Colmado de gloria - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile

Colmado de gloria

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, y la luna y las estrellas que has creado, me pregunto: ¿Qué es el ser humano, para que en él pienses? ¿Qué es la humanidad, para que la tomes en cuenta? Hiciste al hombre poco menor que un dios, y lo colmaste de gloria y de honra.

Salmo 8: 3-5

El 7 de diciembre de 1972, los astronautas de Apolo 17 giraron una cámara hacia la tierra y, desde una distancia de 18.000 millas, fotografiaron su superficie.

A esa imagen, con sus colores arremolinados de azul, verde y blanco y colgando en la vasta oscuridad del espacio, se la conoce como “la canica azul”.

Aunque muy pocos han visto la tierra desde ese sitio privilegiado, una simple fotografía puede hacernos sentir muy pequeños e insignificantes.

Cuando el salmista observa la inmensidad del espacio desde la canica azul, pone en tela de juicio su propia importancia. Se maravilla ante el cielo nocturno, la luna y las estrellas que Dios ha creado, y le pregunta a su Creador: “¿Qué es el ser humano, para que en él pienses?”. En medio de este universo impresionante con sus innumerables estrellas y galaxias, ¿será que Dios me ha notado, o que nos ha notado a nosotros?

¡Sí! En su amor por esta gran canica azul y las personas que Él creó para vivir en él, Dios envió a su Hijo para redimirnos “y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en los cielos” (Colosenses 1:20a).

El escritor de Hebreos aplica la pregunta del salmista y su respuesta a Cristo. Jesús, el Hijo del Hombre, fue hecho un poco menor que los ángeles. Se humilló a sí mismo, ofreciendo su vida como el sacrificio perfecto por nuestros pecados. Entonces Dios lo levantó de entre los muertos y lo coronó de “gloria y de honra” (ver Hebreos 2:6-7).

Esa es la fuente de nuestra importancia en esta canica azul. Nuestro significado no se encuentra en nada de lo que somos o hemos hecho o logrado, sino en lo que nuestro Dios ha hecho por nosotros en Cristo Jesús. Dios, nuestro Salvador, siempre nos tiene presentes y se ocupa de nosotros. A través de su Hijo nos reconcilió consigo mismo y nos coronó con gloria y honor como sus preciosos hijos e hijas. ¡No hay mayor importancia que eso!

ORACIÓN: Dios todopoderoso, te alabamos y te damos gracias por el mundo que has creado. En Cristo Jesús, tu Hijo, encontramos nuestro significado y, un día, coronados de gloria en tu presencia, ofreceremos nuestra alabanza ante tu trono. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

  1. ¿Dónde o de qué manera puedes ver a Dios en la naturaleza?
  2. ¿Qué significa que el hombre haya sido coronado con “gloria y honor”?

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