"Jesús se llama a sí mismo una puerta. Él es nuestro protector, y es el único a través del cual entramos en el reino de Dios" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Qué piensas de Jesús?" - 30/04/2020

¿Qué piensas de Jesús?

Una vez más Jesús les dijo: «De cierto, de cierto les digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí, son ladrones y salteadores; pero las ovejas no los oyeron. Yo soy la puerta; el que por mí entra, será salvo; y entrará y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Juan 10:7-10

Las puertas hacen una gran diferencia, ¿no? Mantienen a las personas seguras, se abren para permitir entrar a alguien, y luego se cierran para evitar problemas. Una buena puerta es una bendición.

A las personas que entran por la puerta se las consideran legítimas, especialmente si un portero las hace pasar; están allí por una razón adecuada. Pero con las personas que trepan por una pared o que rompen una ventana, las cosas son diferentes: de apuro llamamos a la policía, pues sabemos que no están haciendo nada bueno.

En el texto de hoy, Jesús se llama a sí mismo una puerta. Él es nuestro protector, y es el único a través del cual entramos en el reino de Dios. Mientras esté de servicio, no debemos tener miedo. Nos da vida, libertad y seguridad. Pero hay personas que intentan engañarnos, a menudo a propósito. Quizás traten de vendernos la filosofía más reciente para cambiar nuestra vida, o quizás nos quieran reclutar para estudios bíblicos “especiales”, o para asistir a una nueva iglesia. ¿Cómo podemos saber si son legítimos? Fijándonos en su actitud hacia la puerta Jesús.

Si se les pregunta qué piensan de Jesús, su respuesta dirá mucho sobre lo que creen. Si dicen: “Él es nuestro Salvador que murió y resucitó para que pudiéramos ser hijos de Dios”, ¡es bueno! Quieren llevarte a través de la puerta verdadera. Pero, ¿y si dicen algo como esto? “Jesús es un gran maestro, y debemos seguir sus reglas y enseñanzas”. O, “Jesús era un alma altamente evolucionada, y deberíamos seguir su ejemplo para llegar a un plano superior de vida”. O, “Jesús está bien para quienes quieren seguirlo, pero tenemos algo más importante que compartir con ustedes”. ¡Cuidado! Estas personas no te están invitando a entrar por la puerta verdadera, sino a trepar por encima del muro.

Sabemos que Jesús no fue solo un gran maestro, como cientos de otras personas, ni tampoco un alma altamente evolucionada que nos sirve de ejemplo para tratar de llegar a la perfección. No, Él es Dios mismo, nacido como un hombre entre nosotros para rescatarnos de los poderes del mal. Él es quien murió en la cruz para destruir el poder del mal, y resucitó de la muerte para no morir nunca más. Él es quien ofrece vida libre, gozosa y eterna a todos los que confían en Él. Él es nuestra puerta segura.

ORACIÓN: Señor, mantennos a salvo bajo tu cuidado. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Quién tiene la llave de la puerta de tu casa? ¿Por qué se la has confiado?

2.- ¿Cómo te ha salvado Jesús en tu vida?

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"Dios no nos dio las verdades dichas por su Hijo para que las tergiversemos y las usemos según cómo creemos que debería ser la victoria con Dios" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Viviendo noblemente" - 29/04/2020

Viviendo noblemente

El soportar sufrimientos injustos es digno de elogio, si quien los soporta lo hace por motivos de conciencia delante de Dios. Porque ¿qué mérito hay en soportar malos tratos por hacer algo malo? Pero cuando se sufre por hacer el bien y se aguanta el castigo, entonces sí es meritorio ante Dios.

Y ustedes fueron llamados para esto. Porque también Cristo sufrió por nosotros, con lo que nos dio un ejemplo para que sigamos sus pasos.

Cristo no cometió ningún pecado, ni hubo engaño en su boca. Cuando lo maldecían, no respondía con maldición; cuando sufría, no amenazaba, sino que remitía su causa al que juzga con justicia.

Él mismo llevó en su cuerpo nuestros pecados al madero, para que nosotros, muertos ya al pecado, vivamos para la justicia. Por sus heridas fueron ustedes sanados. Porque ustedes eran como ovejas descarriadas, pero ahora se han vuelto al Pastor que cuida de sus vidas.

