"Dios nos ofrece vida, esperanza, alegría, perdón, sanidad, consuelo, un lugar al que pertenecer; y nosotros nos alejamos como compradores nerviosos" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Libres?" - 29/07/2020

¿Libres?

[Dice el Señor] Todos ustedes, los que tienen sed: Vengan a las aguas; y ustedes, los que no tienen dinero, vengan y compren, y coman. Vengan y compren vino y leche, sin que tengan que pagar con dinero. ¿Por qué gastan su dinero en lo que no alimenta, y su sueldo en lo que no les sacia? Escúchenme bien, y coman lo que es bueno; deléitense con la mejor comida. Inclinen su oído, y vengan a mí; escuchen y vivirán. Yo haré con ustedes un pacto eterno, que es el de mi invariable misericordia por David. Yo lo puse como testigo para los pueblos, y como jefe y maestro de las naciones. Por causa del Señor tu Dios, por el Santo de Israel que te ha honrado, llamarás a gente que no conocías; pueblos que nunca te conocieron correrán a ti. 

Isaías 55:1-5

Hace algunos años tuve que hacer muchos trámites de inmigración para la comunidad vietnamita de St. Louis. Hacer el papeleo correctamente es muy difícil: hay páginas y páginas y páginas de cosas para completar. Así que todos los domingos me sentaba en un escritorio en la iglesia y ayudaba a las personas a llenar sus solicitudes, sin cobrarles nada.

Ahora odio el papeleo. Pero me quedé estupefacta al descubrir que algunas personas, incluidos algunos de mis propios parientes, no venían a pedirme ayuda a mí, sino que iban con otras personas de la comunidad que hablaban muy poco inglés… y que les cobraban un disparate por ayudarlas a llenarlos ¡en forma equivocada!

¿Por qué preferirían de esa forma, en vez de buscar la ayuda de alguien que sabía inglés y que no les cobraba nada? Finalmente, alguien me dijo: “Como lo hacías gratis, no pensamos que pudiera ser bueno”.

Eso es más o menos lo que le hacemos a Dios, ¿no? Él nos dice: “Todos los que tengan sed: Vengan a las aguas, los que no tienen dinero, vengan y compren, y coman… Inclinen su oído, y vengan a mí; escuchen y vivirán”. Dios nos ofrece vida, esperanza, alegría, perdón, sanidad, consuelo, un lugar al que pertenecer; y nosotros nos alejamos como compradores nerviosos. ¿Cómo podría ser real? ¡El precio es muy bajo!

Excepto que no lo es. Oh, para nosotros el precio es bajo, de hecho, es completamente gratis. Pero eso solo es posible porque Dios mismo ha pagado ese precio en su totalidad. Eso es lo que Jesús vino a hacer cuando se convirtió en ser humano. Le costó algo dejar a un lado su gloria, nacer entre nosotros en la pobreza, pasar años cubriendo las necesidades de multitudes de personas, sufrir, morir y ser enterrado. Jesús pagó ese precio, y lo hizo con gusto: porque nos ama.

¿Deberíamos sentirnos mal por eso? ¡De hecho no! Lo que Dios quiere de nosotros es simple: “¡Ven… ven… ven!” , nos dice. “Deléitense con la mejor comida… escuchen y vivirán. Yo haré con usted un pacto eterno, que es el de mi invariable misericordia”. No hay ninguna trampa, ni ningún costo oculto, ni ninguna sorpresa final. Lo que Dios quiere es que seas bendecido, que seas su hijo amado, que compartas la vida de resurrección de Jesús, nuestro Salvador. ¡Así que pruébalo!

ORACIÓN: Querido Señor, en un mundo lleno de personas no confiables, ayúdame a confiar en ti. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez te has perdido algo bueno porque creías que era demasiado bueno para ser verdad?

2.- ¿Cómo sabes que Dios es confiable?

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"Él puede cuidarnos a nosotros y a las personas que amamos. Puede darnos sabiduría y mostrarnos el camino a seguir" - Cita del Devocional de Cuaresma de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Pan del cielo" - 10/03/2020

Pan del cielo

Sus discípulos se acercaron a él y le dijeron: “Ya es muy tarde, y en este lugar no hay nada. Despide a toda esta gente, para que vayan a las aldeas y compren de comer”. Jesús les dijo: “No tienen por qué irse. Denles ustedes de comer”.

Mateo 14:15-16

Al pueblo de Israel le gustaba recordar los días en que Moisés los guio por el desierto y Dios les proporcionó todo lo que necesitaban, incluida la comida. Como no podían cultivar mientras viajaban hacia la Tierra Prometida, Dios les enviaba maná, una sustancia que podían recoger del suelo cada día. Llamaron a esto “pan del cielo”, el milagro de Dios para proveerles.

