Hebel “evoca el asombro y el cansancio de la vida, a la vez hermosa y breve, frágil, fugaz, a veces absurda, pero también algo que Dios dijo que valía la pena salvar” - Frase destacada del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 15/08/2022

“Hebel”

¡Vanidad de vanidades! ¡Todo es vanidad! 一Palabras del Predicador. […] Todo este discurso termina en lo siguiente: Teme a Dios, y cumple sus mandamientos. Eso es el todo del hombre. 

Eclesiastés 12:8, 13

¿Recuerdas la primera vez que jugaste con burbujas de jabón? Las burbujas de jabón, ya sean grandes o pequeñas, muchas o sólo unas pocas, son cautivadoras, fascinantes, aparecen y desaparecen en un instante. Y son una buena imagen de la palabra hebrea “hebel”. 

Hebel es una de las palabras favoritas de Eclesiastés, quien nos lleva en un viaje exploratorio alrededor del mundo. Nos lleva a las cimas de las montañas, los suelos de los bosques y las profundidades del océano (ver Eclesiastés 1:5-7 y 11:3). Nos muestra cuartos traseros llenos de humo donde los políticos celebran deliberaciones secretas (ver Eclesiastés 5:8), y un fuego para cocinar que crepita bajo una olla hirviendo (ver Eclesiastés 7:6). Aquí y allá, dondequiera que mires en Eclesiastés, ves “hebel”.

Somos bendecidos con una variedad de formas de expresar esta cautivadora y fascinante palabra: “vanidad” (como en nuestra traducción actual), pero otros dicen “vapor”, “futilidad”, “absurdo”, “inútil” o “sin sentido”. Pero el significado básico es “aliento”. También es el nombre del segundo hijo de Adán y Eva. Por lo general, lo pronunciamos “Abel”, pero es la misma palabra hebrea “hebel”, que significa aliento. 

Abel, o “Hebel”, fue el segundo ser humano nacido fuera del Jardín del Edén: en el mundo por un rato y luego desapareció en un momento de ira, asesinado a sangre fría por su hermano mayor, Caín. 

Caín, suena como la palabra hebrea que significa “adquirido”. Después de que Adán y Eva traicionaron la confianza de Dios en el Jardín, Caín se convirtió en su primogénito. Y poco después nació Hebel (ver Génesis 4). Entonces, los capítulos iniciales de la Biblia podrían resumirse de la siguiente manera: nuestros primeros padres, Adán y Eva, cuyos nombres significan Humano y Vida, tuvieron un hijo llamado “adquirido”. Separados de Dios, Humano y Vida dieron a luz a Adquirido. Y lo que adquirieron les robó el aliento. Y el mundo entero ha sido hebel desde entonces.

Para una persona cuya lengua natal es el hebreo y que está familiarizada con estos relatos del Antiguo Testamento, la palabra hebel era rica en múltiples significados, por lo que es difícil elegir una sola palabra para traducirla. La palabra evoca el asombro y el cansancio de la vida, a la vez hermosa y breve, frágil, fugaz, a veces absurda, pero también algo que Dios dijo que valía la pena salvar.

Jesús dijo que Dios, su Padre, lo envió al mundo, no para condenarlo, “sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:17b). Jesús es llamado el “Hijo de Adán” (Lucas 3:38b), el verdadero Hijo. Él es el “último Adán”, porque “en Adán todos mueren”, pero “en Cristo todos serán vivificados” (1 Corintios 15:22, véase el versículo 45). Y cuando Jesús resucitó de entre los muertos, sopló sobre ellos, sobre sus seguidores. Él les dio su aliento (ver Juan 20:22), no el aliento fugaz de Abel, sino el aliento de Dios. Y la sangre de Jesús en la cruz “habla mejor que la sangre de Abel” (Hebreos 12:24b). 

Con esta palabra, tu vida es más que burbujas de jabón. Jesús nos hace “firmes y constantes, y siempre creciendo en la obra del Señor, seguros de que el trabajo” de nosotros en el Señor “no es ‘hebel’” (1 Corintios 15:58b).

ORACIÓN: Espíritu Santo, Aliento del Dios vivo, dame una confianza viva y audaz en tu Palabra, Jesucristo, para que mi trabajo no sea en vano. Amén.

Rev. Dr. Michael Zeigler, orador de The Lutheran Hour

Para reflexionar:

* Dedica una hora a leer todo el libro de Eclesiastés completo, o camina durante una hora mientras lo escuchas en una Biblia en audio (prueba la Biblia en audio dramatizada NVI de Zondervan). ¿Cómo te sientes después de eso?

* ¿Qué nuevos pensamientos “estimula”? (Lee Eclesiastés 12:11b).

