Jesús vino para devolvernos la visión - Frase destacada del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 31/03/2022

Bendita la luz

[Dijo Jesús] “Mientras que estoy en el mundo, soy la luz del mundo”. Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva, y untó el lodo en los ojos del ciego; entonces le dijo: “Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que significa ‘Enviado’)”. El ciego fue, se lavó, y al volver ya veía. 

Juan 9:5-7

Llegar al mundo sin ver la luz. Percibir la realidad de forma limitada, sin colores. No poder comprender de qué se trata cuando nos dicen azul, rojo o verde. Así era el mundo de aquel hombre ciego de nacimiento a quien Jesús sanó. ¡Vaya milagro!

Debe haber pocas experiencias que superen algo así. Ver la luz, los colores, los rostros, por primera vez. Y seguramente quien lo experimenta debe sonreír cuando compara lo que ahora ve –bajo la luz– con lo que imaginaba pobremente desde su mundo de tinieblas. Jesús lo hizo posible. Él es la luz del mundo. Él es el verbo eterno a través del cual el Creador dijo al principio “que haya luz”.

Algo muy parecido sucede con nuestra ceguera espiritual. El problema es que esa ceguera es ignorada, negada, disimulada. Andamos por el mundo como ciegos espirituales. Y chocamos, nos lastimamos, nos representamos un mundo que termina siendo falso. Opiniones acerca de Dios y de nosotros mismos que, cuando llegamos a la fe, se desarman ante la luz divina. ¡Qué ciegos que éramos! Esa luz que alcanzó a Saulo de Tarso y le permitió decir que aquello que era tan valioso en el pasado, ahora era lo mismo que “basura”. No había perdido nada; había ganado todo. Había ganado a Cristo. Bendita la luz.

¿Qué ves de Dios y de ti mismo? ¿Estás viendo el mundo que Dios ve, o el que creaste con tu imaginación? Jesús vino para devolvernos la visión. Dejemos de chocar. Que su toque de gracia nos abra los ojos. Que podamos decir como aquel hombre: “Yo era ciego y ahora veo”.

ORACIÓN: Señor, que eres la luz del mundo: ilumina mi vida. Abre mis ojos. Muéstrame el amor del Padre. Amén.

Prof. Antonio R. Schimpf – Seminario Concordia, Buenos Aires, Argentina

Para reflexionar:

•¿Qué parte de la realidad te cuesta ver o entender?

•¿Te sientes confundido o perdido?

•¿Qué le pedirías a quien es la luz del mundo?

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