“¿Piensas: ‘No sé lo que necesito, pero realmente lo necesito, sea lo que sea’? Si es así, ve a Jesús” - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Anhelo de no sé qué" - 29/05/2020

Anhelo de no sé qué

En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y en voz alta dijo: «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. Del interior del que cree en mí, correrán ríos de agua viva, como dice la Escritura». Jesús se refería al Espíritu que recibirían los que creyeran en él. El Espíritu aún no había venido, porque Jesús aún no había sido glorificado.

Juan 7:37-39

Trata de imaginar la escena: Jesús está en un lugar público, probablemente el templo o cerca de él, donde se reúne mucha gente, en el día final de la Fiesta de los Tabernáculos. Se pone de pie y grita para que todos puedan escuchar: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”.

Si lo pensamos bien, resulta extraño. Jesús obviamente no está hablando del agua física. Todos sabían dónde estaban los pozos de agua. Entonces no era de ese tipo de sed de la que estaba hablando.

Juan dice que Jesús estaba hablando sobre el Espíritu Santo, pero agrega: “El Espíritu aún no había venido”. ¡Eso significa que quienes escuchaban a Jesús deben haberse sentido confundidos sobre lo que estaba ofreciendo! Claramente era algo bueno, algo de lo que Jesús esperaba que tuvieran sed, ya sea que entendieran que lo necesitaban o no. Y los invitó a ir a Él para obtenerlo.

Esta invitación todavía está abierta hoy, tanto para cristianos como para no cristianos. ¿Tienes sed? ¿Piensas: “No sé lo que necesito, pero realmente lo necesito, sea lo que sea”? Si es así, ve a Jesús. Él sabe exactamente lo que necesitas y puede dártelo. Si le pides, Él derramará Su Espíritu sobre ti saciando tu sed y hambre más profundos. Y tampoco será una medida pequeña: se desbordará al punto que otros podrán beber de la abundancia que Dios proporcionará a través de ti.

ORACIÓN: Señor, que moriste y resucitaste por mí, satisface la necesidad más profunda de mi corazón haciendo que tu espíritu viva en mí y a través de mí. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez has tenido la tentación de satisfacer tu necesidad de Dios con algo más? ¿Con qué?

2.- ¿Alguna vez ha sentido la necesidad de algo, pero de no sabes qué? ¿Qué pasó cuando le hablaste al Señor?

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"Dios puede usar a cada cristiano, incluso a ti, para compartir las Buenas Nuevas de Jesús con otros" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Un regalo por una razón" - 28/05/2020

Un regalo por una razón

Cuando llegó el día de Pentecostés, todos ellos estaban juntos y en el mismo lugar. De repente, un estruendo como de un fuerte viento vino del cielo, y sopló y llenó toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron unas lenguas como de fuego, que se repartieron y fueron a posarse sobre cada uno de ellos. Todos ellos fueron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu los llevaba a expresarse… Entonces Pedro se puso de pie, junto con los otros once, y con potente voz dijo: «Varones judíos, y ustedes, habitantes todos de Jerusalén, sepan esto, y entiendan bien mis palabras. Contra lo que ustedes suponen, estos hombres no están borrachos, pues apenas son las nueve de la mañana. Más bien, esto es lo que dijo el profeta Joel: »Dios ha dicho: En los últimos días derramaré de mi Espíritu sobre toda la humanidad. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán; sus jóvenes tendrán visiones y sus ancianos tendrán sueños. En esos días derramaré de mi Espíritu sobre mis siervos y mis siervas, y también profetizarán… Y todo el que invoque el nombre del Señor será salvo.

Hechos 2:1-4, 14-18, 21

Imagina la escena. Tienes a docenas de personas encerradas en una casa en Jerusalén, incluidos los once discípulos, las mujeres que visitaron la tumba, la madre de Jesús, María, y muchos otros allegados. Todos han estado juntos más o menos desde la resurrección (permitiendo algo de tiempo para viajar a Galilea y de regreso). Y ahora están esperando: esperando que Jesús cumpla su promesa y envíe el Espíritu Santo.