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Para darnos lo mejor, Jesús tuvo que decir no a lo que no era su prioridad - Frase destacada del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 12/08/2022

Aprendiendo a decir no

Uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia». Pero Jesús le dijo: «Hombre, ¿quién me ha puesto como juez o mediador entre ustedes?». 

Lucas 12:13-14

Me da tristeza el hombre que le pidió a Jesús que fuera juez en su caso de herencia. No podemos estar seguros de si su caso era justo o no, porque nunca pudo contarle la historia a Jesús. Jesús lo paró en seco diciendo solo una frase: “Hombre, ¿quién me ha puesto como juez o mediador entre ustedes?”.

Jesús tiene razón, por supuesto. No era un juez legalmente designado entre los judíos. No ocupaba un cargo público. No tenía autoridad legal. El hombre que le pedía ayuda sin duda lo sabía, pero contaba con que Jesús se sintiera halagado. Si Jesús hubiera dado una opinión, su condición de rabino famoso agregaría una presión injusta al caso. Y eso estaría mal.

Y esto también nos pasa a nosotros, ¿no? La gente viene a nosotros pidiendo ayuda en áreas que realmente no son de nuestra incumbencia. Pueden querer que interfiramos en sus relaciones privadas con otras personas. O quizá nos pidan que aceptemos trabajos o posiciones para los que no estamos calificados. Como sea que lo expresen, nos están pidiendo que hagamos cosas que Dios claramente no nos ha llamado a hacer.

¡Y podemos sentirnos halagados! Es difícil decirle que no a alguien que te trata como la fuente de toda sabiduría. “Seguro que ella te escucharía”, dicen. O pueden expresarlo de esta manera: “Eres la primera persona en la que pensé para el trabajo. Sabes lo mucho que necesitamos ayuda. ¿Podemos contar contigo?”.

Frente a esto, debemos aprender a decir que no. ¡Decir no a las cosas incorrectas es la única forma en que podemos decir sí a las cosas correctas! Esto es lo que hizo Jesús, una y otra vez, cuando la gente trató de alejarlo de la tarea que Dios el Padre le dio de salvar al pueblo de Dios. “¡Ven y sé nuestro rey!”, gritaban, y Jesús sabía cuánto necesitaban una reforma política. “¡Cúranos, sánanos, resucita a nuestros seres queridos de entre los muertos!”. Y Jesús sabía cuánto dolor y amor había en esos gritos. “¡Aliméntanos, porque somos pobres y hambrientos!”. Y Jesús sabía que esas palabras también eran ciertas.

Pero Jesús no podía hacer esas cosas, todas esas cosas, como el centro de su vida. Dios Padre lo había enviado para hacer algo aún mayor: dar su vida para rescatar a todas las personas del poder del pecado, la muerte y el diablo. Dios lo había enviado a morir y resucitar, para que todo aquel que confía en Él tenga vida para siempre. Y eso no era compatible con hacer milagros las 24 horas del día. Para darnos lo mejor, Jesús tuvo que decir no a lo que no era su prioridad. Y eso le fue difícil. La gente no entendió. Lo culparon. Pero lo hizo por nosotros, porque nos ama. Nosotros también podemos aprender a decir no en los momentos adecuados, porque estamos sirviendo a Jesús, a quien amamos, de la manera que Él ha elegido para nosotros.

ORACIÓN: Señor, ayúdame cuando necesito decir que no y no me es fácil. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

* En términos generales, ¿te es difícil decir que no?

* ¿En cuál ocasión te ayudó el Espíritu Santo a decir que no a alguien o decirles algo que no querían escuchar?

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¿Y quién vive en nosotros? Jesucristo mismo - Frase destacada del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 11/08/2022

Un nuevo punto de vista

Puesto que ustedes ya han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios […] Porque ustedes ya han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios. 

Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria. Por lo tanto, hagan morir en ustedes todo lo que sea terrenal: inmoralidad sexual, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia. Eso es idolatría… También ustedes practicaron estas cosas en otro tiempo, cuando vivían en ellas. Pero ahora deben abandonar también la ira, el enojo, la malicia, la blasfemia y las conversaciones obscenas. 

No se mientan los unos a los otros, pues ya ustedes se han despojado de la vieja naturaleza y de sus hechos, y se han revestido de la nueva naturaleza, la naturaleza del nuevo hombre, que se va renovando a imagen del que lo creó hasta el pleno conocimiento. 

Colosenses 3:1, 3-5, 7-10

Voy a hacer una pregunta ridícula: ¿Qué tal si todo esto del cristianismo fuera realmente cierto? ¿Qué tal si fuera tan real como las facturas por pagar en tu casa, tan real como el IRS (Servicio Federal de Impuestos sobre la Renta de Estados Unidos), o los platos sucios que alguien dejó en el fregadero anoche?

