“Grande es el Señor, y digno de suprema alabanza; su grandeza es inescrutable. Todas las generaciones celebrarán tus obras, y darán a conocer tus grandes proezas” (Salmo 145:3-4) - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Una y otra vez" - 30/06/2020

Una y otra vez

Grande es el Señor, y digno de suprema alabanza; su grandeza es inescrutable. Todas las generaciones celebrarán tus obras, y darán a conocer tus grandes proezas. 

Salmo 145:3-4

Muchas personas prefieren olvidar el pasado creyendo que, como lo importante solo existe en el presente, tienen todo lo necesario para satisfacerse aquí y ahora. Sin embargo, la mayoría de las personas recuerda y se alegra de los acontecimientos felices del pasado. Solo basta con preguntarle a un niño sobre su fiesta de cumpleaños, o a una pareja que celebró sus 25 o 50 años de matrimonio. También recordamos los acontecimientos del pasado de nuestra nación, desde las celebraciones felices, hasta las más sombrías.

Hay historias que nunca nos cansamos de contar. Así como muchas familias transmiten tradiciones e historias de generación en generación, la familia de Dios repite y vive su historia sagrada año tras año

La iglesia cuenta la historia de Jesús, siguiendo su vida y obra de salvación desde el Adviento y la Navidad, hasta la Epifanía y la Cuaresma. Con la celebración de la Ascensión de Cristo y el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés, la iglesia recuerda la historia de los apóstoles y los primeros cristianos. Crecemos en la fe a medida que leemos y estudiamos las enseñanzas de nuestro Señor en la Sagrada Escritura. Nos esforzamos por seguir sus pasos a través de obras de amor y servicio a quienes nos rodean. Con gozo reverente escuchamos una y otra vez las palabras de Jesús: “Este es mi cuerpo… esta es mi sangre”, y recibimos sus dones para el perdón de nuestros pecados.

Estas son las historias que queremos repetir mientras vivamos, las lecciones que queremos transmitir a los demás. Con el salmista oramos: “No me desampares, Dios mío, aunque llegue a estar viejo y canoso, hasta que haya anunciado tu gran poder a las generaciones que habrán de venir” (Salmo 71:18). Nos reunimos semana tras semana para adorar. Con arrepentida humildad confesamos nuestros pecados y nuestra necesidad del Salvador. Al igual que los niños (y también los adultos, si queremos admitirlo) que nunca se cansan de celebrar sus cumpleaños, nos regocijamos en los dones del perdón y la vida eterna que Jesús ganó para nosotros en la cruz y la tumba vacía. Con la ayuda del Espíritu Santo buscamos vivir “en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros” (Efesios 5:2a).

Año tras año, temporada tras temporada, encomendamos las obras de Dios el uno al otro y declaramos sus actos poderosos, porque esto es lo que Dios en Cristo nos ha llamado a ser: “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9).

ORACIÓN: Dios y Salvador, que nos has llamado de la oscuridad a la luz, te pedimos que nos ayudes a través de tu Espíritu a proclamar tus poderosas obras a la generación venidera, para que ellos también vivan a la luz de tu gracia. En el nombre de Jesús. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo puedes mostrar a los demás las obras de Dios en tu vida sin necesidad de palabras?

2.- ¿Qué historias de Dios estás contando a quienes te rodean?

© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones

Editado por CPTLN-Chile / MGH

Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

"Los sentimientos no importan, pero las elecciones sí" - Frase del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Amando más" - 26/06/2020

Amando más

“[Dijo Jesús] No piensen que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. He venido para poner al hijo contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra. Los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí. El que ama a su hijo o hija más que a mí, no es digno de mí”.

Mateo 10:34-37

Las palabras de Jesús dan miedo: “Quien ama a padre o madre más que a mí no es digno de mí, y quien ama a hijo o hija más que a mí no es digno de mí”. ¿Qué significa esto? ¿Se supone que debemos clasificar a las personas que amamos? Y si es así, ¿cómo lo hacemos? ¿Hay algo malo en mí si no tengo por Dios los mismos sentimientos cálidos y afectuosos que tengo por mi cónyuge o mi hijo?

Pero eso no es para nada lo que Jesús quiere decir. De lo que Jesús está hablando es de la parte de acción del amor, la parte que elige, la parte que toma decisiones. Su pregunta es esta: “Cuando tengas que decidir entre lo que yo te ordeno y lo que tu ser querido quiere, ¿a quién seguirás?”.

