"En Cristo somos restaurados y salvos. Ahora vivimos en la luz que es el rostro resplandeciente del favor de Dios" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Lágrimas para beber" - 25/11/2020

Lágrimas para beber

Señor, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo te mostrarás indignado contra la oración de tu pueblo? Nos has dado a comer lágrimas en vez de pan; nos has hecho beber lágrimas en abundancia. Nos has puesto en ridículo ante nuestros vecinos; nuestros enemigos se burlan de nosotros. ¡Restáuranos, Dios de los ejércitos! ¡Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvados! 

Salmo 80:4-7

No es inusual escuchar en los salmos una súplica a Dios para que responda a las oraciones personales del salmista. En el Salmo 39: 12a, el salmista dice: “Señor, ¡escucha mi oración! ¡Atiende a mi clamor!”, y en el Salmo 61: 1: “Dios mío, ¡escucha mi clamor! ¡Atiende mi oración!”. 

En el salmo de hoy, la petición es diferente. El salmista ruega a Dios no por él mismo, sino por el pueblo de Israel. Los israelitas casi se ahogan en sus lágrimas. Dios les había dado lágrimas para comer y beber. Para empeorar las cosas, los enemigos se burlan de ellos israelitas y, sin duda, se burlan de un Dios que aparentemente se niega a escuchar las oraciones de su propio pueblo.

Sabemos lo que significa ahogarnos en nuestras propias lágrimas. A través del miedo, la enfermedad y el dolor, puede parecer, al menos desde un punto de vista terrenal, que Dios no nos está escuchando y que nos hace “beber lágrimas en abundancia”. Los incrédulos se burlan de lo que perciben como la absoluta futilidad de la oración, negando la existencia de un Dios que escucha y contesta la oración.

Sin embargo, no estamos solos con nuestras lágrimas. Durante su ministerio terrenal, nuestro Señor también lloró. Sus lágrimas en la tumba de Lázaro impresionaron a los dolientes allí reunidos. Jesús lloró por Jerusalén y el sufrimiento que vendría a la ciudad que había rechazado a su Mesías. En la cruz Jesús clamó a su Padre y, aunque no sabemos si el Salvador derramó lágrimas de dolor y desolación, soportó el ridículo de sus enemigos mientras se reían de sus oraciones sin respuesta: “Ya que él confió en Dios, pues que Dios lo libre ahora, si lo quiere” (Mateo 27: 43a).

Sabemos que las oraciones de Jesús fueron escuchadas y respondidas. “Cuando Cristo vivía en este mundo, con gran clamor y lágrimas ofreció ruegos y súplicas al que lo podía librar de la muerte, y fue escuchado por su temor reverente” (Hebreos 5: 7). El Hijo de Dios reverente y obediente sufrió y murió en la cruz, pero el Padre lo salvó de la corrupción de la muerte y lo resucitó para convertirse en la fuente de nuestra salvación. En la Persona de Cristo Jesús, Dios mismo ha derramado lágrimas y ve nuestras lágrimas. Por amor a su Hijo, perdona nuestros pecados y escucha nuestras oraciones. En Cristo somos restaurados y salvos. Ahora vivimos en la luz que es el rostro resplandeciente del favor de Dios. A veces derramaremos lágrimas de angustia en la tierra, pero un día viviremos en la presencia de Dios para siempre y Él enjugará cada lágrima de nuestros ojos.

ORACIÓN: Padre Celestial, por amor a tu Hijo recuerda nuestras lágrimas y responde nuestras oraciones. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Podría ser la oración del salmista la que se dice de la iglesia de hoy?

2.- ¿Incluyes en tus oraciones a la iglesia, a tu nación y a los creyentes de todo el mundo?

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"No es nuestro esfuerzo lo que nos salva: es la obra de Jesús y solo de Jesús" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Una lección gratis" - 24/11/2020

Una lección gratis

La justicia de Dios, por medio de la fe en Jesucristo, es para todos los que creen en él. Pues no hay diferencia alguna, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios; pero son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que proveyó Cristo Jesús. 

Romanos 3:22-24

Si eres padre, enseñas a tus hijos a ser responsables: por ejemplo, les dices que si quieren algo, deben ganárselo. Con esta idea arraigada en la mente desde nuestra juventud, ¿es de extrañar que haya malentendidos sobre la salvación, la justificación y la vida eterna? La mentalidad de trabajar para ganar beneficios es tan generalizada que, cuando consideramos el Evangelio, suena extraño, improbable y totalmente increíble.