Y entonces llega el día y todos, jóvenes y viejos, grandes y pequeños, hombres y mujeres, compartieron exactamente el mismo regalo. Dios no hizo divisiones entre su pueblo. El sonido del viento llenó toda la casa, no solo parte de ella. Las “lenguas divididas” eran como llamas tomadas de un solo fuego, y descansaban sobre cada uno de ellos. Todos recibieron el mismo Espíritu Santo.

Dios tampoco hace divisiones entre nosotros hoy. Si crees en Jesús, has recibido el Espíritu Santo que él prometió. Tus pecados son perdonados y tu vergüenza es quitada, porque perteneces a Jesús, quien murió y resucitó por ti. No importa si eres pastor o laico, rico y educado o pobre y analfabeto. Al pertenecer a Dios compartes en el Espíritu Santo, y Él te usará de la manera que ha planeado para tu vida.

¿Por qué Dios haría esto? Pedro lo explica. Dios lo hace para que “todos los que invoquen el Nombre del Señor sean salvos”. Dios puede usar a cada cristiano, incluso a ti, para compartir las Buenas Nuevas de Jesús con otros. No importa si sientes que no sabes qué decir. El Espíritu Santo se encargará de que tu corazón y lengua sepan qué decir. Todo lo que quiere de ti es un corazón dispuesto.

¡Así que pruébalo! Pídele que te envíe a alguien que necesita saber acerca de Jesús. Pídele al Espíritu que te muestre exactamente lo que debes hacer y decir. Si tienes miedo, díselo al Espíritu también. Luego espera y mira lo que hace.

ORACIÓN: Espíritu Santo, vive en mí y úsame para llevar a otros a Jesús. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿De qué formas ves al Espíritu Santo trabajando en tu vida?

2.- ¿Alguna vez has hablado con alguien sobre Jesús? ¿Cómo te fue?

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«Ciertamente, es mucha la mies, pero son pocos los segadores. Por tanto, pidan al Señor de la mies que envíe segadores a cosechar la mies» (Mateo 9: 37b-38). - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Gloria o necesidad?" - 27/05/2020

¿Gloria o necesidad?

Moisés salió de allí y repitió ante el pueblo las palabras del Señor; luego reunió a los setenta ancianos del pueblo, y los hizo esperar alrededor del tabernáculo.

Entonces el Señor descendió en la nube, y habló con él. Tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta ancianos; y cuando el espíritu se posó en ellos, comenzaron a profetizar, y no dejaban de hacerlo.

En el campamento se habían quedado Eldad y Medad, dos varones sobre los cuales también se posó el espíritu. Aunque estaban entre los escogidos, no se habían presentado en el tabernáculo; sin embargo, comenzaron a profetizar en el campamento.

Entonces un joven fue corriendo a decirle a Moisés: «¡Eldad y Medad están profetizando en el campamento!».

Josué hijo de Nun, que era ayudante cercano de Moisés, le dijo: «Moisés, mi señor, ¡no se lo permitas!». Pero Moisés le respondió: «¿Acaso tienes celos por mí? ¡Cómo quisiera yo que todo el pueblo del Señor fuera profeta! ¡Cómo quisiera yo que el Señor pusiera su espíritu sobre ellos!».

Y enseguida Moisés volvió al campamento, en compañía de los ancianos de Israel.

Números 11:24-30

Durante los años de servicio misional, sucedió varias veces que un joven se acercaba a mi esposo, el pastor, y le decía: “Me gustaría ser pastor. ¿Puedo entrenarme contigo?”, a lo que mi esposo respondía: “¡Claro! Busca un cepillo y comencemos a limpiar los baños”. De más está decir que eso lo sorprendía. Pero el mensaje era claro: el ministerio público no se trata de gloria y respeto; al contrario, es desordenado y a menudo incómodo, pero absolutamente necesario.

Son muchas las noches en las que anhelamos que más personas sirvan a Dios en nuestro campo particular, noches en las que estamos en el hospital con alguien muriendo o lidiando con una familia que estalla en una crisis. También hay días llenos de papeleo y llamadas telefónicas. Siempre hay mucho por hacer: demasiadas personas para cuidar, muy pocas horas en el día.

