"Jesús, el exaltado Hijo del Hombre, la Vid verdadera, resucitó de la muerte para darnos vida ahora y para siempre" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "La vid verdadera" - 30/09/2020

La vid verdadera

Dios de los ejércitos, ¡vuélvete a nosotros! Desde el cielo dígnate mirarnos, y reconsidera; ¡ven y ayuda a esta viña! ¡Es la viña que plantaste con tu diestra! ¡Es el renuevo que sembraste para ti!… Pero posa tu mano sobre tu hombre elegido, sobre el hombre al que has dado tu poder. Así no nos apartaremos de ti. Tú nos darás vida, y nosotros invocaremos tu nombre. 

Salmo 80:14-15, 17-18

El salmista escribe: “Desde Egipto trajiste una vid; expulsaste a las naciones, y la plantaste” (Salmo 80:8). 

Dios liberó a su pueblo de la esclavitud en Egipto y lo plantó, su vid escogida, en la tierra prometida. Esta vid de Israel fue el hijo que Dios llamó de Egipto (ver Oseas 11:1). Los plantó para que fueran un pueblo fortalecido para adorarlo y servirlo, para ser una luz para las naciones. Sin embargo, la vid se rebeló y se apartó del Señor que los había salvado, negándose a producir el fruto de la fe que Dios buscaba en su viña. 

El Señor permitió que su viña fuera invadida por enemigos, sus muros derribados. El salmista suplica a Dios que tenga misericordia de la vid sufrida de Israel: “Desde el cielo dígnate mirarnos, y reconsidera; ¡ven y ayuda a esta viña! ¡Es la viña que plantaste con tu diestra!”.

Al hablar de la vid de Israel plantada hace tanto tiempo, nuestro salmo predice otra vid plantada en la tierra. Este descendiente de la vid de Israel es el Hijo de Dios, fortalecido para el propio propósito de Dios. Jesús, Hijo de Dios e Hijo del Hombre, dijo de sí mismo: “Yo soy la Vid verdadera” (Juan 15:1a). Esta Vid verdadera, este Hijo, se convertiría en la diestra del Varón de Dios, pero antes de que Jesús fuera exaltado a esa alta posición, la Vid verdadera tuvo que morir para dar vida a sus ramas.

Así como la viña de Israel fue quebrada y pisoteada una vez, Jesús, el Hijo del Hombre, fue ejecutado a manos de sus enemigos. El Hijo fue golpeado, burlado y clavado en una cruz. Pero incluso entonces el Hijo fue lo suficientemente fuerte para soportar el peso del pecado del mundo, lo suficientemente fuerte como para sufrir en una debilidad indefensa, soportando la pena de muerte que merecíamos. Pero Dios tenía consideración por esta Vid, el Hijo perfecto y obediente que Él había fortalecido para sí mismo. La Vid verdadera resucitó en la primera mañana de Pascua, y después de 40 días ascendió triunfalmente, exaltado para reinar a la diestra de Dios.

Jesús, el exaltado Hijo del Hombre, la Vid verdadera, resucitó de la muerte para darnos vida ahora y para siempre. En el bautismo estamos unidos a él, sepultados y resucitados con él. Mediante la fe en su Nombre damos el fruto del amor y las buenas obras, trayendo gloria al Padre y demostrando al mundo que somos discípulos de Jesús, pámpanos de la Vid verdadera.

ORACIÓN: Señor Dios, míranos con misericordia y perdona nuestros pecados. Como pámpanos de Jesús, la Vid verdadera, ayúdanos a crecer fuertes en la fe y activos en el amor. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Por qué el Antiguo Testamento se refiere al antiguo Israel como una vid? ¿Te resultan útiles las imágenes que crea el uso de ilustraciones de viñas, viñedos y frutas?

2.- ¿Hay alguien en tu vida que te haya fortalecido con su presencia constante?

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"Para ayudarnos a crecer y aprender, Dios puede permitir que suframos. Es su forma de protegernos de algo que podría ser mucho peor" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "El sufrimiento trae bendición" - 29/09/2020

El sufrimiento trae bendición

Después de anunciar el evangelio en aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, los dos regresaron a Listra, a Iconio y a Antioquía, y allí infundían ánimo a los discípulos y los alentaban a mantener la fe. Les decían: «Para entrar en el reino de Dios nos es necesario pasar por muchas tribulaciones».