Dicho esto, Romanos 3:22-24 es claro: la salvación es un “regalo”. ¿Pero cómo puede ser esto? Algo como la salvación no puede ser fácil. Tiene que haber algún esfuerzo; tenemos que trabajar para ganarlo, ¿verdad? Tal fue el pensamiento durante la Reforma. La iglesia institucional estaba enseñando, y la gente creía, que llegar al cielo requería nuestro esfuerzo: decir un cierto número de oraciones, cumplir con deberes religiosos y sociales, etc.

Usando las Escrituras, Martín Lutero y otros reformadores demostraron lo que la Biblia había estado diciendo todo el tiempo. Nadie puede “ganarse” el perdón de Dios y la vida eterna. ¡Es gratis! Dios te ama y te lo da por Jesús. No hemos sido lo suficientemente buenos, pero Jesús sí. No hacemos todas las cosas bien, pero Jesús sí. No podemos trabajar lo suficiente, pero Jesús sí. No es nuestro esfuerzo lo que nos salva: es la obra de Jesús y solo de Jesús.

En la cruz Jesús tomó nuestros pecados, todos ellos, sobre sí mismo. Allí recibió el castigo que merecíamos. Él tomó nuestra culpa y murió en nuestro lugar para ganar nuestro perdón. Cuando Jesús dijo: “Consumado es” (ver Juan 19:30), lo dijo en serio. ¡Misión cumplida! Y cuando resucitó de los muertos, el Padre selló la obra de redención de su Hijo. Ahora, la vida eterna se ofrece a todos los que creen en él, ¡como un regalo!

Así que, cuando les enseñes a tus hijos a trabajar duro por lo que quieren en esta vida, puedes hacerlo con la conciencia tranquila. Así es como funciona el mundo. Así es como funciona la sociedad. Pero la lección más importante para ellos (y para nosotros) es que así no es como Dios funciona. No podemos ganarnos su favor. No hay nada que podamos hacer porque no hay nada que podríamos hacer.

El perdón de Dios y el regalo de la salvación eterna han sido comprados en nuestro nombre por Jesús y son dados gratuitamente a todos aquellos quienes confían en él como su Señor y Salvador. Puede que no se ajuste a nuestra forma de pensar sobre cómo funcionan las cosas en este mundo, pero eso no debería sorprendernos. Dios se dedica a hacer cosas que no esperaríamos, salvándonos de una manera que va en contra de nuestra forma de pensar.

“El mensaje de la cruz es ciertamente una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan, es decir, para nosotros, es poder de Dios. Pues está escrito: «Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la inteligencia de los inteligentes»” (1 Corintios 1:18-19).

ORACIÓN: Padre Celestial, gracias por el don de tu Hijo Jesús. En su Nombre oramos. Amén.

Adaptado del mensaje, “Cuando lo libre significa gratis”, del Rev. Dr. Kurt Taylor, director del programa de Ministerios de la Iglesia en la Universidad de Concordia, Wisconsin.

Para reflexionar:

1.- ¿Has intentado “ganarte” el amor y el perdón de Dios? ¿De qué manera?

2.- ¿Cómo le explicas a alguien que el amor de Dios es gratuito y está disponible para todos?

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"El infierno no es tu destino. Jesús te está llamando a sí mismo, para pertenecerle para siempre" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Y qué del infierno?" - 23/11/2020

¿Y qué del infierno?

[Jesús dijo] “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, se sentará en su trono de gloria, y todas las naciones serán reunidas ante él. Entonces él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda, y entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, y hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron; estuve desnudo, y me cubrieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a visitarme… Entonces dirá también a los de la izquierda: “¡Apártense de mí, malditos! ¡Vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles!”.

Mateo 25:31-36, 41

Cuando mi hijo era pequeño, pasó por una fase en la que el tema del infierno le preocupaba mucho y nosotros no sabíamos por qué, ya que nuestra familia siempre enfatizó el amor y el perdón de Jesús. Aun así, él nos hacía un millón de preguntas sobre el infierno. ¿Qué es? ¿Dónde está? ¿Cómo se llega allí? ¿Cómo es por dentro? Su ansiedad aumentaba y no podíamos detenerla. Finalmente, un día le pregunté: “¿Por qué preguntas tanto acerca del infierno, si nunca vas a ir allí? Ese fue el final de esas preguntas. Volvió a sus legos feliz y tranquilo, y yo volví a hacer mis cosas.

Muchas personas tienen miedo de terminar en el infierno, ya sea porque cargan con una vieja culpa, o creen que no son lo suficientemente buenos para Dios, o piensan que tal vez Dios no pueda o quiera amarlos para siempre. Y esa preocupación envenena sus vidas y las hace vivir sin el gozo que Jesús quiere que tengan.

