y a nosotros) que busquemos las cosas de Cristo, que está a la diestra de Dios. Allí es donde Pablo debía ir, y seguramente allí iba todos los días. Allí es donde encontraba confirmación de su nueva vida y donde dejaba atrás su vida anterior, muerta en la cruz, “escondida con Cristo en Dios”. Pablo sabía que, aunque su vida anterior estaba plagada de pecado e ignorancia, Dios lo había reclamado a través de la sangre de su Hijo para un nuevo comienzo.

Y ese nuevo comienzo puede ser tuyo también. Busca “las cosas de arriba, donde está Cristo” y confía en él para tu redención.

ORACIÓN: Señor Jesús, gracias por darnos nueva vida a través de tu muerte en la cruz. Ayúdanos a ser cada vez más como tú. En tu nombre. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Qué puedes hacer para recordar de buscar primero y siempre “las cosas de arriba”?

2.- ¿Qué verdades del texto bíblico de hoy vas a compartir con otra persona?

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8 atributos que te explican cómo es Dios según la Biblia

8 atributos que te explican cómo es Dios según la Biblia

Todos, en algún momento, hemos tenido la curiosidad de saber cómo es Dios.

La imagen que nos viene probablemente a la mente es la de un viejito vestido con bata blanca y sandalias, de larga barba, de aspecto sabio, que es la que ha popularizado Hollywood y series animadas como Los Simpsons.

Pero nada más alejado de lo que nos cuenta la Biblia, la cual nos indica que ningún hombre lo ha visto (1 Timoteo 6:16) y nos entrega 8 atributos para ayudarnos a comprender la naturaleza de nuestro Padre celestial.

¿Qué leerás en este artículo?

  1. Dios es espíritu
  2. Es eterno
  3. Invariable y fiel
  4. Dios es todopoderoso
  5. Omnipresente y omnisciente: está en todas partes y lo sabe todo
  6. Es correcto y santo
  7. Misericordioso: ama y perdona a los que merecen castigo
  8. Dios es personal

1.- Dios es espíritu

Un espíritu es un ser que realmente existe pero que no tiene un cuerpo físico. Por lo tanto, Dios es invisible.

Cuando la Biblia se refiere a los ojos, oídos, etc. de Dios, está expresándose en términos humanos para comunicarnos que Dios nos ve, nos oye, etc.

“Dios es Espíritu”.

Juan 4:24

“Ningún hombre lo ha visto (a Dios) ni lo puede ver”.

1 Timoteo 6:16

2.- Es eterno

Dios es inmortal, eterno, sin fin.

Nosotros los humanos, con nuestro limitado tiempo de vida sobre la tierra, no podemos desentrañar la eternidad de Dios. Sin embargo, Dios nos ama y quiere compartir su vida eterna con nosotros.

“Señor, tú has sido nuestro refugio de una generación a otra generación. Antes de que nacieran los montes y de que formaras la tierra y el mundo; desde los tiempos primeros y hasta los tiempos postreros, ¡tú eres Dios! Nos devuelves al polvo cuando dices: ‘¡De vuelta al polvo, seres mortales!’. Para ti, mil años son, en realidad como el día de ayer, que ya pasó; ¡son como una de las vigilias de la noche!”.

Salmos 90:1-4

3.- Invariable y fiel

Dios es el mismo por siempre. ¡Qué reconfortante es este hecho para los que vivimos en un mundo de constantes cambios!

Dios cumple su palabra. Él no es como muchos hoy en día que prometen una cosa y hacen otra. Cuando Dios nos promete algo en la Biblia, sabemos que podemos tener plena confianza en su palabra.

“Hijos de Jacob, yo soy el Señor, y no cambio…”

Malaquías 3:6

“Si somos infieles, Él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo”.

2 Timoteo 2:13

4.- Dios es todopoderoso

Dios es todopoderoso y omnipotente. No hay nada que no pueda hacer.

Toda la naturaleza demuestra su poder. Él lleva a cabo sus advertencias. Él cumple sus promesas.

“Cuando Abraham tenía 99 años, el Señor se le apareció y le dijo: ‘Yo soy el Dios Todopoderoso; vive una vida sin tacha delante de Mí”.
Génesis 17:1

“Él es quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”.
Hebreos 1:3

“Jesús los miró y les contestó: ‘Para los hombres esto es imposible, pero no para Dios”.
Mateo 19:26

5.- Omnipresente y omnisciente: está en todas partes y lo sabe todo

Dios está en todas partes (omnipresente) y lo sabe todo (omnisciente).

