En todos los giros y vueltas de la vida, Dios está con nosotros - cita del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Sabemos esto porque... - 5/08/2021

Sabemos esto porque…

Por eso yo me arrodillo delante del Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien recibe su nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que por su Espíritu, y conforme a las riquezas de su gloria, los fortalezca interiormente con poder; para que por la fe Cristo habite en sus corazones, y para que, arraigados y cimentados en amor, sean ustedes plenamente capaces de comprender, con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor, que excede a todo conocimiento, para que sean llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer que todas las cosas excedan a lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea dada la gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén. 

Efesios 3: 14-21

¿Cómo está tu vida en esta persistente realidad del COVID-19? Es nuestra oración que, en medio de la severidad de este virus, tú y tus seres queridos estén bien. Millones de personas en todo el mundo han recibido sus vacunas y, de forma lenta, y extraña, el mundo está volviendo poco a poco a algo parecido a la “normalidad”.

En los últimos dieciocho meses, muchos de nosotros nos hemos convertido en algo así como “especialistas laicos” en COVID-19. Ciertamente no estábamos buscando esta educación, pero cuando los primeros casos comenzaron a ser noticia hace un año y medio, y parecía que se estaban extendiendo rápidamente, nos vimos obligados a comprender como pudiéramos.

Todos hemos visto las gráficas globales, hemos visto las estadísticas y los cronogramas, y a estas alturas probablemente estemos un poco insensibles a la enormidad de todo. También hemos visto cómo estos virus aparecen y desaparecen. Si das un vistazo rápido a la historia mundial notarás que las pandemias son un viejo flagelo que probablemente persistirá en los siglos venideros. Si bien esa no es una perspectiva feliz, tampoco debería ser una sorpresa.

Lo que sí viene como una buena noticia en medio de todo esto es saber que tenemos un Dios que está aquí con nosotros, en todas nuestras circunstancias. Qué bueno es saber que Él nos fortalece con poder a través de su Espíritu en nuestro ser interior, donde la edad, la desgracia y la pandemia no pueden tocarnos. En todos los giros y vueltas de la vida, Dios está con nosotros.

¿Cómo sabemos eso? Lo sabemos porque en Jesucristo “la gracia de Dios se ha manifestado para la salvación de todos los hombres” (Tito 2:11). Lo sabemos porque “hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, que es Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo” (1 Timoteo 2:5 -6). Lo sabemos porque “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32).

Lo sabemos porque Dios lo ha dicho.

ORACIÓN: Padre Celestial, gracias porque no importa lo que la vida nos depare, sabemos que nos amas y nos has mostrado esto en tu Hijo Jesucristo. En su Nombre. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

* ¿Qué cosas buenas te han pasado en la vida debido al COVID-19?

* ¿Cómo sientes que Dios está obrando en tu vida debido a esta pandemia?

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Y así como Dios nos dio el arco iris, Él también nos ha dado una señal para que podamos recordar el amor y el perdón... - cita del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¡Recuerda!" - 04/08/2021

¡Recuerda!

Dios habló también a Noé y a sus hijos con él. Les dijo: «Miren, yo establezco mi pacto con ustedes y con sus descendientes que les nazcan después. Y también con todos los seres vivos que están con ustedes: las aves, los animales y todas las bestias de la tierra que están con ustedes, tanto los que salieron del arca como todos los animales de la tierra. Estableceré mi pacto con ustedes, y no volveré a exterminar a ningún ser con aguas de diluvio, ni habrá otro diluvio que destruya la tierra». 

Dios también dijo: «Ésta es la señal del pacto que yo establezco con ustedes, y con todo ser vivo que está con ustedes, por los siglos y para siempre: He puesto mi arco en las nubes, el cual servirá como señal de mi pacto con la tierra. Cuando yo haga venir nubes sobre la tierra, entonces mi arco se dejará ver en las nubes y me acordaré de mi pacto, el pacto que he hecho con ustedes y con todo ser vivo, de cualquier especie; no volverá a haber un diluvio de aguas que destruya a todo ser vivo. El arco estará en las nubes, y yo lo veré y me acordaré de mi pacto perpetuo. Es el pacto entre Dios y todo ser vivo, con todos los seres que hay sobre la tierra».

Dios también le dijo a Noé: «Ésta es la señal del pacto que he establecido con todos los seres vivos que habitan sobre la tierra». 