Esto sucede con más frecuencia de lo que piensas, incluso en las familias cristianas. ¿Alguna vez un familiar te ha pedido que transgredas las reglas, solo por esa vez? “Sé que está mal”, te dice, “y que va en contra de los mandamientos de Dios, pero estoy desesperado; te lo pido solo por esta vez, y nunca más”.

O a veces es una cuestión de prioridades. La persona que amas quiere hacer una cosa, pero tú estás convencido de que Dios quiere que hagas otra. Conocí a una familia que estaba dividida con respecto a si debían acoger a un niño huérfano de un pariente, con síndrome de Down. Un cónyuge decía que sí y el otro que no, que lo dejara al cuidado del estado. Ese matrimonio no sobrevivió.

Estas situaciones pueden ponerte a prueba como el fuego. ¿A quién vas a escuchar? Esa será la persona que más amas, a quien te niegas a negar. Y Jesús deja en claro que esa persona necesita ser el Señor. Los sentimientos no importan, pero las elecciones sí.

¡Ay! Esas cosas cortan como un cuchillo. ¿Cómo podemos soportarlo? Solo con la ayuda y el consuelo de Aquél que nos puso en primer lugar, antes que sus propios deseos y necesidades humanas: nuestro Salvador Jesús. Él entiende el dolor de una familia en guerra. Él conoce el desamor. Pero por nuestro bien estuvo dispuesto a soportar el estar en conflicto con sus hermanos, el ser malinterpretado por su madre, el estar esencialmente sin hogar durante los años de su ministerio. Solo quería una cosa: rescatarte a ti y a todo el pueblo de Dios, para llevarnos a salvo a la casa de Dios.

Si estás lidiando con este tipo de desamor, pídele al Señor que te ayude a apoyarte en Él. Él te ama mucho, más que a su propia vida. Él te ayudará.

ORACIÓN: Cuando enfrento decisiones difíciles, querido Padre, ayúdame a hacer lo correcto. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Recuerdas haber tenido que decidir entre la voluntad de Dios y la voluntad de alguien a quien amas? ¿Qué hiciste?

2.- ¿Cómo ves el amor de Jesús en sus acciones hacia ti y los demás?

© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones

Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

"Jesús ha hecho esto por nosotros. Gracias a Él tenemos libertad. Dios ha abierto de par en par las puertas" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Ya no más cautivo" - 25/06/2020

Ya no más cautivo

Así también ustedes, hermanos míos, por medio del cuerpo de Cristo han muerto a la ley, para pertenecer a otro, al que resucitó de los muertos, a fin de que demos fruto para Dios. Porque mientras vivíamos en la carne, las pasiones pecaminosas estimuladas por la ley actuaban en nuestros miembros y producían frutos que llevan a la muerte. Pero ahora que hemos muerto a su dominio, estamos libres de la ley, y de ese modo podemos servir en la vida nueva del Espíritu y no bajo el viejo régimen de la letra.

Romanos 7:4-6

Ni siquiera puedo empezar a imaginar lo que debe sentir alguien sentenciado por haber cometido un crimen atroz, quizás incluso enfrentando la pena de muerte, cuando su sentencia es revertida en base a nueva evidencia que lo declara inocente. Años soportando las condiciones deplorables de la vida en la prisión: el confinamiento que adormece la mente y los juegos constantes de lidiar con presos y guardias, sentir que la vida no representa ni será nada. ¿Cómo debe ser salir de la prisión y volver a entrar en la sociedad después de años de una vida tan brutal?

En cierto sentido, esa es nuestra historia; y en otro sentido, no lo es. Al igual que el prisionero al que se le ha permitido “salir en libertad”, a nosotros también se nos ha concedido la libertad. Estábamos sentenciados bajo la Ley de Dios (y justificadamente, pues no podemos reclamar “inocencia” en este asunto); pero ahora, gracias a Jesús, ya no somos culpables ante el Todopoderoso. Pero aquí está la gran diferencia con el prisionero de arriba: nuestra libertad es inmerecida; nuestra sentencia es justa; somos culpables.

Nuestro único recurso es suplicar por la misericordia de Dios a causa de la sangre de Jesús: “por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Jesús ha hecho posible nuestra libertad, y es una libertad que nuestros pecados no pueden anular. Como Pablo escribe en otra parte, “en él tenemos la redención por medio de su sangre, el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7).