Hechos 14:21-22

El sufrimiento duele y nos hace llorar; nos entristece, nos agota y hasta puede enfurecernos. Nadie quiere sufrir, pero no podemos escapar de él. Es parte de la tragedia humana pecaminosa en la que todos nacemos. Yo también sufro. Sufro por mi familia, por mi salud y por las finanzas. Y he notado que cuando sufro, a veces desafío a Dios: ¿Por qué permites que me suceda esto? ¿Dónde estás cuando estoy sufriendo? No estoy orgulloso de hacer estas preguntas. Pero no me agrada cuando no entiendo lo que el Señor está tratando de decirme. Lamentablemente, cuando estoy sufriendo no pienso que pueda ser por causa mía, sino que trato de culpar a los demás por lo que me sucede.

Al menos así solía ser.

Pero un día leí un artículo sobre una niña que nació sin la capacidad de sentir dolor, por lo que no sabía cómo ciertas cosas podían ser malas o peligrosas para ella. Al no sentir dolor, fue fácil para ella cortarse las manos. Al no sentir dolor, apenas se dio cuenta cuando el agua hirviendo le quemó el cuerpo. Incidentes como estos la dejaron con tales cicatrices, que llegó a contemplar el suicidio.

Al final del artículo, el autor concluyó que el sufrimiento es una especie de “amigo”, como una llamada de atención para advertirnos. A través de él aprendemos lo que es bueno y malo para nosotros.

Lo mismo es cierto en el ámbito espiritual. Sin sufrimiento no podemos saber qué es eternamente peligroso para nosotros. Para ayudarnos a crecer y aprender, Dios puede permitir que suframos. Es su forma de protegernos de algo que podría ser mucho peor.

Pero Dios nunca nos deja solos en el sufrimiento. Él está siempre con nosotros, asegurándose de que el dolor sea constructivo y no abrumador. De esta manera, Él nos enseña y nos da las bendiciones que provienen de una fe que se apoya en Él.

El apóstol Pablo lo sabía bien: “…Se me clavó un aguijón en el cuerpo, un mensajero de Satanás, para que me abofetee y no deje que yo me enaltezca. Tres veces le he rogado al Señor que me lo quite, pero él me ha dicho: «Con mi gracia tienes más que suficiente, porque mi poder se perfecciona en la debilidad». Por eso, con mucho gusto habré de jactarme en mis debilidades, para que el poder de Cristo repose en mí. Por eso, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en las afrentas, en las necesidades, en las persecuciones y en las angustias; porque mi debilidad es mi fuerza” (2 Corintios 12: 7b-10).

Que todos tengamos una fe que confíe en Dios en los momentos difíciles y dolorosos de nuestra vida.

ORACIÓN: Padre Celestial, concédeme fe para confiar en tus caminos bondadosos en mi vida. En el nombre de Jesús. Amén.

Myo Aundra Maw, LHM Myanmar

Para reflexionar:

1.- Cuando pasas por problemas o sufrimientos, ¿te apoyas más o menos en Dios?

2.- ¿De qué manera un problema o sufrimiento puede acercarnos más a Dios?

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"¡Mejor un hijo que al principio se niega pero finalmente obedece, que un charlatán que no cumple lo que promete!" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "El tercer hijo" - 28/09/2020

El tercer hijo

Jesús les preguntó: «¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos, y se acercó al primero y le pidió: “Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña”. El primero le respondió: “No quiero”; pero después se arrepintió y fue. Luego, se acercó al otro hijo, y le pidió lo mismo. Éste le respondió: “Sí, señor, ya voy”; pero no fue. ¿Cuál de los dos hijos hizo la voluntad de su padre?». Ellos respondieron: «El primero». Entonces Jesús les dijo: «De cierto les digo, que los cobradores de impuestos y las rameras les llevan la delantera hacia el reino de Dios. Porque Juan se acercó a ustedes para encaminarlos en la justicia, y no le creyeron; mientras que los cobradores de impuestos y las rameras sí le creyeron. Pero ustedes, aunque vieron esto, no se arrepintieron ni le creyeron».

Mateo 21:28-32

Mi esposo suele decir que cuando era niño en Vietnam, no se portaba muy bien. Era el hijo menor de un pastor, y cuando su padre empezaba a predicar, se escapaba por la puerta de la iglesia para ir a jugar. ¡Sabía que su padre no podría perseguirlo hasta que terminara la iglesia! Nos reímos de esta historia porque ahora mi esposo es un pastor como su padre, y ya no puede escabullirse. ¡Parece que Dios finalmente encontró la manera de mantenerlo en la iglesia!

Jesús cuenta una historia sobre dos hijos que también se resistieron a su padre cuando él quería que hicieran algo. Pero lo hicieron de diferentes formas. El primer hijo dijo todas las cosas incorrectas: fue grosero y desafiante ante su padre, pero luego hizo lo correcto: obedeció y se puso a trabajar. El segundo hijo hizo al revés. Dijo todas las cosas correctas: “Claro, papá, estaré feliz de irme”, pero luego hizo lo incorrecto, se quedó en casa y no fue.

