Un líder diferente - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 09/01/2020

Un líder diferente

Jesús fue de Galilea al Jordán, donde estaba Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan se le oponía, diciendo: «Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?». Jesús le respondió: «Por ahora, déjalo así, porque conviene que cumplamos toda justicia». Entonces Juan aceptó.

Mateo 3:13-15

El martes hablamos sobre Jesús y cómo durante la Epifanía celebramos su bautismo. Aquí en Mateo nuevamente vemos una referencia al bautismo de Jesús y la voz de aprobación de Dios Padre: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mateo 3: 17b).

Jesús vino al mundo para hacer lo que nadie más podía hacer: traer justicia a las naciones y vencer el poder del mal. Solo un líder con un poder completo y perfecto podría salvar al mundo del mal. Jesús tiene todo el poder para hacer la obra de Dios. Eso es bueno. Pero si lo piensas, también da bastante miedo. Cuando alguien es fuerte y poderoso, es fácil tenerle miedo. Sabemos que una persona poderosa puede hacer lo que quiera y no podemos detenerla. Y nos preocupa lo que pueda hacernos.

Mucha gente se siente así en cuanto a Dios. Saben que tiene todo el poder, que puede dar vida y quitarla. Y eso los hace tenerle miedo a Dios.

Nos sentimos aún peor, porque como seres humanos pecaminosos, sabemos que hemos hecho muchas cosas malas. Sabemos que merecemos que Dios se enoje con nosotros. Y mucha, mucha gente huye de Dios, o trata de esconderse de Él. Temen que Dios use su poder para castigarlos.

Pero, aunque Jesús tiene todo el poder en el cielo y en la tierra, no usa ese poder para abusar de nosotros, incluso cuando lo merecemos. No, Él usa ese poder para salvarnos. Él lidera de manera diferente, no como un rey o guerrero enojado, gritando con ira, destruyendo cada cosa débil y pequeña con la que se encuentra.

Al contrario, Él guía gentil y tiernamente. Cuando estamos lastimados y sangrando, nos consuela y nos cura. Cuando nuestra fe se está agotando y está a punto de apagarse, Él nos fortalece nuevamente (véase Isaías 42:3). Él nunca se rinde con nosotros, no importa cuán débiles o quebrantados estemos.

Esto es lo que hizo por nosotros: dio su vida en la cruz. ¿Qué líder muere por su pueblo? Pero eso es lo que Jesús hizo por nosotros. Eso es lo mucho que nos amó. Y Jesús resucitó de la muerte tres días después, rompiendo el poder de la muerte sobre todos nosotros.

Entonces esta es nuestra esperanza. Sí, somos muy débiles. Y hay muchos días en que sentimos que nuestras vidas están a punto de apagarse como una vela agonizante. Pero conocemos a Jesús, el verdadero Siervo del Señor, y sabemos qué tipo de líder es. Él es fuerte, pero también es gentil y cariñoso. Y ha dado su vida por nosotros. Gracias a Dios por darnos tal Salvador.

ORACIÓN: Padre celestial, tu Hijo ha hecho todo por nosotros. Te alabamos y te bendecimos por el regalo de Jesús en nuestras vidas. En su nombre oramos. Amén.

Rev. Minh Chau Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo se suponía que el bautismo de Jesús “cumpliría toda justicia”?

2.- ¿Cómo te apoya Dios cuando tu fe es débil?

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El Siervo de Dios - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 07/01/2020

El Siervo de Dios

“¡Aquí está mi siervo, mi escogido, en quien me complazco! Yo lo sostengo; sobre él reposa mi espíritu. Él traerá la justicia a las naciones”.

Isaías 42:1

El domingo pasado comenzamos la época de Epifanía. Durante este tiempo celebramos el bautismo de Jesús, cuando su primo Juan lo bautizó en el río Jordán, al igual que el día de nuestro bautismo.

Pero en el bautismo de Jesús hay algo extraño. Tú y yo sabemos por qué fuimos bautizados: éramos pecadores y por tanto enemigos de Dios, por lo que, a través de nuestro bautismo, Dios nos hizo hijos suyos limpios y santos en base a los méritos de Jesús.

Pero ¿por qué fue bautizado Jesús, si no era pecador, nunca hizo nada malo y no era enemigo de Dios? Si Jesús era el Hijo de Dios, entonces ¿por qué fue bautizado?

Juan también quería saber la razón. Se sintió raro al tener que bautizar a alguien tan inocente. Pero Jesús le dijo: “Por ahora, déjalo así, porque conviene que cumplamos toda justicia” (Mateo 3:15b).

Probablemente hay muchas razones por las cuales Jesús fue bautizado. Pero una de ellas tuvo que ver con su obra. Cuando Jesús fue bautizado, comenzó su ministerio público al mundo. Esta es la obra a la que alude Isaías en nuestra lectura del Antiguo Testamento para hoy.

¿Qué clase de siervo era Jesús? Isaías lo describe muy bien. Comienza diciendo: “¡Aquí está mi siervo, mi escogido, en quien me complazco! Yo lo sostengo”. Eso significa que Jesús dependió de Dios todo el tiempo. No trató de hacer las cosas con su propio poder o fuerza. Confió en Dios para todo lo que necesitaba.

Cuando Jesús fue bautizado, Dios habló desde el cielo y dijo: “Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco” (Marcos 1: 11b). Esto significa que Dios está contento con Jesús. Estas palabras eran ciertas en ese entonces, y aún lo son hoy.