La llamo una pregunta ridícula porque, por supuesto, nuestra fe es real. Es verdad que Dios se hizo hombre, vivió entre nosotros, cuidó de las personas, fue arrestado, padeció y murió en una cruz por nosotros. Es verdad que Él resucitó de entre los muertos, y que Él está vivo hoy y regresará visiblemente a nuestro mundo en el futuro.

Pero, lamentablemente, muy a menudo no vivimos de esa manera. Las grandes verdades de nuestra fe se desvanecen detrás de los problemas diarios que Pablo menciona: lujuria, codicia, ira, hablar mal de otras personas, mala voluntad y odio. Vemos estas cosas todos los días, a veces, en nosotros mismos.

Sin embargo, Pablo dice: “Porque ustedes ya han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios”. Y también dice: “Ustedes ya han resucitado con Cristo”.

Pero ¿qué de ese prójimo que me cae mal? Bueno, es difícil permanecer enojado y vengativo cuando se está muerto. Es un poco más difícil que te alcancen esas tentaciones nocturnas si tienes en cuenta que ya has muerto y que ahora estás viviendo como alguien resucitado en Cristo.

“¡Recuerda quien eres!”. Ese es un buen consejo para todos los cristianos. ¿Quiénes somos? En lo que concierne al mundo, somos gente muerta. En lo que respecta a Dios, somos hijos de Dios vivos, perdonados y resucitados. ¿Y quién vive en nosotros? Jesucristo mismo.

¿Seremos aún tentados y caeremos en pecado? A veces sí, sin duda. Y, sin embargo, a medida que nos acostumbramos a tener nuestra mirada en el Señor, será menos probable que tropecemos con las realidades temporales más pequeñas que nos rodean, las que pertenecen a nuestra vida anterior antes de Cristo. Nuestros ojos y nuestro corazón estarán llenos de Él. Vale la pena intentarlo, ¿no crees?

ORACIÓN: Señor Espíritu Santo, ayúdame a mirar a Jesús y vivir con Él siempre a la vista. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

* ¿Por qué crees que es tan fácil olvidarse de algunas cosas reales y de otras no?

* ¿Hay alguna situación particular en tu vida en este momento en la que tu actitud o acciones podrían cambiar si tienes en cuenta que Cristo realmente te ha llevado de la muerte a la resurrección?

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Si pertenecemos a Jesús nuestro Salvador [...], entonces nuestras vidas tienen valor - Frase destacada del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 10/08/2022

Un valor duradero

¡Vanidad de vanidades! ¡Vanidad de vanidades! ¡Todo es vanidad! […] Yo soy el Predicador, y reiné sobre Israel en Jerusalén. Me entregué de corazón a investigar y a estudiar minuciosamente todo lo que se hace bajo el cielo. Este penoso trabajo nos lo ha dado Dios, para que nos ocupemos de él. Por lo tanto, escudriñé todo lo que se hace bajo el sol, y pude darme cuenta de que todo es vanidad y aflicción de espíritu… 

Aborrecí también el haber trabajado tanto bajo el sol, pues todo lo que hice tendré que dejárselo a otro que vendrá después de mí. ¿Y cómo saber si será sabio o necio el que se quedará con todos mis trabajos y afanes, a los que tanto trabajo y sabiduría dediqué bajo el sol? ¡También esto es vanidad!… 

¿Qué saca uno de tanto trabajar y fatigarse y afanarse bajo el sol? ¡Todo el tiempo es de dolores, trabajos y molestias! ¡Ni siquiera de noche encuentra uno reposo! ¡Y esto es también vanidad! 

Eclesiastés 1:2, 12-14; 2:18-19, 22-23

Puede que te parezca extraño, pero Eclesiastés es uno de mis libros favoritos. Creo que eso se debe a que el autor nos da una imagen clara e intransigente de cómo es la vida sin la gracia de Dios. Se enfoca como un láser en la vida “bajo el sol”, la rutina ordinaria de actividades que todos pueden ver y observar el resultado, ya sea que crean en Dios o no.

Y no es una imagen muy feliz. El autor es sabio y poderoso, un rey en Jerusalén. Tiene dinero, fama, poder. Trabaja duro en una gran cantidad de proyectos, pero nunca puede quitarse de la cabeza que algún día morirá. Y cuando eso suceda, ¿quién se quedará con todo?

Tradicionalmente se cree que el escritor de Eclesiastés fue el rey Salomón. Si esto es cierto, Salomón tenía razón al preocuparse. Su hijo Roboam fue el siguiente rey, y era un hombre tan necio que dividió su país en dos.