Entonces Jesús preguntó: ¿Qué hijo fue realmente obediente? ¿Cuál, al final, hizo lo que quería su padre? Imagínense la expresión de los rostros de los oyentes. ¡Apuesto a que no querían a ningún hijo! Ambos eran malos. Pero como tenían que tomar una decisión, al final se decidieron por el que hizo lo correcto. ¡Mejor un hijo que al principio se niega pero finalmente obedece, que un charlatán que no cumple lo que promete!

Esa misma elección es la que Dios enfrenta con nosotros. Algunos gruñimos y nos quejamos, pero al final hacemos Su voluntad. Otros decimos todo lo correcto, pero al final hacemos lo que nosotros queremos. ¡Qué elección! Creo que Dios necesita otro hijo para elegir. Y eso es lo que tiene. Dios el Padre tiene a Jesús, el Hijo que dice lo correcto y hace lo correcto. Cuando Dios lo envió al mundo para nacer como nuestro Salvador, Jesús estuvo completamente de acuerdo con el plan del Padre. Y siguió adelante: predicando, enseñando, curando, cuidando y finalmente sufriendo y muriendo en una cruz. Jesús hizo la voluntad de su Padre de todo corazón.

¿Cuál fue el resultado? ¡Jesús nos salvó a todos! A través de su muerte nos trajo el perdón por todas nuestras críticas, sarcasmos y desobediencia. A través de su resurrección nos dio la vida eterna y la adopción como hijos de Dios, hijos llenos del Espíritu Santo que ahora realmente queremos hacer la voluntad de nuestro Padre. El “tercer Hijo” de Dios nos está transformando a todos. ¡Gracias a Dios!

ORACIÓN: Padre, gracias por Jesús, que nos ha hecho tus hijos. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Qué sucede cuando Dios te pide que hagas algo y tú no quieres?

2.- ¿Te resulta más fácil o más difícil obedecer a Dios ahora que cuando eras niño?

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"Las cosas que realmente importan son las que nadie te puede quitar: los dones que Dios tiene a salvo en sus manos" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "No tienes por qué" - 25/09/2020

No tienes por qué

Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completen mi gozo sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. No hagan nada por contienda o por vanagloria. Al contrario, háganlo con humildad y considerando cada uno a los demás como superiores a sí mismo. No busque cada uno su propio interés, sino cada cual también el de los demás. Que haya en ustedes el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús, quien, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios el Padre. 

Filipenses 2:1-11

Hace algunos años hubo una pelea muy fea en mi iglesia, y un par de personas estaban esparciendo mentiras horribles sobre mi esposo y yo. Muchos nos llamaron para decirnos que lucháramos. “¡Cuenten su historia!”, nos decían. “Defiéndanse. Den a conocer todas las cosas malas que X y Y han hecho, todas las cosas secretas que saben de ellos. Escriban cartas. Planifiquen estrategias. No les dejen tener la última palabra”.

Normalmente, habríamos hecho exactamente eso. Pero no esa vez. Después de orar, estábamos convencidos de que Dios quería que siguiéramos el ejemplo de Jesús durante su sufrimiento, así es que nos quedamos quietos y dejamos que Dios se ocupara de ello.

¡Qué gran alivio! Todavía duele, sí. Y, por supuesto, dijimos la verdad cuando se nos preguntó. Pero fue encantador no tener que planificar nuestra defensa, no tener que quedarnos despiertos hasta tarde preocupándonos, no tener que calcular los efectos de cada palabra que íbamos a decir. Nuestros enemigos buscaban poder, popularidad, hacerse un nombre. Nosotros sabíamos que ya teníamos un nombre que nunca podrían quitarnos: hijos de Dios, amados a través de Jesús nuestro Salvador. No tuvimos que defender eso. Dios ya lo ha hecho.

Lo mismo es cierto para ti. No es necesario que ganes todos los argumentos ni que salgas vencedor en cada batalla, para ser visto victorioso en cada lucha. Si quieres, puedes decir la verdad y marcharte. Puedes dejar tu defensa y tu futuro en manos de Dios, tal como lo hizo Jesús. Eso podría significar reivindicación o quizás más sufrimiento. No importa. Las cosas que realmente importan son las que nadie te puede quitar: los dones que Dios tiene a salvo en sus manos.