Génesis 9: 8-17

Cuando mi hijo era pequeño, yo pasaba mucho tiempo repitiéndole información importante. Él necesitaba aprender mi número de teléfono, nuestra dirección, el número para llamar a una ambulancia o a la policía. Repetíamos juntos estas cosas una y otra vez, para que él nunca las olvidara.

¡Observa cuán a menudo Dios repite lo que ha dicho en este pasaje! Dice una y otra vez: “Yo establezco mi pacto (…) es con todos ustedes, con cada criatura viviente (…) Nunca más destruiré la tierra con un diluvio”. Lo dice tantas veces y de tantas maneras que se puede decir que está tratando de grabarlo en nuestros corazones y cerebros para siempre. Y sólo por si acaso, agrega una señal: el arco iris. De ahora en adelante, cada vez que Dios lo vea, ¡cada vez que lo veamos nosotros! recordaremos la promesa que es nuestra salvación.

Parece que a Dios le gusta usar esta técnica en otros lugares también: 

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16).

Cree en el Señor Jesucristo, y se salvarán tú y tu familia (Hechos 16: 31b).

Ustedes creen en Dios; crean también en mí (Juan 14: 1b).

Todo aquel que cree en él, no será defraudado (Romanos 10: 11b).

Y así como Dios nos dio el arco iris, Él también nos ha dado una señal para que podamos recordar el amor y el perdón y la absoluta confiabilidad de Aquél que nos salva. Esa señal es la cruz, la cruz en la que Jesús sufrió y murió, rompiendo el poder de la muerte sobre nosotros y dándonos vida para siempre. Y ahora que ha resucitado de entre los muertos, podemos estar seguros de que cumplirá su promesa para siempre. ¡Gracias a Dios!

ORACIÓN: Querido Padre, gracias por darnos a tu Hijo, Jesús, para que sea nuestro Salvador. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

* ¿Te resulta fácil o difícil recordar que Dios te ama y se ha convertido en tu Salvador?

* ¿Qué pasos prácticos podrías tomar para mantener esta realidad presente en tu mente?

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Editado por CPTLN – Chile / MGH

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Cuando tus preocupaciones parezcan insignificantes o intrascendentes, pero de todos modos te molestan, tómate un tiempo y ora por ellas - cita del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Las pequeñas cosas" - 03/08/2021

Las pequeñas cosas

Confiesen sus pecados unos a otros, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es muy poderosa y efectiva. 

Santiago 5:16

Como cristianos, presentamos nuestras peticiones ante Dios. Creemos que nuestras oraciones se ofrecen a un Dios que tiene el poder de escucharnos y respondernos

Él puede sanar y ayudar a los que están enfermos, ayudarnos en tiempos de problemas y fortalecernos cuando nosotros o nuestros seres queridos pasan por duelo o la muerte. 

Encontramos muchas oraciones ofrecidas por personas tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Y, por supuesto, recordamos la oración de nuestro Salvador en el huerto de Getsemaní pocas horas antes de su crucifixión.

A menudo, sin embargo, nuestra fe en el poder de la oración comienza a flaquear, sólo un poco, cuando oramos por los asuntos rutinarios de la vida diaria. Podría resultarnos difícil creer que Dios nos ayudaría en aquellas cosas que quizá no le interesen o que, si somos realmente honestos, son el resultado de algún error nuestro. Curiosamente, es posible que tengamos más fe en el poder de Dios para mover montañas que en su disposición a participar en “las pequeñas cosas” de nuestra vida.

El escritor del libro de Santiago nos recuerda que la oración ofrecida sinceramente a Dios puede cambiarlo todo en nuestro mundo y en nuestras vidas. Si tenemos un Dios que sabe cuándo cae un gorrión a la tierra (ver Mateo 10:29) y puede contar los cabellos de nuestra cabeza (ver Lucas 12: 7), entonces ciertamente tenemos un Dios que está interesado en cada aspecto de nuestra vida.

Dios no está lejos o distante de nuestra ansiosa búsqueda de trabajo o de nuestro dolor de estómago. Nos lo ha mostrado por el hecho de que Jesucristo, su Hijo, se hizo Hombre. El nacimiento de Jesús, la toma de nuestra humanidad por el propio Hijo de Dios, disipa cualquier noción de que Dios no está íntimamente interesado en su creación. Este evento nos dice que el Padre está muy interesado en todo lo que le traemos en oración.