Moisés se encontraba en una situación similar. Y Dios tuvo misericordia de él y puso el Espíritu Santo sobre setenta ancianos de Israel, setenta personas más que podían lidiar con problemas y resolver crisis entre los antiguos esclavos. Y para dejar en claro quiénes eran esas personas, les dio el regalo temporal de la profecía.

Pero a Josué no le gustó. Como ayudante de Moisés, todo lo que podía ver era que su querido mentor iba a tener que compartir su glorioso trabajo con todas esas otras personas. «Moisés, mi señor, ¡no se lo permitas!», le dijo. Pero Moisés le respondió: «¿Acaso tienes celos por mí? ¡Cómo quisiera yo que todo el pueblo del Señor fuera profeta! ¡Cómo quisiera yo que el Señor pusiera su espíritu sobre ellos!».

Cada pastor y líder que conozco reza la misma oración: “¡Por favor, Dios, levanta a más personas para hacer el trabajo!”. Jesús mismo dijo que debemos orar por esto: «Ciertamente, es mucha la mies, pero son pocos los segadores. Por tanto, pidan al Señor de la mies que envíe segadores a cosechar la mies» (Mateo 9: 37b-38). Mientras oras, recuerda que el Señor también puso su Espíritu sobre ti cuando fuiste bautizado. No eres solo quien está orando, sino la respuesta de Dios a esa oración. Pregúntale al Señor dónde y cómo quiere que sirvas. Quizás sea de una manera que nunca hubieras pensado, pero será una alegría.

ORACIÓN: Querido Señor, abre mis ojos y mi corazón para ver cómo quieres que te sirva. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo sirves al Señor ahora? ¿Cuál es la parte más gloriosa de ese servicio, al menos a los ojos de los demás?

2.- ¿Cuál es la parte más humilde, desordenada o divertida de tu servicio?

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"El Espíritu les enseñó, los condujo a la verdad y los iluminó para ver el amor, la misericordia y todas las promesas de Dios cumplidas en Jesús" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Sin espera" - 26/05/2020

Sin espera

Señor, dame a conocer tus caminos; ¡enséñame a seguir tus sendas! Todo el día espero en ti; ¡enséñame a caminar en tu verdad, pues tú eres mi Dios y salvador!

Salmo 25:4-5

La mayoría de nosotros estaría de acuerdo con el salmista. Queremos conocer los caminos del Señor y andar por ellos y oramos para que nos enseñe y guíe en su verdad. Los primeros discípulos de Jesús también querían todas estas cosas y, al igual que el salmista, decían: “Todo el día espero en ti”. Esperaron porque, en su ascensión, Jesús “les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que les dijo: ‘Esperen la promesa del Padre'” (Hechos 1: 4b). La promesa del Padre sería el Espíritu Santo, el “ayudante” a quien el Padre enviaría en el Nombre de Jesús.

Cuando Jesús vivió entre ellos, los discípulos aprendieron de sus enseñanzas, literalmente siguiendo el camino de su Señor. Pero su Señor no siempre viviría entre ellos. Cuando su ministerio terrenal se completara, Jesús los dejaría para regresar al Padre; pero no los iba a dejar solos. Jesús dijo: “Pero el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, los consolará y les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que yo les he dicho” (Juan 14:26). Jesús prometió que el Espíritu guiaría a sus discípulos “a toda la verdad” (Juan 16:13b). Aunque Jesús no estaría con ellos, el Espíritu los guiaría en los caminos del Señor. El Espíritu recordaría todo lo que Jesús les había enseñado para que ellos, a su vez, pudieran enseñar a otros.

Y todo ocurrió así como Jesús prometió. Su camino condujo a la cruz, donde ofreció su vida como el sacrificio perfecto para expiar los pecados del mundo. Resucitado a la vida se apareció durante cuarenta días a sus seguidores, probándoles que estaba vivo y enseñándoles sobre el reino de Dios. Luego ascendió para gobernar a la diestra del Padre y, según las instrucciones, los discípulos esperaron. Diez días después de la ascensión de Jesús, en el festival de Pentecostés, el Espíritu prometido se derramó sobre la pequeña banda de discípulos. El Espíritu les enseñó, los condujo a la verdad y los iluminó para ver el amor, la misericordia y todas las promesas de Dios cumplidas en Jesús. El Espíritu obró a través de la proclamación del Evangelio por los discípulos, atrayendo a las personas a la fe en Jesús y enseñándoles a andar en el camino del Señor.