Porque Jesús sufrió y dio su vida por ti, tú importas. Eres amado y perdonado. Dios conoce tu nombre y nunca te abandonará. Él te atesora. Porque Jesús resucitó de entre los muertos, vivirás para siempre. Puedes sufrir, pero no puedes ser destruido permanentemente. Puedes perder mucho —familia, posición, reputación, incluso la vida misma— pero no perderás a Dios, y Él no te perderá a ti. Eres Suyo para siempre.

ORACIÓN: Amado Señor, ayúdame a confiar en Ti cuando tenga miedo. Dame tu paz. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Crees ser capaz de asumir una actitud así?

2.- ¿Alguna vez has descansado y confiado en Dios para que se encargue de una mala situación?

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"Ustedes tienen que serme santos, porque yo, el Señor, soy santo. Yo los he apartado a ustedes de los otros pueblos, para que sean míos" (Levítico 20:26) - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Santificado por Dios" - 24/09/2020

Santificado por Dios

La palabra del Señor vino a mí, y me dijo: 

«Ustedes en la tierra de Israel acostumbran repetir aquel refrán que dice: “Los padres se comieron las uvas agrias, y a los hijos les dio la dentera”. ¿En verdad lo creen? Vivo yo, que ese refrán nunca más volverá a repetirse en Israel». Todos ustedes son míos. Lo mismo el padre que el hijo. Sólo morirá quien peque. Nadie más…

»Escúchenme ahora, pueblo de Israel. Tal vez digan: “Los caminos del Señor no son rectos”. ¿Pero en verdad no son rectos? ¿No es, más bien, que los caminos de ustedes son torcidos? Si el justo deja de ser justo, e incurre en actos malvados, merece la muerte, ¡y morirá por la maldad que cometió! Pero si el malvado se aparta de su maldad y se apega al derecho y a la justicia, habrá salvado su vida por fijarse en todas las transgresiones que había cometido y apartarse de ellas. Así que no morirá, sino que vivirá. 

»Pero si aun así el pueblo de Israel sigue diciendo: “Los caminos del Señor no son rectos”, ¿en verdad no son rectos mis caminos, pueblo de Israel? ¡Lo cierto es que son los caminos de ustedes los que no son rectos! Así que, pueblo de Israel, voy a juzgar a cada uno de ustedes según sus caminos. Por lo tanto, vuélvanse a mí y apártense de todas sus transgresiones, para que su maldad no sea la causa de su ruina. 

»Pueblo de Israel, ¿por qué tienen que morir? Apártense de todas las transgresiones que han cometido, y forjen en ustedes un corazón y un espíritu nuevos, porque yo no quiero que ninguno de ustedes muera. Así que vuélvanse a mí, y vivirán. 

Ezequiel 18:1-4, 25-32

Los profetas del antiguo Israel estaban muy ocupados. Si Israel no perseguía dioses falsos y practicaba el paganismo, estaba encontrando otras formas de racionalizar sus pecados. En este caso, Israel culpaba de su continua pecaminosidad a las transgresiones de sus antepasados. “Los padres se comieron las uvas agrias, y a los hijos les dio la dentera”.

Al sacar a la luz este viejo y gastado proverbio, Israel quería librarse del castigo de Dios, uno que estaba cayendo sobre ellos a través del azote de Babilonia. Querían tratar de eludir el llamado de Dios a ser santos. Las órdenes de marcha de Israel fueron claras como el cristal desde los días de Moisés. “Ustedes tienen que serme santos, porque yo, el Señor, soy santo. Yo los he apartado a ustedes de los otros pueblos, para que sean míos” (Levítico 20:26).

Lo mismo sucedía en los tiempos del Nuevo Testamento. Pedro escribe: “Pórtense como hijos obedientes, y no sigan los dictados de sus anteriores malos deseos, de cuando vivían en la ignorancia. Al contrario, vivan una vida completamente santa, porque santo es aquel que los ha llamado. Escrito está: «Sean santos, porque yo soy santo»” (1 Pedro 1:14-16).

Pero, ¿cómo podemos ser santos? ¿Cómo podemos estar sin pecado ante Dios? Bueno, no podemos… por nuestra cuenta. Pero hay Uno que ha ido antes que nosotros derramando Su sangre, dando Su vida por el mundo y luego, en la victoria de Pascua, resucitando de la tumba para conquistar el pecado, la muerte y el diablo para siempre. Su nombre es Jesús. En él hay santidad de vida para todos los que le confían su vida con fe (ver Juan 3:16).

ORACIÓN: Padre Celestial, santifica nuestras vidas mediante el don de la fe en Tu Hijo Jesús. En Su Nombre oramos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Qué cosas te han transmitido tus antepasados?

