“Dios está complacido con nosotros porque Él está complacido con su Hijo, en quien hemos sido ‘hechos justicia de Dios’ (2 Corintios 5:21b)” - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Armados con la Palabra" - 28/10/2020

Armados con la Palabra

El Señor se complace en su pueblo, y bendice a los humildes con su salvación. ¡Que se alegren sus fieles por su triunfo! ¡Que salten de alegría allí, en su lecho! ¡Que exalten a Dios a voz en cuello mientras agitan en sus manos las espadas!

Salmo 149:4-6

Sabiendo que somos pecadores, podemos maravillarnos de la declaración: “El SEÑOR se complace en su pueblo”. El arrepentimiento honesto nos hace admitir que no merecemos el agrado de Dios. Pecamos diariamente en nuestros pensamientos, palabras y acciones, haciendo lo que no deberíamos hacer y dejando sin hacer mil obras buenas que deberíamos hacer. ¿Por qué habría de complacerse el SEÑOR con nosotros?

Dios se complace en nosotros por amor a su Hijo. En el bautismo de Jesús, el Padre dijo desde el cielo: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco” (Mateo 3:17b). Jesús cumplió el propósito para el cual había venido. Él fue obediente a su Padre hasta el punto de morir en la cruz. Luego resucitó, y en el bautismo somos sepultados y resucitados con Él. Ahora estamos revestidos de su justicia y colocados en una relación correcta con Dios como hijos suyos. Dios está complacido con nosotros porque Él está complacido con su Hijo, en quien hemos sido “hechos justicia de Dios” (2 Corintios 5:21b).

Revestidos de Cristo, estamos prontos para la alabanza y para la batalla. Vivimos con “las grandes alabanzas de Dios” en nuestra voz y “espadas de dos filos” en nuestras manos. Manejamos, por la gracia de Dios, “la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios” (Efesios 6:17b). En el salmo, esta arma de doble filo se usa para “¡Que se venguen todas las naciones!… ¡Que ejecuten en ellos la sentencia escrita!” (ver Salmo 149:7a, 9a). Cuando Cristo regrese, quienes lo hayan rechazado como Salvador y Señor sufrirán el justo juicio de Dios. El Señor poderoso regresará con los ejércitos del cielo, y de su boca saldrá “una espada afilada, para herir con ella a las naciones” (Apocalipsis 19:15b).

El arma de dos filos corta en ambos sentidos. El filo de la Ley de Dios da en el blanco y “ejecuta los justos juicios de Dios”, revelando y condenando el pecado, mientras que el lado dulcemente afilado del Evangelio transmite las buenas nuevas de la gracia y el perdón de Dios en Cristo Jesús. Adornados con la salvación, tenemos la promesa de Jesús: “De cierto, de cierto les digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, sino que ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

El Señor resucitado dijo que el arrepentimiento y el perdón de pecados se predicarían en su Nombre a todas las naciones. Dondequiera que se proclame ese mensaje, el Espíritu obra a través de la espada de dos filos de la Palabra, llevando a los pecadores al arrepentimiento y creando fe en el Salvador que los redimió. Sabemos que “hay gozo ante los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15: 10b). Si los ángeles se regocijan, también nosotros podemos regocijarnos en la gloria y cantar de alegría.

ORACIÓN: Señor Dios, nos regocijamos en tu regalo de salvación y en el poder de tu Palabra. Llena nuestras voces de alabanza y de la buena noticia de salvación en Jesús. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Crees que Dios se complace en ti? ¿De qué manera?

2.- ¿Qué significa para ti “regocijarte en gloria”? ¿A qué podría parecerse?

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