Si uno no es su amigo, estas características de Dios resultan atemorizantes, porque Él ve todo lo que hacemos y no podemos esconder nuestro pecado de Él.

Aquellos que conocen el perdón de Dios se sienten confortados sabiendo que su Dios ve todas sus necesidades y está al lado de ellos en todas las aflicciones de la vida.

“¿Quién podrá esconderse de mi vista? Con mi presencia lleno el cielo y la tierra. Yo, el Señor, lo afirmo”.
Jeremías 23:24

Señor, tú me has examinado y me conoces;
tú sabes cuando me siento o me levanto; ¡desde lejos sabes todo lo que pienso!
Me vigilas cuando camino y cuando descanso; ¡estás enterado de todo lo que hago!
Todavía no tengo las palabras en la lengua, ¡y tú, Señor, ya sabes lo que estoy por decir!
Tu presencia me envuelve por completo; la palma de tu mano reposa sobre mí.
Saber esto rebasa mi entendimiento; ¡es tan sublime que no alcanzo a comprenderlo!

¿Dónde puedo esconderme de tu espíritu? ¿Cómo podría huir de tu presencia?
Si subiera yo a los cielos, allí estás tú; si me tendiera en el sepulcro, también estás allí;
Si levantara el vuelo hacia el sol naciente, o si habitara en los confines del mar,
aun allí tu mano me sostendría; ¡tu mano derecha no me soltaría!
Si quisiera esconderme en las tinieblas, y que se hiciera noche la luz que me rodea,
¡ni las tinieblas me esconderían de ti, pues para ti la noche es como el día!
Salmo 139:1-12

6.- Es correcto y santo

Dios es santo, perfecto y puro. Él se opone a todo el mal y el pecado de la humanidad.


En el último día de la historia de la tierra, Él juzgará a la gente con justicia.

“Santo, santo, santo es el Señor todopoderoso. Toda la tierra está llena de su gloria”.
Isaías 6:3

“Él es nuestro protector; sus obras son perfectas, sus acciones son justas. Es el Dios de la verdad, en Él no hay injusticia. ¡Él es justo y verdadero!”
Deuteronomio 32:4

“Juzgará al mundo con justicia, dictará a los pueblos justa sentencia”.
Salmo 9:8

7.- Misericordioso: ama y perdona a los que merecen castigo

Dios es misericordioso, bondadoso y clemente.

A pesar de todos los pecados del hombre, Dios es paciente y ofrece perdón a todos los que lo piden, confiando sólo en Jesucristo para borrar la mancha de su pecado.

Dios es amor. Él nos amó tanto que entregó a su único Hijo para salvarnos. ¿Te das cuenta de cuánto te ama Dios?

“Pasó delante de Moisés diciendo en voz alta: ¡El Señor! ¡Dios tierno y compasivo, paciente y grande en amor y verdad! Por mil generaciones se mantiene fiel en su amor y perdona la maldad, la rebeldía y el pecado, pero no deja sin castigo la maldad de los padres en los hijos y en los nietos, en los bisnietos y en los tataranietos”.
Éxodo 34:6-7

“Que el malvado deje su camino, que el perverso deje sus ideas; vuélvanse al Señor y Él tendrá compasión de ustedes; vuélvanse a nuestro Dios, que es generoso para perdonar”.
Isaías 55:7.

“El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados”.
1 Juan 4:8-10

8.- Dios es personal

Dios hace planes. Esto demuestra que piensa.

“Ya sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro Ileno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo”.
Jeremías 29:11.

Dios habla. Esto demuestra que se comunica.

“En tiempos antiguos Dios habló a nuestros antepasados muchas veces y de muchas maneras a través de los profetas”.
Hebreos 1:1.

Dios ama. Esto demuestra que siente.

“Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo único para que todo aquel que cree en Él no muera, sino que tenga vida eterna”.
San Juan 3:16.

Pensar, sentir y comunicarse son signos de que Dios tiene personalidad.

Él es un Dios personal. Mucha gente supone que todas las grandes religiones del mundo creen en el mismo Dios, pero esto no es cierto. El hinduismo y el budismo enseñan que Dios no tiene personalidad. Enseñan que Dios es simplemente una fuerza impersonal o que es simplemente la suma total de todo lo que existe. De esta manera, los hindúes y los budistas niegan que Dios piensa, ama o se comunica.