En otro lugar, el apóstol lo explica bellamente: “Por tanto, no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque Dios ha hecho lo que para la ley era imposible hacer, debido a que era débil por su naturaleza pecaminosa: por causa del pecado envió a su Hijo en una condición semejante a la del hombre pecador, y de esa manera condenó al pecado en la carne, para que la justicia de la ley se cumpliera en nosotros, que no seguimos los pasos de nuestra carne, sino los del Espíritu” (Romanos 8:1-4).

Jesús ha hecho esto por nosotros. Gracias a Él tenemos libertad. Dios ha abierto de par en par las puertas. Nuestros pecados ya no pueden mantenernos cautivos.

ORACIÓN: Padre celestial, gracias por darnos libertad y vida eterna en Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Qué significa que la Ley despierta “nuestras pasiones pecaminosas”?

2.- ¿Por qué crees que es bastante común que los reclusos “encuentren a Dios” cuando están en la cárcel?

© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones

Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

“…Cuando miramos la historia humana, vemos que solo los delincuentes prometen una vida fácil” - Frase del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Penumbra y perdición" - 24/06/2020

Penumbra y perdición

El profeta Jeremías le respondió al profeta Jananías, también delante de los sacerdotes y de todo el pueblo que estaba reunido en la casa del Señor. Le dijo: «Así sea. Que así lo haga el Señor y confirme tu profecía, de que los utensilios de la casa del Señor, y todos los que fueron llevados a Babilonia, volverán a este lugar. Sin embargo, escucha lo que voy a decirte, a ti en primer lugar, y también a todo el pueblo: Los profetas que nos antecedieron a ti y a mí, anunciaron guerras, aflicción y peste contra muchos países y contra grandes reinos. Si el profeta anuncia paz, y sus palabras se cumplen, entonces se le reconoce como un profeta verdadero, enviado por el Señor».

Jeremías 28:5-9

Este pasaje de Jeremías me causa gracia. Veamos el contexto: como profeta del Señor, Jeremías había estado advirtiendo a la gente acerca de su maldad, diciéndoles que las cosas solo empeorarán si no se arrepentían. El rey de Babilonia ya se había llevado a muchos hebreos, a su rey y algunos de los muebles del templo. Y lo que les espera es aún peor.

Pero hay otro hombre, que también dice ser un verdadero profeta, que les dice: “No, no va a suceder. Dios va a traer a todas esas personas y cosas de regreso a casa muy pronto y tendremos paz y todo va a estar bien”.

Jeremías no lo soporta. Incluso se pone un poco sarcástico, y le dice: “¡Amén! ¡Espero que el Señor haga exactamente lo que dijiste! Pero debes recordar una cosa: en el pasado, todos los verdaderos profetas predijeron cosas terribles como guerra, hambre y enfermedad. Entonces, cuando aparece un profeta como tú y predice paz, bueno, solo tendremos que esperar y ver si lo que dices se hace realidad. Entonces sabremos si el Señor te envió. ¡Porque realmente no lo creo!”.

Por supuesto que sabemos el final de la historia. El otro profeta era un mentiroso, y lo que dijo no se hizo realidad. Y cuando miramos la historia humana, vemos que solo los delincuentes prometen una vida fácil. Todos esos anuncios sobre duplicar tu dinero, perder 50 libras o curar el cáncer, bueno, resultan ser mentiras. La vida es más dura que eso.

Eso no quiere decir que las cosas buenas nunca sucedan. Dios nos ha prometido perdón, alegría y vida eterna. ¿Qué podría ser mejor que eso?

Pero todas esas cosas tienen un precio muy alto. Oh, no para nosotros, aunque sin duda tendremos algo de sufrimiento en el camino. Pero el precio real fue pagado por el mismo Señor. Para darnos todas esas cosas buenas, Dios mismo se convirtió en un ser humano y caminó por el largo y duro camino hacia el Calvario. Él se unió a nuestro sufrimiento. No, mejor que eso: Él tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo y nos liberó. Él tomó nuestro lugar y murió nuestra muerte, y luego resucitó de los muertos para compartir su victoria y vida eterna con nosotros, aquellos a quienes ama.

Es cierto que la vida es difícil, como todos sabemos, y que no hay respuestas fáciles. Pero hay Uno que ha superado todos los problemas y males por nosotros: nuestro Señor Jesucristo.

ORACIÓN: Señor, cuando tengo problemas, ayúdame a confiar solo en ti. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez te ha engañado alguien que te promete más de lo que podría cumplir?

2.- ¿De qué manera te reconforta saber que Jesús nunca te va a mentir?

© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones

Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

"Unidos a Cristo en el bautismo, hemos sido enterrados con él y resucitados a una nueva vida" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "De acuerdo a Su promesa" - 23/06/2020

De acuerdo a Su promesa

Mira mi aflicción, y ven a salvarme, pues no me he olvidado de tu ley. ¡Defiéndeme, y ponme a salvo! ¡Dame vida con tu palabra!

Salmo 119:153-154

“Mira mi aflicción”, rezamos con el salmista, y la mayoría de nosotros podríamos fácilmente incluir una larga lista que incluye enfermedades, penas, preocupaciones financieras, pérdida de empleo y problemas con nuestros seres queridos. Una lista que está cambiando constantemente. Luchamos y buscamos respuestas. Le suplicamos a Dios en oración que nos libere. Nos sentimos agobiados, así como el salmista, bajo el peso de las aflicciones del pecado y la muerte, de las cuales somos incapaces de salvarnos a nosotros mismos.

Entonces, en oración suplicamos: “¡Defiéndeme, y ponme a salvo!”. Y Dios nuestro Salvador, que escucha y responde incluso antes de que lo invoquemos, ya ha respondido nuestra oración. Él nos ha liberado y salvado y nos defiende sin cesar. Cristo Jesús, nuestro Señor, se convirtió en uno de nosotros para librarnos del pecado y la muerte: “Así como los hijos eran de carne y hueso, también él era de carne y hueso, para que por medio de la muerte destruyera al que tenía el dominio sobre la muerte, es decir, al diablo, y de esa manera librara a todos los que, por temor a la muerte, toda su vida habían estado sometidos a esclavitud” (Hebreos 2:14-15).

Jesús fue injustamente condenado a morir en la cruz. Nadie protestó diciendo que era inocente. Nadie dio un paso adelante para defender su causa. Nadie lo liberó. Abandonado a la agonía de la cruz, Jesús cargó con nuestro pecado y culpa, nuestras aflicciones, en su propio cuerpo, y sufrió la pena de muerte para salvarnos”… por su llaga seremos sanados” (Isaías 53:5b). Nuestra oración fue contestada antes que la dijéramos. Dios vio nuestras aflicciones y nos libró del pecado, la muerte y el diablo. Jesús, crucificado y resucitado de la muerte, es ahora nuestro Abogado ante el Padre (1 Juan 2:1).

Oramos: “Dame vida según tu Palabra”, y eso también se ha cumplido. Jesús nos dice: “Porque yo vivo, ustedes también vivirán” (Juan 14:19b). Unidos a Cristo en el bautismo, hemos sido enterrados con él y resucitados a una nueva vida. En el último día seremos resucitados de la muerte, nuestros cuerpos serán transformados y glorificados y se nos dará vida eterna, todo de acuerdo con la promesa de nuestro Dios y Salvador. Entonces viviremos en su presencia por toda la eternidad, liberados para siempre de toda aflicción. Dios enjugará cada lágrima de nuestros ojos y “y ya no habrá muerte, ni más llanto, ni lamento ni dolor; porque las primeras cosas habrán dejado de existir” (Apocalipsis 21:4b).

Hasta que llegue ese gran día aún sufriremos por problemas terrenales y le suplicaremos a Dios que nos libere de nuestras aflicciones. Y Él escuchará y contestará nuestras oraciones, porque a nuestro lado está nuestro Abogado, quien dijo: “yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20b). Esa es su promesa para nosotros.

ORACIÓN: Señor Dios y Salvador, escucha y contesta nuestras oraciones y líbranos de todo mal del cuerpo y del alma. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- Nuestras oraciones a menudo esperan que Dios haga algo para mejorar nuestra situación. ¿Le ofreces oraciones de agradecimiento, incluso cuando las cosas no son exactamente como te gustaría?

2.- ¿Qué significa para ti que Jesucristo sea tu abogado?

© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones

Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

"Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra" (Colosenses 3:2) - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Allí donde está tu tesoro" - 22/06/2020

Allí donde está tu tesoro

Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra.

