¿Esforzarse más? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 02/10/2019

¿Esforzarse más?

(Moisés dijo) Fíjate bien: hoy he puesto delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Lo que yo te mando hoy es que ames al Señor tu Dios, que vayas por sus caminos, y que cumplas sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado… Hoy pongo a los cielos y a la tierra por testigos contra ustedes, de que he puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan; y para que ames al Señor tu Dios, y atiendas a su voz, y lo sigas, pues él es para ti vida y prolongación de tus días.

Deuteronomio 30:15-16a, 19-20a

A veces puede ser muy desalentador hablar con personas que no son cristianas. “El cristianismo es demasiado extremo”, dicen. “No necesitamos un Salvador. ¿Por qué alguien tiene que morir para mejorar las cosas? No, solo tenemos que esforzarnos más. Todos deberían vivir una buena vida, seguir los Diez Mandamientos, y tendríamos el cielo en la tierra en poco tiempo. Es así de simple”.

A veces se quejan de Dios. “Después de todo, él podría ser un poco más útil”, dicen. “Podría hacer milagros en público, así todos veríamos que es real con nuestros propios ojos. ¡Entonces todos creerían! Y debería castigar a los malhechores de una manera drástica para que la gente aprenda de sus errores. Es culpa de Dios, de verdad. ¿Por qué no lo intenta de esta manera?”.

Lo frustrante es que Dios ya lo ha intentado de esa manera: todo el Antiguo Testamento es un registro de ello. En el pasaje de la Biblia que tenemos para hoy, Dios lo explica con palabras que un niño podría entender: “He puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan; y para que ames al Señor tu Dios, y atiendas a su voz, y lo sigas, pues él es para ti vida y prolongación de tus días”.

En los primeros cinco libros de la Biblia, Dios explica sus mandamientos con lujo de detalles: los escribe, le dice a la gente que los memorice y les da maestros y jueces para responder preguntas; hace milagros en frente de ellos para que nadie pueda dudar de su existencia. Dios satisfizo cada demanda humana, pero ni siquiera eso funcionó.

A pesar de tener todas esas ventajas, Israel logró equivocarse de todas las maneras posibles. Hizo el mal con tanta frecuencia y persistencia, que Dios finalmente tuvo que enviarlos al exilio durante 70 años, lejos de su propio país. El plan brillante y obvio había fallado.

Esto no fue una sorpresa para Dios, por supuesto. Él sabe cómo somos. ¡Pero fue una sorpresa para la mayoría de nosotros! La historia de Israel es nuestra historia y es una historia que necesitamos escuchar, de modo que descartemos de una vez por todas la loca idea de que de alguna manera podemos esforzarnos más y así ser nuestros propios salvadores. Israel no pudo hacerlo. Nosotros tampoco podemos.

Es por eso que el plan de Dios para nosotros es, y siempre ha sido, enviar a Jesús para que sea nuestro Salvador. No podemos guardar los Mandamientos, pero Jesús sí. No podemos limpiar nuestros corazones, pero Jesús sí. No podemos pasar de la muerte a la vida, pero Jesús sí. Por eso necesitamos un Salvador. Porque ningún esfuerzo que hagamos va a funcionar. ¡Pero Jesús sí!

ORACIÓN: Gracias, Señor, por salvarnos. En el nombre de Jesús. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo te hace sentir saber que Jesús ya ha cumplido todos los requisitos de la Ley por ti?

2.- ¿Cómo planeas usar la libertad y la nueva vida que Jesús ha ganado para ti?

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