"El clímax de la inteligencia emocional es la sabiduría" - Cita de Mandy Riquelme, psicóloga y educadora - Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile

“El clímax de la inteligencia emocional es la sabiduría”

De acuerdo con la psicóloga y educadora Mandy Riquelme, “el clímax de la inteligencia emocional es la sabiduría”, la cual es mucho más que un equilibrio entre la razón y la emoción.

“El clímax de la inteligencia emocional es la sabiduría. Sin embargo, la sabiduría no es solamente el equilibrio entre la emoción y la razón. Tiene que ver con algo que va más allá, hacia lo espiritual. Es un concepto que habla del hombre y la mujer íntegros, que es capaz de supeditar sus necesidades a los demás, si es necesario; de vivir en la incertidumbre y tolerarla, de entregar al otro lo que requiere y no solamente lo que yo quiero dar”, dijo.

Mandy, que fue la ponente en la charla “Inteligencia emocional” el pasado sábado 3 de octubre de 2020, agregó que la sabiduría “tiene que ver con la justicia, con la capacidad de amar y con la madurez, y hacia allá es que nosotros, como seres humanos, es que debemos caminar en el desarrollo de la inteligencia emocional”.

Además, citando los pasajes bíblicos de Proverbios 1:7 y Santiago 1:5, expresó que, en caso de no poseer sabiduría, “Él (Dios) nos las puede entregar”.

“La sabiduría parte por el temor, por el conocimiento de Dios”, enfatizó.

Separadas

Esta charla fue un evento virtual transmitido conjuntamente y por primera vez por los Centros de Ministerio de Cristo Para Todas Las Naciones Argentina, Uruguay y Chile.

El tema fue muy bien recibido por la audiencia, compuesta por asistentes de los tres países.

Mandy explicó que el término “inteligencia emocional”, que significa saber controlar las emociones propias y reconocerlas en las otras personas, se popularizó a partir de 1995, cuando Daniel Goleman, escritor, periodista y psicólogo, publicó un libro respecto a este tema.

Sin embargo, otros teóricos ya habían hablado acerca de las socioemocionales e inteligencias múltiples, pues a lo largo de la historia la inteligencia y las emociones se habían considerado de manera separada.

“La sociedad ha valorado más el coeficiente intelectual que el emocional, pero este último hoy día vemos que intenta equipararse. ¿Qué es lo que queremos lograr con esta nueva concepción? Queremos que estas funciones que, por un lado, son de índole intelectual, caminen de la mano con estas funciones de tipo afectivo o emocional”, precisó Mandy.

¿Cómo desarrollar la inteligencia emocional?

Nuestra experta invitada hizo hincapié en la necesidad de desarrollar la inteligencia emocional no solo como adultos, si no también en los niños, pues “las emociones son una herramienta para la vida”.

Por eso, compartió las siguientes recomendaciones generales:

Para los adultos:

  • Autoevaluarse. ¿Cómo te sientes contigo mismo? ¿Puedes pasar un tiempo a solas contigo mismo?
  • Reconocer mis emociones, ponerles nombres. ¿Tengo una pena muy profunda o estoy enojado?
  • Buscar un equilibrio entre mi mente racional y la emocional. Debemos funcionar de una manera integrada. Cuando yo estoy pensando también estoy sintiendo.
  • Ejercitar la escucha activa, tanto personal como de quienes nos rodean.
  • Activar relaciones nutritivas y comunitarias. Cuando estamos sanos queremos estar con personas más sanas.
  • Practicar la empatía y la misericordia, es decir, ponerse en lugar del otro y renunciar a lo mío.
  • Practicar la honestidad.
  • Practicar la perseverancia.

De los padres hacia sus hijos:

  • Construir un vínculo de apego seguro.
  • Establecer un patrón de crianza valórica consistente.
  • Conservar la autoridad de madre o padre. No convertirse en “amigos” de los hijos.
  • Entregar un modelo de madre o padre misericordioso y empático, es decir, no hablar mal de los vecinos, criticar a otros, y no permitir los lenguajes verbal y no verbal irrespetuosos.
  • Pasar tiempo con los hijos.
  • Trabajar de forma progresiva la autonomía vs. la dependencia.
  • Crear situaciones de vida comunitaria amorosa y colaboradora.
  • Permitirles equivocarse, reflexionar sobre ello y animarlos a superarlos.
  • Entregar lo que necesitan y no todo lo que quieren.
  • Impulsarlos a trabajar por lo que quieren y retardarles la gratificación o recompensa.

Si deseas ver todos los puntos desarrollados, te invitamos a ver el video de la charla:

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