“Así que, mientras vivimos en este mundo, aunque a veces esté tenso, oramos, trabajamos y testificamos a quienes necesitan escuchar acerca de Jesús…” - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Sospechosos para el mundo" - 30/10/2020

Sospechosos para el mundo

Miren cuánto nos ama el Padre, que nos ha concedido ser llamados hijos de Dios. Y lo somos. El mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Pero sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él porque lo veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. 

1 Juan 3:1-3

¿Alguna vez te has sentido fuera de lugar en una fiesta? Es algo incómodo, sobre todo si el lugar es familiar y las caras son reconocibles.

A eso se refiere aquí Juan: a vivir en un lugar familiar sintiendo que no se encaja. Como seres humanos, nuestros impulsos y preferencias están conectados al mundo. Queremos ser aceptados, apreciados y amigables, y así será hasta que vean el “defecto” evidente en nuestro carácter: es decir, Cristo en nosotros (ver Gálatas 2:20). Entonces nos volvemos sospechosos: la “manzana podrida”, una fuente de preocupación, y definitivamente un adversario.

No es de extrañar que sea así: el mundo no produce hijos de Dios. Solo Dios puede hacer eso (ver Juan 16:13-15). Y como no somos de este mundo, no nos sentimos en casa. Jesús conocía bien la alienación del mundo y su naturaleza hostil hacia Dios: »Si el mundo los aborrece, sepan que a mí me ha aborrecido antes que a ustedes. Si ustedes fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero el mundo los aborrece porque ustedes no son del mundo, aun cuando yo los elegí del mundo. »Acuérdense de la palabra que les he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán; si han obedecido mi palabra, también obedecerán la de ustedes. Pero todo esto les harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado” (Juan 15:18-21).

Y este es nuestro objetivo, ¿no es así: contarles a otros sobre el Padre que envió a Jesús a morir por sus pecados? Así que, mientras vivimos en este mundo, aunque a veces esté tenso, oramos, trabajamos y testificamos a quienes necesitan escuchar acerca de Jesús, para que ellos también “puedan conocerlo a Él y el poder de su resurrección” (Filipenses 3:10b) y recibir una ciudadanía que no es de este mundo, sino del venidero (ver Filipenses 3:20).

ORACIÓN: Padre celestial, fortalece nuestra fe y aumenta nuestro testimonio. En el nombre de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez se ha sentido aislado o rechazado por otros debido a su fe?

2.- ¿Qué haces para que alguien “de afuera” sienta que también pertenece?

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“Cuando fuiste bautizado, fue como si Dios firmara su nombre en ti: ‘Eres mío” - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Apartado, sellado y salvado" - 29/10/2020

Apartado, sellado y salvado

También vi que otro ángel venía por donde sale el sol. Tenía el sello del Dios vivo, y con grandes voces llamaba a los cuatro ángeles, los cuales habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar. Les dijo: «No dañen a la tierra, ni al mar ni a los árboles, hasta que a los siervos de nuestro Dios les hayamos puesto un sello en la frente»… Después de esto vi aparecer una gran multitud compuesta de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Era imposible saber su número. Estaban de pie ante el trono, en presencia del Cordero, y vestían ropas blancas; en sus manos llevaban ramas de palma, y a grandes voces gritaban: «La salvación proviene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero». 

Apocalipsis 7:2-3, 9-10

¿Has visto alguna vez un sello? La mayoría de nosotros tenemos un sello impreso en algún documento oficial: el certificado de nacimiento o de bautismo, la licencia de matrimonio, la escritura de la casa, etc. Ese sello es la marca que oficializa el documento. Es lo que indica que la autoridad apropiada ha visto el papeleo y que todo es verdadero y correcto.

En los días de Jesús, un sello podía usarse como signo de propiedad: quien quería marcar algo como propio, ponía un poco de arcilla o cera y grababa allí su sello. Era el equivalente a nuestra firma hoy en día.