“Espero todo el día”, oró el salmista, pero no necesitamos esperar. A través del agua y la Palabra del Santo Bautismo el Espíritu viene a morar dentro de nosotros, creando fe en nuestros corazones y trayendo a nosotros la vida y el perdón ganados por nuestro Salvador crucificado y resucitado. “Guíame… enséñame”, rezamos, y el Espíritu responde guiándonos en la verdad y enseñándonos a seguir el camino del Señor.

ORACIÓN: Señor, por el poder de tu Espíritu fortalécenos en la fe a través del estudio de tu Palabra. Llévanos cada día a caminar en tus caminos. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿De qué manera te enseña Dios sus caminos?

2.- ¿Alguna vez has ayudado a alguien a llegar a la fe? ¿De qué manera?

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“El esperar su segunda venida no es un tiempo de inactividad pasiva. Más bien, es un tiempo de hacer su voluntad y difundir las Buenas Nuevas” - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Presente interino" - 25/05/2020

El presente interino

Estimado Teófilo, en mi primer tratado hablé acerca de todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido en el cielo, después de que por medio del Espíritu Santo, les dio mandamientos a los apóstoles que había escogido. Después de su muerte se les presentó vivo y, con muchas pruebas que no admiten duda, se les apareció durante cuarenta días y les habló acerca del reino de Dios. Mientras estaban juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que les dijo: ‘Esperen la promesa del Padre, la cual ustedes oyeron de mí’.

Hechos 1:1-4

Algunos de los momentos más difíciles de la vida son los momentos “interinos”. Las personas que son nombradas para puestos de gestión temporal descubren que es muy difícil funcionar en esa capacidad. Para la mayoría de nosotros, los tiempos interinos o provisorios que vivimos mientras esperamos que las cosas vuelvan a la normalidad, pueden ser difíciles de superar.

Los discípulos de Jesús se enfrentaron a uno de estos períodos entre el momento en que Jesús resucitó de los muertos y cuando el Espíritu Santo vino a ellos 50 días después, en Pentecostés. Este fue probablemente un momento difícil y desconcertante para ellos. Habían experimentado la ascensión de Jesús al cielo, lo que ciertamente habría sido un evento para fortalecer la fe, pero aun así tuvieron que esperar en Jerusalén la llegada del Espíritu Santo.

Y esperar en Jerusalén debe haber sido algo que hubieran querido evitar por completo. Después de todo, el intenso espectáculo de la crucifixión todavía estaba fresco en la mente de todos y, para evitar sufrir un destino similar, hubieran preferido alejarse de allí.

Al igual que los discípulos, nosotros también vivimos en un período interino o provisorio: el tiempo entre la venida de nuestro Señor a la tierra y el tiempo en que vendrá nuevamente. En cierto sentido, este es un período difícil para nosotros también. Pero así como nuestro Señor les dijo a sus discípulos lo que debían hacer mientras tanto, también nos ha enseñado cómo debemos vivir en nuestra existencia interina: debemos dedicarnos a la oración y al estudio de su Palabra (ver Hechos 6:4), y ser sus testigos en el mundo (ver Hechos 1:8). Si vivimos según su voluntad, nuestras vidas serán significativas para nosotros y para su gloria.

El esperar su segunda venida no es un tiempo de inactividad pasiva. Más bien, es un tiempo de hacer su voluntad y difundir las Buenas Nuevas de Jesús como Señor y Salvador.

ORACIÓN: Padre Celestial, mientras esperamos la venida de tu reino, haznos buenos administradores del tiempo y del mensaje de vida que nos has confiado. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

The Lutheran Hour, Ron Schlegel

Para reflexionar:

1.- ¿Qué tipo de pensamientos crees que pasarían por tu mente al ver a Jesús vivo después de la horrible forma en que murió? ¿Alivio? ¿Escepticismo? ¿Gratitud? ¿Algo más?

