Sin mancha e irreprensible - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 06/08/2019

Sin mancha e irreprensible

Y aunque ustedes antes estaban alejados y eran de ánimo hostil, ocupados en malas obras, sin embargo, ahora Dios los ha reconciliado en Cristo en Su cuerpo de carne, mediante Su muerte, a fin de presentarlos santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él. Esto Él hará si en verdad permanecen en la fe bien cimentados y constantes, sin moverse de la esperanza del evangelio que han oído, que fue proclamado a toda la creación debajo del cielo, y del cual yo, Pablo, fui hecho ministro (servidor).

Colosenses 1:22-23 NBLH

“Estaban alejados y eran de ánimo hostil, ocupados en malas obras”… ¡Guau! Esto sí que es fuerte, ¿no? Cuando leo estas palabras me vienen a la mente imágenes de criminales que cometen actos brutales, sinvergüenzas que hacen todo tipo de mal, cuyas mentes están en contra de las cosas buenas y piadosas; sí, sin duda ellos están “alejados y tienen el ánimo hostil”.

Pero la triste verdad es que esa descripción nos cabe a todos. Para que no lo olvidemos, aquí está el sobrio recordatorio del apóstol Pablo: “¡No hay ni uno solo que sea justo! No hay quien entienda; no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido. No hay quien haga lo bueno, ¡no hay ni siquiera uno!” (Romanos 3:10b-12), y “por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

Pero no tiene que ser así. Dios es el gran Reconciliador. Junto con los creyentes en Colosas que se aferran a la verdad, Pablo dice que nuestro estar alejados y con ánimo hostil ha terminado. Ya no somos más lo que “alguna vez fuimos”. Despojados de nuestras manchas y beligerancia, Dios nos ofrece una liberación total a través de la fe, un nuevo estatus como pueblo de Dios ahora presentable a través de la obra suficiente de Cristo en la cruz.

Esta es la gracia que Dios el Padre nos ofrece a ti y a mí. Es un mensaje de esperanza para nuestra transformación y un perdón divino para nuestros pecados. Independientemente de la vida que hayamos vivido o de las cosas que hayamos hecho, Jesús cargó todo a la cruz, lo enterró en la tumba y triunfó sobre ello en su resurrección. Nadie está fuera del alcance del amor de Dios. “Vengan ahora y pongamos las cosas en claro. Si sus pecados son como la grana, se pondrán blancos como la nieve. Si son rojos como el carmesí, se pondrán blancos como la lana” (Isaías 1:18).

Jesús ha hecho esto posible. Él está listo para presentarte “santo, sin mancha e irreprensible” ante Dios Padre. Él nos dice: “Yo soy la puerta; el que por mí entra, será salvo; y entrará y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas” (Juan 10:9-11).

ORACIÓN: Padre celestial, gracias por hacernos santos a través de la fe en tu amado Hijo. En su Nombre oramos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿De qué manera había sido el Evangelio “proclamado a toda la creación debajo del cielo” en tiempos de Pablo?

2.- ¿Cómo se traduce en tu vida diaria el que hayas sido redimido del pecado?

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