Colosenses 3:2

Somos constantemente bombardeados con cosas que compiten por nuestra atención. Los comerciales y los mensajes publicitarios nos dicen cómo nuestra vida puede ser mucho mejor si solo compramos los productos correctos. Los programas de televisión y las películas pintan imágenes soñadas por nosotros, mientras que los noticieros pronuncian sus propias versiones de la realidad. En el mundo de los negocios aprendemos a ser suaves, calculados, siempre en control. En casa, nuestros amigos y familiares nos dicen: “¡Haz lo que quieras!”.

Hace muchos años, a los cristianos se les dio un consejo muy simple. Esos primeros creyentes luchaban, al igual que nosotros, por vivir su fe en un mundo lleno de influencias cuestionables y a veces desagradables. Pablo, quien estaba muy familiarizado con la influencia del mundo sobre la vida y el carácter, escribió desde una prisión romana: “Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra. Porque ustedes ya han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria” (Colosenses 3:2-4).

Otra forma de decir lo mismo podría ser esta: “Controle sus pensamientos y acciones para que solo las influencias agradables de Dios lo afecten. Reemplace las influencias mundanas con influencias de arriba”. Pero la pregunta es: ¿en qué Dios pensaríamos? ¿Cuáles son esas “cosas de arriba” sobre las que Pablo escribe? Si busca en las Escrituras, encontrará respuestas a sus preguntas.

La persona de Cristo es de arriba. Jesús dijo: “Ustedes son de aquí abajo; yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundo. Por eso les dije que morirán en sus pecados; porque si ustedes no creen que yo soy, en sus pecados morirán” (Juan 8:23-24).

La sabiduría divina es de arriba. Santiago dice: “Pero la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura, y además pacífica, amable, benigna, llena de compasión y de buenos frutos, ecuánime y genuina” (Santiago 3:17).

Los tesoros que perduran son de arriba. Jesús dijo: “No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corroen, y donde los ladrones minan y hurtan. Por el contrario, acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corroen, y donde los ladrones no minan ni hurtan. Pues donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:19-21).

La Palabra de Dios es clara. Las verdades de las Escrituras nos recuerdan mantener nuestra mente y corazón enfocados en las cosas de arriba. Lo que vemos aquí es transitorio, fugaz, tiene solo la sustancia de una niebla matutina. Lo que Dios ofrece es sólido, eterno. Esto nos lo ha hecho saber al enviar a su Hijo. “En ella [la Palabra, Jesús] estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad” (Juan 1:4).

Esta es la luz por la cual vemos claramente. Esta es la luz que ilumina la vida eterna. Esta es la luz del mundo. SÍGUELA. No te va a decepcionar.

ORACIÓN: Padre celestial, que tu Espíritu Santo mantenga nuestro corazón y mente fijos en las cosas de arriba, donde tú estás. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Esta devoción fue escrita por un contribuyente de LHM

Para reflexionar:

1.- ¿Le pides a diario al Espíritu Santo que mantenga tu mente en las cosas de arriba? Si aún no lo haces, ¿qué te lo impide?

2.- ¿Reconoces la obra y el poder del Espíritu Santo en tu vida de cada día? ¿Qué puedes hacer para que sea él quien dirija tus pasos?

© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones

Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

"En este mundo hay innumerables cosas que nos asedian, pero Dios puede curarlas todas" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Noticias inquietantes" - 19/06/2020

Noticias inquietantes

Jesús envió a estos doce, con las siguientes instrucciones: «No vayan por camino de paganos, ni entren en ciudad de samaritanos, sino vayan más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel…

El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo. Los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. Por causa de mi nombre todo el mundo los odiará, pero el que resista hasta el fin será salvado.

Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra; porque de cierto les digo que no terminarán de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre.

El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Al discípulo debe bastarle con ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al dueño de la casa lo han llamado Beelzebú, ¿cuánto más a los de su familia?

Así que, no los teman, porque no hay nada encubierto que no haya de ser manifestado, ni nada oculto que no haya de saberse… No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Más bien, teman a aquel que puede destruir alma y cuerpo en el infierno.

¿Acaso no se venden dos pajarillos por unas cuantas monedas? Aun así, ni uno de ellos cae a tierra sin que el Padre de ustedes lo permita, pues aun los cabellos de ustedes están todos contados. Así que no teman, pues ustedes valen más que muchos pajarillos.