1 Pedro 2:19-25

Es fácil olvidar que la mayoría de los libros de la Biblia fueron escritos por sus propios protagonistas. Los apóstoles escribieron viviendo en un mundo que, en su mayor parte, no simpatizaba para nada con su mensaje. Esa extraña secta de Jesús, vilipendiada por los judíos, incomprendida y oprimida por los romanos y burlada por los griegos, no era bien vista por nadie. Y el mensaje que compartían, que incluía soportar el sufrimiento y los castigos físicos, ciertamente no era el más apropiado para ganar conversos para su causa.

¿Cómo podía ser noble el mantenerse firme ante el ridículo injusto o el soportar la persecución? ¿Acaso no debemos reaccionar contra estas cosas, haciéndole frente al opresor? Después de todo, el Salvador ya sufrió suficiente. ¡Dios sabe que sufrió suficiente! ¿Cuándo podremos derribar a los que se burlan de Dios y nos rebajan por nuestra fe? ¿Cuándo es suficiente?

Podríamos pensar que ya hace mucho tiempo que fue suficiente, pero esa no es la forma en que Dios obra, ¿verdad? Dios no nos dio las verdades dichas por su Hijo para que las tergiversemos y las usemos según cómo creemos que debería ser la victoria con Dios.

No, los caminos de Dios son totalmente diferentes de los nuestros, ¡y por eso le damos gracias!

Pablo, el colega de Pedro, lo dijo bien: “Porque Dios no permitió que el mundo lo conociera mediante la sabiduría, sino que dispuso salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Los judíos piden señales, y los griegos van tras la sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que para los judíos es ciertamente un tropezadero, y para los no judíos una locura, pero para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres” (1 Corintios 1: 21-25).

ORACIÓN: Padre celestial, danos tu Espíritu Santo para levantarnos bajo la tensión de la vida para que podamos vivir como tu pueblo. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo reaccionas cuando alguien te ofende?

2.- ¿Cómo puede Dios ayudarnos a superar las reacciones negativas?

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"El deber en sí mismo no nos lleva muy lejos. Fue el amor lo que motivó a Jesús a entregarse por nosotros en la cruz y hacernos suyos para siempre" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Una pequeña aventura" - 28/04/2020

Una pequeña aventura

… se mantenían fieles a las enseñanzas de los apóstoles y en el mutuo compañerismo, en el partimiento del pan y en las oraciones. Al ver las muchas maravillas y señales que los apóstoles hacían, todos se llenaban de temor, y todos los que habían creído se mantenían unidos y lo compartían todo; vendían sus propiedades y posesiones, y todo lo compartían entre todos, según las necesidades de cada uno. Todos los días se reunían en el templo, y partían el pan en las casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón, mientras alababan a Dios y brindaban ayuda a todo el pueblo. Y cada día el Señor añadía a la iglesia a los que habían de ser salvos.

Hechos 2:42-47

En la familia vietnamita de mi esposo hay muchos pastores. En Vietnam, y también en Estados Unidos, el hogar del pastor es una especie de centro de ayuda comunitaria. Es donde van las personas que no tienen dónde vivir. Es donde los hambrientos pueden encontrar comida y los tristes o confundidos, asesoramiento. Si alguien está siendo abusado por un miembro de su familia, ahí es donde corre a refugiarse. Y si ellos no pueden ayudarle, seguramente encontrarán a alguien que sí pueda.

Con mis veinte años, me aterrorizaba y maravillaba al mismo tiempo al ver a cuántas personas cuidaban en la casa de mi cuñado en el sur de California. Sentía que yo nunca podría hacer algo así. Solo quería salir corriendo. Y creo que muchas personas sienten lo mismo con respecto a los primeros cristianos en el pasaje que acabamos de leer: vendían sus propiedades, compartían su dinero, comían juntos, hacían cambios importantes en la vida. ¿Cómo podían? ¡Qué miedo!

Y con el miedo viene la culpa. ¿No debería estar haciendo eso?, me dice una vocecita. Pero la culpa pierde.