Pero algunas veces, el sello tenía un mensaje adicional, como cuando las autoridades sellaron la roca que cubría la entrada a la tumba de Jesús. El mensaje aquí fue muy específico: “Este es nuestro asunto. No te metas con esto”.

En este pasaje de Apocalipsis, tenemos a un ángel gritando una advertencia a los otros ángeles que están a punto de causar un daño grave a la tierra. Él dice: “No dañen a la tierra, ni al mar ni a los árboles, hasta que a los siervos de nuestro Dios les hayamos puesto un sello en la frente”. ¿Cuál es el mensaje aquí? Dios está diciendo: “Estas personas son mías. ¡No te metas con ellos!”.

Y ese es el sello que Dios te ha puesto en tu bautismo, ¿no es así? Cuando fuiste bautizado, fue como si Dios firmara su nombre en ti: “Eres mío”. Es como estar sellado en la frente: “Esta persona es asunto Mío. ¡Que nadie intente dañar a este hijo Mío!”.

Dios te ha marcado, sellado, firmado como suyo. ¿Por qué? Porque Jesús te rescató de la muerte a costa de su propia vida. Él te libró del poder del diablo ahora y para siempre. Y porque ha resucitado de entre los muertos, vive para mantenerte a salvo. Nunca serás destruido. Eres Suyo. Y al final, lo verás cara a cara.

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por marcarme como tuyo. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cuánto sabes de tu bautismo?

2.- ¿Qué significa para ti tu bautismo?

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“Dios está complacido con nosotros porque Él está complacido con su Hijo, en quien hemos sido ‘hechos justicia de Dios’ (2 Corintios 5:21b)” - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Armados con la Palabra" - 28/10/2020

Armados con la Palabra

El Señor se complace en su pueblo, y bendice a los humildes con su salvación. ¡Que se alegren sus fieles por su triunfo! ¡Que salten de alegría allí, en su lecho! ¡Que exalten a Dios a voz en cuello mientras agitan en sus manos las espadas!

Salmo 149:4-6

Sabiendo que somos pecadores, podemos maravillarnos de la declaración: “El SEÑOR se complace en su pueblo”. El arrepentimiento honesto nos hace admitir que no merecemos el agrado de Dios. Pecamos diariamente en nuestros pensamientos, palabras y acciones, haciendo lo que no deberíamos hacer y dejando sin hacer mil obras buenas que deberíamos hacer. ¿Por qué habría de complacerse el SEÑOR con nosotros?

Dios se complace en nosotros por amor a su Hijo. En el bautismo de Jesús, el Padre dijo desde el cielo: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco” (Mateo 3:17b). Jesús cumplió el propósito para el cual había venido. Él fue obediente a su Padre hasta el punto de morir en la cruz. Luego resucitó, y en el bautismo somos sepultados y resucitados con Él. Ahora estamos revestidos de su justicia y colocados en una relación correcta con Dios como hijos suyos. Dios está complacido con nosotros porque Él está complacido con su Hijo, en quien hemos sido “hechos justicia de Dios” (2 Corintios 5:21b).

Revestidos de Cristo, estamos prontos para la alabanza y para la batalla. Vivimos con “las grandes alabanzas de Dios” en nuestra voz y “espadas de dos filos” en nuestras manos. Manejamos, por la gracia de Dios, “la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios” (Efesios 6:17b). En el salmo, esta arma de doble filo se usa para “¡Que se venguen todas las naciones!… ¡Que ejecuten en ellos la sentencia escrita!” (ver Salmo 149:7a, 9a). Cuando Cristo regrese, quienes lo hayan rechazado como Salvador y Señor sufrirán el justo juicio de Dios. El Señor poderoso regresará con los ejércitos del cielo, y de su boca saldrá “una espada afilada, para herir con ella a las naciones” (Apocalipsis 19:15b).