Mateo 10:5-6, 21-26, 28-31

Aquí Jesús está enviando a sus discípulos en un viaje misionero, sin él. Su destino: “las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Su tarea era hacer lo que Jesús hizo: sanar a los enfermos, resucitar a los muertos, limpiar a los leprosos y expulsar demonios (ver Mateo 10:8a). En otras palabras: poner en práctica todo lo que habían aprendido de Jesús.

No hace falta decir que la gira de los discípulos recibió críticas mixtas. Por un lado, toda la sanidad, limpieza y expulsión de demonios probablemente fueron recibidos con gusto. Pero eso de resucitar muertos pudo haber sido un poco exagerado. Aun así, y a pesar de lo terrible que esto debe haber sido para los judíos, probablemente no sea lo que más les inquietó sobre la visita de los discípulos.

Lo que más los inquietó fue el mensaje añadido a su predicación sobre la llegada inminente del reino de Dios. “Los doce salieron e iban predicando a la gente que se arrepintiera” (Marcos 6:12). Ahora sí tenemos un problema. Quienes conocían a los discípulos podían manejar los milagros, incluso procesar los casos extremos que involucraban enfermedad o muerte. Pero eso del arrepentimiento ya era otra cosa.

Aquí es donde Dios nos muestra su mano. En este mundo hay innumerables cosas que nos asedian, pero Dios puede curarlas todas. Pero un corazón impenitente, un corazón alejado de Él y de su oferta de gracia y perdón, es la razón por la que Jesús vino, murió y resucitó. Al igual que aquellos con quienes se encontraron los discípulos, nosotros también debemos escuchar el llamado de Dios al arrepentimiento.

Entre esos primeros discípulos viajeros estaba Pedro, quien luego transmitió un mensaje similar a una audiencia mucho más grande en Jerusalén (incluidos los no judíos): “Y Pedro les dijo: ‘Arrepiéntanse, y bautícense todos ustedes en el nombre de Jesucristo, para que sus pecados les sean perdonados. Entonces recibirán el don del Espíritu Santo’” (Hechos 2:38).

ORACIÓN: Padre celestial, tu llamado a la fe está en cada una de nuestras vidas. Ayúdanos a arrepentirnos a diario y haz que tu luz brille a través de nosotros hacia quienes nos rodean. En el Nombre de Jesús oramos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Practicas el arrepentimiento diario? ¿Te sirve para algo?

2.- ¿Qué mensaje llevas tú de parte de Cristo a quienes te rodean?

© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones

Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

"Es mejor servir en el cielo, servir a nuestro amado Maestro y Salvador Jesús, que gobernar en cualquier otro lugar" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Elige a tu Señor" - 18/06/2020

Elige a tu Señor

Tampoco presenten sus miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino preséntense ustedes mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y presenten sus miembros a Dios como instrumentos de justicia. El pecado ya no tendrá poder sobre ustedes, pues ya no están bajo la ley sino bajo la gracia… Hablo en términos humanos, por la debilidad de su naturaleza humana. Así como para practicar la iniquidad presentaron sus miembros para servir a la impureza y la maldad, ahora, para practicar la santidad, presenten sus miembros para servir a la justicia. Cuando ustedes eran esclavos del pecado, eran libres en cuanto a la justicia. ¿Pero qué provecho sacaron de eso? Ahora ustedes se avergüenzan de aquellas cosas, pues conducen a la muerte; pero como ya han sido liberados del pecado y hechos siervos de Dios, el provecho que obtienen es la santificación, cuya meta final es la vida eterna.

Romanos 6:13 – 14, 19 – 22

Desde pequeña he sido fanática de la serie original y películas de Star Trek. Hay un personaje en particular que me intriga: el oficial científico y el segundo al mando, el Sr. Spock, quien es intensamente lógico, completamente competente, altamente inteligente y totalmente leal. Y no tiene deseos de mandar; para nada. Él es feliz en su lugar, sirviendo a la nave espacial, a la Federación, y a su amigo más querido: su capitán.

Suena raro, ¿no? Nuestra cultura nos dice que tratemos de ser el número uno, que subamos la escalera del éxito tanto como podamos, que hemos fracasado si no estamos en la cima, incluso si nuestros dones y talentos nos hacen más aptos para los niveles inferiores. “Es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo”, dice el personaje del diablo en El Paraíso Perdido. Y aquellos que sirven al diablo siguen esa idea: odiarse, apuñalarse mutuamente, trepar unos sobre otros en su afán interminable de ser el número uno.