Lo que motiva a las personas a hacer estas cosas no es la culpa, sino el amor… bueno, y la alegría y tal vez algo de placer en la aventura. El deber en sí mismo no nos lleva muy lejos. Fue el amor lo que motivó a Jesús a entregarse por nosotros en la cruz y hacernos suyos para siempre. Dios el Padre no tuvo que empujarlo. Entonces, si estás buscando expandir tus propios horizontes de servicio, tal vez el lugar para comenzar sea con amor, no con deber. Comienza con el amor, la compasión, la preocupación y el cuidado que Dios ya ha puesto en tu corazón.

Luego, pídele al Señor que te envíe algo para hacer que esté dentro de tus posibilidades: un buen primer paso, una pequeña aventura, especialmente si eres principiante. Eso podría significar llevar la cena a un vecino enfermo o levantar el teléfono para llamar a un amigo solitario. Puede significar acompañar a alguien al médico y ayudarle mientras batalla contra un cáncer avanzado. Comienza con lo que tienes. ¡Seguramente disfrutarás de tu pequeña aventura!

ORACIÓN: Querido Padre, muéstrame una forma de transmitir tu amor que se adapte a mis posibilidades en este momento. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cuál es el mayor y el menor acto de amor que puedes imaginar?

2.- ¿Qué podrías hacer hoy para expresar tu amor por Dios y por su pueblo?

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"Pero incluso en medio de sombras aterradoras estamos a salvo, custodiados por el amor perdonador de Jesús…" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Por amor de su Nombre" - 27/04/2020

Por amor de su Nombre

Me infunde nuevas fuerzas y me guía por el camino correcto, para hacer honor a su nombre. Aunque deba yo pasar por el valle más sombrío, no temo sufrir daño alguno, porque tú estás conmigo; con tu vara de pastor me infundes nuevo aliento.

Salmo 23:3-4

Por lo general nos preocupa nuestra reputación. Queremos que se nos considere como personas honestas, sinceras y trabajadoras. Dios también está preocupado por nuestra reputación y, en la medida de lo posible, quiere que otros piensen bien de nosotros, aunque a veces prefieran calumniar al pueblo de Dios: “Mantengan una buena conducta entre los no creyentes para que, aunque los acusen de malhechores, al ver las buenas obras de ustedes glorifiquen a Dios el día que él nos visite” (1 Pedro 2:12). Dios también está preocupado por la reputación de los demás, por ello ordena: “No presentarás falso testimonio contra tu prójimo” (Éxodo 20:16). Debemos preocuparnos por la reputación de nuestro prójimo y protegerla tanto como la nuestra.

Pero esas no son las únicas reputaciones que conciernen a Dios. Él guarda celosamente la santidad de su Nombre. La infidelidad de Israel había provocado que el santo Nombre de Dios fuera profanado y tratado con desprecio entre las naciones, por lo que Dios actuó en misericordia por su Nombre: “Me ha dolido ver que mi santo nombre ha sido profanado… Pueblo de Israel, no lo hago por ustedes, sino por causa de mi santo nombre” (Ezequiel 36:21a, 22b). Y así, sacó a su pueblo del exilio y reivindicó la santidad de su Nombre.

El Salmo 23, salmo de confianza en el Señor, nuestro Pastor, también nos recuerda la santidad y majestad del Nombre de Dios. Por el santo Nombre de Dios, y movido por su gran amor, nuestro Pastor Jesús dio su vida por nosotros. En el bautismo fuimos resucitados a una nueva vida y ahora llevamos el santo Nombre del Dios Trino. Los pecados que causan daño tanto a la reputación de nuestro Señor como a la nuestra son lavados en su sangre y, a cambio, somos vestidos con su justicia. Nuestro Pastor crucificado y resucitado nos guía “por el camino correcto, para hacer honor a su nombre”. Seguimos sus pasos por el camino de humildad y santidad que honra el Nombre de Jesús.

Ese camino recto un día nos llevará al “valle más sombrío”, un valle por donde nuestro Pastor ya ha caminado. Pero incluso en medio de sombras aterradoras estamos a salvo, custodiados por el amor perdonador de Jesús y consolados por las promesas de su Palabra. Cuando este camino terrenal llegue a su fin, una vez más, y por toda la eternidad, seremos marcados con el Santo Nombre: “Al que salga vencedor lo convertiré en columna del templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí. Sobre él escribiré el nombre de mi Dios y el de su ciudad, es decir, de la nueva Jerusalén que desciende del cielo de mi Dios, y también mi nuevo nombre” (Apocalipsis 3:12).