Muchos años después, Jesús y los discípulos se encontraban en una situación similar, con cinco mil personas hambrientas en un lugar desierto y sin nada para comer. Los discípulos sugirieron que Jesús las enviara a buscarse comida en otro lugar. Entonces Jesús dijo algo realmente asombroso: “No tienen por qué irse. Denles ustedes de comer”.

A veces parece que Dios nos ha dado a los cristianos la misma ridícula orden. Quizás haya alguien en tu vida a quien Dios parece haber dejado caer en tu regazo: un amigo, vecino o miembro de la familia que estás tratando de cuidar. ¡Pero sus necesidades son muy grandes y tus recursos muy pocos, y estás abrumado! Conozco bien la sensación: hemos pasado treinta años tratando de cuidar a una comunidad de refugiados con muy pocos recursos.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Podemos ser tan honestos como los discípulos y admitir: Señor, no podemos hacerlo. No tenemos los recursos. Tienes que decirnos qué hacer. Y luego podemos orar y estar atentos para ver cómo Dios nos provee. Él puede cuidarnos a nosotros y a las personas que amamos. Puede darnos sabiduría y mostrarnos el camino a seguir.

Recurramos a Jesús en cada necesidad, porque él es “el pan vivo que descendió del cielo. Si alguien come de este pan, vivirá para siempre” (Juan 6:51). El mismo Señor que dio su vida por nosotros en la cruz, nos cuidará en toda necesidad de cuerpo y espíritu.

ORACIÓN: Señor Jesús, tú sabes las necesidades que enfrentamos. Ayúdanos. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo ha provisto Dios para tus necesidades en el pasado?

2.- ¿Por cuáles necesidades le estás pidiendo ayuda a Dios ahora?

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La sabia ayuda que necesitamos - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 21/12/2019

La sabia ayuda que necesitamos

José, su marido, era un hombre justo y quiso dejarla secretamente, pues no quería denigrarla. Mientras José reflexionaba al respecto, un ángel del Señor se le apareció en sueños.

Mateo 1:19-20a

Muchas veces deseo que Dios me hable desde lo alto. Que abra los cielos, grite (o susurre) un poco de guía. O que me envíe un ángel, una carta o un mensaje de texto. Cualquier cosa sería buena, porque simplemente no sé qué hacer.

Pero, por supuesto, Dios generalmente no hace eso. Los ángeles no han venido a despertarme ninguna noche; al menos, no me di cuenta. En cambio, nos queda hacer lo que hizo José: permanecer despiertos, “reflexionando al respecto” con la mejor sabiduría que tenemos disponible. Tenemos que averiguar qué hacer.

¡Pero la buena noticia es que no tenemos que “reflexionar al respecto” por nuestra cuenta! La mayoría de nosotros somos dolorosamente conscientes de los límites de nuestra propia sabiduría. Sin embargo, tenemos un recurso mejor para confiar. El apóstol Pablo dice: “Cristo es poder de Dios, y sabiduría de Dios” (1 Corintios 1:24b).

Santiago también nos dice esto: “Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche” (Santiago 1:5).

Podemos pedir la ayuda que necesitamos. Podemos pedir por cualquier cosa, incluso por una situación aparentemente tan desordenada como la de José, quien pensó que su futura esposa lo había engañado. Dios no nos juzgará por estar en esa situación. Él no dirá: “Mira, si me hubieras escuchado, ¡no necesitarías pedir ayuda!”.

Jesús no es así. No. Él nos escucha cuando estamos en problemas y lloramos, y nos da la ayuda del Espíritu Santo para tomar decisiones, incluso las terriblemente difíciles. Después de todo, él sabe cómo son nuestras vidas. ¿Acaso no se convirtió en un ser humano como nosotros para sufrir, morir y resucitar por nuestro bien?

ORACIÓN: Señor, cuando estoy en problemas, ayúdame a buscar tu ayuda. Gracias por escucharme siempre. En el nombre de Jesús. Amén.

Para reflexionar:

1.- Cuando necesitas ayuda, ¿es Dios tu primer recurso, o el último?

2. ¿Cuándo te ha ayudado Dios a tomar una decisión difícil?

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Editado por CPTLN – Chile / MGH

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Mirando hacia arriba - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 08/11/2019

Mirando hacia arriba

Elevo mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor, creador del cielo y de la tierra.

Salmo 121:1-2

Podemos imaginar al salmista sentado solo, mirando a lo lejos a las colinas que bordean el horizonte. Perdido en sus pensamientos, se pregunta: “¿De dónde vendrá mi socorro?”.

Quizá algunas veces también te quedes mirado a lo lejos sin ver realmente lo que está frente a ti, y te hagas la misma pregunta. “Cuando esté en problemas o preocupado, enfermo o temeroso, ¿quién me va a ayudar?”.

Dios ha puesto a nuestra disposición muchas personas que nos pueden ayudar: amigos, familiares, pastores, maestros y, si fuera necesario, socorristas, consejeros o profesionales médicos capacitados. Todas estas personas pueden ser de ayuda para nosotros, y es bueno recurrir a ellas, dependiendo de las circunstancias en las que nos encontremos. Pero el salmista reflexiona en otro tipo de ayuda, una ayuda que no se acabe nunca y que esté siempre a nuestro alcance.