Ante estas enseñanzas, el verdadero Dios declara: “Yo Soy el Que Soy” (en el idioma hebreo esto se dice “Yahveh” o “Jehová”).

Lee: Éxodo 3:1-14, especialmente el versículo 14.

La idea que tienen de Dios los judíos y musulmanes se acerca más a las enseñanzas cristianas, porque ambas religiones enseñan que Dios es personal. Sin embargo, ellos niegan que Jesucristo y el Espíritu Santo sean divinos y, así, los judíos y musulmanes se privan de la salvación que el Dios Uno y Trino ha ganado para la humanidad.

También, algunas sectas tales como Los Testigos de Jehová y Los Mormones (quienes se llaman también “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”) enseñan el mismo error de negar la divinidad de Jesucristo y el Espíritu Santo.

“El que no honra al Hijo, tampoco honra al Padre que lo ha enviado”.
Juan 5:23

“Porque la voluntad de mi Padre es que todos los que miren al Hijo de Dios y crean en Él, tengan vida eterna, y Yo los resucitaré en el día último”.
San Juan 6:40

“Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre”.
San Juan 14:6

Todas estas religiones citan el siguiente versículo como prueba de que Cristo y el Espíritu Santo no pueden ser divinos, porque Dios es uno:

“Oye, Israel: El Señor nuestro Dios es uno”.
Deuteronomio 6:4

¿Cómo respondemos?

Este versículo fue escrito originalmente en la lengua hebrea. En hebreo hay dos palabras que significan “uno”:

  1. “Yajid” significa una unidad absoluta.
  2. “Ejad” significa una unidad compuesta de diferentes partes, como por ejemplo la raza humana se compone de hombre y mujer (Génesis 2:24).

La palabra en Deuteronomio 6:4 es “ejad”, que indica que en el único Dios puede haber tres personas distintas, como enseña la Biblia en otras partes.

Te recomendamos también ver este video, del curso “Dios se revela”:

*Adaptado del material de lectura del curso bíblico “Hacia Una Nueva Vida”, de CPTLN – Chile. Casi todas las citas son tomadas de la Versión Popular de la Biblia, redactada por las Sociedades Bíblicas Unidas de América Latina.


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Vanidad vs. sabiduría

Vanidad vs. sabiduría

¡Vanidad de vanidades! ¡Vanidad de vanidades! ¡Todo es vanidad! —Palabras del Predicador…
Yo soy el Predicador, y reiné sobre Israel en Jerusalén. Me entregué de corazón a investigar y a estudiar minuciosamente todo lo que se hace bajo el cielo. Este penoso trabajo nos lo ha dado Dios, para que nos ocupemos de él. Por lo tanto, escudriñé todo lo que se hace bajo el sol, y pude darme cuenta de que todo es vanidad y aflicción de espíritu…
Aborrecí también el haber trabajado tanto bajo el sol, pues todo lo que hice tendré que dejárselo a otro que vendrá después de mí.
¿Y cómo saber si será sabio o necio el que se quedará con todos mis trabajos y afanes, a los que tanto trabajo y sabiduría dediqué bajo el sol? ¡También esto es vanidad!
El desánimo volvió a dominar mi corazón al ver todos mis afanes y trabajos, a los que tanta sabiduría dediqué bajo el sol.
¿Tiene uno que dedicar sabiduría, conocimientos y rectitud, para luego dejarle el fruto de su trabajo a quien nunca se lo ganó? ¡Eso también es vanidad, y un mal muy grande!
¿Qué saca uno de tanto trabajar y fatigarse y afanarse bajo el sol?
¡Todo el tiempo es de dolores, trabajos y molestias! ¡Ni siquiera de noche encuentra uno reposo! ¡Y esto es también vanidad!

Eclesiastés 1:2, 12-14; 2:18-23

En el libro de Eclesiastés, Salomón convierte su gran sabiduría en considerar la vida humana “bajo el sol”, en la vida todos los días, buscándole significado y valor a las cosas que hacemos. Pero se decepciona. No importa lo que hagamos, eventualmente morimos y el fruto de todo el arduo trabajo será disfrutado por otro. A esto lo llama vanidad.