Jesús es el siervo del Señor. Él es quien cumplió perfectamente la Ley de Dios; Él fue a la cruz y murió por nuestros pecados, y resucitó de la muerte tres días después, para vencer el pecado, la muerte y el diablo en nuestro nombre. Hizo estas cosas por nosotros, porque nos ama.

Ahora nos invita a seguir con su obra para los demás. Ese es uno de los regalos que recibimos en nuestro bautismo: la oportunidad de servicio al pueblo de Dios.

Este es un regalo bendito que Dios nos da. Abracémoslo de todo corazón y vivamos para Él en todo el año 2020.

ORACIÓN: Padre celestial, nos has llamado hacia ti a través de la vida, muerte y resurrección de tu Hijo Jesús. Enséñanos a aferrarnos a Él con fe, amándote para siempre. Amén.

Rev. Minh Chau Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cuáles son las cualidades de siervo que Jesús mostró cuando estuvo en la tierra?

2.- ¿Cómo podemos vivir de una manera que sea agradable a Dios?

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Un nuevo comienzo - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 10072019

Un nuevo comienzo

(Jesús dijo) Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Mateo 28:19-20

El coro en nuestra pequeña iglesia se sienta en sillas de metal al frente de la congregación y algo detrás del altar y el púlpito, por lo que tenemos una perspectiva especial no disponible al resto de la congregación. Vemos al pastor por detrás mientras predica y dirige la liturgia; vemos al organista mientras toca; vemos de frente a las personas de la congregación, etc.

Todo esto puede ser interesante, pero debo agregar que no es en vano. Mientras observo, a veces me pregunto: ¿por qué será que tal persona no canta hoy? ¿Por qué no se levanta con el resto de la congregación? ¿Por qué esa mujer con la larga trenza canta este himno con tanto vigor? El hijo de una familia está ausente. ¿Estará enfermo? Debo hablar con ellos después del servicio.

Y así continúa el proceso, consciente de que algunos miembros de la congregación probablemente tienen pensamientos similares y hacen observaciones similares sobre mí, un miembro del coro.

Un domingo, no hace mucho tiempo, tuvimos un bautismo. El bebé fue traído a la fuente bautismal por los padres y la pareja de padrinos. Fue un evento breve, y el bebé durmió tranquilo. El bautismo fue normal, excepto en el momento en que se aplicó agua a la cabeza del bebé cuando, para poder ver, la mamá se corrió y sonriendo dijo “mi bebé”.

Fue un momento muy tierno para quienes pudimos verla: una madre joven que sabía lo que significaba el renacimiento del bautismo para su hijo y quería estar lo más cerca posible de ese gran evento en la vida de su bebé. Fue un placer verlo.

Parecía que la magnificencia del Sacramento se resumía y visualizaba en ese momento tranquilo y sin pretensiones. Me recordó todo lo que esa obra santa involucra. El apóstol Pablo lo dijo bien en su Carta a los Romanos: “¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Porque por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que así como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva” (Romanos 6:3-4).

¡Gracias a Dios que hace todas las cosas nuevas!

ORACIÓN: Padre celestial, gracias por el don del bautismo y el don de la fe. En el nombre de Jesús. Amén.

The Lutheran Layman, noviembre de 1978, Jon Suel

Para reflexionar:

¿Sabes por qué Jesús mandó bautizar a todas las naciones?
¿Reconoces o celebras tu bautismo de alguna manera especial?

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Salvados a través del agua | Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile | 06032019

Salvados a través del agua

Salvados a través del agua | Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile | 06032019

Leer Marcos 1:9-11

En cuanto Jesús salió del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu descendía sobre él como una paloma. (Marcos 1:10)

El agua tiene tantos significados, que es difícil hablar sobre ella. Es un símbolo de vida: nos formamos y desarrollamos en agua dentro del cuerpo de nuestra madre; cuando llega el momento de nacer, un torrente de agua da el aviso. El agua es indispensable para la vida y la salud: pocas personas pueden vivir más de tres días sin beber agua, ¿y quién quiere pasar muchos días sin poder lavarse?

Pero el agua también es un símbolo de muerte. Hay personas que mueren en inundaciones o debido a la fuerza de las olas o corrientes marinas. Y las enfermedades que llenan el cerebro, el corazón o los pulmones de agua también pueden matar, incluso estando en tierra seca.

Quizás sea por eso que Jesús eligió el agua para marcar el comienzo de su ministerio público. Cuando Juan lo bautizó, Jesús se sumergió en el agua y volvió a salir. Esto es un simbolismo o prefigura de lo que iba a hacer al final de su ministerio público, cuando libremente fue a la muerte para salvarnos y luego resucitó nuevamente a la vida.

Jesús nos mostró el camino a través de su Bautismo. El apóstol Pablo nos recuerda: “¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Porque por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte para que, así como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva” (Romanos 6:3-4).

Al comienzo de su ministerio Jesús nos muestra el camino a través de las aguas de la vida y la muerte y nos ofrece un nuevo nacimiento a través del Bautismo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La muerte sigue estando, sí; la muerte por nuestra vieja naturaleza pecadora, por el mal que nos acosa e infecta nuestro corazón y mente. Y eso nos asusta. Pero Jesús ya conquistó la muerte y, a través del Bautismo, nos hace hijos amados de Dios y nos promete la vida eterna junto a él.

ORACIÓN: Señor Jesús, gracias por el don de la vida a través del Bautismo. En este día y cada día de mi vida, ahoga el pecado que hay en mí y levántame para vivir contigo en gozo y paz. Amén.

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