Pero en la parábola de hoy, Jesús dice algo respecto al infierno que puede consolarnos: es “el fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Presta atención a esas palabras. El infierno no fue hecho para seres humanos; ese nunca fue su propósito. El infierno fue pensado como una prisión para el diablo. Cualquier ser humano que termina allí está en el lugar equivocado, no está en absoluto donde Dios quiere que esté.

Entonces, ¿dónde se supone que deben estar los seres humanos? Las propias palabras de Jesús nos dan la respuesta: “Vengan, benditos de mi Padre, y hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo”. Dios nos hizo para el cielo, para el paraíso, para su propio reino. Eso es lo que planeó desde que comenzó el mundo. Todo nuestro pecado no puede cambiar ese hecho. Dios planeó esto antes de que Adán y Eva pecaran, y ciertamente antes que tú y yo lo hiciéramos. Él tiene la intención de llevarnos a casa.

Es por eso que Jesús vino a nosotros como ser humano: para ser nuestro Salvador. Y por eso sufrió y murió por nosotros: para resucitar de entre los muertos tres días después. Jesús vino para llevarnos a casa. El infierno no es tu destino. Jesús te está llamando a sí mismo, para pertenecerle para siempre. Él tiene un lugar listo para ti. ¿Irás con él?

ORACIÓN: Señor Jesús, déjame estar contigo para siempre en tu reino. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Por qué es tan difícil creer que Dios nos perdona y nos quiere?

2.- ¿Qué te recuerda que Dios te ama y te ha hecho Su hijo?

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"Nosotros también nos levantaremos en el Último Día, completos de nuevo, en cuerpo y alma, y nos regocijaremos" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Las primicias" - 19/11/2020

Las primicias

… pero el hecho es que Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primicias de los que murieron; porque así como la muerte vino por medio de un solo hombre, también por medio de un solo hombre vino la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: en primer lugar, Cristo; y después, cuando Cristo venga, los que son de él. Entonces vendrá el fin, cuando él entregue el reino al Dios y Padre, y haya puesto fin a todo dominio, autoridad y poder. Porque es necesario que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies, y el último enemigo que será destruido es la muerte.

1 Corintios 15:20-26

¿Alguna vez has cultivado un huerto? Todos los años mi familia planta tomates y, a veces verduras vietnamitas como el melón amargo y la calabaza de aspecto extraño. Las calabazas no me interesan, normalmente las regalamos, pero espero con ansias esos primeros tomates. Los como allí mismo, en el huerto, después de limpiarlos con la mano. Nada sabe mejor.

Esos primeros tomates saben aún más dulces porque sé lo que significan: que muchos, muchos más están en camino, en solo una semana o dos, cuando la cocina estará a rebosar y la gente llevará cajas llenas a la iglesia. Esos primeros tomates son las primicias, la garantía cálida y dulce del resto de la cosecha. Son un signo de esperanza recompensada: el punto culminante del ciclo que va desde la fe de principios de primavera, hasta la realidad de mediados de verano.

Por eso a Jesús se le llama las “primicias” de entre los muertos: porque él es el primero en resucitar de entre los muertos para no morir nunca más, viviendo para siempre la vida indestructible y gozosa de los hijos de Dios. Él es el primero, pero no será el último, ya que se acerca una gran cosecha: la de todo el pueblo de Dios que pertenece a Jesús. Todos aquellos por quienes Jesús murió y resucitó, todos los que confían en él, serán parte de esa cosecha. Nosotros también nos levantaremos en el Último Día, completos de nuevo, en cuerpo y alma, y nos regocijaremos.

Todavía estamos en la temporada de siembra. Y a veces es difícil imaginar esa cosecha lejana, cuando todo el pueblo de Dios estará vivo de nuevo, cuando los cementerios estarán vacíos y el universo resonará de regocijo. Pero sucederá. Ya tenemos nuestras primicias para garantizarlo: Jesús, nuestro Salvador.

ORACIÓN: Señor, ayúdame a encontrar esperanza y fortaleza en tu resurrección, especialmente cuando estoy afligido o asustado. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Qué sientes al pensar en tu futura resurrección o en la de las personas que amas?

2.- ¿De qué manera te ayuda saber que Jesús ya pasó por la muerte y la resurrección?