Pero el Espíritu Santo cambia todo, como bien sabemos los hijos de Dios. Es mejor servir en el cielo, servir a nuestro amado Maestro y Salvador Jesús, que gobernar en cualquier otro lugar. Después de todo, Él es quien nos sirvió primero, quien entró en nuestro mundo de esclavitud y nos rescató de los terribles poderes que nos gobernaban: el pecado, la muerte, el mismo diablo. Jesús dio su vida en la cruz para rescatarnos de la esclavitud. Y resucitó de los muertos para llevarnos a la libertad de los hijos de Dios.

Y ahora, ¿qué? El Espíritu Santo dice que tenemos una vida nueva de servicio a un maestro totalmente diferente al mal que una vez servimos. Él dice: “Tampoco presenten sus miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino preséntense ustedes mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y presenten sus miembros a Dios como instrumentos de justicia”. Servimos como hijos llenos del amor y gozo de Dios, como príncipes y princesas de su familia que quieren estar siempre con Jesús, haciendo lo que lo hace feliz.

¿Cómo podría ser de otra manera?

ORACIÓN: Querido Señor, que me has amado tanto, concédeme que sea tuyo para siempre. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿En qué se diferencia el servicio a Cristo de la esclavitud al diablo?

2.- ¿Cuáles son algunas formas específicas en que sirves a Jesús?

© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones

Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

"Podemos clamar al Señor y saber que Él nos escucha…" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Enojado con Dios" - 17/06/2020

Enojado con Dios

Tú, Señor, me sedujiste, y yo me dejé seducir. Fuiste más fuerte que yo, y me venciste. Todos los días se me ofende; todo el mundo se burla de mí. Cada vez que hablo, levanto la voz y grito «¡Violencia! ¡Destrucción!». No hay día, Señor, en que tu palabra no sea para mí motivo de afrenta y de escarnio. Me había propuesto no pensar más en ti, ni hablar más en tu nombre, ¡pero en mi corazón se prendía un fuego ardiente que me calaba hasta los huesos! Traté de soportarlo, pero no pude.

Jeremías 20:7-9

¿Alguna vez te has enojado con Dios? Cuando escucho a Jeremías, eso es lo que escucho: ira. Él dice: “Tú, Señor, me sedujiste, y yo me dejé seducir. Fuiste más fuerte que yo, y me venciste”. Esas son palabras fuertes, y puedo ver por qué. Jeremías ha estado sirviendo como profeta del Señor por bastante tiempo, ¿y qué recompensa ha tenido por ello? Burla, traición y odio, incluso de sus amigos más cercanos. Eso no era lo que Jeremías esperaba.

Sabes a qué me refiero, tú lo has vivido. Estás tratando de servir al Señor y vivir como cristiano, y de repente te encuentras inmerso en un desastre. Alguien que amas se enferma gravemente y debes hacerte cargo de su cuidado… te quedas sin trabajo y todos tus planes se desmoronan… un hijo o un hermano se sale de los rieles y tienes que ir al rescate. Nada de esto era parte de tu plan. ¿Por qué Dios permitiría que sucedieran esas cosas?

Jeremías no recibe una respuesta; después de todo, Dios es Dios y hace lo que quiere. Como dice Jeremías: “Fuiste más fuerte que yo, y me venciste”. Entonces se enoja. Pero hay más. Mira lo que dice a continuación: “Pero tú, Señor, estás conmigo como un poderoso guerrero… ¡en tus manos he puesto mi causa! ¡Canten salmos al Señor! ¡Cántenle alabanzas! ¡El Señor es quien libra al pobre de morir a manos de los malignos!” (Jeremías 20:11a, 12b-13).

Disgustado como está, Jeremías todavía se apoya en el Señor en busca de fuerza. Todavía confía en Él, lo ama, lo sigue y espera ayuda y salvación de él. Nosotros podemos hacer lo mismo, incluso en medio de nuestros problemas. Podemos clamar al Señor y saber que Él nos escucha, incluso cuando estamos enojados o cuando el nivel de estrés en nuestras vidas está al máximo. Podemos hacer esto porque sabemos que el Señor es completamente confiable y que no nos olvidará, sino que nos escuchará y ayudará.