Salomón tiene razón, ¿no es cierto? Lo vemos todos los días. Alguien invierte años en un negocio que de golpe desaparece durante una recesión. O dedica su vida a cuidar de su familia, para perderla en un horrible accidente.

Un joven estudia durante veinte años y se encuentra con que no hay sueldo que alcance para pagar las cuentas. Incluso la vida más feliz termina con la muerte. Esto lleva a Salomón a la desesperación: “¡Vanidad de vanidades!”, dice, “¡Todo es vanidad!”. Nada dura para siempre, nada vale la pena; Salomón no tiene una buena respuesta para todo esto.

Pero Dios sí. Ante la falta de sentido de la vida humana Dios envía a Jesucristo, quien viene a nuestro mundo como Rey y Salvador y nos llama al reino de Dios.

Con su muerte y resurrección, Jesús destruye el poder de la muerte. Ahora tenemos un futuro que esperar. Como dice Pablo: “Si nuestra esperanza en Cristo fuera únicamente para esta vida, seríamos los más desdichados de todos los hombres; pero el hecho es que Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primicias de los que murieron… Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: en primer lugar, Cristo; y después, cuando Cristo venga, los que son de él. Entonces vendrá el fin, cuando él entregue el reino al Dios y Padre… Porque es necesario que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies, y el último enemigo que será destruido es la muerte” (ver 1 Corintios 15:19-26).

ORACIÓN: Padre, ayúdame a retener la esperanza en Jesucristo, tu Hijo. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- La mayoría de nosotros tendemos a preocuparnos. ¿Qué crees que logras con preocuparte?

2.- ¿Cómo puedes hacer para ocuparte en vez de preocuparte?

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¿Qué ven los demás? Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile

¿Qué ven los demás?

Pero pongan en práctica la palabra, y no se limiten sólo a oírla, pues se estarán engañando ustedes mismos. El que oye la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira a sí mismo en un espejo: se ve a sí mismo, pero en cuanto se va, se olvida de cómo es.

Santiago 1:22-24

Uno se mira en el espejo por diversas razones, la mayoría relacionadas con la apariencia personal, para asegurarse que la imagen que uno presenta es la que desea que los demás vean. Lo opuesto también es cierto: si nos miramos en un espejo pero no prestamos atención a lo que vemos, de nada nos servirá.

Santiago 1:22-24 dice que lo mismo sucede cuando leemos la Palabra de Dios: nos vemos así como somos. El mirarnos en el espejo de la Palabra de Dios debería ayudarnos a dar lo mejor, o sea, a dar la mejor imagen que, como cristianos, nos corresponde dar a los demás. Pero si al mirar en el espejo de la Palabra de Dios olvidamos lo que vemos, lo más probable es que no presentemos una buena imagen.

Para tener una buena apariencia ante otros como hijo de Dios, Santiago dice que no es suficiente simplemente “mirarnos” en el espejo de la Palabra de Dios, o sea, ser solo “oyentes” de esa Palabra. También debemos recordar cómo nos vemos, para así poder presentarnos correctamente ante los demás como “hacedores” de esa Palabra. Ser un “hacedor” significa poner la fe en acción, haciendo visibles las enseñanzas de Jesús en nuestra vida. Cuando los demás nos ven como hijos de Dios, entonces luciremos como su Hijo, a medida que cada día vamos siendo formados más y más a Su imagen (ver Romanos 8:28-30).

Como puedes ver, es importante que nos miremos en el espejo de Dios y que regularmente nos examinemos a la luz de su Palabra. Sabiendo esto, Pablo le escribió a Timoteo: “Procura con diligencia presentarte ante Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).

La Palabra de Dios nos muestra quiénes somos, revela la gloria de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y nos enseña la persona que debemos tratar de reflejar a los demás en el espejo de nuestras vidas.

ORACIÓN: Padre celestial, en tu Palabra veo cuánto me amas. Ayúdame a reflejar tu amor a los demás en todo lo que hago y digo. En el nombre de Jesús. Amén.

De The Lutheran Layman, junio de 1979, “El espejo de la Palabra de Dios”, Ron Schlegel

Para reflexionar:

1.- ¿Qué prácticas o rutinas te ayudan a ser un consistente “hacedor” de la Palabra?

2.- Cuando los demás te miran, ¿qué crees que ven?