2.- ¿Cómo te ayuda tu fe a resistir los períodos interinos que enfrentas en la vida?

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“Has estado en la mente y el corazón de Dios desde siempre y para siempre” - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Un amor inesperado" - 22/05/2020

Un amor inesperado

Jesús habló de estas cosas, y levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda la humanidad, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciera… He manifestado tu nombre a aquellos que del mundo me diste; tuyos eran, y tú me los diste, y han obedecido tu palabra. Ahora han comprendido que todas las cosas que me has dado proceden de ti. Yo les he dado las palabras que me diste, y ellos las recibieron; y han comprendido en verdad que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo es mío; y he sido glorificado en ellos.

Juan 17:1-4, 6-10

Es extraño descubrir que alguien te ha amado durante mucho tiempo, mucho antes de que te hayas dado cuenta. ¡Sé que fue así cuando finalmente me di cuenta de que mi futuro esposo estaba interesado en mí como algo más que su tutora de inglés! Comencé a pensar en nuestra historia juntos, buscando las pistas que mostraban que nuestras vidas ya estaban empezando a estar unidas.

Algo así está sucediendo también en nuestra lectura de hoy. Es la noche antes de la muerte de Jesús. Jesús está resolviendo todo lo que puede antes de que eso suceda, y toma un capítulo entero de la Biblia para hablar con su Padre sobre nosotros, quienes confiamos en él tanto en ese momento como ahora. Somos su tesoro y le está pidiendo al Padre que nos proteja.

Pero lo extraño es que Jesús nos llama “aquellos que del mundo me diste; tuyos eran, y tú me los diste, y han obedecido tu palabra”. Si las palabras de Jesús son verdaderas (y ciertamente lo son, es Jesús quien las dice), entonces eso significa que, mucho antes de que supiéramos el nombre de Jesús, ya estábamos en las manos de Dios. Fuimos parte del regalo que le estaba dando a su Hijo antes de que nosotros tuviéramos una pista. Teníamos una historia con Él que se remonta a “antes de la fundación del mundo” (ver Efesios 1:4).

Ese es todo el tiempo que Dios te ha amado: desde el principio y antes del principio. Ese es el tiempo que planeó hacerte Su hijo a través de la vida, el sufrimiento, la muerte y la resurrección de Jesús. Has estado en la mente y el corazón de Dios desde siempre y para siempre. Eres su tesoro.

ORACIÓN: Señor, ¿cómo podemos amarte o agradecerte lo suficiente? Vive en nosotros y a través de nosotros. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez te sorprendió saber que alguien pensaba en ti, o incluso que te amaba?

2.- ¿Cómo quieres responder al amor de Dios? ¿Puedes pensar en un ejemplo específico?

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“…Jesús se colocó entre nosotros y ese león que nos quiere para el desayuno” - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Un león rugiente" - 21/05/2020

Un león rugiente

Por lo tanto, muestren humildad bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Descarguen en él todas sus angustias, porque él tiene cuidado de ustedes. Sean prudentes y manténganse atentos, porque su enemigo es el diablo, y él anda como un león rugiente, buscando a quien devorar. Pero ustedes, manténganse firmes y háganle frente. Sepan que en todo el mundo sus hermanos están enfrentando los mismos sufrimientos, pero el Dios de toda gracia, que en Cristo nos llamó a su gloria eterna, los perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá después de un breve sufrimiento. A él sea dado el poder por los siglos de los siglos. Amén.

1 Pedro 5:6-11

Un león rugiente da miedo. Si estoy en el zoológico y un león comienza a rugir, me alegra tener un foso y una cerca entre él y yo.

El diablo también da miedo. Tal vez por eso Pedro se refiere a él como un “león rugiente, buscando a quien devorar”. No es alguien con quien meterse, tomar a la ligera o jugar juegos. Es peligroso y debemos mantener nuestra distancia. ¡El rugido nos lo dice!