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"Dios mismo vino a nuestro mundo en busca de nosotros" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Después del desastre" - 19/11/2020

Después del desastre

Sí, así ha dicho Dios el Señor: «Yo mismo voy a ir en busca de mis ovejas, y yo mismo las cuidaré, tal y como las cuida el pastor cuando se halla entre sus ovejas esparcidas. Yo las rescataré de todos los lugares por los que fueron esparcidas aquel día nublado y oscuro. Las sacaré de los pueblos y países donde ahora están, y las traeré a su propia tierra; las apacentaré en los montes y en las riberas de Israel, y en todos los lugares habitados del país. Las apacentaré en los mejores pastos, y pondré su aprisco en los altos montes de Israel; allí dormirán en un buen redil, y serán apacentadas en los pastos suculentos de los montes de Israel. Yo les daré a mis ovejas buenos pastos y apriscos seguros. Buscaré a las ovejas perdidas, y devolveré al redil a las que perdieron el camino; les vendaré las patas a las ovejas lastimadas, y fortaleceré a las ovejas débiles. Seré justo con mis ovejas, pero eliminaré a las ovejas engordadas y rechonchas». 

Ezequiel 34:11-16

¿Alguna vez has tenido que lidiar con un desastre?

Si es así, sabes que cuando te enfrentas con un desastre, no hay tiempo para entrar en pánico, llorar o tener miedo. Alguien tiene que lidiar con él, y ese alguien eres tú. Primero tus ojos recorren la escena para ver quién está sangrando, lastimado, o simplemente magullado. Luego, te fijas para ver si hay alguna amenaza inmediata, como un incendio o automóviles que se aproximan. Después haces un inventario de los recursos a mano: alguien que pueda buscar ayuda, con qué auxiliar a quienes están lastimados, etc. Y finalmente entras en acción haciendo todo lo que puedes, hasta que todo termina y puedes irte a tu casa a desplomarte en un sillón.

En el texto para hoy, Ezequiel nos muestra a Dios lidiando con un desastre. Su pueblo ha sido atacado y esparcido como ovejas indefensas ante el mal. Y Dios dice: “Yo mismo voy a ir en busca de mis ovejas, y yo mismo las cuidaré… Yo las rescataré de todos los lugares por los que fueron esparcidas aquel día nublado y oscuro… Las sacaré de los pueblos y países donde ahora están… Buscaré a las ovejas perdidas, y devolveré al redil a las que perdieron el camino; les vendaré las patas a las ovejas lastimadas, y fortaleceré a las ovejas débiles. Seré justo con mis ovejas, pero eliminaré a las ovejas engordadas y rechonchas”.

¿Cómo hizo Dios eso? ¿Cómo lidia Dios con el desastre que es nuestro mundo hoy, lleno de violencia, odio, plagas, guerras y anarquía? ¿Cómo lidia con nuestros desastres personales: nuestro dolor, vergüenza, miedo, preocupación y soledad? A través de Jesucristo, nuestro Pastor.

Mira lo que dice el Señor: “Yo mismo voy a ir en busca de mis ovejas”. Dios mismo vino a nuestro mundo en busca de nosotros. Durante su ministerio enseñó la verdad, sanó a los enfermos, resucitó a los muertos y dio las buenas nuevas de salvación a los pobres. Y finalmente puso fin a todo esto dando su vida por sus ovejas. A través de su muerte nos liberó del poder del mal, y mediante su resurrección de entre los muertos nos trajo una vida que durará para siempre. Nuestro desastre se ha convertido en una bendición.

ORACIÓN: Amado Señor, gracias por ser mi Pastor y mantenerme cerca de Ti. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- Si alguna vez has sufrido un desastre, ¿quién te ayudó? ¿De qué forma y por qué lo hizo?

2.- ¿Puedes ver a Jesucristo reflejado en el cuidado amoroso de esa persona?

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"No debemos adorar a la creación, sino reconocer a su Creador y adorarlo solo a Él" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Creados y redimidos" - 18/11/2020

Creados y redimidos

¡Grande es el Señor, nuestro Dios! ¡Gran Rey es él sobre todos los dioses! En su mano están las profundidades de la tierra, y las alturas de los montes son suyas. Suyo es también el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca. ¡Vengan, y rindámosle adoración! ¡Arrodillémonos delante del Señor, nuestro Creador! 

Salmo 95:3-6

Los dioses de otras religiones exigen y reclaman cosas. Muchos creen que las estrellas y los planetas controlan el destino humano, una afirmación falsa que da un estatus divino a los cuerpos celestes creados. Incluso la tierra misma se describe a veces como una diosa, personificada como la “madre naturaleza” o “madre tierra”. Quienes creen en estas falsas ideas “cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y honraron y dieron culto a las criaturas antes que al Creador” (Romanos 1:25a).