ORACIÓN: Querido Pastor, por el poder de tu Espíritu, guíanos por el camino que honra tu santo Nombre. Cuando nos desviemos, perdónanos y restáuranos. Protégenos cuando pasemos por el valle más sombrío para vivir en tu presencia para siempre. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- De los muchos nombres que tiene Dios, ¿cuáles te llaman más la atención?

2.- Entre los muchos nombres de Dios está el de “Pastor”. ¿En qué piensas cuando usas ese término?

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"Seguir a Jesús es un proceso de toda la vida, empoderado por el Espíritu Santo, de seguir a Jesús y de ser cada vez más como él" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "El discipulado es transformador" - 24/04/2020

El discipulado es transformador

Mientras Jesús caminaba junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés, que estaban echando la red al agua, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Síganme, y yo haré de ustedes pescadores de hombres».

Mateo 4:18-19

La piedra angular del evangelismo es, por la gracia de Dios, experimentar el Evangelio. El siguiente paso es seguir. Dios primero nos llama y luego nos invita a seguirlo. A través del don de la fe nos convertimos en sus discípulos y nos unimos a él en su misión. Esto implica alinear nuestra vida con la de Aquél a quien seguimos y a quien queremos parecernos cada vez más.

Pero, ¿qué significa seguir a Jesús y ser su discípulo? ¿Qué significó para quienes lo siguieron? Los rabinos judíos en los días de Jesús compartieron sus vidas y les dieron a sus discípulos un ejemplo a emular. Los discípulos de un rabino se esforzaban por hacer todo lo que su rabino hacía. Siguiendo de cerca su ejemplo, interpretaban las Escrituras como él, trataban a su esposa como él, rezaban como él.

El apóstol Pablo toma esta idea cuando escribe: “Imítenme a mí, así como yo imito a Cristo” (1 Corintios 11:1). Él también era de la tradición rabínica, por lo que conocía bien el poder de imitar a quienes valía la pena seguir. Y también era consciente de la responsabilidad que tenía de ser un ejemplo para quienes confiaban en él como su maestro en Cristo: “Porque aunque ustedes tengan diez mil instructores en Cristo, no tienen muchos padres, pues en Cristo Jesús yo los engendré por medio del evangelio. Por tanto, les ruego que me imiten” (1 Corintios 4:15-16).

¿Quiere decir, entonces, que para seguir a Jesús (o para imitarlo como lo hacía Pablo), tenemos que dejar nuestro trabajo, dejar atrás a nuestros familiares y amigos y salir a predicar por todos lados? Si bien en algunos casos puede significar eso, en realidad no es lo que nos está diciendo. Pero sí ayuda a mantener el concepto de discipulado en perspectiva. Seguir a Jesús es un proceso de toda la vida, empoderado por el Espíritu Santo, de seguir a Jesús y de ser cada vez más como él.

El discipulado no es un acto de justificación, un intento de hacer las paces con Dios por nuestros propios méritos, sino que se trata de vivir de tal forma de honrar y adorar a nuestro Señor y Salvador, para que podamos vivir “en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, como ofrenda y sacrificio a Dios, de aroma fragante” (Efesios 5:2).

El discipulado es transformador. Sabemos por la historia de los primeros discípulos que Jesús cambió radicalmente sus vidas. Los llevó de pescadores a pescadores de hombres y los transformó lenta y constantemente, día a día, para que no solo siguieran a su Maestro, sino también condujeran a otros a Él.

Y Él puede hacer lo mismo por ti y por mí.

ORACIÓN: Padre celestial, ya que hemos sido guiados a recibir tu gracia y misericordia, también transfórmanos para que guiemos a otros a la fuente de tu perdón. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Andrew Fitzgerald

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez has sentido el impulse de seguir a alguien más? ¿Quién fue y qué fue lo que hizo que reaccionaras de esa manera?

2.- ¿Alguna vez te has considerado un ejemplo para alguien más? ¿Deberíamos pensar en nuestra vida de esta manera?