2.- ¿Sientes que has recibido algún rasgo negativo de tus padres o abuelos?

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"Mientras esperamos el regreso de Jesús y el día de nuestra resurrección, aprendemos sus caminos y voluntad en las verdades de su Palabra" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Esperando" - 23/09/2020

Esperando

Señor, dame a conocer tus caminos; ¡enséñame a seguir tus sendas! Todo el día espero en ti; ¡enséñame a caminar en tu verdad, pues tú eres mi Dios y salvador! Recuerda, Señor, que en todo tiempo me has mostrado tu amor y tu misericordia. 

Salmo 25:4-6

Estamos acostumbrados a esperar. A veces podemos disfrutar esperando si la espera es por algo bueno. En otras ocasiones, la espera es tediosa y quizás preocupante, pero eso no cambia el hecho de que tenemos que esperar: por las vacaciones o visitas, por citas, en la fila de una tienda o junto a la cama de un ser querido en el hospital. Aunque estamos acostumbrados a esperar, es posible que seamos algo menos pacientes cuando se trata de esperar al Señor. Esperamos respuestas y acción ahora mismo, olvidando que los tiempos de Dios y los nuestros no son iguales.

Los salmos hablan de nuestra necesidad de esperar. “¡Espera en el Señor! ¡Infunde a tu corazón ánimo y aliento! ¡Sí, espera en el Señor!” (Salmo 27:14). “Guarda silencio ante el Señor, y espera en él” (Salmo 37:7a). Los salmos también nos recuerdan el tiempo del Señor en comparación con el nuestro: “Para ti, mil años son, en realidad, como el día de ayer, que ya pasó; ¡son como una de las vigilias de la noche!” (Salmo 90:4). Nuestro salmo de hoy expresa el anhelo que podemos sentir mientras esperamos que Dios actúe: “Todo el día espero en ti”.

El pueblo de Dios siempre ha esperado. Dios prometió enviar a Su Ungido, el Mesías. Llamó a Abraham para que fuera el padre de la nación en la que nacería el Mesías. Pero incluso Abraham tuvo que esperar con fe, “sin haber recibido lo que se les había prometido, y sólo llegaron a ver esto a lo lejos” (Hebreos 11:13b). Muchas generaciones después, la promesa se cumplió y el Mesías nació en Belén. Durante su ministerio terrenal, Jesús el Mesías también esperó. El Evangelio de Juan informa repetidamente: “Su hora aún no había llegado” (Juan 7:30b).

Finalmente llegó la hora. Se cumplieron las promesas de Dios “desde la antigüedad”. Jesús fue crucificado, ofrecido como el sacrificio perfecto por los pecados del mundo. Su cuerpo fue bajado y enterrado en una tumba prestada. Sin entender aún la promesa de Jesús de resucitar, los discípulos se escondieron atemorizados, esperando ser arrestados y asesinados como había sido su Señor. Pero la de ellos fue una espera breve: solo tres días, porque el tercer día, la primera mañana de Pascua, Jesús se levantó de entre los muertos como lo había prometido. Con Él se levantó la promesa cierta y segura de nuestra resurrección a la vida en el Día Final.

Mientras esperamos el regreso de Jesús y el día de nuestra resurrección, aprendemos sus caminos y voluntad en las verdades de su Palabra. Él nos guía por el Espíritu Santo a caminar por sus sendas. Sabemos que podemos confiar en su misericordia y su amor inquebrantables que “son desde el principio”. Esperamos ansiosamente a nuestro Salvador “todo el día”, y mientras esperamos, oramos: “¡Ven, Señor Jesús!”

ORACIÓN: Señor Jesús, consuélanos con tu Palabra en todas las circunstancias de espera ansiosa. Llénanos de esperanza y de la certeza de que siempre cumples tus promesas. ¡Ven pronto, Señor! Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Confías en los consejos de otros, o prefieres guiarte por tu propia experiencia?

2.- ¿Qué tan bueno eres esperando que suceda algo? ¿Cuándo eres más impaciente?

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"Para Pablo, el Salvador crucificado y resucitado lo era todo: su aliento y ser, su compañero en cada esquina del camino" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Quién necesita raíces?" - 22/09/2020

¿Quién necesita raíces?

Porque en Él vivimos, nos movemos y existimos. 

Hechos 17:28a

No hace mucho vi una fotografía en la que un oso koala se aferraba con fuerza a una rama muy por encima del suelo. Tenía los ojos entrecerrados con fuerza como para bloquear un desastre que se acercaba. La leyenda decía: “La vida puede hacerte trepar a un árbol”. Si una imagen vale más que mil palabras, esa fotografía puede ser la mejor respuesta al título de este mensaje.