El arma de dos filos corta en ambos sentidos. El filo de la Ley de Dios da en el blanco y “ejecuta los justos juicios de Dios”, revelando y condenando el pecado, mientras que el lado dulcemente afilado del Evangelio transmite las buenas nuevas de la gracia y el perdón de Dios en Cristo Jesús. Adornados con la salvación, tenemos la promesa de Jesús: “De cierto, de cierto les digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, sino que ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

El Señor resucitado dijo que el arrepentimiento y el perdón de pecados se predicarían en su Nombre a todas las naciones. Dondequiera que se proclame ese mensaje, el Espíritu obra a través de la espada de dos filos de la Palabra, llevando a los pecadores al arrepentimiento y creando fe en el Salvador que los redimió. Sabemos que “hay gozo ante los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15: 10b). Si los ángeles se regocijan, también nosotros podemos regocijarnos en la gloria y cantar de alegría.

ORACIÓN: Señor Dios, nos regocijamos en tu regalo de salvación y en el poder de tu Palabra. Llena nuestras voces de alabanza y de la buena noticia de salvación en Jesús. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Crees que Dios se complace en ti? ¿De qué manera?

2.- ¿Qué significa para ti “regocijarte en gloria”? ¿A qué podría parecerse?

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"El cristiano que testifica es alguien que tiene la palabra correcta en el momento correcto" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "De un pecador a otro" - 27/10/2020

De un pecador a otro

Así como ustedes fueron llamados a una sola esperanza, hay también un cuerpo y un Espíritu, un Señor, una fe, un bautismo, y un Dios y Padre de todos, el cual está por encima de todos, actúa por medio de todos, y está en todos. Pero a cada uno de nosotros se nos ha dado la gracia conforme a la medida del don de Cristo. 

Efesios 4:4-7

Dios puso en marcha el proceso por el cual nacemos y vivimos en este mundo; sin embargo, por nuestro pecado, nos alejamos de Dios. Pero Dios acortó esa distancia al enviar a su Hijo, Jesucristo al mundo. A través de su vida, muerte y resurrección, Dios nos ha llamado a la fe y nos ha salvado. “Todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo a través de Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación” (2 Corintios 5:18).

¡Ahora somos reconciliadores! El pueblo de Dios es llamado a compartir con otros la misma misericordia que hemos recibido gratuitamente. Nuestro llamado a los demás es como el montañista que grita instrucciones a través de un abismo hacia quienes están varados en un precipicio, guiándolos al camino seguro de regreso a casa.

El cristiano que testifica es alguien que tiene la palabra correcta en el momento correcto. Es humano y, sin embargo, está en contacto con el Padre Celestial, siempre amable pero no indulgente al punto de dejar que la persona necesitada se tambalee en peligro. Y, sobre todo, el acto de proclamar del cristiano es un acto de amor. Les decimos a los demás cuánto nos ama Dios, nuestro Padre y Creador. Compartimos las Buenas Nuevas de cómo el Padre dio a su único Hijo amado para redimirnos de la noche traicionera de nuestro pecado y nos llamó “a su luz maravillosa” (1 Pedro 2:9b).

Busquemos a Dios para que guíe y dirija nuestros esfuerzos, para que podamos evitar aquellas cosas que nos retrasan o descarrilan por completo. Esto es lo que Pablo le dijo a Timoteo acerca de compartir el Evangelio a conciencia. “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas; tú sabes que generan contiendas. Y el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que corrija con mansedumbre a los que se oponen, por si acaso Dios les concede arrepentirse para que conozcan la verdad” (2 Timoteo 2:23-25).

Bendiciones mientras vives tu llamado.

ORACIÓN: Padre celestial, guíanos a compartir tu amor con todos quienes nos rodean. En el nombre de Jesús. Amén.

Rev. Dr. Richard R. Caemmerer

Para reflexionar:

1.- ¿Notarías un “ministerio de reconciliación” en la vida de alguien? ¿De qué manera?

2.- ¿Qué puedes hacer para aumentar tu interés y entusiasmo por compartir las Buenas Nuevas de Jesús con otros?