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"¡Qué tiempo para alegrarse! ¡Qué tiempo para celebrar! Dos mil años después, todavía es tiempo de celebrar" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Tengo un secreto" - 23/04/2020

Tengo un secreto

Ese mismo día, dos de ellos iban de camino a una aldea llamada Emaús, que distaba de Jerusalén sesenta estadios. Iban hablando de todo lo que había sucedido, y mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó y los iba acompañando.

Lucas 24:13-15

Esta es una de mis historias favoritas en la Biblia debido a la increíble alegría que Jesús muestra. Ahí está el Hijo resucitado de Dios y Salvador caminando con dos discípulos totalmente despistados, pero amados, ¡que no lo reconocen! Incluso le preguntan: “¿Eres el único en toda Jerusalén que no sabe lo que acaba de pasar allí?”.

Y, asombrosamente, Jesús les sigue el juego. “¿Qué cosa?”, pregunta, como si no hubiera estado en el centro de ella. Y así, vuelven a contar su historia de aflicción mientras él escucha con mucha atención, terminando con los primeros testigos de la resurrección, cuya historia no pueden creer. ¡Están muy tristes!

En este punto, Jesús no puede soportarlo más. “Ay, insensatos! ¡Cómo es lento su corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿Acaso no era necesario que el Cristo padeciera estas cosas…”, y luego aprovecha el resto de la caminata para hacer un estudio de la Biblia. ¡Ojalá pudiera haberlo escuchado! Eso sí, todavía no les ha dicho quién es, y ni siquiera han comenzado a adivinar. ¿Será que se cubrió las marcas con las mangas?

Cuando llegan al pueblo Jesús actúa como si fuera a seguir caminando, pero ellos lo invitan a quedarse con ellos. Pero no es hasta que Jesús parte el pan para la cena que lo reconocen… y entonces él desaparece. Los discípulos corren todo el camino de regreso a Jerusalén para contar las noticias, ¡y descubren que Jesús había estado allí antes que ellos!

La alegría que nos da el conocer un secreto maravilloso, tan maravilloso que es terriblemente difícil de guardarlo, es muy especial. Las mujeres recién embarazadas lo saben. Las personas recién comprometidas lo saben. Las personas que esperan ver a un ser querido abrir un regalo especial lo saben. Y Jesús lo sabía: la maravillosa y abrumadora alegría de saber que su obra estaba completa, que su pueblo amado estaba a salvo, que había logrado rescatarlos del pecado, la muerte y el infierno. ¡Y casi nadie se había dado cuenta todavía!

¡Qué tiempo para alegrarse! ¡Qué tiempo para celebrar! Dos mil años después, todavía es tiempo de celebrar. Porque las réplicas de ese terremoto de alegría aún no han dejado de llegar. Jesús ha resucitado y nosotros somos salvos. ¡Él ha resucitado!

ORACIÓN: Querido Señor Jesús, gracias por darnos la gran alegría de saber que estás vivo y que te pertenecemos. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cuál fue uno de los días más felices de tu vida?

2.- Toma un tiempo para darle gracias a Dios por una alegría que te ha dado, ya sea grande o pequeña.

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"Aunque nos desvanecemos rápidamente de este mundo, encogiéndonos como hierba frágil, la Palabra de Dios permanece para siempre" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Buenas noticias cuando estás varado" - 22/04/2020

Buenas noticias cuando estás varado

Si ustedes llaman «Padre» a aquel que al juzgar se fija en lo que se ha hecho y no en quién lo hizo, vivan el resto de sus vidas en el temor de Dios.

Ustedes saben que fueron rescatados de una vida sin sentido, la cual heredaron de sus padres; y que ese rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, sin mancha y sin contaminación, como la de un cordero, que ya había sido destinado desde antes de que Dios creara el mundo, pero que se manifestó en estos últimos tiempos por amor a ustedes. Por él ustedes creen en Dios, que fue quien lo resucitó de los muertos y lo ha glorificado, para que ustedes tengan puesta su fe y su esperanza en Dios.