Y es que nos encontramos con un problema cuando somos muy inteligentes. Es muy difícil mentirse a uno mismo. Puedes tratar de empezar a mentirte a ti mismo, pero antes de que salga de tu boca, puedes ver que no es verdad. Tu sabiduría conduce a una gran infelicidad. Y así le pasa al autor de Eclesiastés.

Después de varios capítulos buscando el significado de todo lo que hay debajo del sol, el autor de Eclesiastés se ve obligado a mirar por encima del astro: a Dios. Él es el único que puede dar sentido real a nuestra vida, porque Él es el único que dura para siempre. Si nuestro trabajo le importa a Dios, si nosotros le importamos a Dios, entonces vemos todo con valor. Si no, todo es un desperdicio.

Y nosotros somos más afortunados que el autor de Eclesiastés, porque sabemos lo que él no sabía: que Dios nos ha valorado tanto que envió a su propio Hijo Jesús a este mundo para rescatarnos de nuestras vidas sin sentido. Si pertenecemos a Jesús nuestro Salvador, quien vivió, murió y resucitó para hacernos hijos de Dios, entonces nuestras vidas tienen valor. Si el Espíritu Santo está obrando a través de nosotros, incluso nuestros fracasos se convierten en bendiciones.

Ahí es donde encontramos nuestra permanencia y nuestro significado: en el Dios que nos hizo, nos redimió y nos valorará para siempre.

ORACIÓN: Señor Espíritu Santo, cuando sea tentado a desesperarme, dame esperanza y confianza en ti. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

* ¿Cuál es uno de tus fracasos del que Dios ha sacado algo bueno?

* ¿Es la cruz un ejemplo de fracaso o de éxito? ¿Por qué piensas eso?

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Él nos conduce a los verdes pastos de su Palabra y nos refresca con las aguas vivas de su Espíritu - Frase destacada del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 09/08/2022

Vergonzoso

Reconozcan que el Señor es Dios; él nos hizo, y de él somos. Somos su pueblo. ¡Somos las ovejas de su prado! Entremos por sus puertas y por sus atrios con alabanzas y con acción de gracias; ¡Alabémosle, bendigamos su nombre! 

Salmo 100:3-4

Dios nos hizo. Somos su pueblo. En Cristo hemos sido creados de nuevo, y la Palabra de Dios describe nuestra nueva vida de diferentes maneras. Somos discípulos, hijos de la luz, “más que vencedores”, hijos e hijas de Dios, ciudadanos del reino de los cielos y “ovejas de su prado”.

Las ovejas son criaturas útiles que proporcionan carne, leche y lana. Sin embargo, incluso con estas útiles cualidades, las ovejas no siempre disfrutan de una buena reputación. Por inmerecidas que sean estas descripciones poco halagadoras, las ovejas suelen desviarse y perderse. Son presa fácil para los depredadores. Las ovejas necesitan cuidados constantes bajo la atenta mirada de su pastor, que las conduce al agua y al pasto, las defiende de ladrones y lobos, se encarga de que sean esquiladas, cuida de las que están enfermas y ayuda con los corderos recién nacidos. Usar a las ovejas para describir un rasgo humano, no es necesariamente halagador. Significa que la persona es mansa y tímida o, según una definición del diccionario, indica que una persona está avergonzada debido a una falta percibida.

Pero, dejando a un lado esa reputación poco halagadora, las ovejas sí saben algunas cosas. Las ovejas reconocen y siguen la voz de su pastor; huyen de otras voces que las llamen. Si bien pueden vagar de vez en cuando, aprenden a seguir a donde las guía su pastor. Somos las ovejas de Dios y, junto con nuestros amigos lanudos, también sabemos algunas cosas. Incluso la palabra avergonzado puede aplicarse ya que, movidos por el Espíritu Santo, somos conscientes, en humildad arrepentida, de nuestros muchos pecados y faltas. 

Sabemos que Jesús es el Buen Pastor quien nos lleva hacia él y perdona nuestros pecados. Reconocemos la voz de nuestro Pastor en la Palabra y sabemos que Él nos ama y nos cuida. Él nos conduce a los verdes pastos de su Palabra y nos refresca con las aguas vivas de su Espíritu. Jesús no es solo nuestro Pastor, también es la única Puerta, el único Camino, hacia la seguridad eterna de su redil. Huimos de las voces tentadoras que tratan de alejarnos y, cuando nos desviamos hacia el pecado, el Pastor nos llama a nosotros, sus ovejas arrepentidas, de regreso a Él.