Y sin embargo, hay algo de consuelo para nosotros en esta descripción de Satanás. Pedro dice específicamente que está “rugiendo”. ¿Qué significa esto? Amós nos dice: ¿Ruge el león en la selva sin que haya presa? ¿Ruge el cachorro en su guarida, sin apresar nada? (Amós 3:4).

La respuesta es claramente no. Un león que sigue tu rastro, acechándote, no va a rugir. Si lo hiciera, te alertaría del peligro. No, los leones rugen por muchas razones, pero normalmente no en ese momento.

Pedro pinta una imagen de un león frustrado, de Satanás que quiere atraparnos, devorarnos, pero no puede. ¿Por qué? Porque Jesús se colocó entre nosotros y ese león que nos quiere para el desayuno. Él es nuestro buen pastor que ha dado su vida para salvarnos a nosotros, las ovejas de su pasto. A través de su muerte y resurrección nos ha traído a la seguridad de Dios.

¡No es de extrañar que el diablo esté rugiendo!

Permanezcamos cerca de Jesús, porque él es nuestra vida y protector. No importa cuán aterradora sea nuestra situación: nada ni nadie puede sacarnos de sus manos.

ORACIÓN: Señor, ayúdame a confiar mi vida en tus manos, especialmente cuando tengo miedo. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Qué cosas en la vida te asustan tanto como el rugido de un león?

2.- Cuando tienes miedo, ¿cómo buscas refugio en Jesús?

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“Los discípulos deben haberse preguntado: ¿cómo mantenemos la fe ahora que Jesús se fue? ¿Y de qué se trata este ‘Bautismo en el Espíritu Santo’?” - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Tomando en serio a Jesús" - 20/05/2020

Tomando en serio a Jesús

Entonces los apóstoles volvieron a Jerusalén desde el monte del Olivar, que dista de Jerusalén poco más de un kilómetro. Cuando llegaron a Jerusalén, subieron al aposento alto, donde se hallaban Pedro, Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, el hermano de Jacobo. Todos ellos oraban y rogaban a Dios continuamente, en unión de las mujeres, de María la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Hechos 1:12-14

¡Qué momento debe haber sido! El impacto de la resurrección de Jesús había ocurrido solo unas pocas semanas antes. (¡Sin duda los discípulos todavía se estaban recuperando de eso!). Desde entonces, Jesús había pasado tiempo con sus discípulos, conversando con ellos, transmitiendo detalles invaluables sobre el reino de Dios y por qué habían sido necesarias todas las cosas que habían sucedido. También “se les presentó vivo… y con muchas pruebas” y les dijo que esperaran en Jerusalén la venida del “Bautismo en el Espíritu Santo” (ver Hechos 1:3-5).

Después de la ascensión de Jesús, los discípulos se dedicaron a la oración, junto con las mujeres y María, la madre de Jesús, y sus hermanos. Su amado Rabino, Maestro y Amigo se había ido. Si bien los acontecimientos recientes mostraban la obra de Dios de una manera maravillosa, todavía debe haber sido un momento agridulce para los discípulos. Querían creer todo lo que Jesús había dicho y hecho. Cómo deben haber presionado sus recuerdos para obtener detalles de sus conversaciones íntimas con ellos, para escuchar nuevamente las verdades que les había dicho sobre el perdón de Dios y su necesidad de amarse unos a otros. Pero esas conversaciones se habían ido.

Con la partida de Jesús, las cosas eran inciertas.

Si estuvieras allí entre los seguidores de Jesús después de su ascensión, ¿qué crees que hubieras hecho? ¿Qué te habría sustentado en esa difícil situación? ¿Habrían sido suficientes las pruebas posteriores a la resurrección de Jesús para resistir las tormentas que seguirían? ¿Te aferrarías a la Persona cuyas palabras habías confiado, cuya vida era ahora el modelo para la tuya, quien se había entregado por tus pecados? ¿O las burlas y los insultos de los demás afectarían tu fe, agobiándote al punto de que tú también dejarías de hablar sobre Jesús a tu familia y amigos?