Y ahora, ya que se han purificado mediante su obediencia a la verdad, para amar sinceramente a sus hermanos, ámense los unos a los otros de todo corazón, pues ustedes han nacido de nuevo, y no de una simiente perecedera, sino de una simiente imperecedera, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Porque: «Todo hombre es como la hierba, y toda su gloria es como una flor. La hierba se seca, y la flor se marchita, pero la palabra del Señor permanece para siempre».

Y éstas son las buenas noticias que se les han anunciado.

1 Pedro 1:17-25

Este es uno de esos pasajes que elegiría si estuviera varado en una isla desierta y pudiera tener solo unas pocas palabras preciadas de la Biblia.

En los tiempos difíciles e inciertos de la vida (como cuando estamos varados en una isla desierta), anhelamos algo sólido en qué apoyarnos. Aquí Pedro nos recuerda el Dios que servimos y el amor que tiene por nosotros.

Qué maravilloso es que ahora, siglos después, Dios nos hable a través del apóstol Pedro, uno del círculo íntimo de Jesús. Pedro caminó con Jesús y pasó tiempo regularmente con el Salvador. Pedro conocía a Jesús probablemente tan bien como cualquier humano que haya pasado tiempo con él. Y a partir de esa conexión profunda Pedro, inspirado por el Espíritu Santo, extrajo de la experiencia personal su fe y confianza de quién era Jesús: tanto Hijo del Hombre como Hijo de Dios. De este pescador de Galilea tenemos “buenas noticias” de primera mano.

Ya no nos perdemos en los caminos inútiles de nuestros antepasados. Hemos sido redimidos, “rescatados”, liberados del juicio justo e imparcial de Dios. ¿Cómo sabemos que esta redención está completa? Porque la sangre inmaculada del Cordero de Dios se ha derramado misericordiosamente en nuestro nombre. Él es quien vivió antes de la fundación del mundo. Él es el único a quien Dios “resucitó de los muertos y lo ha glorificado, para que ustedes tengan puesta su fe y su esperanza en Dios”.

Dios lo ha hecho todo por nosotros y lo hizo maravillosamente. Aunque nos desvanecemos rápidamente de este mundo, encogiéndonos como hierba frágil, la Palabra de Dios permanece para siempre (ver también Juan 1:1-17).

Y esas son buenas noticias cuando estás varado en una isla desierta.

ORACIÓN: Padre celestial, tu Palabra permanece para siempre. Recuérdanos esta verdad y mantennos siempre cerca de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo te ha “rescatado” tu fe en Jesús como Salvador de los “caminos inútiles” de tus antepasados?

2.- ¿Ha cambiado tu percepción de la vida con los años? ¿Hay áreas en las que no eres tan activo y vital como antes?

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"(El Espíritu Santo) nos da vida, planta fe en nuestros corazones y nos hace hijos de Dios a través del bautismo" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Quién lo está haciendo?" - 21/04/2020

¿Quién lo está haciendo?

Entonces Pedro se puso de pie, junto con los otros once, y con potente voz dijo: «Varones judíos, y ustedes, habitantes todos de Jerusalén, sepan esto, y entiendan bien mis palabras… Sépalo bien todo el pueblo de Israel, que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo». Al oír esto, todos sintieron un profundo remordimiento en su corazón, y les dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: «Hermanos, ¿qué debemos hacer?». Y Pedro les dijo: «Arrepiéntanse, y bautícense todos ustedes en el nombre de Jesucristo, para que sus pecados les sean perdonados. Entonces recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos, para todos los que están lejos, y para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios llame». Y con muchas otras palabras les hablaba y los animaba. Les decía: «Pónganse a salvo de esta generación perversa». Fue así como los que recibieron su palabra fueron bautizados, y ese día se añadieron como tres mil personas.

Hechos 2:14, 36-41

¡Qué bueno que Pedro no estaba predicando frente a una multitud de luteranos ese día! Porque él dice muchas cosas que nos hacen sentir muy incómodos. A la pregunta: “¿Qué debemos hacer?”. Pedro NO dice: “Siéntate y relájate, el Espíritu Santo lo hará todo”. En cambio, dice: “Arrepiéntanse y bautícense… Pónganse a salvo de esta generación perversa”. Y de inmediato nuestros oídos se erizan y pensamos: “Espera un minuto, ¿acaso no es cierto que Dios es quien nos salva y que todos nuestros esfuerzos no sirven para nada?”.

