Hay algo más importante que los koalas aquí - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 28/11/2019

Hay algo más importante que los koalas aquí

Porque nosotros no podemos dejar de hablar acerca de lo que hemos visto y oído.

Hechos 4:20

Un colega y yo nos reunimos con el gerente de un salón que íbamos a alquilar. Fue una reunión agradable y las negociaciones pronto concluyeron.

Cuando estábamos a punto de irnos, el gerente nos preguntó si podíamos darle unos minutos. Le dijimos que sí y el gerente nos mostró algunas fotos a color de un koala albino. Parece que era fotógrafo profesional, y los animales eran sus modelos favoritos.

En unos minutos, mi colega y yo escuchamos mucho más sobre el koala de lo que nunca quisimos saber. Pero el gerente apenas comenzaba. Mientras se adentraba en el tema, hicimos varios intentos de terminar la conversación y seguir con nuestro día. Pero no logramos nada. Seguía hablando y hablando: su hábitat, su dieta, la forma en que comía y cuántos koalas de ese tipo hay en todo el mundo. Fue toda una lección.

El punto es que este hombre estaba tan entusiasmado por su afecto por el koala que simplemente no podía quedarse callado. Tenía que compartir lo que sabía con quien fuera que estuviera dispuesto a escucharlo.

Intenté recordar la última vez que me había sentido tan entusiasmado por compartir algo, pero no pude. Luego traté de recordar la última vez que me había encontrado con alguien con un entusiasmo tan voraz, y tampoco pude. Entonces sentí una culpa que, me parece, muchos cristianos sienten.

Sé y creo que Jesucristo es lo más importante para mi vida y después de ella. Sé y he experimentado lo que ha hecho por mí en mi vida y, sin embargo, rara vez comparto este conocimiento o mi fe con alguien. El entusiasmo de ese hombre era directo y específico, y estaba encantado con la oportunidad de compartir lo que claramente era un interés profundo y fuerte en su vida.

Sé que hablar de Jesús puede ser difícil. Pero aún tengo que preguntarme, ¿por qué no lo hago más seguido? ¿Por qué mis amigos cristianos y yo no tenemos más historias que contar sobre nuestras experiencias en la vida cristiana? ¿Es porque sentimos que esas conversaciones para compartir el Evangelio tienen que ser de cierta manera? ¿O porque sentimos que tenemos que impartir alguna verdad espiritual esencial o necesitamos un cierto tipo de respuesta de la gente?

Si es así, esto ciertamente puede acabar con la oportunidad de compartir nuestra fe antes de que comience. Si estamos buscando una determinada fórmula para contarles a otros acerca de Jesús, o si estamos convencidos de que no somos las personas indicadas, con toda probabilidad esas conversaciones nunca van a ocurrir.

Los cristianos tenemos el Espíritu Santo. Es Él y solo Él quien convence del pecado, quien mueve a las personas al arrepentimiento y la fe y quien gana corazones para Dios. Y saber eso nos quita una carga de encima. Tú y yo somos los portavoces de Dios. Debemos declarar las misericordias del Padre, quien nos ha redimido a través de la sangre de su Hijo y quien quiere que todos se salven.

Dios está con nosotros. Avancemos y compartamos audazmente sus Buenas Nuevas.

ORACIÓN: Padre celestial, que nuestras voces compartan siempre a tu Hijo a los demás. En su Nombre oramos. Amén.

The Lutheran Layman, abril de 1978, Jon Suel

Para reflexionar:

1.- ¿Por qué crees que compartir nuestra fe es un desafío? ¿No deberíamos estar desesperados por compartir el amor de Dios y lo que Él ha hecho por nosotros?
2.- ¿Aceptas o te resistes a las conversaciones espirituales? Si te resistes, ¿qué has hecho para superar esa resistencia?

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