Sabemos, también, que nuestro Buen Pastor Jesús entregó su vida para salvarnos y luego tomó su vida nuevamente en triunfo sobre cada enemigo que amenaza a su precioso rebaño. Sabemos que somos amados y que nuestro Pastor nos mantendrá bajo su cuidado, ahora y por toda la eternidad. Él ha prometido: “Las que son mis ovejas, oyen mi voz; y yo las conozco, y ellas me siguen. Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10:27-28).

ORACIÓN: Jesús, mi Pastor, perdona mis pecados y mantenme bajo tu cuidado ahora y para siempre. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

* ¿Por qué crees que a muchos no les gusta verse a sí mismos como ovejas que necesitan un pastor?

* Jesús, el Gran Pastor, habla y sus ovejas lo escuchan. ¿De qué formas nos habla hoy?

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Confía en Él y tendrás vida eterna, a partir de este momento - Frase destacada del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 08/08/2022

El caldo de la vida

Acuérdate de tu Creador ahora que eres joven. No esperes a que vengan los días malos, y a que lleguen los años en que digas: «Vivir tanto no es motivo de regocijo».

Eclesiastés 12:1

Probablemente tengas un colador en tu cocina. Por lo general, están hechos de metal, ya sea metal sólido con agujeros en el fondo del recipiente o de malla de alambre de metal. El trabajo del colador es retener algunas cosas y dejar pasar el resto. En el caso de un caldo, el colador separa lo que queremos de lo que no queremos. El colador no está diseñado para contener el caldo; está hecho para colarlo.

La lectura de hoy proviene del último capítulo de Eclesiastés. Eclesiastés significa “recolector”. Así se llama el autor, un recolector. Reúne sus observaciones, las pone en una olla y prepara un rico caldo de sabiduría para nosotros. Pero para conseguir ese rico caldo, primero necesita un colador. Necesita filtrar la tontería para que no nos llenemos la boca de cartílago o nos ahoguemos con una hoja de laurel. Según Eclesiastés, para eso sirve esta vida mortal. Esta vida mortal no es como una olla, un plato de sopa ni un cucharón. No está diseñada para recolectar o sostener. Está destinada a colar.

El autor de Eclesiastés dice que pasó muchos de sus primeros años tratando de usar esta vida mortal como una olla para almacenar todo lo que pudiera, para marcar todo en su lista de deseos. Pero su cubo tenía un agujero en el fondo, varios, en realidad. La vida seguía deslizándose entre sus dedos como líquido a través de un colador. Aprendió que, si tratas de usar tu vida como una olla de caldo, te decepcionarás. Si todo se acaba cuando se acaba esta vida mortal, estaríamos bebiendo caldo de un colador. Pero si hay más, la vida mortal es un momento de filtrar, de colar para recibir algo mejor, un paso hacia un caldo mucho más rico. Si la Biblia tuviera solamente el libro de Eclesiastés, tendríamos que adivinar varias cosas. Pero este libro es solo un capítulo en la historia de la Biblia, la historia que conduce a Jesús.

Jesús descendió al caldo con nosotros. Fue colgado y clavado en la cruz por nosotros. Pasó por la muerte y el juicio como por un colador para salvarnos. Y, sin embargo, Él vive, resucitó para contárnoslo. Jesús dice que esta vida mortal no es el final de todo. Él dice que la hora está llegando “y ya llegó, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan vivirán” (Juan 5:25b).

Esa promesa es para ti. Confía en Él y tendrás vida eterna, a partir de este momento. Ahora, como una nueva perspectiva sobre el plan más grande de Dios para nosotros. Y luego, el resto simplemente puede pasar. No tienes que aferrarte a otras cosas porque Jesús te está sosteniendo. En Él podemos ser audaces con esta vida, y sensatos, y encomendárselo todo a Dios. No hay seguridad en esta vida mortal, sino sólo en la vida verdadera, cuando Jesús venga de nuevo a resucitar a los muertos y restaurar todas las cosas. Hasta entonces, toma esta vida por lo que es. Es un colador, no una olla.

ORACIÓN: Jesús, este esfuerzo es incómodo. Duele. Gracias por estar en esto conmigo. Amén.

Rev. Dr. Michael Zeigler, orador de The Lutheran Hour

Para reflexionar:

* Lee Eclesiastés capítulos 11 y 12. Luego léelo de nuevo, en voz alta la segunda vez. ¿Qué parte se te queda en el corazón?

* Estos capítulos nos aconsejan ser audaces (Eclesiastés 11:1-6), alegres (Eclesiastés 11:7-10) y conscientes de Dios (Eclesiastés 12:1-8). ¿En cuál de esas tres características te gustaría crecer?

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Podemos orar con confianza, sabiendo que Dios nos dará lo bueno que pedimos, o hará algo que sea mejor - Frase destacada del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 05/08/2022

¿Qué tal si…?

En cierta ocasión, Jesús estaba orando en un lugar y, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos». 