¡Claro que sí! Y Pedro lo sabe. Después de todo, es un apóstol. Pero aquí está usando lo que algunos llaman “imperativos del Evangelio”, o sea, palabras que dicen “haz esto” y “haz aquello” pero que, de hecho, la acción ¡y el crédito!, pertenecen a Dios.

Tomemos un ejemplo de lo mismo de la boca de Jesús. De pie junto a la tumba de su amigo, Jesús grita: “¡Lázaro, sal!”, algo para nada sensato de decir, ya que un hombre muerto no puede escuchar ni responder. Y, sin embargo, sucede, porque el Espíritu Santo ha devuelto a Lázaro a la vida y la acción.

Esta es una gran imagen de lo que el Espíritu Santo hace por nosotros y por todas las personas que están espiritualmente muertas y llegan a la fe en Jesús. Él nos da vida, planta fe en nuestros corazones y nos hace hijos de Dios a través del bautismo. Puede que Pedro se dirija a los oyentes, pero sabe perfectamente quién está haciendo todo el trabajo. Y nosotros también lo sabemos: el mismo Dios que nos creó, sufrió, murió y resucitó por nosotros, y que nos dio la vida generando la fe en nuestro corazón.

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por haber hecho por mí lo que yo no podía hacer por mí mismo, convirtiéndome en hijo tuyo y miembro de tu familia eterna. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez has hablado con alguien que no puede responderte? ¿Cuándo y por qué?

2.- ¿Cuándo te trajo Dios a su reino y te hizo su hijo?

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"Dios escucha nuestras oraciones y, según su voluntad y tiempo perfecto, nos librará" - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Liberado de la muerte" - 20/04/2020

Liberado de la muerte

Los lazos de la muerte me envolvieron, y me angustié al verme tan cerca del sepulcro; mi vida era de angustia y de aflicción constante. Pero en el nombre del Señor clamé: «Señor, ¡te ruego que me salves la vida!».

Salmo 116:3-4

“Luego de cantar el himno, fueron al monte de los Olivos” (Mateo 26:30). En la noche en que fue traicionado, Jesús y sus discípulos terminaron su cena de Pascua y cantaron un himno antes de continuar hacia Getsemaní. El himno pudo haber sido parte del Hallel (Salmos 113 a 118), cantado durante la celebración de la Pascua. Entonces, tal vez, la noche antes de ser crucificado, Jesús cantó estas palabras proféticas: “Los lazos de la muerte me envolvieron, y me angustié al verme tan cerca del sepulcro; mi vida era de angustia y de aflicción constante” (Salmo 116:3).

Enredado en las trampas de la muerte inminente, la muerte esperándolo, Jesús sufrió angustia y aflicción. Le dijo a sus discípulos: “Siento en el alma una tristeza de muerte” (Mateo 26:38b). Con su sudor cayendo al suelo como grandes gotas de sangre, Jesús gritó en oración a su Padre pidiéndole que la copa del sufrimiento pasara de él, la terrible copa de la ira de Dios contra el pecado humano. Sin embargo, obediente a su Padre, Jesús también oró: “Pero que no sea como yo lo quiero, sino como lo quieres tú” (Mateo 26:39b).

La oración de Jesús fue respondida de acuerdo con la voluntad del Padre. Había llegado la hora. El traidor de Jesús llegó, y el Salvador fue entregado en manos de sus enemigos. A la mañana siguiente, el día que llamamos Viernes Santo, Jesús fue clavado a la cruz. Llevando nuestros pecados en su propio cuerpo, drenó hasta el final la copa del sufrimiento, la copa de la ira y el juicio de Dios. El Hijo de Dios sufrió la pena de muerte para salvarnos a nosotros.

El salmo que Jesús había cantado unas pocas horas antes contenía palabras de angustia; también predijo lo que seguiría al terrible sufrimiento de la cruz. Antes de su crucifixión, Jesús cantó estas palabras de confianza y esperanza: “Tú, Señor, me libraste de la muerte, enjugaste mis lágrimas y no me dejaste caer. Por eso, Señor, mientras tenga vida, viviré según tu voluntad” (Salmo 116:8-9). En la primera mañana de Pascua, el Hijo de Dios fue liberado de la muerte y la tumba, y por fe en su Nombre, también nosotros somos liberados de las trampas del pecado y la muerte.