Entonces, cuando comienza tu día y cinco minutos después, sientes que ya es un desastre y no sabes por qué, llévaselo a Dios en oración. Cuando tus preocupaciones parezcan insignificantes o intrascendentes, pero de todos modos te molestan, tómate un tiempo y ora por ellas. Hay poder en la oración, así como claridad para tu vida y una mayor sensibilidad por las cosas que los demás están pasando en sus vidas también.

Seamos realistas, ¡hay tantas cosas que suceden día a día!, y muchas de ellas están fuera de nuestro control. Cuando el apóstol Pablo nos dice que somos más que vencedores, a través de Aquel que nos amó (ver Romanos 8), se refiere a la victoria que es sobre todo lo que nos separaría de Dios: las cosas grandes y pequeñas.

ORACIÓN: Padre Celestial, nuestras vidas están tan desordenadas. Enséñanos a traerlo todo a ti en oración. En el nombre de Jesús. Amén.

Tomado de The Lutheran Layman, número de julio de 1980, “Ore también por las pequeñas cosas”.

Para reflexionar:

* ¿Por cuáles cosas en tu vida sientes impulsos para la oración?

* ¿Cómo se acelera el proceso de tu sanidad cuando le confiesas a alguien tus faltas?

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Es nuestra obligación y responsabilidad llevar la antorcha de la fe a todos los que encontramos a lo largo de nuestro camino de vida - cita del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Pásalo" - 2/08/2021

Pásalo

Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quién no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quién les predique? 

Romanos 10:14

Tradicionalmente, las Olimpiadas comienzan transfiriendo la antorcha de llamas desde el sitio original de los juegos en Olimpia, Grecia, al lugar donde se llevarán a cabo los siguientes Juegos Olímpicos.

Es un privilegio ser escogido como portador de la antorcha. Atletas, actores, músicos, famosos del deporte y políticos han llevado la antorcha olímpica, pasándola a la siguiente persona en la procesión a medida que avanza hacia su destino final. Es un espectáculo impresionante con millones de personas viendo el certamen centenario en la televisión. Esta ceremonia inicial concluye cuando el fuego enciende la antorcha del estadio anfitrión. Entonces es hora de que comiencen las competencias.

El compartir nuestra fe funciona de la misma manera. Con la obra expiatoria por nuestros pecados realizada por la muerte y resurrección de Jesucristo hace dos mil años, el mensaje a sus discípulos fue llevar el Evangelio a todo el mundo. Él les dijo: “Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). Desde entonces, el fuego de la fe se ha extendido a los rincones distantes de la tierra, ya que vemos a muchas personas en todo el mundo compartiendo la llama del Evangelio con otros.

El apóstol Pablo sabía, también, que llegar a otros con la luz de la salvación significa compartir la Buena Nueva del amor de Dios en Jesucristo: “Así que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios” (Romanos 10:17). Les digo a ustedes, pueblo de Dios que participan en este gran maratón de fe: la predicación es nuestro deber y una bendita oportunidad para participar en el crecimiento del reino de Dios en la tierra. Es nuestra obligación y responsabilidad llevar la antorcha de la fe a todos los que encontramos a lo largo de nuestro camino de vida. ¡Qué maravilloso es cuando Dios nos usa para compartir el Evangelio con los demás! Es un gran regocijo ver personas en todo el mundo, recibir a JesÚs como Señor y Salvador, por fe e inspirados por el poder del Espíritu Santo. Estas personas pueden entonces decir, junto con el apóstol Pablo: “Así, pues, justificados por la fe tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5: 1).

¡Cuán bendecidos somos nosotros también cuando las personas recientemente redimidas por la gracia de Dios toman la antorcha del Evangelio y se unen para compartir su historia de salvación con otros!

ORACIÓN: Padre Celestial, danos la fuerza para llevar la antorcha de tu Palabra a un mundo que anda a tientas en la oscuridad. En el nombre de Jesús, oramos. Amén.

Del mensaje “El maratón de la fe”, de Igor Savich, director de LHM-Rusia.

Para reflexionar:

* ¿Has estado alguna vez en los Juegos Olímpicos? Si es así, ¿qué es lo que más te gustó?

* ¿Qué importancia tiene para nosotros “transferir la antorcha del Evangelio” de Jesús y la salvación que Dios ofrece?