Muchos estadounidenses lamentan el desarraigo de nuestra sociedad. La mayoría de nosotros admitiría que esto es cierto, especialmente para los solteros. No es demasiado difícil cambiar de apartamento, trabajo o ciudad. Si decidimos que queremos un cambio y podemos manejarlo, es probable que sigamos adelante sin preocuparnos demasiado por los efectos que nuestra decisión pueda tener en otra persona. Para mí, esta libertad es una de las principales ventajas de ser soltero. Pero la pregunta es ésta: ¿Cuánta libertad estamos dispuestos a sacrificar para tener seguridad y pertenecer?

Demasiados cambios y demasiada independencia también pueden crear una gran cantidad de estrés en nuestra vida. Para algunas personas, el cambio parece ser la única permanencia que conocen. Saltan de un trabajo a otro, de una ciudad a otra, de una relación a otra, siempre en busca de pastos más verdes, pero muy a menudo parecen estar huyendo de sí mismos. Por otro lado, evitar los cambios a toda costa puede crear un aburrimiento predecible y sofocante. Cuando la vida llega y trata de hacernos subir a un árbol, puede ser reconfortante saber que nuestro árbol tiene raíces y que las raíces no se quedan en su lugar simplemente por la fuerza del hábito.

Entonces, ¿dónde podemos encontrar estabilidad en la vida sin sucumbir al estancamiento, sin resistir todo lo que pueda ser diferente, o fuera de nuestra forma cómoda de hacer las cosas? ¿Cómo crecemos y nos apoyamos en experiencias nuevas manteniendo los pies en la tierra, sin convertirnos en víctimas de las arenas movedizas de la vida?

El apóstol Pablo tiene una respuesta a estos viejos acertijos. “Por tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesús el Señor, así anden en Él; firmemente arraigados y edificados en Él y confirmados en su fe, tal como fueron instruidos, rebosando de gratitud” (Colosenses 2:6-7).

Para Pablo, el Salvador crucificado y resucitado lo era todo: su aliento y ser, su compañero en cada esquina del camino. A lo largo de su nueva vida en Cristo, Pablo se apoyó en Jesús en busca de estabilidad, confiando en él con su vida. Pablo sabía que Jesús nunca fallaría ni lo desampararía, por más difíciles o inestables que se volvieran las cosas (ver Deuteronomio 31:6).

Este es el tipo de arraigo que todos buscamos. Solo en este tipo de estilo de vida podemos encontrar verdadera seguridad.

ORACIÓN: Padre celestial, hunde nuestras raíces de fe profundamente en la verdad de Jesús como nuestro Señor y Salvador. En su Nombre oramos. Amén.

The Lutheran Layman, 1978, Jane Fryar

Para reflexionar:

1.- ¿Está tu vida arraigada en Dios y creces diariamente en tu fe?

2.- ¿Qué puedes hacer para crecer más en tu fe?

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"Hay suficiente amor para todos, suficiente gracia, suficiente misericordia, suficiente de todo" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Alegría en vez de envidia" - 21/09/2020

Alegría en vez de envidia

Porque el reino de los cielos es semejante a un hacendado que salió muy de mañana para contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 

Salió después como a la hora tercera, y vio parados en la plaza a otros que estaban sin trabajo; y a estos les dijo: “Vayan también ustedes a la viña, y les daré lo que sea justo”. Y ellos fueron. 

Volvió a salir como a la hora sexta y a la novena, e hizo lo mismo. Y saliendo como a la hora undécima, encontró a otros parados, y les dijo: “¿Por qué han estado aquí parados todo el día sin trabajar?”. Ellos le dijeron: “Porque nadie nos ha contratado”. Él les dijo: “Vayan también ustedes a la viña”. 

Al atardecer, el señor de la viña dijo a su mayordomo: “Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos y terminando con los primeros”. 

Cuando llegaron los que habían sido contratados como a la hora undécima, cada uno recibió un denario. Cuando llegaron los que fueron contratados primero, pensaban que recibirían más; pero ellos también recibieron un denario cada uno. Y al recibirlo, murmuraban contra el hacendado, diciendo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora, pero usted los ha hecho iguales a nosotros que hemos soportado el peso y el calor abrasador del día”. Pero respondiendo el hacendado, dijo a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia; ¿no conviniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo, y vete; pero yo quiero darle a este último lo mismo que a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo que es mío? ¿O es tu ojo malo porque yo soy bueno?”. Así, los últimos serán primeros, y los primeros, últimos». 