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Lo que pedimos - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile

Lo que pedimos

“Supongamos que uno de ustedes tiene un amigo, y va a él a medianoche y le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha llegado de viaje a mi casa, y no tengo nada que ofrecerle;’ y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: ‘No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme para darte nada’. Les digo que aunque no se levante a darle algo por ser su amigo, no obstante, por su insistencia se levantará y le dará cuanto necesite. Así que Yo les digo: pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. O supongan que a uno de ustedes que es padre, su hijo le pide pan, ¿acaso le dará una piedra? O si le pide un pescado, ¿acaso le dará una serpiente en lugar del pescado? O si le pide un huevo, ¿acaso le dará un escorpión? Pues si ustedes siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”.

Lucas 11: 5-13 (NBLH)

“Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”. ¿Qué quiere decir Jesús?

Me hago esta pregunta cuando me siento en mi escritorio, justo después de colgar el teléfono. Mi hermana se está muriendo. Se puede morir esta noche. Bien sé lo que le pediría a Dios. Y él también lo sabe. Ya se lo he pedido un millón de veces. No puedo dejar de pedirle. Sé que la ama. Pero ella igual se está muriendo, y mis oraciones parecen estar recibiendo un claro “NO”.

Aun así voy a pedir.

Entonces, ¿qué quiere decir Jesús? Claramente, no quiere decir: “Pide lo que sea y Dios te lo va a dar así como tú lo deseas, cuando lo deseas y de la manera que lo deseas”. Jesús mismo escuchó ese “NO” divino cuando pidió librarse de la copa del sufrimiento. Pero no fue así. Ni con él. Ni lo será con mi hermana.

Aun así, sigo profundizando en el texto. Todo el que pide, recibe. Sí. Pero ¿qué recibe? Aparentemente, aunque no siempre reciba lo que pide, siempre recibe algo. Y ese algo siempre será bueno: “supongan que a uno de ustedes que es padre, su hijo le pide pan, ¿acaso le dará una piedra? O si le pide un pescado, ¿acaso le dará una serpiente en lugar del pescado? O si le pide un huevo, ¿acaso le dará un escorpión?”.

Aunque no obtenga lo que estoy pidiendo, voy a recibir algo bueno. Y mi hermana también va a recibir algo bueno. Ella es hija de Dios, una pecadora redimida por Jesús, nuestro Salvador, quien dio su vida por ella. Él ciertamente le va a dar la vida que dura para siempre.

Dios nunca nos dará algo peor de lo que pedimos. Lo que él nos da siempre es lo mejor para nosotros. Vivamos confiando en él.

ORACIÓN: Querido Señor, ten piedad de nosotros y enséñanos a confiar en tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Crees que todos los que piden, buscan y llaman comprenden las respuestas que reciben de Dios?

2.- ¿Cómo te mantienes firme en la fe cuando te resulta difícil ver a Dios en medio de tus necesidades?

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¡Gracias, Epafras! - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile

¡Gracias, Epafras!

No permitan, pues, que nadie los juzgue por lo que comen o beben, o en relación con los días de fiesta, la luna nueva o los días de reposo. Todo esto no es más que una sombra de lo que está por venir; pero lo real y verdadero es Cristo. No permitan que los condenen esos que se ufanan de humildad pero rinden culto a los ángeles. Los tales se meten en cosas que no han visto y están envanecidos por su razonamiento humano; no están unidos a la Cabeza, que es quien nutre y une a todo el cuerpo mediante las coyunturas y ligamentos, y lo hace crecer con el crecimiento que da Dios.

Colosenses 2: 16-19

Me pregunto si la iglesia en Colosas había escuchado las enseñanzas de Pablo acerca de cómo “un poco de levadura fermenta toda la masa” (Gálatas 5:9).

Con qué frecuencia el apóstol debe haber hablado estas palabras a aquellos que se reunieron como creyentes en los diversos lugares que visitó en sus viajes misioneros. En un mundo como el nuestro, inundado de todo tipo de teorías y especulaciones, “expertos” autodidactas y personas persuasivas, su advertencia de que “un poco de levadura fermenta toda la masa” es un sabio consejo. De hecho, este dicho podría haberse convertido en uno de los proverbios de los apóstoles al dirigirse a las iglesias. No es de extrañar, entonces, que la iglesia de Colosas también necesitara escucharlo.

