Cómo puedo ayudar - cuerpo de cristo. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 15/02/2019

¿Cómo puedo ayudar?

Pero Dios ordenó el cuerpo de tal manera, que dio mayor honor al que le faltaba, para que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocupen los unos por los otros. De manera que, si uno de los miembros padece, todos los miembros se conduelen, y si uno de los miembros recibe honores, todos los miembros se regocijan con él. 1 Corintios 12:24b-26

 

Pocas Escrituras se refieren al trabajo conjunto del cuerpo de Cristo como 1 Corintios 12.

 

Las líneas clásicas del apóstol Pablo como “Aun cuando el pie diga: Yo no soy mano, así que no soy del cuerpo”, y así sucesivamente, dan forma a nuestro pensamiento con respecto a cómo debería funcionar la iglesia y la necesidad de que todos los cristianos se unan a su funcionamiento saludable.

 

Pablo sabía tan bien como todos que los creyentes necesitan cuidarse unos a otros. La supervivencia y el crecimiento de la iglesia primitiva dependían de confiar en Dios para satisfacer sus necesidades, a la vez que los fieles eran alentados a hacer todo lo posible para ayudarse mutuamente.

 

Dado que había grupos de creyentes diseminados por el Mediterráneo desde Jerusalén hasta Roma, tenía sentido que se unieran en grupos, ya fuera en Filipos o en Corinto, en los cuales cultivar su fe y satisfacer las necesidades de sus hermanos y hermanas. Pablo menciona a menudo a los necesitados (ver Gálatas 5:13; Romanos 12: 9-13; Filipenses 2: 4) y, por supuesto, también lo hace Jesús (ver Mateo 23:11; 25: 35-40; Lucas 10: 25-37).

 

En su libro Lutero sobre la vocación, Gustaf Wingren ofrece este comentario de Lutero: “Dios no necesita nuestras buenas obras, pero nuestro prójimo sí las necesita”. Como cristianos, las buenas obras son las cosas que debemos hacer, no como una forma de merecer la salvación, sino por amor a Dios y su creación.

 

Por su parte, refiriéndose a la vocación y el servicio a nuestros prójimos, el destacado autor, erudito y profesor emérito de literatura Gene Edward Vieth, dijo lo siguiente: “En Jesucristo, quien cargó con nuestros pecados y nos da nueva vida en su resurrección, Dios nos salva para la vida eterna. Pero mientras tanto, él nos coloca en esta vida temporal donde crecemos en fe y santidad. En nuestros diversos llamamientos, como cónyuge, padre, miembro de la iglesia, ciudadano y trabajador, debemos vivir nuestra fe”.

 

ORACIÓN: Padre celestial, tú nos equipas con tu Espíritu Santo para que vivamos para los demás. Enséñanos a tomar tiempo para quienes nos rodean, dándonos a nosotros mismos y compartiendo así el amor de Jesús. En su nombre oramos. Amén.

 

Paul Schreiber

 

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