Esos otros “dioses” no tienen ningún derecho real sobre la tierra o cualquier parte de la creación. Solo el Dios Trino es Dios. Como nos recuerda la Escritura: “Todos los dioses de los pueblos son ídolos, pero el Señor es quien creó los cielos” (1 Crónicas 16:26). Por lo tanto, no debemos adorar a la creación, sino reconocer a su Creador y adorarlo solo a Él. Desde los valles más profundos y las profundidades del océano hasta las montañas más altas, la tierra pertenece al Señor porque Él creó todo. A su orden, “subieron a los montes, bajaron por los valles” (Salmo 104: 8a). Dios dio el cuidado de Su creación a los seres humanos que Él creó, diciéndoles: “¡Reprodúzcanse, multiplíquense, y llenen la tierra! ¡Domínenla! ¡Sean los señores de los peces del mar, de las aves de los cielos, y de todos los seres que reptan sobre la tierra!” (Génesis 1: 28b).

Las personas bajo cuyo cuidado Dios puso al principio a su creación, se sumergieron voluntariamente a sí mismas y al mundo en las tinieblas del pecado y la muerte. Sin embargo, nuestro gran Dios y Rey amaba al mundo que había creado, por lo que envió a su Hijo a rescatarlo. Jesús tomó sobre sí mismo la culpa del pecado de la raza humana y sufrió la pena de muerte que nos correspondía a nosotros por nuestra rebelión contra nuestro Creador. ¡Ningún otro “dios” ha hecho eso! Luego, Jesús resucitó triunfante sobre la muerte en la mañana de Pascua.

Por la gracia de Dios, mediante la fe en Jesús, nuestros pecados son borrados por la sangre del Salvador. Jesús, por quien y para quien fueron creadas todas las cosas, reina ahora en exaltada gloria sin compartir su dominio con los ídolos pues se le ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. En un gran día aún por venir, Jesús nuestro Señor regresará en gloria como Rey y Juez. Esta tierra presente pasará, y Dios creará un cielo y una tierra nuevos, haciendo nuevas todas las cosas.

Nuestro Creador y Salvador sostiene en su mano los lugares más profundos de la tierra y las montañas más altas. ¡Y nos sostiene también a nosotros! Por el poder del Espíritu Santo, solo hay una respuesta que podemos dar: “¡Vengan, y rindámosle adoración! ¡Arrodillémonos delante del Señor, nuestro Creador!”

ORACIÓN: Dios Todopoderoso, por tu amor por el mundo enviaste a tu Hijo para que fuera su Salvador. Ayúdanos a ser buenos administradores de tu creación y fieles testigos de Jesús nuestro Señor. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez algo en la naturaleza te ha hecho pensar “aquí veo la mano de Dios”? ¿Qué fue?

2.- ¿Te ha dado Dios el privilegio de cuidar a otras personas? ¿Quiénes son y cómo los cuidas?

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“Los papás que aman se toman el tiempo para poner límites” - Cita de Patricia Nagel, en la charla Educando a los niños con amor - Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile

“Los papás que aman se toman el tiempo para poner límites”

“Una persona que nunca tuvo límites es una persona que no va a poder vivir en sociedad, ni adaptarse”.

La frase es de la psicopedagoga Patricia Nagel, quien dictó la charla “Educando a los niños con amor” el pasado 12 de noviembre de 2020 de forma virtual, un evento realizado conjuntamente por los Centros de Ministerio de Cristo Para Todas Las Naciones en Argentina, Chile y Uruguay, con el apoyo de Vivenciar.net.

“Los papás que aman son papás que se toman el tiempo para poner límites, porque poner límites y disciplina toma mucho tiempo, sobre todo si lo voy a hacer con amor”, dijo, a la vez que acotó que no se trata de gritar, insultar o pegar, pues estos comportamientos lo único que demuestran es “incapacidad para dominar nuestras propias emociones”.

La psicopedagoga explicó que los límites y la disciplina se ponen desde que los niños son bebés, con amor y consistencia, es decir, que un “no” sea siempre no, que un “sí” sea siempre sí, pero nunca que un “no” a veces sea un “sí”. Esta es una de las necesidades de los niños para crecer con una estructura psíquica y emocional fuertes.

“Una persona que nunca tuvo límites es una persona que no va a poder vivir en sociedad, ni adaptarse”

A las personas que avalan la violencia bajo la creencia de que así fueron criados y, según afirman, no tienen traumas, la experta les aclaró lo siguiente: “Tal vez no tengan un trauma muy visible cuando caminan por la vereda, pero muchos de los fumadores están controlando ansiedades viejas de cosas que les han pasado y no han podido resolver. Muchos de los que tienen la necesidad de comer desaforadamente están calmando ansiedades. La adicción a la bebida, al juego, al trabajo, tiene que ver con satisfacer cosas que no han sido completadas en algún momento”. “Lo más importante es que cuando charlamos con los que ejercieron violencia al educar, la mayoría nos dice que no lo volverían a hacer”, comentó.