Después de todo, Jesús es Aquel de quien el Espíritu Santo dijo: “Con todo, él llevará sobre sí nuestros males, y sufrirá nuestros dolores, mientras nosotros creeremos que Dios lo ha azotado, lo ha herido y humillado. Pero él será herido por nuestros pecados; ¡molido por nuestras rebeliones! Sobre él vendrá el castigo de nuestra paz, y por su llaga seremos sanados” (Isaías 54: 4-5). El Dios que sufrió y murió por nosotros en una cruz es el mismo Dios que resucitó de los muertos y que nos llevará con Él a través del sufrimiento a la vida eterna.

ORACIÓN: Señor, ten piedad de mí cuando estoy abrumado. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo te sientes con Dios cuando tienes dificultades?

2.- ¿Cómo encuentras ayuda en Dios cuando estás luchando?

© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones

Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

"Dios es nuestra fortaleza, una fortaleza que ningún enemigo puede conquistar" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Refugio y fortaleza" - 16/06/2020

Refugio y fortaleza

El que habita al abrigo del Altísimo y se acoge a la sombra del Omnipotente, dice al Señor: «Tú eres mi esperanza, mi Dios, ¡el castillo en el que pongo mi confianza!». El Señor te librará de las trampas del cazador; te librará de la peste destructora. El Señor te cubrirá con sus plumas, y vivirás seguro debajo de sus alas. ¡Su verdad es un escudo protector!

Salmo 91:1-4

Conocemos la historia de los tres cerditos. Dos cerditos perezosos construyen sus casas con paja y palos. Cuando el lobo viene con su amenaza de soplar y resoplar y derribar las casas, eso es exactamente lo que sucede: sus casas mal diseñadas se derrumban. Solo la tercera casa, construida con ladrillos resistentes por el tercer cerdito más trabajador, es capaz de soportar el resoplido del lobo.

En línea con la sabiduría demostrada por al menos un cerdito, muchos grandes castillos y fortalezas fueron construidos en piedra. Y a pesar de haber sido construidos hace siglos, muchos de ellos aún están en pie, habiendo resistido largos años de lucha y bombardeo mucho más letales que el resoplido de un lobo.

Nuestro salmo celebra un refugio de fuerza inmensa y duradera, un refugio para nosotros en todo momento de necesidad. Nada puede derribarlo.

Esta fortaleza no está construida de ladrillo o piedra, ni siquiera de paja y palos. Vivimos en una fortaleza de plumas. Para la razón humana, tal fortaleza no parece ser muy sustancial. Pero nuestro refugio es el Dios en quien confiamos. Él nos cubre “con sus plumas” y nos esconde “debajo sus alas”. En Él podemos escondernos cuando los miedos y las dudas amenazan con vencernos, cuando somos amenazados por “la trampa del cazador”, “la peste mortal” y cualquier otro truco y trampa del diablo.

Dios es nuestra fortaleza, una fortaleza que ningún enemigo puede conquistar.

Estamos a salvo porque nuestro Señor y Salvador Jesucristo por un tiempo pisó resueltamente las trampas de sus enemigos.

Por el bien de nuestra salvación, Jesús se dejó vencer por los poderes de las tinieblas. En debilidad indefensa fue clavado en una cruz, donde sufrió la pena de muerte que merecíamos por nuestros pecados. Su cuerpo fue sellado en una tumba, una fortaleza de piedra custodiada por soldados. Luego, en la primera mañana de Pascua, la puerta de piedra de esa fortaleza de la muerte se abrió para revelar una tumba vacía. ¡Jesús había resucitado de la muerte! Su victoria sobre el pecado, la muerte y Satanás es nuestra victoria. Cuando nuestro Señor regrese, la fortaleza de la muerte no podrá retenernos. ¡Seremos resucitados de la muerte así como nuestro Salvador resucitó!

Hasta que llegue ese gran día, contamos con un refugio inagotable. Puede que el mundo no piense que nuestro Dios es un refugio fuerte. Nos consideran insensatos por confiar en Él para que nos proteja. Aun así, nos regocijamos en la seguridad de nuestra fortaleza: “Porque tú has sido mi socorro, alegré viviré bajo la sombra de tus alas” (Salmo 63:7).

ORACIÓN: Padre celestial, protégenos con tu amor. Sé nuestro refugio en cada momento y mantennos a salvo de las trampas del diablo. Escucha nuestra oración en el nombre de Jesús. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Hay alguien que pueda confiar en ti en las buenas y en las malas? ¿Tienes tú a alguien así?

2.- ¿De qué manera es Jesús un refugio para ti ante las tormentas de la vida?

© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones

Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail: