"Los sentimientos no importan, pero las elecciones sí" - Frase del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Amando más" - 26/06/2020

Amando más

“[Dijo Jesús] No piensen que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. He venido para poner al hijo contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra. Los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí. El que ama a su hijo o hija más que a mí, no es digno de mí”.

Mateo 10:34-37

Las palabras de Jesús dan miedo: “Quien ama a padre o madre más que a mí no es digno de mí, y quien ama a hijo o hija más que a mí no es digno de mí”. ¿Qué significa esto? ¿Se supone que debemos clasificar a las personas que amamos? Y si es así, ¿cómo lo hacemos? ¿Hay algo malo en mí si no tengo por Dios los mismos sentimientos cálidos y afectuosos que tengo por mi cónyuge o mi hijo?

Pero eso no es para nada lo que Jesús quiere decir. De lo que Jesús está hablando es de la parte de acción del amor, la parte que elige, la parte que toma decisiones. Su pregunta es esta: “Cuando tengas que decidir entre lo que yo te ordeno y lo que tu ser querido quiere, ¿a quién seguirás?”.

Esto sucede con más frecuencia de lo que piensas, incluso en las familias cristianas. ¿Alguna vez un familiar te ha pedido que transgredas las reglas, solo por esa vez? “Sé que está mal”, te dice, “y que va en contra de los mandamientos de Dios, pero estoy desesperado; te lo pido solo por esta vez, y nunca más”.

O a veces es una cuestión de prioridades. La persona que amas quiere hacer una cosa, pero tú estás convencido de que Dios quiere que hagas otra. Conocí a una familia que estaba dividida con respecto a si debían acoger a un niño huérfano de un pariente, con síndrome de Down. Un cónyuge decía que sí y el otro que no, que lo dejara al cuidado del estado. Ese matrimonio no sobrevivió.

Estas situaciones pueden ponerte a prueba como el fuego. ¿A quién vas a escuchar? Esa será la persona que más amas, a quien te niegas a negar. Y Jesús deja en claro que esa persona necesita ser el Señor. Los sentimientos no importan, pero las elecciones sí.

¡Ay! Esas cosas cortan como un cuchillo. ¿Cómo podemos soportarlo? Solo con la ayuda y el consuelo de Aquél que nos puso en primer lugar, antes que sus propios deseos y necesidades humanas: nuestro Salvador Jesús. Él entiende el dolor de una familia en guerra. Él conoce el desamor. Pero por nuestro bien estuvo dispuesto a soportar el estar en conflicto con sus hermanos, el ser malinterpretado por su madre, el estar esencialmente sin hogar durante los años de su ministerio. Solo quería una cosa: rescatarte a ti y a todo el pueblo de Dios, para llevarnos a salvo a la casa de Dios.

Si estás lidiando con este tipo de desamor, pídele al Señor que te ayude a apoyarte en Él. Él te ama mucho, más que a su propia vida. Él te ayudará.

ORACIÓN: Cuando enfrento decisiones difíciles, querido Padre, ayúdame a hacer lo correcto. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Recuerdas haber tenido que decidir entre la voluntad de Dios y la voluntad de alguien a quien amas? ¿Qué hiciste?

2.- ¿Cómo ves el amor de Jesús en sus acciones hacia ti y los demás?

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¿En quién confía?

El que atiende a la palabra, halla el bien; ¡dichoso aquél que confía en el Señor! Proverbios 16:20

 

¿Alguna vez se ha preguntado: “¿Quién soy? ¿Para qué nací? ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Hacia dónde voy?”.

La vida puede estar llena de esa clase de preguntas. Es más, a veces esos cuestionamientos pueden llegar a ser abrumadores. Quizás haya momentos en los que usted se sienta impotente, inútil, o se pregunte qué sentido tiene su vida. Para todas estas preguntas el mundo tiene docenas de respuestas… respuestas que, al mismo tiempo, no son respuestas.

Por ejemplo, la sociedad dice que lo que más importa es hacer dinero, o ser famoso, o tener los electrónicos más avanzados, en fin, todo ese tipo de cosas.

Pero, por más que tengamos todas esas cosas, nuestras preguntas quedan sin contestar. Porque, en definitiva, lo único que importa es el amor. Y Dios tiene más amor del que nos podemos imaginar.

El amor de Dios por usted comenzó cuando creó al mundo, continúa hoy en su vida y va a seguir existiendo hasta que lo reciba en su brazos celestiales. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Ponga su vida en manos de Jesús. Sólo él es la respuesta a los deseos de su corazón.

ORACIÓN: Padre celestial, ayúdame a depositar mi confianza en ti. Crea en mi la fe que me recuerde cada mañana la promesa de la salvación que me has dado a través de tu hijo Jesucristo, mi Señor y Salvador. Amén.

 

Biografía del autor: Esta devoción fue escrita por un miembro del equipo voluntario de Cristo Para Todas Las Naciones en China. A través del Consejo Cristiano de China (CCC) CPTLN comparte el Evangelio en ese país primeramente a través de materiales impresos y en audio.

 

Publicado en Paraelcamino.com

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Con qué propósito

Vivan en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, como ofrenda y sacrificio a Dios, de aroma fragante. Efesios 5:2

 

Cuando estaba en una de las Convenciones de la Liga Internacional de Laicos Luteranos (la organización que auspicia estas devociones) me encontré con una noticia en el periódico de Greensboro, Carolina del Norte, que me llamó la atención. Era la historia de Danielle y Anthony, una pareja que habían estado casados por un día, pues al día siguiente de haber contraído nupcias, Anthony había fallecido de cáncer.

La historia narraba cómo un grupo de trabajadores del hospicio donde Anthony permaneció sus últimos días planeó la boda, y cómo la comunidad entera regaló todo lo necesario para que la pareja se pudiera casar… incluyendo los anillos de boda. También contaba que Danielle, aun sabiendo que Anthony estaba a punto de morir, le había dicho: “Prefiero estar casada contigo un solo día a no estarlo nunca”.

Mi primera reacción ante tan tierna historia fue llorar, y mi segunda reacción fue preguntar: ¿Por qué se tomaron todo ese trabajo? Porque el joyero obsequió valiosos anillos, el restaurante regaló la comida, y tanto el vestido de la novia como el traje del novio fueron gratis… ¿Por qué se tomaron todo ese trabajo, si sabían que uno de los contrayentes iba a morir muy pronto?

Desviándome de este acontecimiento especial mi pensamiento fue al Salvador, pues muchas veces me he preguntado lo mismo acerca de Él. ¿Por qué vino Jesús a este mundo? Después de todo, él sabía como terminaría todo; sabía que un amigo lo traicionaría; que sería rechazado, golpeado, flagelado, coronado con espinas y clavado a la cruz.

¿Por qué es que Jesús vino, si sabía que iba a morir?

La respuesta a por qué la pareja contrajo matrimonio, y a por qué Jesús vino a este mundo es la misma: por amor.

Danielle amaba a Anthony, por lo que no le importaba sufrir con tal de estar junto a él. Lo mismo es verdad para Jesús. A fin de que podamos estar con él, Jesús estuvo dispuesto a sufrir y morir por nosotros. Y gracias a que lo hizo, somos perdonados, salvados y vamos a vivir eternamente a su lado.

ORACIÓN: Señor Jesús, te alabo y doy gracias porque aun sin merecerlo, me has amado tanto que estuviste dispuesto a dar tu vida como sacrificio para que yo pueda ser salvo. Enséñame a amar como tú amas. En tu nombre. Amén.

 

Publicado originalmente en Paraelcamino.com

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