Pablo abre su Carta a los Colosenses, aplaudiendo la fe y el amor de esta iglesia en Asia Menor. “Siempre que oramos por ustedes, damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues hemos recibido noticias de la fe de ustedes en Cristo Jesús, y del amor que tienen por todos los santos” (Colosenses 1:3-4). Los aplausos de Pablo no son solo para la iglesia; también están destinados a Epafras, su fundador, a quien Pablo señala como un “consiervo amado” que les enseñó la fe (ver Colosenses 1:7).

Y 20 siglos después nosotros también podemos decir: ¡felicitaciones a la sólida enseñanza de Epafras, ya que la iglesia en Colosas no careció de especulaciones religiosas y mundanas en su contra! Pablo conocía muy bien la “levadura” que enfrentaba la iglesia de Colosas: filosofías humanas quebrantadas, engaños vacíos y preguntas molestas de los judíos por lo que comían o bebían o en relación a los días de fiesta, la luna nueva o los días de reposo. También había una insistencia en el ascetismo y la autonegación, junto con detalles fantásticos sobre las visiones y la adoración de los ángeles.

Había más que suficiente para cuestionar si solo la fe en Jesús era todo lo que se necesitaba para la salvación. No en vano, es la misma pregunta que muchos hacen hoy.

Es por ello que Pablo se concentra en lo esencial. Como le dijo a la iglesia en Corinto: “Más bien, al estar entre ustedes me propuse no saber de ninguna otra cosa, sino de Jesucristo, y de éste crucificado” (1 Corintios 2:2).

O como Pablo anhelaba que los de Colosas recordaran: “Por tanto, vivan en el Señor Jesucristo de la manera que lo recibieron: arraigados y sobreedificados en él, confirmados en la fe y rebosantes de acciones de gracias, que es como fueron enseñados” (Colosenses 2:6-7). ¡Gracias, Epafras, por darles a los colosenses la verdad esencial del Evangelio!

ORACIÓN: Padre celestial, en todo nuestro estudio y aprendizaje mantén nuestros ojos fijos en tu Hijo, quien nos guía en el camino eterno. En su Nombre oramos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez has sufrido las consecuencias de la fermentación de “un poco de levadura” en tu vida personal o laboral?

2.- ¿Qué influencias externas perturban hoy a los cristianos y a la iglesia?

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Un poco atrevido - Cristo Para Todas Las Naciones Chile CPTLN Chile

Un poco atrevido

Y se acercó Abrahán y le dijo: “¿Acaso vas a destruir al justo con el injusto? Tal vez haya cincuenta justos en la ciudad. ¿Acaso destruirás ese lugar, y no lo perdonarás por los cincuenta justos que estén allí adentro? ¡Lejos sea de ti hacer morir al justo con el impío, y tratar al justo como al impío! ¡Jamás hagas tal cosa! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no debe hacer lo que es justo?”. El Señor respondió: “Si dentro de la ciudad de Sodoma encuentro a cincuenta justos, por ellos perdonaré a todos los que estén allí”.

Génesis 18:23-26

¿Alguna vez tu hijo se ha hecho el atrevido contigo? Los vietnamitas tienen un proverbio: “¡La lluvia cae para arriba!”. Lo dicen cada vez que un niño tiene la audacia de corregir o negociar con sus mayores. Significa: “Estás saliéndote de tu lugar, estás siendo demasiado atrevido”.

En el texto de hoy vemos a Abraham haciendo lo mismo con el Señor Dios… ¡y Dios no solo lo permite, sino que incluso lo alienta! Un poco antes, en Génesis 18:17, Dios mismo inicia la conversación, diciéndole deliberadamente a Abraham que está a punto de destruir las ciudades de las llanuras: “¿Acaso voy a ocultarle a Abrahán lo que voy a hacer?”.

Dios sabe muy bien que Lot, el sobrino de Abraham, vive en Sodoma, por lo que le tira esa información y Abraham muerde el anzuelo y, con mucho respeto, regatea con Dios: primero con cincuenta justos, luego cuarenta y cinco, luego cuarenta, luego treinta y así sucesivamente, hasta que Dios finalmente dice: “Aun por esos diez, no la destruiré” (Génesis 18:32b).

Abraham debe haberse sentido aliviado. ¡Seguramente la casa de Lot suministraría a las diez personas justas! Lamentablemente, no sabía cuán profundamente había corrompido Sodoma a la familia de su sobrino. Pero, a pesar de que no se encontraron diez justos en Sodoma, Dios honró el espíritu de la petición de Abraham y rescató a sus parientes de la ciudad.

