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El tesoro que no se devalúa

No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corroen, y donde los ladrones minan y hurtan. Por el contrario, acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corroen, y donde los ladrones no minan ni hurtan. Pues donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. Mateo 6:19-21

 

Imagine una búsqueda del tesoro. A medida que la búsqueda del tesoro avanza, la emoción aumenta. En su curso se encuentran obstáculos: una pared que escalar, un lago que cruzar a nado. Conquistando estos, uno continúa concentrado en alcanzar la meta que persigue hasta que, finalmente, consigue encontrar el lugar del tesoro.

Su corazón late fuertemente y su cuerpo duele por todo el esfuerzo invertido para llegar hasta allí. Se presiona, sabiendo que ya está cerca de la meta y el tan ansiado y codiciado tesoro pronto será suyo. Pero imagine su decepción al ver que el cofre no contiene ni oro ni joyas, sino un montón de basura maloliente y cubierta de moscas.

Busque los tesoros de este mundo, y lo máximo que encontrará es justamente esa clase de tesoro.

La devoción para este día se refiere a este tipo de cosas -las cosas de este mundo que uno trata de amontonar y se esmera tanto en cuidar– que para lo único que sirven es para ir directo al basurero.

En lugar de esas cosas, busque las cosas que son de Dios -su verdad, su amor y, por sobre todo, su Hijo. Dios ya nos ha dado el mapa del tesoro (la Biblia) a fin de encontrar el tesoro de vida eterna. Con ella podemos evadir el camino minado de este mundo, conquistar las dificultades que se presentan en nuestro diario caminar y, finalmente, a través de su gracia, ganar el tesoro más preciado de todos: vida eterna con Dios a través de la fe en Jesucristo.

La pregunta que Dios le hace hoy es: ¿qué tesoro está buscando, uno que se deteriorará y destruirá con el pasar del tiempo, o uno que se mantendrá vigente en el cielo, preservado para la eternidad, mucho más que ningún otro tesoro que este mundo pueda ofrecer?

Que el Espíritu de Dios le guíe a la verdad en la búsqueda de su tesoro.

ORACIÓN: Padre celestial, oramos por quienes te buscan inspirados por el Espíritu Santo. Recuérdanos que tu tesoro es verdad, tu premio es eterno y tu gracia es suficiente para salvarnos del error de ir tras otros dioses y tesoros llenos de cosas sin valor real. En el nombre de tu Hijo. Amén.

 

Biografía del autor: Esta devoción fue escrita por Lauren Paschke, voluntario de Cristo Para Todas Las Naciones en Australia.

Originalmente publicado en Paraelcamino.com.

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El tesoro que no se devalúa
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