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Él se da a sí mismo a nosotros, y se convierte en nuestra fuerza y sabiduría - frase del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Necesidad de equilibrio" - 30/07/2021

Necesidad de equilibrio

Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Jesús les dijo: «Vengan conmigo ustedes solos, a un lugar apartado, y descansen un poco». Y es que tanta gente iba y venía, que ellos no tenían tiempo ni para comer. 

Así que se fueron solos en una barca a un lugar apartado. Pero muchos que los vieron partir los reconocieron y los siguieron a pie desde las ciudades. Llegaron antes que ellos, y se reunieron con él. Cuando Jesús salió de la barca y vio a tanta gente, tuvo compasión de ellos, porque parecían ovejas sin pastor, y comenzó entonces a enseñarles muchas cosas. 

Marcos 6:30-34

Me encanta lo que Jesús les dijo a los apóstoles cuando ellos regresaron de haber sido enviados a predicar: “Vengan conmigo ustedes solos, a un lugar apartado, y descansen un poco”. Tómense un tiempo para descansar y relajarse. Aléjense de las cargas que llevan. Vengan conmigo y tengan un poco de paz.

Jesús mismo necesitaba algo de tiempo para estar solo. El rey Herodes acababa de asesinar a su primo Juan el Bautista. Además del dolor de perder a un pariente, la muerte de Juan era una señal que apuntaba a la muerte del propio Jesús. “Esto que me pasó a mí es lo que te pasará”, le decía la muerte de Juan.

Así que Jesús tomó a sus discípulos y cruzó el lago, buscando un lugar tranquilo para estar solo. Pero no funcionó. La multitud los vio irse y los persiguieron por la orilla del lago. Cuando Jesús y los discípulos llegaron a su lugar tranquilo, ¡ya no estaba tranquilo! Había un montón de gente esperándolos, pidiendo ayuda, necesitando atención. Me imagino que muchos suspiraron en ese barco cuando vieron lo que les esperaba.

Aun así, Jesús tuvo misericordia de esas personas, al igual que de sus discípulos. ¿Por qué? Porque su corazón estaba con ellos, eran como ovejas sin pastor. Jesús tuvo que hacer malabares con tres tipos de necesidades: la suya, la de sus discípulos y la de la multitud. ¿Te suena familiar? Apuesto a que sí. Muchas veces tratamos de equilibrar o balancear las necesidades: las nuestras, las de nuestras familias, las del trabajo… y a veces no lo logramos. Algunas veces balanceamos todo bien, pero nos sentimos abrumados. ¡Las necesidades son demasiado grandes y nosotros somos demasiado pequeños!

Jesús lo sabe. Él mismo lo vivió. Por eso Él se dio a sí mismo completamente por nosotros, entregando su propia vida para satisfacer nuestras necesidades, primero a través de sus años de vida, trabajo, enseñanza, predicación y sanidad, y luego a través de su sufrimiento, muerte y resurrección. Él se dio a sí mismo por nosotros para que pudiéramos vivir, incluso cuando estemos sobrecargados, abrumados, vencidos en todos los sentidos.

Y ahora, a través del Espíritu Santo, Él se da a sí mismo a nosotros, y se convierte en nuestra fuerza y sabiduría, en nuestra compasión por los demás. Él vive a través de nosotros, como dice Pablo: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que se vea que la excelencia del poder es de Dios, y no de nosotros” (2 Corintios 4: 7). Y cuando vuelva en gloria, nos regocijaremos juntos de ver todas las cosas buenas que ha hecho: su Espíritu obrando en nosotros.

ORACIÓN: Querido Señor, ayúdame cuando yo no sea suficiente. Tú eres suficiente para mí y para las personas que quiero. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

* ¿Qué haces cuando sientes que no eres suficiente para satisfacer una necesidad que enfrentas?

* Piensa en una ocasión en la que Jesús te ayudó justo cuando sentías que no podías más.

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“De cualquier manera podemos unirnos a esa antigua tradición de contarles a los demás acerca de nuestro Salvador y de cuánto él nos ama” - cita del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Paredes cayendo" - 29/07/2021

Paredes cayendo

Por lo tanto ustedes, que por nacimiento no son judíos, y que son llamados «incircuncisos» por los que desde su nacimiento han sido físicamente circuncidados, deben recordar esto: En aquel tiempo ustedes estaban sin Cristo, vivían alejados de la ciudadanía de Israel y eran ajenos a los pactos de la promesa; vivían en este mundo sin Dios y sin esperanza. Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, que en otro tiempo estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz. 

