El lenguaje del corazón - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 24/06/2019

El lenguaje del corazón

Cuando llegó el día de Pentecostés, todos ellos estaban juntos y en el mismo lugar.


De repente, un estruendo como de un fuerte viento vino del cielo, y sopló y llenó toda la casa donde se encontraban.


Entonces aparecieron unas lenguas como de fuego, que se repartieron y fueron a posarse sobre cada uno de ellos.


Todos ellos fueron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu los llevaba a expresarse.


En aquel tiempo vivían en Jerusalén judíos piadosos, que venían de todas las naciones conocidas.


Al escucharse aquel estruendo, la multitud se juntó, y se veían confundidos porque los oían hablar en su propia lengua.


Estaban atónitos y maravillados, y decían: «Fíjense: ¿acaso no son galileos todos estos que están hablando?


¿Cómo es que los oímos hablar en nuestra lengua materna?


Aquí hay partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto y Asia. Están los de Frigia y Panfilia, los de Egipto y los de las regiones de África que están más allá de Cirene. También están los romanos que viven aquí, tanto judíos como prosélitos, y cretenses y árabes, ¡y todos los escuchamos hablar en nuestra lengua acerca de las maravillas de Dios!».


Todos ellos estaban atónitos y perplejos, y se decían unos a otros: ‘¿Y esto qué significa?'”.

Hechos 2: 1-12

¿Cuál es el idioma de tu corazón? Es muy probable que, incluso si eres políglota, tengas un idioma que está más cerca de tu corazón. Este es a menudo el idioma que tus padres hablaron, el idioma de tu primera infancia. Es el idioma con el que tu madre solía cantarte, tu padre te contaba historias, tus hermanos y hermanas solían bromear. No importa cuántos idiomas aprendas, tu primera lengua siempre significará “hogar”.

Esta podría ser la razón por la que Dios eligió hacer un milagro muy específico en el día de Pentecostés. Bien pudo haber hecho cualquier milagro, pero para asegurarse de que el mensaje de Jesús llegara a la mayor cantidad de personas posible, Dios les dio a los primeros cristianos el don del habla milagroso. Sin haber estudiado nunca, pudieron contar la historia de Jesús en los idiomas de los peregrinos reunidos en Jerusalén ese día: personas de todo el mundo conocido. Las personas escuchaban… y tres mil fueron bautizadas ese día.

Muchos han notado una conexión con la historia de Babel en Génesis.

En Babel, Dios confundió los idiomas del mundo para que nadie pudiera entender a su prójimo; en Pentecostés, Dios reunió a personas de muchos idiomas a través del Evangelio de Jesucristo. Y, sin embargo, si miramos más de cerca, vemos que no es una simple inversión de Babel. Los nuevos cristianos todavía hablan muchos idiomas diferentes, y seguirán haciéndolo. Pero llevarán el único mensaje de nuestro Salvador a sus propios vecinos y ellos a su vez lo contarán a otros, y todo en su propio idioma. Habrá una iglesia, pero muchos idiomas; un cuerpo de Cristo, pero muchas naciones.

Dios no les quitó su individualidad y tampoco nos la quita a nosotros. Tú eres de valor para él, porque él te ha elegido como hijo suyo. No eres simplemente parte de una multitud, uno de los miles de millones de personas por las cuales murió Jesús. Eres alguien que Dios conoce por su nombre. Dios habla tu idioma y te llama para sí mismo.

ORACIÓN: Amado Padre, ayúdame a llevar tu mensaje para que muchos más escuchen acerca de tu hijo Jesús y puedan creer. Amén.

Dra. Kari Vo

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