Jesús les dijo: «Cuando ustedes oren, digan: “Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino […] ¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, en lugar del pescado le da una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le da un escorpión? 

Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!». 

Lucas 11:1-2, 11-13

No sé tú, pero en lo remoto de mi mente, a veces, escucho una vocecita dudosa que me dice: “¿Qué tal si oro por esto y resulta ser algo incorrecto? ¿Qué tal si Dios me escucha y me lo da, y luego sucede algo terrible? Tal vez debería dejar de orar”. He escuchado a otras personas preocuparse en voz alta por esto. ¡Y, por supuesto, todos hemos escuchado los cuentos de hadas en los que la gente desea algo y resulta ser su peor pesadilla!

Jesús nos tranquiliza. Él nos dice: “¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, en lugar del pescado le da una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le da un escorpión?”. La respuesta es obvia. Si el niño pide algo bueno, cualquier padre decente y en sus cinco sentidos le dará lo que es bueno. De la misma manera, si pedimos el bien, Dios nos dará el bien.

Y podemos profundizar en la analogía de Jesús un poco más. ¿Qué pasaría si un niño pidiera una “serpiente o un escorpión”, porque es muy pequeño para entender que eso es algo malo? ¿Un buen padre le daría a su hijo el mal que le pide?

No, claro que no. Nosotros no haríamos eso. Le diríamos que no al niño y le daríamos algo bueno en su lugar. Y Dios es mucho mejor que nosotros. Podemos orar con confianza, sabiendo que Dios nos dará lo bueno que pedimos, o hará algo que sea mejor.

Podemos estar seguros de esto porque conocemos el carácter de Dios. Y, ¿cómo es él? La Biblia nos dice que Jesús es la imagen del Dios invisible (ver Colosenses 1:15). Y Jesús mismo nos dice: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9b).

Entonces, ¿qué sabemos acerca de Jesús? Sabemos lo que vemos en los Evangelios. Lo vemos sanando y ayudando a los pobres, a los necesitados, a los heridos. Lo vemos enseñando para que todos tengan la oportunidad de conocer a Dios. Y vemos a Jesús voluntariamente yendo a la traición, al sufrimiento y a la muerte en una cruz, porque Él sabe que el resultado de su sufrimiento será vida, esperanza y perdón para todos nosotros, pecadores confundidos y atribulados. 

Él es el Salvador quien dio su vida por nosotros y luego resucitó de entre los muertos, ¿cómo no confiarle a Él todos nuestros deseos, esperanzas y temores? Él cuidará bien de nosotros.

ORACIÓN: Querido Salvador, tú sabes lo que es mejor para mí. Ayúdame a orar y dame lo mejor. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

* ¿Qué tipo de cosas le pides a Dios?

* Cuando no sabes qué pedir, ¿de qué formas te ayuda el Espíritu Santo? Lee Romanos 8:26 para obtener ideas.

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Si recibimos a Jesús nuestro Salvador como un regalo gratuito de Dios, entonces esa es la forma en que debemos vivir en Él… - Frase destacada del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 04/08/2022

Libremente

Por tanto, vivan en el Señor Jesucristo de la manera que lo recibieron: arraigados y sobreedificados en él, confirmados en la fe y rebosantes de acciones de gracias, que es como fueron enseñados. 

Cuídense de que nadie los engañe mediante filosofías y huecas sutilezas, que siguen tradiciones humanas y principios de este mundo, pero que no van de acuerdo con Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y en él, que es la cabeza de toda autoridad y poder, ustedes reciben esa plenitud…

Cuando ustedes fueron bautizados, fueron también sepultados con él, pero al mismo tiempo resucitaron con él, por la fe en el poder de Dios, que lo levantó de los muertos. Antes, ustedes estaban muertos en sus pecados; aún no se habían despojado de su naturaleza pecaminosa. Pero ahora, Dios les ha dado vida juntamente con él, y les ha perdonado todos sus pecados. Ha anulado el acta de los decretos que había contra nosotros y que nos era adversa; la quitó de en medio y la clavó en la cruz. 

Colosenses 2:6-10, 12-14

Hay una canción graciosa de 1929 llamada “De puntillas a través de los tulipanes”. La llamo graciosa porque, por supuesto, si realmente trataras de caminar de puntillas entre los tulipanes, terminarías aplastando las flores bajo tus pies. Los tulipanes no son fuertes. ¿Has intentado caminar sobre fideos?

Y, sin embargo, ¿no es así como muchos de nosotros tratamos nuestra vida cristiana? ¡Algunos de nosotros nos preocupamos tanto por nuestros pecados y errores, tratando de hacer todo a la perfección, que parece que no tenemos ningún beneficio en Jesucristo! Todavía estamos en la cárcel, todavía bajo la Ley, todavía preocupados y obsesionados por hacerlo todo bien. Estamos caminando de puntillas entre los tulipanes, muertos de miedo de que el Jardinero nos atrape. ¡Eso no es vida!

