Mujer con flores

Algo de provecho

“Todo me está permitido, pero no todo es provechoso; todo me está permitido, pero no todo edifica. Ninguno debe buscar su propio bien, sino el bien del otro.” 1 Corintios 10:23-24

En las oficinas de una compañía de teléfonos en San José, California, alguien desenchufó el refrigerador. Los almuerzos y otros alimentos que los empleados habían guardado allí se echaron a perder, y hasta se empezaron a enmohecer. Finalmente, una de las empleadas decidió asumir la responsabilidad de limpiar semejante suciedad. Sacó todos los alimentos estropeados y luego, con la ayuda de varios productos de limpieza, comenzó el duro trabajo de limpiar el refrigerador.

¿Cuál fue el resultado de su entusiástico esfuerzo? Los vapores de productos químicos que utilizó causaron que 28 personas sufrieran ataques de náusea, y siete de ellas tuvieron que ser llevadas al hospital. La señora que se ofreció a limpiar el refrigerador no fue afectada, pues como sufría de alergias, no podía oler muy bien.

Este ejemplo trae a colación el mensaje que Pablo estaba tratando de dar a los Corintios: que por causa de los méritos de Cristo, tenemos libertad cristiana. Pero, después de haber dicho esto, Pablo agregó rápidamente que, si bien todo está permitido, no todo es provechoso o constructivo para los demás.

Y tenía razón. Con demasiada frecuencia los cristianos actúan como si vivieran para sí mismos, sin tomar en cuenta el terrible daño que pueden causar a otros, quienes juzgan al Salvador por la conducta de algunos de sus seguidores. Por esa razón es que el Señor, por medio de San Pablo, nos anima a esto: “Que nadie busque sus propios intereses sino los del prójimo”.

Es un buen recordatorio, ya que hemos sido bendecidos con un Salvador que nos puso a nosotros primero y no a Sí mismo para que pudiésemos ser salvos. Él fue rechazado, despreciado, incomprendido, perseguido y crucificado por nosotros. Y gracias a que Él se ofreció como nuestro rescate es que se nos ha dado el perdón y la vida eterna.

En respuesta a la entrega desinteresada de su vida por nosotros, se nos ha dado la oportunidad, sí, la oportunidad, de vivir nuestras vidas en acción de gracias a Él. ¿Qué significa esto? Simplemente que nosotros renunciemos voluntariamente a nuestra libertad cristiana a favor de la edificación espiritual de otros. Eso es, después de todo, hacer lo que es correcto.

ORACION: Señor Jesús, tú dejaste la gloria del cielo y sus gozos para cumplir la ley para que nosotros seamos salvos. Habiendo visto tu sacrificio, te rogamos que nos ayudes para que vivamos de tal manera que otros pueden ver tu amor y tu gracia. En tu nombre te lo pedimos. Amén.

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