Mateo 20:1-16

¡Qué historia más extraña! Está claro que el dueño del viñedo tiene prisa por recoger la cosecha. ¡Tiene tanta prisa, que sale a buscar trabajadores cinco veces en un solo día! Hace calor y las uvas no esperan. A medida que el día se acorta, ni siquiera se detiene a regatear sobre sus salarios. Todo eso se resolverá más tarde.

Finalmente es hora de dejar de trabajar. El propietario debe estar de muy buen humor, porque ha tomado una decisión: ¡salario completo para todos, sin importar cuánto tiempo hayan trabajado! Los recién llegados están extasiados: nunca esperaron tener una recompensa tan maravillosa. Pero el primer grupo, los de la mañana, ah, están enojados. ¿Por qué? Porque de repente el salario prometido ya no es suficientemente bueno. Necesitan una cosa más: ver sufrir a los recién llegados.

Desafortunadamente, esta es una actitud común aun entre quienes seguimos a Jesús. Nosotros también estamos tentados a pensar que merecemos estar “en la cima” ante Dios por nuestra fidelidad. Después de todo, ¡somos cristianos de cuna, educados en la fe! (bueno, al menos algunos de nosotros). Y creemos que es injusto que Dios dé las mismas bendiciones de amor, gozo, perdón y salvación a quienes llegan tarde, a quienes “tuvieron su fiesta” y luego se arrepintieron siendo ya mayores.

Ante esta necedad, Jesús nos dice: ¡Vengan a celebrar! Tienes las mismas bendiciones y Dios rebosa de gozo. Hay suficiente amor para todos, suficiente gracia, suficiente misericordia, suficiente de todo. Alégrate con tu generoso Maestro y con tus hermanos y hermanas que llegaron tarde. ¡La cosecha de Dios está llegando!

ORACIÓN: Amado Padre, ayúdame a regocijarme cuando bendices a otros y cuando me bendices a mí también. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Puedes alegrarte sinceramente con la buena fortuna de los demás?

2.- ¿Cómo imaginas que será la celebración en el cielo cuando todo el pueblo de Dios esté en casa?

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"Podemos amar a nuestros enemigos, enfrentar nuestros miedos con confianza en Jesús, poniendo a Dios primero en lugar de a nosotros mismos" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "No estaba en el guion" - 17/09/2020

No estaba en el guion

Quiero que sepan, hermanos, que las circunstancias en que me he visto, han redundado en un mayor progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones por la causa de Cristo se han hecho notorias en toda la guardia pretoriana y a todos los demás. La mayoría de los hermanos, confiando en el Señor por causa de mis prisiones, tienen mucho más valor para hablar la palabra de Dios sin temor… Solamente compórtense de una manera digna del evangelio de Cristo, de modo que ya sea que vaya a verlos, o que permanezca ausente, pueda oír que ustedes están firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del evangelio. De ninguna manera estén atemorizados por sus adversarios, lo cual es señal de perdición para ellos, pero de salvación para ustedes, y esto, de Dios. Porque a ustedes se les ha concedido por amor de Cristo, no solo creer en Él, sino también sufrir por Él, teniendo el mismo conflicto que vieron en mí, y que ahora oyen que está en mí. 

Filipenses 1:12-14, 27-30

¿Has notado alguna vez que la mayoría de la gente va por la vida como si siguiera un guion? Tienen el futuro planeado para cualquier situación. “Yo diré X, y luego ella dirá Y”, piensan. “Yo haré A, y luego él hará B”. Esto también se aplica a la vida pública. Policías, jueces, gobiernos: todos tienen sus propios guiones y eligen sus acciones basándose en lo que creen que harán las otras personas.

Pero no siempre funciona así. Tomemos nuestra lectura de hoy: Pablo está en la cárcel por predicar acerca de Jesús, y hasta podría ser ejecutado. Los cristianos locales lo saben, por lo que pensamos que esto los va a afectar. Humanamente hablando, deberían estar pensando: “Dios mío, Pablo está en la cárcel por amor de Jesús. Creo que será mejor que me retracte de mi testimonio o terminaré en una celda al lado suyo”. Pero eso no es lo que pasa. Como dice Pablo: “La mayoría de los hermanos, confiando en el Señor por causa de mis prisiones, tienen mucho más valor para hablar la palabra de Dios sin temor”.

Las autoridades locales se deben haber asustado. Los cristianos no seguían el guion: en vez de esconderse, ¡hablaban cada vez más de Jesús! ¿Por qué no se escondían? ¿Por qué no tenían miedo?