Contra esto, Pablo escribe: “Por tanto, vivan en el Señor Jesucristo de la manera que lo recibieron”. Así que pensemos en eso. ¿Cómo exactamente recibimos a Cristo Jesús el Señor? Bueno, lo recibimos gratuitamente, por gracia, como un regalo maravilloso de Dios Padre. No lo ganamos. No nos comportamos tan perfectamente que Dios decidió enviarnos a su Hijo Jesús. ¡Todo lo contrario! Dios miró a los seres humanos, todos enredados en nuestros pecados, errores y problemas, y dijo: “¡Estas personas necesitan un Salvador!”. Y así nos dio el mejor regalo del mundo: Jesús.

Si recibimos a Jesús nuestro Salvador como un regalo gratuito de Dios, entonces esa es la forma en que debemos vivir en Él todos los días de nuestras vidas. ¡Ya no tenemos que preocuparnos por aplastar los tulipanes! Si pecamos, Jesús se encargará de ello. 

Jesús ya se enfrentó al pecado, hace 2.000 años en una cruz en las afueras de Jerusalén. Y ahora que ha resucitado de entre los muertos, Jesús continuará lavándonos y convirtiéndonos más y más en lo que Dios ha planeado para nosotros. Nada lo detendrá.

Vivamos como personas libres, agradecidas y gozosas, caminando en Cristo para siempre. Amén.

ORACIÓN: Querido Señor, cuando empiece a obsesionarme con cosas que ya has perdonado y resuelto, tráeme de vuelta a tu libertad. ¡Y gracias! Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

* Alguien dijo una vez: “Cristo murió por todos, incluso por los cristianos”. ¿Qué crees que significa eso?

* ¿Cómo te reenfocas en lo que Jesús ha hecho y está haciendo por ti?

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Él está buscando personas que confíen en Él como un niño confía en un buen padre - Frase destacada del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 03/08/2022

Intimidad

Entonces el Señor dijo: «¿Acaso voy a ocultarle a Abrahán lo que voy a hacer? ¡Si Abrahán va a ser una nación grande y fuerte, y en él serán bendecidas todas las naciones de la tierra!… 

Y se acercó Abrahán y le dijo: «¿Acaso vas a destruir al justo con el injusto? Tal vez haya cincuenta justos en la ciudad. ¿Acaso destruirás ese lugar, y no lo perdonarás por los cincuenta justos que estén allí adentro? ¡Lejos sea de ti hacer morir al justo con el impío, y tratar al justo como al impío! ¡Jamás hagas tal cosa! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no debe hacer lo que es justo?». 

El Señor respondió: «Si dentro de la ciudad de Sodoma encuentro a cincuenta justos, por ellos perdonaré a todos los que estén allí». 

Abrahán replicó y dijo: «Aquí estoy ahora, atreviéndome a hablar con mi Señor, aunque sólo soy polvo y ceniza. Pero tal vez falten cinco justos para completar los cincuenta; ¿por faltar esos cinco destruirás toda la ciudad?». Y el Señor dijo: «No la destruiré, si encuentro sólo cuarenta y cinco». 

Abrahán volvió a hablarle, y dijo: «Tal vez sólo se hallen cuarenta…». Y el Señor respondió: «Aun por esos cuarenta no lo haré». 

Abrahán insistió: «Espero que mi Señor no se enoje, si sigo hablando; pero tal vez sólo se encuentren treinta…». Y el Señor respondió: «Aun si encuentro treinta, no lo haré». 

Abrahán dijo: «Aquí estoy ahora, atreviéndome a hablar con mi Señor; tal vez sólo se encuentren veinte…». Y el Señor contestó: «Aun por esos veinte, no la destruiré». 

Pero Abrahán volvió a decir: «Espero que mi Señor no se enoje si hablo una vez más; pero tal vez se encuentren sólo diez…». Y el Señor respondió: «Aun por esos diez, no la destruiré». 

Génesis 18:17-18, 23-32

Hay una extraña mezcla de reverencia y descaro en esta historia, y me encanta. Dios está planeando destruir a Sodoma y Gomorra, pero no lo hace de inmediato. En cambio, se detiene deliberadamente en la tienda de Abrahán, y ¿por qué? Para que Abrahán pueda tratar de disuadirlo, aparentemente.