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"Si estamos ocupados criticando los detalles de la vida de los demás, no tendremos los oídos abiertos para escuchar lo que Dios nos está diciendo a través de ellos" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Ideas preconcebidas" - 26/10/2020

Ideas preconcebidas

[Jesús dijo] Pero ¿con qué compararé a esta generación? Se parece a los niños que se sientan en las plazas y les gritan a sus compañeros: “Tocamos la flauta, y ustedes no bailaron; entonamos cantos fúnebres, y ustedes no lloraron”. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen que tiene un demonio; luego vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y lo califican de glotón y borracho y de ser amigo de cobradores de impuestos y de pecadores. Pero a la sabiduría la reivindican sus hijos».

Mateo 11:16-19

Hace treinta años, con mi familia comenzamos a servir como misioneros a los refugiados vietnamitas en St. Louis, Missouri. Muy pocas de esas personas eran cristianas, por lo que sus ideas sobre los cristianos eran… algo limitadas. Por ejemplo, muchos pensaban que los pastores eran severos y serios, vestidos de traje negro, siempre listos para pisotear cualquier gozo o placer que uno tuviera en la vida. Y, naturalmente, estaban nerviosos por nosotros.

Un día estábamos caminando hacia la casa de una familia, cuando pudimos ver a través de la gran ventana delantera que estaban celebrando con cerveza. Ellos también nos vieron, por lo que entraron en pánico. Se apuraron para esconder la cerveza debajo de los cojines del sofá, adentro de los armarios y debajo de la mesa de café. ¡Caminamos muy, muy lentamente!

Cuando nos invitaron a pasar, todo estaba oculto y la habitación estaba impecable. Mi esposo se sentó y sonrió. Luego dijo: “¿Puedo tomar una cerveza?”.

Sospecho que la mayoría de nosotros tenemos ideas preconcebidas sobre cómo debe verse el pueblo de Dios: el tipo de ropa que debe usar, la comida que debe comer, las actividades en las que debe participar, la música que debe escuchar. Es humano. Pero también es algo que puede obstaculizar el camino del Evangelio. Si estamos ocupados criticando los detalles de la vida de los demás, no tendremos los oídos abiertos para escuchar lo que Dios nos está diciendo a través de ellos. Si buscamos razones para rechazarnos unos a otros, no recibiremos el amor y la bendición que Dios está tratando de darnos, ni podremos compartir la historia de Jesús con personas que la necesitan tanto como nosotros.

¿Cómo podemos superar esas divisiones cuando estamos asustados y nerviosos? Con Jesús en nosotros. Él es un experto en adaptarse a situaciones y personas extrañas: el Hijo de Dios pasó de la gloria del cielo a un pesebre en Belén; fue carpintero, predicador itinerante y sanador. Se preocupaba por todo tipo de personas: ricas y pobres, hombres y mujeres, muy viejos y muy jóvenes. Y lo coronó todo sufriendo, muriendo y resucitando, para que todos, sin excepción, podamos tener vida real y eterna al confiar en Él.

ORACIÓN: Querido Señor, vive en mí y ayúdame a ver en los demás a personas por las cuales moriste y resucitaste. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- Cuando eras niño, ¿cómo pensabas que eran los cristianos?

2.- ¿Cómo podrías entablar amistad con una persona de otra raza, cultura, idioma, etc.?

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"Hoy se nos ofrece generosamente la misma gracia y misericordia que Pablo experimentó" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Liberados" - 23/10/2020

Liberados

Pero sabemos que todo lo que dice la ley, se lo dice a los que están bajo la ley, para que todos callen y caigan bajo el juicio de Dios, ya que nadie será justificado delante de Dios por hacer las cosas que la ley exige, pues la ley sirve para reconocer el pecado. Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, y de ello dan testimonio la ley y los profetas. 