Los discípulos deben haberse preguntado: ¿cómo mantenemos la fe ahora que Jesús se fue? ¿Y de qué se trata este “Bautismo en el Espíritu Santo”? Jesús ya les había dicho en su última cena juntos: “Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre y a quien yo les enviaré de parte del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio” (Juan 15:26-27).

Era un tiempo para esperar pacientemente a ver qué haría Dios. Era un tiempo de oración. Y no iban a ser decepcionados.

ORACIÓN: Padre celestial, fortalécenos con tu Espíritu Santo para mantenernos firmes en la fe cuando las cosas parecen inciertas y fuera de nuestro control. En el nombre de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- Cuando los tiempos son duros y difíciles, ¿cambia de alguna manera tu vida de oración?

2.- ¿Buscas la ayuda de Dios cuando otros critican o menosprecian tu fe?

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“La iglesia continúa creciendo a medida que los cristianos en todas partes continúan dando testimonio de Jesús…” - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Ven, Señor Jesús" - 19/05/2020

Ven, Señor Jesús

¡Levántese Dios, y sean esparcidos sus enemigos! ¡Huyan de su presencia quienes lo aborrecen! Dios los despejará como si despejara el humo; ¡como si derritiera cera delante del fuego! Así perecen los impíos delante de Dios. Pero los justos se alegrarán delante de Dios; ¡llenos de gozo, saltarán de alegría!

Salmo 68:1-3

Las organizaciones que monitorean la persecución mundial de los seguidores de Jesús dicen que, en la actualidad, más de 260 millones de cristianos en 50 países sufren niveles de persecución altos a severos.

Cada año miles de creyentes mueren a manos de sus perseguidores, mientras que muchos más sufren encarcelamiento o la pérdida de iglesias, hogares y empleos. Sin embargo, estas cifras terribles no son inesperadas. Jesús dijo que sus seguidores serían odiados así como lo odiaban a él (ver Juan 15:18). Y a pesar de que Jesús dijo que somos bendecidos cuando sufrimos a causa de su Nombre, durante siglos los santos de todo el mundo han gritado con el salmista: “¿Hasta cuándo, Señor?” (Salmo 13:1a). Sin embargo, tales circunstancias no continuarán para siempre. Se acerca el día en que ‘Dios se levantará’ y ‘sus enemigos serán esparcidos’.

Sabemos que ese día ciertamente llegará porque ya hubo un tiempo en que Dios se levantó en poder y majestad, dispersando a sus enemigos. En esos días, su majestuoso poder estaba velado en carne humana y escondido en debilidad y sufrimiento. Jesús nuestro Salvador, verdadero Dios y verdadero hombre, fue rechazado y traicionado por aquellos a quienes vino a salvar y fue injustamente condenado a muerte. Pero en la debilidad y sufrimiento de su muerte en la cruz, Jesús destruyó el poder del diablo y nos libró del temor a la muerte (ver Hebreos 2:14-15). Al tercer día el Hijo de Dios se levantó corporalmente de la tumba triunfando sobre la muerte, dispersando a sus enemigos, nuestros enemigos: el pecado, la muerte y Satanás.

Poco después de que Jesús ascendió, comenzó la persecución contra sus seguidores. El mundo, con el odio que Jesús había predicho, comenzó su asalto a su cuerpo, la iglesia, un asalto que continúa hasta nuestros días. Sin embargo, incluso a través del sufrimiento y la muerte, el Señor de la iglesia sostiene seguro a su pueblo en sus manos. La iglesia continúa creciendo a medida que los cristianos en todas partes siguen dando testimonio de Jesús, orando para que el Espíritu llame incluso a sus perseguidores a la fe en el Salvador. Como Jesús dijo de su iglesia: “Las puertas del Hades no podrán vencerla” (Mateo 16:18b). Pero finalmente, un día, toda persecución cesará.

En el último día, cuando Jesús regrese en gloria como Juez y Rey, este salmo se cumplirá total y finalmente. Dios se levantará y sus enemigos se dispersarán sin ningún lugar a donde correr. Aquellos que odiaron al Salvador y lo rechazaron como Señor huirán delante de Él. La muerte, el último enemigo, será destruido ya que todos los santos, una vez tan odiados por el mundo, se levantarán corporalmente de sus tumbas, vestidos de inmortalidad (ver 1 Corintios 15:26, 53). Según el justo juicio de Dios, los impíos perecerán. En ese día, como dice el salmista, nos alegraremos y exultaremos ante Dios. ¡Estaremos jubilosos de alegría! ¡Ven Señor Jesús!