Niños seguros y valorados

A la charla transmitida desde Argentina asistieron más de 70 personas. La alta participación durante la fase de preguntas y respuestas reveló el gran interés que existe en torno a la crianza de los niños.

La psicopedagoga Patricia Nagel subrayó que los niños necesitan sentirse valorados, por lo que hay que evitar las críticas, burlas y comparaciones.

Lo contrario tiene sus consecuencias. “El niño que no se siente amado será un adulto con muchas dificultades. Estas cosas quedan sin resolver, y muchas veces se necesitan de procesos terapéuticos para que estas huellas y heridas sean resueltas”, dijo.

“El niño que no se siente amado será un adulto

con muchas dificultades”

Por eso, aconsejó dedicar tiempo de calidad, planificando momentos especiales en familia; dialogar, “empezar por preguntar cosas concretas e ir entremezclando esto con lo que me pasó a mí”; proponerse conocer, aprender y apoyarlos en las cosas que les gustan y por las que demuestran gran habilidad, y evitar dar repetidamente “la señal de ocupado”, de que no se tiene tiempo para ellos.

Aclaró que esto no significa crear chicos narcisistas, que se crean el centro del mundo, sino personas con capacidad para construir su autoestima. Asimismo, los niños requieren crecer en un clima que les transmita seguridad, es decir, con padres conscientes de lo que están haciendo. Por eso, observó, es fundamental hablar acerca de la crianza de los hijos, de lo que se quiere lograr.

“La pantalla no debería ser un calmante”

La psicopedagoga se refirió a 2020 como el año en que los límites de la tecnología “se desdibujaron” debido a la pandemia y el teletrabajo.

La exposición de los niños a las pantallas de computadoras, tabletas y celulares se disparó. Por ello, lanzó una advertencia: “El niño pequeño no necesita la pantalla. Esta no debería ser un calmante, una niñera. No tomemos este mal hábito. Nos separa de nuestros hijos, no nos permite demostrar nuestro amor. Nos aleja de ellos y hace que nos olvidemos que el tiempo está pasando; lo olvidan ellos y lo olvidamos nosotros.

“La pantalla nos separa de nuestros hijos, no nos permite demostrar nuestro amor”

Por esta razón, recomendó una mínima exposición. “Y, cuando sea así, que sea algo que realmente valga la pena. No perdamos la lectura, el juego, comunicarnos, hablar, charlar, reírnos y contarnos chistes. Todas esas cosas en las familias de hoy se están perdiendo”.

La espiritualidad en la crianza

La charlista enfatizó que la espiritualidad es fundamental para la crianza de los hijos.

“Eso hace que nuestros hijos crezcan en un ambiente muy contenedor, muy seguro, y que, ante las distintas dificultades, cuando se terminen todos los recursos, sepan que hay Uno que todavía está presente”, argumentó Patricia Nagel.

Esta fue la segunda ocasión en que los tres Centros de Ministerio del Cono Sur se juntaron para organizar una charla a través de internet. En ella estuvieron presentes Gloria Tolisano, Directora de CPTLN – Argentina; Marianela Bravo, Directora de CPTLN – Chile; Gabriela Silveira, Directora de CPTLN – Uruguay, y Flavio Knopp, Director de Vivenciar.net. También asistió como invitada Rebeca Franco, Directora de CPTLN – Guatemala.

La próxima charla será en diciembre, un evento a cargo de CPTLN – Uruguay. El tema será la depresión en la época de Navidad y fin de año.

Abajo compartimos el video completo de la charla “Educando a los niños con amor”.

MGHG / CPTLN – Chile

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"En Jesús, el Padre se ha ocupado de todos los detalles de nuestra vida" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile "¿Dónde cayó?" - 17/11/2020

¿Dónde cayó?

Un día, algunos de los profetas le dijeron a Eliseo: «Mira, el lugar en que vivimos contigo ya nos resulta muy estrecho. Vayamos al río Jordán y tomemos cada uno de nosotros una viga de allí, y levantemos allí mismo un lugar donde podamos vivir».

Eliseo les dijo que fueran, pero uno de ellos le pidió que los acompañara. Y Eliseo aceptó. Y así, se fue al Jordán con ellos, y cuando llegaron allá cortaron la madera. Pero sucedió que, mientras uno de ellos derribaba un árbol, el hacha se le cayó al agua; entonces comenzó a gritar: «¡Ay, señor, el hacha era prestada!». El varón de Dios le preguntó: «¿Y dónde cayó?». Cuando aquél le mostró el lugar, Eliseo cortó un palo y lo echó al agua, con lo que hizo que el hacha flotara; entonces le ordenó que recogiera el hacha, y aquél extendió la mano y la sacó del agua. 