La justicia de Dios, por medio de la fe en Jesucristo, es para todos los que creen en él. Pues no hay diferencia alguna, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios; pero son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que proveyó Cristo Jesús, a quien Dios puso como sacrificio de expiación por medio de la fe en su sangre. 

Esto lo hizo Dios para manifestar su justicia, pues en su paciencia ha pasado por alto los pecados pasados, para manifestar su justicia en este tiempo, a fin de que él sea el justo y, al mismo tiempo, el que justifica al que tiene fe en Jesús. Entonces, ¿dónde está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley. 

Romanos 3:19-28

¿Alguna vez te has liberado de algo? Tal vez te dieron una advertencia en vez de una multa por ir un poco más rápido de lo permitido, o quizás la reunión de negocios que te tenía tan nervioso fue cancelada, o las pruebas médicas que tanto temías dieron negativo. Cuando algo así sucede, sentimos un gran alivio.

En realidad, las palabras de Pablo para hoy son la manera en que Dios nos dice: “Has sido liberado”. Pero esta liberación del juicio de la Ley divina tuvo un precio: el que Jesús pagó en el Calvario. ¡Imagina el gozo de Pablo cuando descubrió cómo Dios, en Su gracia y misericordia, había perdonado todos sus pecados! Tal vez recuerdes cómo Pablo persiguió a los primeros cristianos, llevándolos a las autoridades religiosas en Jerusalén para ser interrogados y puestos en prisión (ver Hechos 8-9).

Ante los ojos humanos, Pablo era un pecador de primer orden; sin embargo, no fue peor que nadie. “Pues no hay diferencia alguna, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios; pero son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que proveyó Cristo Jesús, a quien Dios puso como sacrificio de expiación por medio de la fe en su sangre”.

Nosotros también hemos sido liberados, absueltos de nuestra culpa. Hoy se nos ofrece generosamente la misma gracia y misericordia que Pablo experimentó. Como escribe Pablo más adelante en Romanos, “Pues la Escritura dice: «Todo aquel que cree en él, no será defraudado». Porque no hay diferencia entre el que es judío y el que no lo es, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que lo invocan, porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo” (Romanos 10:11-13).

ORACIÓN: Padre Celestial, límpianos de nuestros pecados y condúcenos por el camino eterno. En el nombre de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Por qué Dios el Padre tuvo que hacer morir a su Hijo para que pudiéramos ser libres de la Ley?

2.- ¿Conoce a alguien que se sienta culpable por algo que ha hecho? ¿Cómo podría serles de consuelo Romanos 3:19-28?

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"Entonces, ¿qué significa el juicio de Dios para nosotros? Significa el fin del mal, el desarraigo final de la maldad..." - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Démosle gloria" - 22/10/2020

Démosle gloria

Luego vi otro ángel, el cual volaba en medio del cielo. Tenía el evangelio eterno, para predicarlo a los habitantes de la tierra, es decir, a toda nación, raza, lengua y pueblo. Ese ángel decía con fuerte voz: “Teman a Dios, y denle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado. Adoren al que hizo el cielo y la tierra, el mar y los manantiales de agua”. 

Apocalipsis 14:6-7

No sé ustedes, pero cuando pienso en el Día del Juicio Final no lo espero con ansias. ¡Suena tan aterrador! Todas las personas que alguna vez han vivido estaremos de pie ante Dios, sin ningún lugar donde escondernos y sin forma de ocultar ninguna de las cosas malas que hemos dicho, pensado o hecho… ¡Ay!

Y, sin embargo, eso no es lo que dice el ángel en la lectura de hoy. Él dice: “Teman a Dios, y denle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado”. Denle gloria… ¿por qué? Gloria es algo que solemos dar por algo muy bueno. Por ejemplo, a quien gana una carrera en los Juegos Olímpicos, o a quien salva una ciudad del fuego o de inundaciones. ¿Pero esto?