Pablo conocía la razón, y los cristianos también. Después de vivir con miedo, el Evangelio los había liberado del miedo al sufrimiento y a la muerte. Ya no necesitaban seguir ese guion humano universal. Ahora pertenecían al Dios que se salió del guion, que eligió responder a la maldad humana no rechazándonos y condenándonos, sino salvándonos a costa de su propia vida. ¡Ese fue un giro inesperado! Un Dios que haría tal cosa podría hacer cualquier cosa, incluso resucitar de entre los muertos, incluso adoptar a sus enemigos y convertirlos en sus hijos.

Si esa es la clase de Dios que tenemos, ya no debemos tener miedo de la cárcel o la muerte. Como esos primeros cristianos, podemos salirnos del guion y vivir como hijos de Dios en un mundo asombrado. Podemos amar a nuestros enemigos, enfrentar nuestros miedos con confianza en Jesús, poniendo a Dios primero en lugar de a nosotros mismos. Gracias a Jesús sabemos que Dios tiene la última palabra sobre nuestra vida, y su palabra para nosotros es misericordia.

ORACIÓN: Padre, ayúdame a vivir en la libertad y la alegría de tus hijos. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Has hecho alguna vez algo como cristiano que haya confundido a quienes te rodean?

2.- ¿De qué manera ese tipo de confusión ayuda a otros a llegar a la fe en Jesús?

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"Él quiere que volvamos a casa, quiere que sus hijos sean perdonados, limpios y felices..." - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "De vuelta en casa" - 16/09/2020

De vuelta en casa

Busquen al Señor mientras puede ser hallado, llámenlo en tanto que está cerca. Abandone el impío su camino, y el hombre malvado sus pensamientos, y vuélvase al Señor, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en perdonar. «Porque Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni sus caminos son Mis caminos», declara el Señor. «Porque como los cielos son más altos que la tierra, así Mis caminos son más altos que sus caminos, y Mis pensamientos más que sus pensamientos. 

Isaías 55:6-9

Cuando era pequeña y me metía en problemas, lo último que quería hacer era irme a casa. Sabía lo que me esperaba: más problemas, gritos y castigos. Por eso hacía casi cualquier cosa para retrasar la hora de volver a casa.

Es una respuesta bastante normal, ¿verdad? Hacemos el mal y luego huimos del lugar donde lo hicimos. Evitamos a la persona a la que hicimos daño, porque no queremos enfrentarnos a ella y su enojo o decepción. No iremos a “casa”, donde sea que esté, porque nada bueno nos espera, y lo sabemos.

Eso es lo que hace que nuestra lectura de Isaías sea tan extraña. Dios nos dice: “Abandone el impío su camino, y el hombre malvado sus pensamientos, y vuélvase al Señor, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en perdonar”. ¿Tendrá compasión de él? ¿Perdón en abundancia? ¿Qué estaría pensando Dios? Ese no es un regreso normal a casa. ¿Acaso es esto posible?

Pero esas son las palabras que nos dice el Espíritu Santo. Entonces miramos hacia arriba y a los lugares donde nos escondemos, y nos preguntamos si tal vez, solo tal vez, Dios podría decirlo en serio. Quizás, solo quizás, no nos va a gritar ni a condenar, ni nos dará lo que sabemos que merecemos. Tal vez podamos volver a casa, regresar al Señor, encontrar paz, gozo y amor nuevamente, a pesar de quiénes somos y de lo que hemos hecho. Quizás Dios se toma en serio su oferta.

Y descubrimos que lo es. Él quiere que volvamos a casa, quiere que sus hijos sean perdonados, limpios y felices; y lo quiere tanto, que entregó su vida para hacerlo posible. Eso es lo que Jesús hizo cuando vino a este mundo: buscó a los perdidos, a todos los que hicimos mal y luego huimos. Vino a traernos a casa. ¿Y si la única forma de lograrlo implicara sufrimiento y muerte? Él estuvo dispuesto a pagar ese precio. Lo pagó por mí y lo pagó por ti.

Dios quiere que vuelvas a casa. Él quiere que estés en casa para siempre, no como un niño en libertad condicional hasta que cometas el próximo error y te escapes de nuevo. Él quiere que estés en casa para siempre, siempre con Él, siempre perdonado, siendo poco a poco transformado a la imagen del Hijo de Dios. Eso es lo que nos espera. Escuchemos a Jesús, pongamos nuestra mano en la suya y vayamos a casa.

ORACIÓN: Querido Padre, ayúdame a vivir contigo para siempre como tu hijo perdonado. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez recibiste misericordia y perdón en vez de juicio y condenación?

2.- ¿Qué tan fácil o difícil es para ti confiar en el perdón de Dios?

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