De dos pueblos hizo uno solo, al derribar la pared intermedia de separación y al abolir en su propio cuerpo las enemistades. Él puso fin a la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo, de los dos pueblos, una nueva humanidad, haciendo la paz, y para reconciliar con Dios a los dos en un solo cuerpo mediante la cruz, sobre la cual puso fin a las enemistades. Él vino y a ustedes, que estaban lejos, les anunció las buenas nuevas de paz, lo mismo que a los que estaban cerca. 

Por medio de él, unos y otros tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu. Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, y están edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, cuya principal piedra angular es Jesucristo mismo. En Cristo, todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para llegar a ser un templo santo en el Señor; en Cristo, también ustedes son edificados en unión con él, para que allí habite Dios en el Espíritu. 

Efesios 2:11-22

¿Te imaginas un mejor llamado de Dios que el de Pablo como misionero para llevar las Buenas Nuevas al mundo gentil? Su formación rabínica y su pedigrí judío, su incansable entusiasmo por el Evangelio, su capacidad para prosperar en circunstancias difíciles, todo esto convirtió al apóstol en un excelente obrero en la viña gentil de Dios (ver Gálatas 2: 1-14).

Aun así, la curva de aprendizaje cultural tuvo que ser bastante empinada cuando Pablo se abrió camino hacia Asia Menor. Allí encontró distinciones y divisiones entre pueblos, creencias, rituales e idiomas. Romanos, griegos helenísticos, anatolios, persas, armenios, judíos colonos y otros grupos étnicos componían esta parte bien pisoteada del Imperio Romano que Pablo atravesó.

Pero no eran las diferencias humanas que separaban a los pueblos lo que más le importaba a Pablo. Era la separación espiritual, “la pared intermedia de separación” entre la humanidad pecadora y un Dios Santo que tenía que descender. Y eso sólo fue posible a través de la cruz de Cristo. Sólo a través de Jesús, los gentiles y extranjeros podrían convertirse en conciudadanos en la fe y miembros de la familia de Dios.

Y hoy, Dios todavía sigue derribando las paredes intermedias de separación. La demolición puede comenzar en un mitin del Evangelio al aire libre en Zambia o con un pescado frito junto al río. De cualquier manera podemos unirnos a esa antigua tradición de contarles a los demás acerca de nuestro Salvador y de cuánto él nos ama.

Y por la gracia de Dios, es posible que seamos testigos y veamos derrumbarse los muros divisorios.

ORACIÓN: Padre celestial, crea en nosotros un amor genuino por los demás y la voluntad de hablarles acerca de Jesús. En su nombre. Amén

Paul Schreiber

Para reflexionar:

* ¿Tuvo Dios que derribar una pared intermedia de separación para establecer una relación contigo?

* ¿Cuáles son las objeciones o preguntas más frecuentes que tiene la gente cuando se les habla sobre Dios, Jesús y la salvación?

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Él fortalece nuestra fe, nos acerca a Él y se ocupa de las áreas débiles de nuestra vida - devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Quién tiene la culpa?" - 28/07/2021

¿Quién fue?

¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan a las ovejas de mi rebaño!» 

–Palabra del Señor. 

Por tanto, así ha dicho el Señor y Dios de Israel a los pastores que apacientan a su pueblo: «Ustedes dispersaron a mis ovejas. No se hicieron cargo de ellas, sino que las espantaron. Por eso ahora voy a hacerme cargo de ustedes y de sus malas obras. 

–Palabra del Señor.

»Yo mismo reuniré al resto de mis ovejas. Las haré venir de todos los países por los que las esparcí, para devolverlas a sus apriscos. Allí se reproducirán y se multiplicarán. A cargo de ellas pondré pastores que las cuiden y alimenten, y nunca más volverán a tener miedo ni a asustarse, y ninguna de ellas se perderá. 

–Palabra del Señor. 

»Vienen días en que haré que un descendiente de David surja como rey. Y será un rey justo, que practicará la justicia y el derecho en la tierra. 

–Palabra del Señor. 

»Durante su reinado, Judá estará a salvo, e Israel podrá vivir confiado. Y ese rey será conocido por este nombre: “El Señor es nuestra justicia”. 

Jeremías 23: 1-6

“¿Quién tiene la culpa?”. ¿Alguna vez te has hecho esta pregunta? Yo sí, cuando algo malo está sucediendo en mi vida como una enfermedad, la pérdida de un trabajo o problemas familiares. A veces hay un “villano” a quien puedo culpar: un mal jefe, un vecino racista, un amigo o pariente con problemas graves de adicción o arrebatos de ira.

En la lectura de hoy, Dios identifica a un grupo de villanos: los líderes de Israel, quienes actuaron como malos pastores y no se preocuparon por el pueblo de Dios. Dios les dijo: “Ustedes dispersaron a mis ovejas. No se hicieron cargo de ellas, sino que las espantaron”. Pero luego les dijo algo muy extraño: “Yo mismo reuniré al resto de mis ovejas. Las haré venir de todos los países por los que las esparcí”.

¡Un momento! ¿Quién está al mando en todo esto, los malos pastores o Dios? ¿Quién manda aquí? Claramente, Dios no le hace mal a nadie. Pero en un sentido ambas respuestas son verdaderas. Los líderes hicieron lo malo y la gente sufrió como resultado. Pero Dios tomó ese mal y lo transformó. Lo usó para sus propios propósitos: envió al pueblo de Israel al exilio, pero luego los devolvió arrepentidos y, al menos en parte, curados de su tendencia a seguir a otros dioses. Los trajo de regreso mejor preparados para la venida de Jesús.

Dios también hace esto con nosotros. Cuando los problemas llegan a nuestras vidas, sufrimos y Dios se entristece por nosotros, porque nos ama. Como dijo Jeremías: “El Señor no nos abandonará para siempre; nos aflige, pero en su gran bondad también nos compadece. No es la voluntad del Señor afligirnos ni entristecernos” (Lamentaciones 3: 31-33). Pero a medida que continuamos viviendo en Dios y confiando en Dios, Él obra sus milagros en nuestros corazones. Él fortalece nuestra fe, nos acerca a Él y se ocupa de las áreas débiles de nuestra vida.

Tal vez no deberíamos sorprendernos de que Dios transforme nuestro sufrimiento y saque algo bueno de él. Después de todo, esto es exactamente lo que hizo por nosotros en su sufrimiento y muerte en la cruz. Como pueblo redimido de Jesús, sabemos que enfrentaremos sufrimiento en este mundo, tal como lo hizo Él; pero también confiamos en que Dios lo usará y lo transformará para nuestro bien, así como Dios el Padre resucitó a Jesús de entre los muertos y lo hizo fuente de vida eterna para todos los que confían en él.

ORACIÓN: Amado Señor, cuando yo sufra, ayúdame a confiar en ti. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

* ¿Qué le preguntas a Dios en medio de tu sufrimiento?

* Los cristianos creemos en un Dios que ha experimentado el sufrimiento. ¿Cómo cambia esto tu actitud hacia la vida? ¿Hacia Dios?

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Jesús, nuestro Pastor, nos sostiene firmemente en su poderosa mano - cita del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 27/07/2021

Creador y Pastor

El Señor es mi pastor; nada me falta. En campos de verdes pastos me hace descansar; me lleva a arroyos de aguas tranquilas. 

Salmo 23: 1-2

Como un pastor amoroso, Dios les proporcionó a Adán y Eva, su pequeño rebaño recién creado, un hermoso jardín para que fuera su hogar

El Creador les dio para comer “toda planta que da semilla y que está sobre toda la tierra, y todo árbol que da fruto y semilla” (Génesis 1: 29b). Podían beber de un río que regaba el jardín. Adán y Eva tenían pastos verdes y aguas tranquilas. Tenían todo lo que podían necesitar, pero eligieron apartarse de la Palabra y el mandato de Dios. Buscaban lo que ellos creían que eran pastos más verdes, y Eva vio que el fruto prohibido “era bueno para comer, apetecible a los ojos, y codiciable para alcanzar la sabiduría” (Génesis 3: 6b).

Adán y Eva eligieron comer del árbol que les estaba prohibido. Al darse cuenta de lo que habían hecho, trataron de cubrir su pecado y vergüenza y esconderse de Dios. Pero como un buen pastor, Dios fue a buscarlos. Los confrontó con su pecado y les mostró los resultados de ese pecado, el sufrimiento que les esperaba en las relaciones rotas con su Creador, entre ellos y con la creación. Pero en su misericordia Dios prometió que un descendiente de la mujer pelearía con la serpiente que los descarrió. Aunque expulsados de los verdes pastos del Edén, Adán y Eva llevaron en sus corazones la esperanza y la promesa del Salvador. Y a la hora señalada, el Salvador nació entre nosotros, el Descendiente prometido de la mujer. Dios envió a su Hijo a tomar forma humana y a ser nuestro Salvador y Pastor.