El ángel tiene razón, por supuesto. Porque el Día del Juicio de Dios es algo bueno para aquellos de nosotros que pertenecemos a Jesús, ya que hemos sido perdonados, lavados y renovados. Cuando lleguemos a ese día no tendremos por qué tener miedo. Ya hemos sido absueltos, declarados “no culpables”, perdonados, liberados, rescatados de todos nuestros males. Jesús ha hecho eso por nosotros a través de su sufrimiento y muerte en la cruz. Su muerte y resurrección nos sacaron del juicio y nos llevaron al glorioso alivio y seguridad de los hijos de Dios. Esto es para todos, sin excepción: todos los que confían en Jesús.

Entonces, ¿qué significa el juicio de Dios para nosotros? Significa el fin del mal, el desarraigo final de la maldad, el momento en que abrimos los ojos después de una larga y terrible pesadilla. Es como cuando el médico nos declara curados después de una enfermedad prolongada, como cuando la policía llama para decir que atrapó a quien nos hizo daño, como un mensaje de texto que nos dice que nuestra familia está a salvo después de un terremoto o huracán. Es la limpieza final de la guerra de Dios contra el mal, que Jesús ganó para nosotros cuando murió en el Calvario y resucitó de entre los muertos tres días después.

Entonces comienza la nueva vida, los nuevos cielos y tierra. Comienza la felicidad, la paz y el gozo, una vida que ningún ser humano ha tenido desde que Adán y Eva se equivocaron en el Jardín del Edén. Esa es la vida que Dios quiso para la humanidad: una vida plena, abundante, bendecida y gozosa. Y va a ser nuestra a partir del Día del Juicio. ¿Por qué? Por Jesús.

ORACIÓN: Querido Señor, ayúdame a esperar el Día del Juicio confiando y regocijándome porque ya has tenido misericordia de mí. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo te sientes cuando piensas en el día del juicio final?

2.- ¿Qué esperas más del cielo y la tierra nuevos de Dios?

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"Por la gracia de Dios mediante la fe en Jesús, tenemos un lugar de refugio y curación en las heridas de nuestro Salvador crucificado y resucitado" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Nuestro refugio" - 21/10/2020

Nuestro refugio

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza; siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad. Por lo tanto, no temeremos cuando vengan terremotos y las montañas se derrumben en el mar. ¡Que rujan los océanos y hagan espuma! ¡Que tiemblen las montañas mientras suben las aguas! 

Salmo 46:1-3

Sabemos lo que es un refugio: un lugar seguro. A veces, el término se refiere a los esfuerzos para proteger a los animales salvajes. Más a menudo escuchamos de personas que buscan refugio cuando huyen de la violencia o la persecución religiosa. Otros pueden estar desesperados por encontrar un lugar de refugio durante una tormenta que hace que los océanos “rujan y hagan espuma” o un fuerte terremoto que hace que “las montañas se derrumben en el mar”.

Pero aun si no estamos sufriendo violencia, persecución o tormentas furiosas, necesitamos un refugio, un lugar seguro. En tiempos de enfermedad y miedo, en el dolor y la culpa, ¿adónde podemos ir? Estas son “tormentas” de un tipo diferente: problemas y preocupaciones que nos siguen fácilmente a recintos vallados y fortalezas de hormigón. ¿Dónde encontraremos un lugar para escondernos de ellos? No necesitamos correr a ningún lado o buscar frenéticamente un lugar seguro. “Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza”. No tenemos que ir a buscarlo; Él viene a nosotros. Él “siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad”. Él es nuestro refugio en los días de dolor y miedo, es nuestro refugio incluso cuando el mar y el cielo se enfurecen en una tormenta, o cuando las montañas se derrumban y caen al mar durante un terremoto. Dios “puso la tierra sobre sus cimientos” (Salmo 104:5a) y le dijo a las olas del océano: “Hasta aquí llegarás, y no más lejos” (Job 38:11a).

