La justicia de Dios - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 09/10/2019

La justicia de Dios

Yo apacentaré Mis ovejas y las llevaré a reposar”, declara el Señor Dios. “Buscaré la perdida, haré volver la descarriada, vendaré la herida y fortaleceré la enferma; pero destruiré la engordada y la fuerte. Las apacentaré con justicia. “Pero en cuanto a ustedes, ovejas mías… ¿Les parece poco comer en los buenos pastos, para que después hollen con sus pies el resto de sus pastos; o que beban de las aguas claras, para que después enturbien el resto con sus pies? Y en cuanto a Mis ovejas, tienen que comer lo que ustedes han hollado con sus pies, y tienen que beber lo que ustedes han enturbiado con sus pies'”… Por tanto, así les dice el Señor Dios: “Yo mismo juzgaré entre la oveja engordada y la oveja flaca. Por cuanto ustedes han empujado con el costado y con el hombro, y han embestido con sus cuernos a todas las débiles hasta dispersarlas fuera, libraré Mis ovejas y ya no serán presa; juzgaré entre oveja y oveja. Entonces pondré sobre ellas un solo pastor que las apacentará: Mi siervo David. El las apacentará y será su pastor.

Ezequiel 34:15-17a, 18-20, 23 (NBLH)

El dolor que causa el ser lastimado por personas de la iglesia de Dios es muy grande. Esperamos dolor y conflicto en el mundo que nos rodea, pero de los cristianos esperamos cosas mejores. Por eso duele tanto. Duele cuando alguien dice un chisme acerca de nosotros, cuando alguien difunde mentiras maliciosas, cuando somos ignorados o excluidos, o cuando nos tratan como si no fuéramos hermanos en Cristo. Duele tanto, que algunas personas abandonan la iglesia o (¡Dios no lo quiera!) abandonan la fe cristiana por completo.

Dios no está dormido. Él es plenamente consciente de nuestro dolor cuando nos suceden cosas malas y les va a poner fin, como lo ha prometido: “Las apacentaré con justicia… Y en cuanto a Mis ovejas”, dice el Señor Dios: “Yo mismo juzgaré entre la oveja engordada y la oveja flaca… ¿Les parece poco comer en los buenos pastos, para que después hollen con sus pies el resto de sus pastos; o que beban de las aguas claras, para que después enturbien el resto con sus pies?”. Dios no va a tolerar para siempre esa conducta en su iglesia. El juicio va a llegar.

Pero, más que eso, también va a llegar el consuelo. Porque Dios nos ha prometido que Jesús será nuestro Pastor. Él cuidará de nosotros, nos proveerá y vigilará lo que sucede en el rebaño. No permitirá que la injusticia permanezca para siempre. ¿Cómo podría? Él destruyó el poder del mal en la cruz, aun cuando le costó la vida, saliendo victorioso al resucitar de entre los muertos. Y ciertamente limpiará su iglesia tanto ahora, como cuando regrese en el último día para llevarnos a todos a los nuevos cielos y la nueva tierra.

ORACIÓN: Querido Señor, pon fin al mal y ayúdanos. En Jesús. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Has lastimado a alguien? ¿Qué puedes hacer para remediar el daño que has causado?
2.- ¿Conoces a alguien que esté sufriendo en este momento? ¿Cómo puedes ayudarle?

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