Cuando sufrimos angustia y aflicción luchando contra el miedo, la enfermedad, la muerte y la pérdida, la oración del salmo es nuestra oración y sus palabras de esperanza son también nuestras palabras: “¡Oh Señor, libra mi alma!”. Dios escucha nuestras oraciones y, según su voluntad y tiempo perfecto, nos librará. Cuando nuestro Salvador crucificado y resucitado regrese en gloria, seremos resucitados de la muerte y de la tumba, así como Él resucitó. ¡En ese gran día caminaremos para siempre en la tierra de los vivos y nuestro Señor viviente caminará con nosotros!

ORACIÓN: Poderoso Señor resucitado, que sufriste angustias y aflicciones para librarnos del pecado y la muerte, camina con nosotros ahora cuando estemos en apuros y libéranos de acuerdo a tu sabia voluntad, mientras esperamos el día en que caminaremos contigo en gloria. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo o dónde encuentras la fuerza para hacer “lo que es necesario”?

2.- ¿De qué manera la victoria de Jesús sobre los más grandes problemas de la vida te da esperanza y valor cuando estás deprimido?

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“[Dijo el Señor:] Clama a mí, y yo te responderé; te daré a conocer cosas grandes y maravillosas que tú no conoces” (Jeremías 33:3) - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Tiempo con Dios" - 17/04/2020

Tiempo con Dios

[Dijo el Señor:] Clama a mí, y yo te responderé; te daré a conocer cosas grandes y maravillosas que tú no conoces.

Jeremías 33:3

Algunos amigos y yo nos íbamos a pescar a un río. Antes de comenzar nuestro viaje, uno de mis amigos le pidió a uno de los miembros del grupo, que era pastor, que invocara el Nombre del Señor para pedirle su protección para nuestro viaje. Con el respetuoso silencio de todos, el pastor hizo lo que le habían pedido. Todos queríamos ir a pescar, pero sentíamos que era más importante pedirle a Dios que fuera nuestro compañero, amigo y líder invisible en el viaje.

Invocar el santo Nombre de Dios es orar, alabar y agradecerle en todas las situaciones. Es una tarea alegre que se nos alienta a hacer y por la cual deberíamos estar contentos. Pero por supuesto que muchos pensamos que simplemente no tenemos tiempo para hacer lo que el Señor nos ha pedido. La verdad es, que si estamos demasiado ocupados para rezar, estamos demasiado ocupados.

Si eso te está sucediendo a ti, a continuación hay algunas sugerencias que quizás puedan ayudarte.

Primero, organiza tu horario asegurándote de incluir un tiempo reservado para la oración.

Luego, organiza tus actividades según sus prioridades, manteniendo una lista escrita de motivos de oración. Haz todo lo que esté a tu alcance para no poner tu vida de oración al final de la lista, cuando tengas que robarle tiempo al tiempo para poder hacerlo.

Por supuesto que no estamos diciendo que los hijos de Dios necesiten estar atados a un formato específico de oración. El mandamiento bíblico de “orar sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17) es lo que nos insta hacerlo y la meta a la que aspiramos.

Aun así, estas sugerencias pueden ser de ayuda para que nuestra vida de oración no se pierda o se olvide en medio de la avalancha de cosas que nunca nos deja tiempo para acercarnos a nuestro Padre en el cielo. Después de todo, es un gran privilegio poder hablar en todo momento y sobre todas las cosas con nuestro querido Padre celestial.

ORACIÓN: Querido Señor, por el amor de Jesús y el sacrificio que hizo para que podamos ser salvos, quédate con nosotros. Permítenos ver sus bendiciones y ser agradecidos. En el nombre de Jesús. Amén.

Rev. Egon M. Seibert, colaborador de CPTLN Paraguay

Para reflexionar:

1.- ¿Crees que Dios está esperando que vayamos a Él en oración para decirnos ciertas cosas?

2.- ¿De qué manera o en qué momento has experimentado el poder de la oración en tu vida?

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Editado por CPTLN – Chile / MGH

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