Alas y sombras - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 23/09/2019

Alas y sombras

El que habita al abrigo del Altísimo y se acoge a la sombra del Omnipotente, dice al Señor: «Tú eres mi esperanza, mi Dios, ¡el castillo en el que pongo mi confianza!». El Señor te librará de las trampas del cazador; te librará de la peste destructora. El Señor te cubrirá con sus plumas, y vivirás seguro debajo de sus alas. ¡Su verdad es un escudo protector!

Salmo 91:1-4

Un himno bien conocido se refiere a nuestro Dios como “un castillo fuerte”.

En el salmo en el que se basa ese himno, el salmista usa el refrán: “El Dios de Jacob es nuestra fortaleza” (Salmo 46:7). En los versículos anteriores, el salmista nuevamente dice que Dios es “mi refugio y mi fortaleza”.

Estas descripciones pueden llevarnos a imaginar imponentes muros de piedra y castillos medievales. Pero en este salmo, el poder protector del Dios Altísimo también se describe de una manera diferente: cuando somos protegidos por el poder de Dios, “permanecemos a la sombra del Todopoderoso”.

Aunque en un caluroso día de verano o en una caminata por el desierto una sombra apacible no es poca cosa, la sombra del Todopoderoso es mucho más que eso.

También tenemos otra imagen del poder protector del Altísimo y no está hecha de piedra fuerte, sino de plumas. Son sus alas extendidas que nos esconden como una gallina cubre a sus polluelos. Estos refugios, sombras y plumas, pueden parecer frágiles cuando hablamos de protección, pero son mucho más fuertes de lo que podríamos imaginar. Lo que parece débil no es débil en absoluto, porque “la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres” (1 Corintios 1:25).

Cuando fuimos atrapados en la trampa del pecado y la muerte como pájaros asustados en la trampa de un cazador, no pudimos liberarnos. Sin embargo, a través de la debilidad del niño Jesús en el pesebre de Belén y a través de la debilidad indefensa del Salvador en la cruz, Dios nos libró de la trampa mortal de Satanás. El Altísimo nos cubre a cada uno con su amor protector, como con alas, y nos refresca con su perdón, como en una sombra fresca en un día caluroso.

El salmista enumera algunos de los temores que podemos enfrentar en la vida: “terrores nocturnos… flechas lanzadas de día… peste que ronda en la oscuridad… mortandad que destruye a pleno sol” (ver Salmo 91: 5- 6). En todas estas circunstancias, incluso ante la muerte misma, puedes estar seguro, como lo dice el salmista, que la fidelidad de Dios te cubre como un escudo. No es necesario tener miedo “porque has hecho del Señor tu morada” (Salmo 91: 9). Por la gracia de Dios, a través de la fe en Jesucristo, te encuentras, hoy y siempre, a la sombra refrescante del Todopoderoso, a la sombra de la cruz.

ORACIÓN: Padre celestial, gracias por el amor protector y el perdón que son nuestros por la fe en Jesucristo nuestro Señor. Ayúdanos para que con nuestro testimonio podamos extender a otros la fuerte y refrescante sombra de Tu amor. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Sientes que estás bajo la protección de Dios durante el día? ¿De qué manera?

2.- Aunque la protección de Dios es poderosa, Jesús ciertamente fue vulnerable durante su vida en este mundo. ¿Qué te dice eso acerca de cómo actúa Dios?

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