Somos las ovejas del prado del Señor, pero así como nuestros primeros padres decidieron rebelarse contra el Creador, nosotros también elegimos apartarnos de los caminos de la justicia. Deambulamos por nuestros propios caminos, prefiriendo con frecuencia pastos que ofrecen lo que nosotros queremos en lugar de lo que necesitamos. 

Las tentaciones del mundo son atractivas, pero lo que puede parecer un pasto verde nutritivo resulta ser una maleza venenosa. Pasamos del agua clara y quieta que nos ofrece Dios a seguir las aguas contaminadas y turbulentas de nuestros propios deseos pecaminosos. 

Jesús vino a buscar a sus ovejas descarriadas y a dar su vida para salvarlas. 

Nuestro Pastor es también el perfecto Cordero de sacrificio, quien tomó sobre sí todos nuestros pecados y los llevó en su propio cuerpo a la cruz. Allí sufrió la pena de muerte que merecíamos por nuestros caminos errantes. El cuerpo de Jesús fue bajado de la cruz y colocado en una tumba sellada y custodiada, pero en esa primera mañana de Pascua, ¡el Buen Pastor que entregó su vida la volvió a tomar!

Jesús, nuestro Pastor, nos sostiene firmemente en su poderosa mano. Nos conduce por senderos de justicia. Conoce nuestras necesidades. Él nos lleva a los verdes y nutritivos pastos de su Palabra. Nos refresca con el agua viva que es el Espíritu de Dios. El Señor crucificado y resucitado es nuestro Pastor, y en Él tenemos todo lo que necesitamos.

ORACIÓN: Jesús, mi Pastor y Salvador, aliméntame a través de tu Palabra y refréscame con tu Espíritu. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

* ¿De qué forma es Jesús nuestro pastor y siervo de Dios el Padre?

* ¿Qué crees que significan los “pastos verdes” y las “aguas tranquilas” en el Salmo 23?

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Cuando lo alabamos por su gracia, le damos lo que se merece y él nos ofrece un corazón gozoso - frase del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "En todo, alábalo" - 26/07/2021

En todo, alábalo

¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya! 

Salmo 150:6

Como obreros en el campo misionero de Dios, a veces olvidamos cuán milagrosos son sus caminos. Nos acostumbramos a la forma en que llevamos a cabo el ministerio y se convierte en una parte rutinaria de nuestras vidas. Pero el Señor nos recuerda que su Espíritu obra de maneras que van más allá de nuestra comprensión.

Oday, un hombre joven y educado en el Medio Oriente, fue tocado por el amor y la gracia de Dios a través de nuestro libro, A Story & A Hymn (Una historia y Un himno). Es tan asombroso ser testigo de cómo Dios elige el camino y el momento para entablar una relación con alguien.

Oday nos escribió: “Saludos en el Nombre de nuestro Señor Jesús. La paz sea con todos ustedes. Cuando leí por primera vez los himnos en su libro, me llené de mucho gozo. Fue un sentimiento inexplicable que se hacía más fuerte dentro de mí. No pude evitarlo; sentí la necesidad de tomar mi bolígrafo y escribirles esta carta”.

El ajetreo diario y la tensión religiosa en esa parte del mundo no impidieron que el Espíritu Santo tocara el corazón de este joven. La carta de Oday muestra que él experimentó el poder de Dios para cambiar vidas a través del Espíritu Santo. Oday continuó escribiendo: “Las historias me conmovieron. Las palabras de los himnos me transmitieron un mensaje magnífico como si el Señor me estuviera dirigiendo sus palabras personalmente”. Al leer la carta de Oday, recordamos el poder de alabar a Dios en medio de cualquier circunstancia.

Un himno sencillo que aprendimos hace mucho tiempo en la escuela dominical puede ser usado poderosamente por Dios. Puede usarse para proclamar el regalo de salvación de Dios, consuelo y paz para el mundo y para llegar al corazón de miles. Alabamos a Dios porque estamos agradecidos por lo que ha hecho por nosotros mediante el sacrificio y la resurrección de su Hijo.

Cuando lo alabamos por su gracia, le damos lo que se merece y él nos ofrece un corazón gozoso. La alabanza se convierte entonces en una expresión profunda de nuestro amor por Dios y nos lleva a adorarlo con nuestra vida.