2 Reyes 6:1-7

Las tardes lluviosas de otoño proporcionan una deliciosa excusa para explorar una habitación que rara vez se toca. Escondidos en un rincón lejano se encuentran tesoros medio olvidados que garantizan evocar carcajadas o ensueños de recuerdos agridulces. Ciertas partes de las Escrituras a menudo se encuentran escondidas en un rincón lejano de la memoria. Los eruditos las exponen con menos frecuencia y los pastores predican sobre ellas con menos frecuencia. Sin embargo, cuando se les quita el polvo y se traen a la luz, sonreímos al descubrir una vez más una faceta olvidada del cuidado de nuestro Padre.

Uno de mis ejemplos favoritos de esto es el relato de Eliseo y el proyecto de construcción que se encuentra en 2 Reyes 6:1-7. Parece que el lugar que había estado albergando a quienes estudiaban con el profeta Eliseo se había vuelto demasiado pequeño, por lo que uno de ellos sugirió hacer algo más grande. Eliseo estuvo de acuerdo, por lo que comenzaron a talar árboles para obtener madera. Mientras trabajaban, una pobre alma aparentemente más apta para blandir un lápiz que un hacha, accidentalmente dejó caer la herramienta en el cercano río Jordán. El horror se apoderó de inmediato de su corazón, pues el hacha era prestada. Eliseo lo calmó preguntándole simplemente: “¿Y dónde cayó?”. Mostrado el lugar, el profeta arrojó un palo al río. Pronto, la cabeza del hacha salió a la superficie balanceándose como un corcho en el agua.

La lección de ese día necesitaba poca explicación. Dios se preocupa hasta por las cosas más pequeñas de nuestra vida: la llanta pinchada, el jefe malhumorado, el pastel de carne quemado.

Y no son solo las pequeñas cosas que le preocupan. En Jesús, el Padre se ha ocupado de todos los detalles de nuestra vida: las heridas que nos cuesta superar, los lamentos que no podemos callar y los pecados que no podemos eliminar. Jesús llevó todo a la cruz, allí lo conquistó y nos dio su victoria (ver 1 Corintios 15:57). Sabiendo esto, no nos queda duda que él está siempre con y por nosotros.

Así que recuerda: cuando necesites ayuda con los detalles, él se inclina para susurrarte suavemente “¿Dónde cayó? ¿Qué es lo que necesitas? ¿Cómo te puedo ayudar?”.

ORACIÓN: Padre Celestial, gracias por tu cuidado atento. En el nombre de Jesús. Amén.

The Lutheran Layman, 1980, Jane Fryar.

Para reflexionar:

1.- ¿Le has pedido ayuda a Dios ante una situación que te parecía imposible de solucionar?

2.- ¿Has tenido la oportunidad de hacerles saber a otros que Jesús está con ellos cuando la vida se pone difícil?

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"A los ojos de Dios lo que tenemos es un poco, nada más" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Diferentes o iguales?" - 16/11/2020

¿Diferentes o iguales?

[Dijo Jesús] Porque el reino de los cielos es como un hombre que al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encomendó sus bienes. Y a uno le dio cinco talentos, a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y se fue de viaje. 

El que había recibido los cinco talentos, enseguida fue y negoció con ellos y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido los dos talentos ganó otros dos. Pero el que había recibido uno, fue y cavó en la tierra y escondió el dinero de su señor.

Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido los cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: «Señor, me entregaste cinco talentos; mira, he ganado otros cinco talentos». Su señor le dijo: «Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor». Llegando también el de los dos talentos, dijo: «Señor, me entregaste dos talentos; mira, he ganado otros dos talentos». Su señor le dijo: «Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor». 

Mateo 25:14-23

¿Alguna vez te has preguntado acerca de las diferentes cantidades en esta historia? El amo le da a un siervo cinco talentos, a otro dos y a otro solo uno. Los sirvientes, por supuesto, somos nosotros, y el amo es Jesús, quien nos ha dejado para invertir todo lo que nos ha dado: nuestros dones y talentos, nuestras bendiciones y, sobre todo, el mensaje de su salvación. Cuando Jesús regrese, saldará cuentas con nosotros.

Hasta ahora todo está bien. Pero está claro que no todos los siervos comenzamos con la misma cantidad de cosas, ya sea en la parábola o en la vida real. Algunos de nosotros nacemos con buena salud y gran inteligencia, en familias amorosas y comunidades seguras, mientras que otros lo hacemos con exactamente lo contrario. ¿Es eso justo? Es fácil ponerse mal con Dios y decir: “No, no es justo. Él tiene más que yo. Estoy enojado y me niego a hacer mi trabajo como sirviente”.