ORACIÓN: Señor Jesús, buen pastor, has prometido que nadie te arrebatará tus ovejas de tu mano. Con tu palabra, cuerpo y sangre, nutre y sostén tu iglesia sufriente hasta que regreses. Amén. ¡Ven rápido, Señor!

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo dispersa Dios a sus enemigos? ¿Puedes dar un ejemplo?

2.- ¿Has sufrido persecución en tu vida? ¿Cómo la manejaste?

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Editado por CPTLN-Chile / MGH

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"Todos venimos con dones y habilidades dados por Dios" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Usando nuestros dones" - 18/05/2020

Usando nuestros dones

Háganlo todo para la gloria de Dios.

1 Corintios 10:31b

En nuestro pueblo volvieron las previsibles inundaciones de primavera. Solo que llegaron antes, porque en lugar de nieve, cayó mucha lluvia. Como de costumbre, los campos de béisbol río abajo fueron golpeados con fuerza. Las aguas de la inundación dejaron escombros de 15 pies de altura en algunos árboles. La oleada imparable depositó barro y basura en los refugios y lo apiló contra las cercas. Fue un desastre.

El campo de béisbol es donde mi hijo jugará béisbol este verano por lo que, cuando pidieron que los padres de los jugadores fueran a ayudar a limpiar, mi esposa y yo fuimos. Llegamos temprano ese sábado por la mañana. Cuando preguntamos qué debíamos hacer, nos pidieron que limpiáramos el camino. Así que tomamos nuestros rastrillos y palas y comenzamos la tarea.

Pronto se unieron muchas más personas. Algunos vinieron con tractores y niveladoras; otros con camionetas con remolques y carretillas. Había reparadores de vallas, recolectores de basura, limpiadores, carpinteros, constructores y jardineros. Una pareja trajo café y donas; se convirtieron en los proveedores de alimentos para el grupo.

Un hombre iba constantemente de un lado a otro, sonriendo y dándonos palabras de aliento mientras continuábamos rastrillando, traspalando y sacando escombros de los árboles. Nadie nos dijo qué hacer más allá de la primera directiva que recibimos cuando llegamos allí, así que seguimos rastrillando, traspalando y sacando cosas de los árboles. Hicimos varias pilas ordenadas de basura que otros tiraron más tarde.

Alrededor del mediodía sentimos que habíamos terminado nuestra tarea. Como nadie nos había dicho nada sobre otro trabajo, nos fuimos a casa. La experiencia fue interesante. Todos encontraron cosas que hacer sin mucha dirección. Parecía que cada uno hacía aquello para lo cual estaba equipado y con lo que se sentía cómodo, lo que ayudó a hacer el trabajo.

La experiencia me recordó los dones del Espíritu que se enumeran en las Escrituras en varios lugares (ver 1 Corintios 12; Romanos 12:1-13; Efesios 4:1-16). Todos venimos con dones y habilidades dados por Dios. Es posible que sepamos de antemano cuáles son o, a veces, puede llevar algún tiempo descubrirlos. Pero siempre se pueden usar para lograr grandes cosas en nuestra comunidad, en nuestra iglesia, en nuestro vecindario, o incluso para limpiar un campo de béisbol de verano.

ORACIÓN: Padre celestial, nos has equipado maravillosamente para servirte a ti y a los demás. Anímanos para que siempre usemos nuestros dones para hacerlo. En el nombre de Jesús. Amén.

The Lutheran Layman, Jon Suel

Para reflexionar:

1.- ¿Qué dones crees que Dios te ha dado para el servicio de los demás? ¿Tienes la oportunidad de ponerlos en acción con bastante frecuencia?

2.- ¿Cómo podemos servir a Dios en las cosas pequeñas y ordinarias que hacemos en la vida diaria?

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