Dios es nuestro refugio, nuestra ayuda siempre presente, porque no hubo refugio para su Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Cuando se aproximaba su muerte, Jesús no se escondió. Pronto sería traicionado, arrestado y condenado injustamente a muerte. Sin embargo, dijo: “¿Y acaso diré: ‘Padre, sálvame de esta hora’? ¡Si para esto he venido!” (Juan 12:27b). Los poderes del mal rugieron y se enfurecieron contra él mientras colgaba indefenso en la cruz. Una oscuridad más profunda que cualquier tormenta se acumuló en el cielo mientras Jesús sufría el juicio justo de Dios por el pecado humano. Luego, en un grito de victoria y obediencia, Jesús gritó: “Consumado es” (Juan 19:30b), inclinó la cabeza y murió. A su muerte, la tierra cedió y las montañas temblaron. Luego, en la primera mañana de Pascua, la tierra cedió una vez más cuando un ángel hizo retroceder la piedra para revelar la tumba vacía de Jesús. Por la gracia de Dios mediante la fe en Jesús, tenemos un lugar de refugio y curación en las heridas de nuestro Salvador crucificado y resucitado.

ORACIÓN: Dios Todopoderoso y Padre de nuestro Señor, por el amor de tu amado Hijo sé nuestro refugio y nuestra ayuda siempre presente en cada problema. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Qué quiso decir Jesús cuando gritó: “¡Consumado es!”?

2.- Si la tierra estuviera temblando a tu alrededor, ¿te refugiarías en la protección de Dios?

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"Estamos preparados para compartir la verdad del amor de Dios en palabras y hechos..." - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Únete a nosotros" - 20/10/2020

Únete a nosotros

Esto quiere decir que, en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, sin tomarles en cuenta sus pecados, y que a nosotros nos encargó el mensaje de la reconciliación. Así que somos embajadores en nombre de Cristo, y como si Dios les rogara a ustedes por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: «Reconcíliense con Dios». 

2 Corintios 5:19-20

Cuando San Pablo escribió esto, pocas personas se preocupaban por la iglesia cristiana. A la mayoría no les importaba porque nunca habían oído hablar de ella y quienes la conocían, no creían que fuera a prosperar. Hoy la iglesia es una gran comunidad de creyentes en todo el mundo. Sin embargo, y a pesar de este aparente éxito, el debate continúa, tanto dentro como fuera de ella, sobre si la iglesia cristiana hace alguna diferencia en el mundo, o incluso si podría o debería hacer alguna diferencia.

Todo el mundo tiene interés en lo que hace la iglesia mientras lleva adelante la misión de Dios. Así como Dios envió a su Hijo al mundo, también envía a su iglesia, los “embajadores de Cristo” al mundo. En la vida real, el embajador de una nación siempre está en suelo extranjero y cumple una función temporal. Debe ser comprensivo con las personas entre las que vive, y debe ser capaz de comunicar claramente el mensaje y la intención de quien lo ha puesto en servicio.

Como embajadores de Cristo, venimos en busca de hermanos y hermanas que están perdidos y necesitan nuestra ayuda. A ellos les hablamos del amor eterno de Dios (ver Efesios 1:3-10) recordándoles que, gracias a lo que Jesús hizo en la cruz, el perdón está a su disposición: “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y para limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

Vamos al resto del mundo como Cristo fue a los hombres y mujeres en su tiempo. No buscamos nada más que vivir como portavoces de Dios. Llevamos adelante su mensaje y lo hacemos con su autoridad (ver Mateo 28:19-20). Estamos preparados para compartir la verdad del amor de Dios en palabras y hechos, y esperamos que nuestra vida y acciones muestren al Salvador que lo dio todo por nosotros.

Si fracasamos como embajadores, pedimos perdón por no ser buenos representantes de Cristo. Pero si en nuestras palabras y acciones sientes algo del amor que Dios te tiene, agradécele por ese regalo. Y si gracias a Dios obrando a través de nosotros llegas a conocerlo y amarlo, únete a nosotros como embajadores ante los demás, compartiendo las Buenas Nuevas de Jesucristo con el mundo y haciendo una diferencia con tu testimonio.