Pero si hacemos eso, estamos perdiendo el sentido de la historia. Miremos de nuevo. Los dos primeros sirvientes hacen exactamente lo mismo: ponen el dinero a trabajar y obtienen ganancias. Cada uno tiene un beneficio de tamaño diferente, como era de esperar. Pero cuando el maestro regresa, su alegría es idéntica. A ambos les dice exactamente lo mismo: “Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”.

Así es también con nosotros. No importa si somos el apóstol Pablo o las criaturas más pobres, enfermas y desfavorecidas de la tierra. A los ojos de Dios lo que tenemos es un poco, nada más. Lo que importa es nuestra fidelidad al Salvador que murió y resucitó por nosotros. Y lo que tenemos que esperar, ¡será maravilloso! Cuando Jesús regrese nos pondrá por encima de mucho y entraremos en el gozo de Jesús. Ese es su plan para cada uno de nosotros.

ORACIÓN: Señor, ayúdame a serte fiel, esperando siempre tu gozo. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Qué cosas te ha dado Dios y cómo estás sirviendo al Señor con ellas?

2.- ¿Con qué empezó Jesús y qué provecho obtuvo a través de su servicio fiel a Dios el Padre?

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"Lenta pero constante, la comunión de los creyentes en todo el mundo crece a medida que el toque milagroso de Dios transforma vidas de oscuridad en hijos de la luz" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "El ladrón de Dios" - 13/11/2020

El ladrón de Dios

En cuanto a los tiempos y las ocasiones, no hace falta, hermanos míos, que yo les escriba. 

Ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como ladrón en la noche. De repente, cuando la gente diga: «Paz y seguridad», les sobrevendrá la destrucción, como le llegan a la mujer encinta los dolores, y no escaparán. Pero ustedes, hermanos, no viven en tinieblas, como para que ese día los sorprenda como un ladrón, sino que todos ustedes son hijos de la luz e hijos del día. 

No somos de la noche ni de la oscuridad, así que no durmamos como los demás, sino mantengámonos atentos y sobrios. Los que duermen, de noche duermen; los que se embriagan, de noche se embriagan; pero nosotros, los que somos del día, debemos ser sobrios, ya que nos hemos revestido de la coraza de la fe y del amor, y tenemos como casco la esperanza de la salvación. 

Dios no nos ha puesto para sufrir el castigo, sino para alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos unidos a él. Por lo tanto, anímense y edifíquense unos a otros, como en efecto ya lo hacen. 

1 Tesalonicenses 5:1-11

Las Escrituras a menudo hablan de la obra de Dios con un elemento de sorpresa. Dios hace las cosas en su propio tiempo y términos, sin tener en cuenta nuestros tiempos o conveniencia. Sin embargo, quiere que estemos atentos a las cosas que vendrán, como su futura venida, y sobre todo, que estemos preparados para ello.

Con respecto a esto, el apóstol Pablo sintió que los tesalonicenses estaban en buena forma. Sabían que el regreso de Jesús podría llegar “como ladrón en la noche”, sin importar cómo fuera el mundo a su alrededor o lo que la gente estuviera diciendo. A ellos, el regreso de Jesús no los tomaría desprevenidos, no los iba a sorprender. Si el amado ladrón de Dios entraba en su casa, sin importar la hora, estarían listos. Jesús los encontraría preparados.

Mientras esperamos a nuestro Salvador, vamos viendo la obra de Dios a medida que su Palabra se va abriendo camino en la vida de las personas en todo el mundo. Algunos lo encuentran por primera vez; otros están echando un segundo vistazo y descubren que sus vidas están cambiando a medida que el Espíritu de Dios los lleva al arrepentimiento, creando sed de las aguas vivas que solo Jesús puede proveer (ver Juan 7:37-39).

Lenta pero constante, la comunión de los creyentes en todo el mundo crece a medida que el toque milagroso de Dios transforma vidas de oscuridad en hijos de la luz. “Dios no nos ha puesto para sufrir el castigo, sino para alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos unidos a él.”

El ladrón está viniendo. Estemos listos para cuando llegue.

ORACIÓN: Padre Celestial, gracias por tu paciencia y misericordia al salvarnos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Por qué crees que las Escrituras usan el ejemplo de estar borrachos para quienes no están listos para el regreso de Jesús?

2.- ¿Cómo te mantienes preparado para la llegada repentina de Jesús? ¿Algún consejo que puedas compartir?

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Foto de imagen principal: Marko Obrvan – Pexels

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