Abraham fue muy audaz, incluso un poco atrevido e insolente al hablarle de esa manera al Señor del cielo y de la tierra. Sin embargo, esto nos dice algo valioso sobre la relación entre Dios y Abraham: su relación estaba basada en el amor y la confianza y no en el miedo. Es por eso que Abraham tuvo el coraje y la audacia de hablarle así a Dios.

Mi hijo puede hablar de esa manera con su padre porque sabe que su padre lo ama, porque confía en que su padre no se va a ofender. Dicho de otra manera: porque se siente seguro con su padre. Abraham también se sintió seguro con Dios. Confiaba en que Dios no se iba a enojar y que mostraría misericordia para con él y su sobrino.

¿Qué pasa con nosotros? Nosotros también tenemos esa relación con Dios. Somos sus hijos por adopción a través de Jesús, nuestro Salvador. Y así, cuando lo necesitamos, podemos llegar audazmente a la presencia de Dios y pedirle lo que necesitamos, incluso cuando parezca atrevido. Después de todo, él es quien sufrió, murió y resucitó por nosotros. Él nos tratará con misericordia y amor.

ORACIÓN: Querido Señor, ayúdame a confiar en ti lo suficiente como para pedirte lo que necesito, incluso cuando parezca atrevido. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Qué aprendes de Dios con respecto al pecado de Sodoma y Gomorra?

2.- ¿Qué aprendes de Dios a partir de la súplica constante de Abraham?

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El alma llena de vigor - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 09/08/2019

El alma llena de vigor

De rodillas, y en dirección a tu santo templo, alabaré tu nombre por tu misericordia y fidelidad, por la grandeza de tu nombre y porque tu palabra está por encima de todo. Cuando te llamé, me respondiste, y mi alma desfallecida se llenó de vigor.

Salmo 138:2-3

No hay nada que se compare a la alegría que sentimos cuando Dios contesta nuestra oración. En esos momentos sentimos como si todas las promesas de la Palabra de Dios se cumplieran en esa respuesta y no podemos menos que alabar su santo nombre y compartir las buenas nuevas, creciendo aún más en la convicción que tenemos de que Dios es fiel. Esto, a su vez, nos llena de tal manera el alma de vigor, ¡que podríamos mover montañas!

¿Pero qué pasa cuando no recibimos la respuesta deseada? ¿Qué pasa cuando la voluntad de Dios es diferente a nuestros planes? Ante la decepción y el dolor, el vigor de nuestra alma puede marchitarse. Pero entonces recordamos las palabras del Señor: “Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni son sus caminos mis caminos” (Isaías 55:8). Podemos estar seguros de que nuestras oraciones son escuchadas y que el Espíritu Santo está obrando a través de la Palabra para aumentar el vigor de nuestra alma.

En las crisis aprendemos a apoyarnos en el amor y favor que nuestro Padre Celestial nos ha mostrado a través de su hijo Jesús, y oramos: “Cuando me encuentre angustiado, tú me infundirás nueva vida” (Salmo 138:7a). Si bien tenemos nuestras propias ideas y planes, podemos confiar en que la sabiduría y compasión de nuestro Padre son mucho más grandes que las nuestras. Su voluntad nos rodea como un muro de protección, por lo que podemos orar como lo hizo nuestro Señor en Getsemaní: “Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42b).

Con fe y humilde confianza nos unimos al salmista para orar: “Tú, Señor, cumplirás en mí tus planes; tu misericordia, Señor, permanece para siempre. Yo soy creación tuya. ¡No me desampares!” (Salmo 138:8). La respuesta a esa oración ya está confirmada en la Palabra de Dios: “No te desampararé, ni te abandonaré” (Hebreos 13:5b). Una vez más, la promesa fiel de Dios llena de vigor nuestra alma.

ORACIÓN: Padre celestial, guíanos a confiar en ti en el gozo como en la tristeza, cuando las oraciones se contestan como esperamos y cuando no. Por el poder de tu Espíritu, aumenta el vigor de nuestra alma para honor de tu santo Nombre. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- Si Dios no es tu primer recurso en una crisis, ¿qué puedes hacer para que lo sea?

2.- Piensa en una vez en que Dios respondió tu oración como tú querías. ¿Cómo te sentiste?

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