Este salmo es uno de los “cantos de ascensión” cantados por los peregrinos judíos mientras literalmente “subían” a Jerusalén, una ciudad situada en las colinas del sur de Israel. Quizás mirando a las colinas alrededor de Jerusalén, el salmista, inspirado por el Espíritu de Dios, encuentra la respuesta a su pregunta: “Mi socorro viene del Señor, creador del cielo y de la tierra”. Dios siempre está presente en su vida. El Dios que lo sostiene nunca duerme. Dondequiera que vaya, de día o de noche, Dios va con él. Su vida está segura en las manos de Dios, ahora y para siempre.

La respuesta dada a la pregunta del salmista también es para nosotros. A veces podemos sentirnos perdidos y solos, sin saber a dónde acudir. Nos preguntamos: “¿Quién me va a ayudar?”. Más allá de nuestras preocupaciones, miedos y preguntas, la respuesta sigue siendo la misma: “Mi socorro viene del Señor, creador del cielo y de la tierra”.

Así como el salmista miró a lo lejos, tú y yo miramos hacia atrás en el tiempo a través de las páginas de las Sagradas Escrituras y elevamos los ojos a las colinas, o más bien a una colina fuera de Jerusalén, un lugar llamado Gólgota. El profeta Isaías dijo que en esa colina “Dios el Señor destruirá a la muerte para siempre, enjugará de todos los rostros toda lágrima, y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo” (ver Isaías 25:8).

Y mientras nos preguntamos miramos, en fe, a esa colina distante en la que Jesús murió. En esa colina, y en una tumba vacía, encontramos la respuesta segura a la pregunta: “¿De dónde viene mi ayuda?”. A través de la muerte y resurrección de Jesús, la muerte y el pecado fueron vencidos para siempre. Por la gracia de Dios, a través de la fe en Jesús, tenemos perdón por nuestros pecados y la promesa de la vida eterna.

¿De dónde viene nuestra ayuda? ¡Nuestra ayuda viene del Señor! Día y noche, al ir o al regresar, donde sea que vayamos, en cualquier circunstancia en que nos encontremos, nuestro Señor y Salvador nos mantendrá seguros bajo su cuidado, “desde ahora y hasta siempre” (Salmo 121: 8b).

ORACIÓN: Señor Jesús, cuando me pregunte quién me va a ayudar, cuando me sienta perdido y solo, recuérdame a través de tu Palabra que tu ayuda siempre está presente. Amén.

Dra. Carol Geisler.

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo te acercas a Dios para pedirle ayuda?
2.- ¿Buscan los demás ayuda en ti? Si es así, ¿a qué crees que se deba?

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Nuestra ayuda. Título del Devocional del 02/11/2018 de Cristo Para Todas Las Naciones - Chile. Foto en blanco y negro de hombre maduro, usando lentes, mirando hacia arriba, con leve sonrisa.

Nuestra ayuda

Elevo mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor, creador del cielo y de la tierra. El Señor no dejará que resbales; el que te cuida jamás duerme. Toma en cuenta que nunca duerme el protector de Israel. Salmo 121:1-4

 

Reyna tiene un perro de caza de dos años, llamado Hunter. Un día, al regresar a casa, el perro salió disparado por la puerta por la que Reyna entraba.

Luego de correr media milla, Hunter repentinamente se detuvo junto a un niño que yacía en el suelo sin moverse. Reyna se dio cuenta que el niño estaba inconsciente. Sin saber lo que le había ocurrido, Reyna empezó a darle respiración artificial. De pronto, el niño comenzó a respirar.

Hunter había sido entrenado para el rescate de niños, pero había sido descalificado debido a su pobre desempeño. Sin embargo, todo ello cambió el día que le salvó la vida a un niño a media milla de distancia. ¡Muy impresionante!

Más impresionante aún es el hecho que nosotros tenemos un Dios que jamás falla, ni se duerme, ni se adormece. Nuestro Señor siempre está velando por nosotros, y nos envía la ayuda que necesitamos cuando la necesitamos.

Hay veces en que la ayuda llega en la persona del Cristo, quien se entregó a sí mismo y su vida para lograr nuestra salvación.

Y hay otras veces en que la ayuda que el Señor envía llega a través de un perro cazador llamado Hunter.

Como sea que llegue la ayuda, le damos gracias a Dios por ser nuestra ayuda constante.

ORACIÓN: Padre celestial, antes que nos demos cuenta que estamos en problemas, tú nos ayudas. Te damos gracias por todo lo que haces por nosotros, y sobre todo por todo lo que Salvador hizo para hacernos tuyos. En su nombre. Amén.

 

Publicado originalmente en Paraelcamino.com

 

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