Oday concluyó su carta diciendo: “Y les tengo una petición, amigos míos. ¿Podrían enviarme una copia de su libro “Una historia y un himno (parte 2)”, para que pueda tener la oportunidad de aprender aún más himnos y disfrutar de las bendiciones que Dios con tanta alegría nos proporciona? ¡Gracias! Que Dios los bendiga todo el tiempo. Su hermano, Oday”.

ORACIÓN: Padre Celestial, gracias por la oportunidad de compartir tu Nombre y tu gran salvación con otros. En el nombre de Jesus. Amén.

Del mensaje, “El poder de la alabanza”, escrito por un voluntario que trabaja con LHM en el Medio Oriente y África.

Para reflexionar:

* ¿Por qué es importante alabar a Dios? ¿Nos beneficia en algo?

* ¿Puedes encontrar 3-5 versículos de la Biblia además de este Salmo que hablen de la alabanza a Dios?

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La buena noticia que Dios tiene para nosotros es que sí podemos ser libres, incluso del peor pecado y de la culpa - cita del devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Remordimientos" - 23/07/2021

Remordimientos

Como la fama de Jesús había llegado a ser muy notoria, el rey Herodes supo acerca de él y dijo: «¡Juan el Bautista ha resucitado de los muertos! ¡Por eso operan en él estos poderes!» […] Y es que por causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, que Herodes había tomado por mujer, Herodes mismo había mandado que aprehendieran a Juan y lo encadenaran en la cárcel […] Por eso Herodías le guardaba rencor, y deseaba matarlo; pero no podía porque Herodes temía a Juan, pues sabía que era un hombre justo y santo. Y aunque lo que Juan le decía lo dejaba confundido, lo escuchaba de buena gana y lo protegía. Pero llegó la oportunidad. 

En la fiesta de su cumpleaños, Herodes ofreció una cena a sus príncipes y tribunos, y a la gente importante de Galilea. Entonces la hija de Herodías se presentó en la fiesta y bailó, y tanto agradó esto a Herodes y a los que estaban con él a la mesa, que el rey le dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré […] Ella salió y le preguntó a su madre: «¿Qué debo pedirle?». Y su madre le respondió: «¡Pídele la cabeza de Juan el Bautista!». Enseguida ella entró corriendo y le dijo al rey: «Quiero que me des ahora mismo, en un plato, la cabeza de Juan el Bautista». Esto entristeció mucho al rey, pero por causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desairarla. Enseguida, el rey ordenó a un soldado de la guardia que le trajeran la cabeza de Juan. 

Marcos 6: 14, 17, 19-22, 24-27

¿Qué hacemos con los remordimientos? ¿Hay alguna forma de callarlos o de librarnos de ellos? ¿Y si fueran cosas realmente terribles las que hicimos, incluso cosas que causaron pérdidas importantes o la muerte? ¿Es posible liberarnos de ese remordimiento?

La buena noticia que Dios tiene para nosotros es que sí podemos ser libres, incluso del peor pecado y de la culpa. Él nos limpia por completo y nos hace nuevos. ¿Pero cómo? A través de su propio sufrimiento, muerte y resurrección.

Esa es la razón por la que nació en nuestro mundo como el niño Jesús, nuestro Salvador. Creció entre nosotros como un ser humano, trabajando como nosotros trabajamos, viviendo como nosotros vivimos, pero sin hacer el mal jamás. Fue el único hombre verdaderamente inocente en la tierra. Y luego, por decisión propia, Él tomó nuestra culpa y maldad sobre sí mismo, intercambiando lugares con nosotros, sufriendo la muerte que deberíamos haber sufrido y pagando el precio que no pudimos pagar.

Jesús hizo esto voluntariamente, porque nos amaba. Y resucitó de entre los muertos, real y verdaderamente, para que supiéramos que todo había terminado, que nuestros males fueron cancelados, pagados, quitados para siempre. Jesús nunca volverá a morir, él vive para siempre. Y Él promete compartir esa vida y felicidad impecable, limpia y eterna con nosotros, con todos los que confiamos en Él. Su promesa es verdadera. Él no miente.

ORACIÓN: Señor, toma mis remordimientos y mi culpa y hazme limpio y nuevo en ti. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

* ¿Alguna vez has hecho algo de lo que te arrepientes?

* ¿De qué formas te ayuda Jesús con tus remordimientos?

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