ORACIÓN: Padre celestial, gracias por hacernos embajadores al servicio de tu Hijo. Amén.

“La Iglesia como embajadora de Dios en el mundo”, por el Rev. Dr. Oliver R. Harms.

Para reflexionar:

1.- ¿Te consideras embajador de Cristo? Si es así, ¿cómo influye esto en tu vida diaria?

2.- ¿Cómo nos usa Dios hoy llegar a quienes aún no lo conocen?

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"Aquí es donde reside el verdadero gozo del creyente: saber que somos de Dios" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "No es para que lo guardemos" - 19/10/2020

No es para que lo guardemos

Entonces los fariseos se fueron para pensar en cómo atrapar a Jesús en sus propias palabras. Enviaron a sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: «Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios; sabemos también que no permites que nadie influya en ti ni te dejas llevar por las apariencias humanas. Por tanto, dinos tu parecer. ¿Es lícito pagar tributo al César, o no?» Pero Jesús, que conocía la malicia de ellos, les dijo: «¡Hipócritas! ¿Por qué me tienden trampas? Muéstrenme la moneda del tributo.» Y ellos le mostraron un denario. Entonces él les preguntó: «¿De quién es esta imagen, y esta inscripción?» Le respondieron: «Del César.» Y él les dijo: «Pues bien, den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.» Al oír esto, se quedaron asombrados y se alejaron de él. 

Mateo 22:15-22

La vida está llena de preguntas difíciles. ¿Como el bizcocho que me preparó mi nieta o sigo la dieta? ¿Cruzo la intersección con el semáforo en amarillo o me detengo? O el favorito de 2020: ¿Uso una mascarilla por el COVID-19, o asumo que todos vamos a estar bien?

En este texto a Jesús le hacen una pregunta difícil, cortesía de los discípulos de los fariseos y de algunos herodianos (judíos amantes de la cultura griega), ambos feroces oponentes de Jesús: “¿Es lícito pagar tributo al César, o no?”. Con un “No”, Jesús podría parecer un rebelde, despreciando el gobierno romano y listo para luchar contra el poder ocupante. Con un “Sí”, podría parecer sumiso, cediendo al poder tiránico de Roma para mantener la paz. Sí, la vida está llena de preguntas difíciles.

Entonces Jesús, plenamente consciente de la prueba, toma una moneda y, mostrándoles el rostro de César, les pregunta: “¿De quién es esta imagen y esta inscripción?”. Si buscaban a Jesús para liberarse de sus obligaciones tributarias, estaban equivocados: les dijo que no solo pagaran el impuesto, sino que el resto de lo que poseían tampoco era de ellos. “Pues bien, den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.

Cualquier erudito judío del primer siglo sabía lo que eso significaba: la moneda podía tener la cara de César en ella, pero el emperador, la nación y el mundo mismo pertenecían a Dios (ver Deuteronomio 10:14; Salmo 24:1; Job 41:11). No importa cuán fuerte era el control de Roma sobre los judíos, ellos eran el pueblo elegido por Dios, apartado desde hacía mucho tiempo. “Tú eres un pueblo santo, y perteneces al Señor tu Dios. De entre todos los pueblos de la tierra, el Señor te ha escogido para que seas un pueblo único, un pueblo suyo” (Deuteronomio 14:2).

Aquí es donde reside el verdadero gozo del creyente: saber que somos de Dios. Redimidos por el Padre a través de la sangre de Jesús, entregamos nuestras vidas a Él con fe, confiando en Su gracia para suplirnos con todo lo que necesitamos.

ORACIÓN: Padre Celestial, recuérdanos que todo lo que somos y tenemos te lo debemos a ti. En el nombre de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Qué pregunta difícil has tenido que responder recientemente?

2.- ¿Cómo le das a Dios las cosas que son de Dios? ¿Son algunas cosas más difíciles de entregarle que otras?

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