Y eso es lo que hace Abrahán. Oh, él es muy reverente. Siempre es consciente de que está hablando con el Dios Todopoderoso. ¡Pero mira lo que hace! Él regatea con Dios. ¿Y si hay 50? ¿Y si hay 45? Y así sucesivamente, hasta que llega a diez personas. ¡Suena como un vendedor de autos usados!

¿Cómo puede Abrahán salirse con la suya? La respuesta está en la intimidad. Abrahán es un hijo de la familia de Dios, y los hijos pueden decir cosas a sus padres que ningún extraño jamás podría decir. Y Dios lo recibe.

Este es el tipo de relación a la que Dios también nos invita. Él no está buscando adoradores distantes, personas que tienen miedo de ser juguetones con Él. Él está buscando personas que confíen en Él como un niño confía en un buen padre. Es por eso que Jesús sufrió, murió y resucitó, para que todos los que confiamos en Él seamos hijos de Dios y vivamos en este tipo de amor con Él.

ORACIÓN: Querido Padre, enséñame a confiar en ti y amarte cercanamente. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

* Piensa en un momento en que le dijiste o hiciste algo a un amigo o familiar que los demás considerarían descarado, pero en tu relación estaba bien.

* ¿Alguna vez has discutido con Dios? ¿Por qué sí o por qué no?

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Los ídolos falsos no pueden ayudar a los que los adoran, pero nuestro Dios actuó con poder para salvarnos - Frase destacada del devocional cristiano de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 02/08/2022

Con todo mi corazón

Te alabaré de todo corazón, y ante todos los dioses te cantaré salmos. De rodillas, y en dirección a tu santo templo, alabaré tu nombre por tu misericordia y fidelidad, por la grandeza de tu nombre y porque tu palabra está por encima de todo. 

Salmo 138:1-2

En estos pocos versículos, David el salmista nos da una breve lección sobre la adoración. Pero no lo hace intencionalmente; simplemente está ofreciendo alabanzas y gracias a Dios, pero podemos aprender de lo que hace. 

El versículo de hoy cubre tres temas: a quién adoramos, cómo adoramos y por qué adoramos. Cuando nos reunimos el domingo con otros creyentes o cuando ofrecemos alabanzas durante nuestros devocionales personales en el hogar, sabemos a quién adoramos, como lo sabía David. Toda la gloria pertenece al único Dios, la Santísima Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

¿Cómo adoramos? David no habla de cánticos y salmos, aunque él mismo escribió bastantes de ellos. Él da gracias con todo su corazón. Jesús dijo que el mayor y el primer mandamiento es: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mateo 22:37). Así es como adoramos a Dios, con el corazón, el alma y la mente. Nos acercamos a Dios con nuestros pecados perdonados y “con un corazón sincero, y con la plena seguridad de la fe” (Hebreos 10:22b). Con el salmista, nos inclinamos en adoración, es decir, entramos en la presencia de Dios con asombro, reverencia y humildad.

Cuando sea y dondequiera que adoremos a Dios, lo hacemos “ante todos los dioses”. Hay un solo Dios, el Todopoderoso Creador del cielo y de la tierra. Como nos recuerda la Escritura, “Todos los dioses de los pueblos son ídolos, pero el Señor es quien creó los cielos” (Salmo 96:5). Cantamos alabanzas a Dios frente a los muchos dioses del mundo, no solo los dioses y diosas de otras religiones, sino otras cosas adoradas como dioses: riqueza, poder, posesiones terrenales, la adoración de uno mismo y mucho más. Cuando asistimos a la iglesia con nuestros hermanos y hermanas en Cristo para adorar a la Santísima Trinidad, confesamos ante los ídolos del mundo que hay un solo Dios.

Cuando Dios dio sus mandamientos, comenzó diciéndole a su pueblo quién era Él y lo que había hecho por ellos: “Yo soy el Señor tu Dios. Yo te saqué de la tierra de Egipto, donde vivías como esclavo. No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:2-3). Los ídolos falsos no pueden ayudar a los que los adoran, pero nuestro Dios actuó con poder para salvarnos. Ofrecemos alabanzas y adoración porque Dios, en su amor y fidelidad constantes, recordó la promesa de su pacto y envió a su Hijo al mundo para ser su Salvador. A través de la muerte redentora de Jesús y su resurrección triunfante, hemos sido liberados de la esclavitud del pecado. En Jesús, Dios ha exaltado su Nombre y las promesas de su Palabra. Frente a los dioses del mundo, nos inclinamos y adoramos de todo corazón al Dios verdadero quien nos redimió y nos hizo suyos.

ORACIÓN: Señor, te doy gracias y te alabo con todo mi corazón. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

* ¿De qué formas preparas tu corazón y enfocas tu mente para adorar a Dios?

* ¿Qué cosas de este mundo son las que más te distraen de una fe y una obediencia a Dios más sinceras?

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