Mirando hacia arriba - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 08/11/2019

Mirando hacia arriba

Elevo mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor, creador del cielo y de la tierra.

Salmo 121:1-2

Podemos imaginar al salmista sentado solo, mirando a lo lejos a las colinas que bordean el horizonte. Perdido en sus pensamientos, se pregunta: “¿De dónde vendrá mi socorro?”.

Quizá algunas veces también te quedes mirado a lo lejos sin ver realmente lo que está frente a ti, y te hagas la misma pregunta. “Cuando esté en problemas o preocupado, enfermo o temeroso, ¿quién me va a ayudar?”.

Dios ha puesto a nuestra disposición muchas personas que nos pueden ayudar: amigos, familiares, pastores, maestros y, si fuera necesario, socorristas, consejeros o profesionales médicos capacitados. Todas estas personas pueden ser de ayuda para nosotros, y es bueno recurrir a ellas, dependiendo de las circunstancias en las que nos encontremos. Pero el salmista reflexiona en otro tipo de ayuda, una ayuda que no se acabe nunca y que esté siempre a nuestro alcance.

Este salmo es uno de los “cantos de ascensión” cantados por los peregrinos judíos mientras literalmente “subían” a Jerusalén, una ciudad situada en las colinas del sur de Israel. Quizás mirando a las colinas alrededor de Jerusalén, el salmista, inspirado por el Espíritu de Dios, encuentra la respuesta a su pregunta: “Mi socorro viene del Señor, creador del cielo y de la tierra”. Dios siempre está presente en su vida. El Dios que lo sostiene nunca duerme. Dondequiera que vaya, de día o de noche, Dios va con él. Su vida está segura en las manos de Dios, ahora y para siempre.

La respuesta dada a la pregunta del salmista también es para nosotros. A veces podemos sentirnos perdidos y solos, sin saber a dónde acudir. Nos preguntamos: “¿Quién me va a ayudar?”. Más allá de nuestras preocupaciones, miedos y preguntas, la respuesta sigue siendo la misma: “Mi socorro viene del Señor, creador del cielo y de la tierra”.

Así como el salmista miró a lo lejos, tú y yo miramos hacia atrás en el tiempo a través de las páginas de las Sagradas Escrituras y elevamos los ojos a las colinas, o más bien a una colina fuera de Jerusalén, un lugar llamado Gólgota. El profeta Isaías dijo que en esa colina “Dios el Señor destruirá a la muerte para siempre, enjugará de todos los rostros toda lágrima, y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo” (ver Isaías 25:8).

Y mientras nos preguntamos miramos, en fe, a esa colina distante en la que Jesús murió. En esa colina, y en una tumba vacía, encontramos la respuesta segura a la pregunta: “¿De dónde viene mi ayuda?”. A través de la muerte y resurrección de Jesús, la muerte y el pecado fueron vencidos para siempre. Por la gracia de Dios, a través de la fe en Jesús, tenemos perdón por nuestros pecados y la promesa de la vida eterna.

¿De dónde viene nuestra ayuda? ¡Nuestra ayuda viene del Señor! Día y noche, al ir o al regresar, donde sea que vayamos, en cualquier circunstancia en que nos encontremos, nuestro Señor y Salvador nos mantendrá seguros bajo su cuidado, “desde ahora y hasta siempre” (Salmo 121: 8b).

ORACIÓN: Señor Jesús, cuando me pregunte quién me va a ayudar, cuando me sienta perdido y solo, recuérdame a través de tu Palabra que tu ayuda siempre está presente. Amén.

Dra. Carol Geisler.

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo te acercas a Dios para pedirle ayuda?
2.- ¿Buscan los demás ayuda en ti? Si es así, ¿a qué crees que se deba?

© Copyright 2019 Cristo Para Todas Las Naciones

Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

Mirando hacia arriba

You May Also Like

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *