"El anuncio de Juan en el primer siglo todavía suena cierto ahora en el siglo veintiuno: el Salvador ha venido, para ti y para mí" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Señalando a Jesús" - 11/01/2021

Señalando a Jesús

Juan se presentó en el desierto, y bautizaba y proclamaba el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados. Toda la gente de la provincia de Judea y de Jerusalén acudía a él, y allí en el río Jordán confesaban sus pecados, y Juan los bautizaba. La ropa de Juan era de pelo de camello, alrededor de la cintura llevaba un cinto de cuero, y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Al predicar, Juan decía: «Después de mí viene uno más poderoso que yo. ¡Yo no soy digno de inclinarme ante él para desatarle la correa de su calzado! A ustedes yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo». Por esos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto Jesús salió del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu descendía sobre él como una paloma. Y desde los cielos se oyó una voz que decía: «Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco». 

Marcos 1:4-11

Recién finalizó otra temporada navideña. Si bien el año pasado fue una lucha para todos, ¡el nacimiento de Jesús es siempre una razón para regocijarse! En Cristo Para Todas Las Naciones, esperamos que tus celebraciones navideñas hayan sido significativas, aun cuando hayan sido diferentes a años anteriores.

El texto de hoy nos habla de Juan el Bautista, aquel que anunció a Judea y Jerusalén que el Hijo de Dios había entrado en el mundo como Hombre, en la persona de Jesucristo. El Evangelio de Marcos comienza con Jesús siendo ya adulto. En lugar de comenzar con la historia de la Navidad, Marcos presenta a Jesús al comienzo de su ministerio público, siendo bautizado en el río Jordán por su primo Juan.

Como los profetas del Antiguo Testamento que proclamaron la futura venida de Jesús, desde hacía mucho tiempo también se hablaba de Juan. Por medio del Espíritu Santo, Isaías escribió: “Una voz clama en el desierto: «Preparen el camino del Señor; enderecen en el páramo una calzada a nuestro Dios” (Isaías 40: 3). Ese era el trabajo de Juan: debía señalar a Jesús, para que toda la creación supiera que Jesús era el Hijo de Dios, enviado para salvar al mundo de sus pecados (ver Juan 3:17).

¡Cuánto necesita el mundo hoy estas buenas noticias! Hay muchos sufriendo todavía por las pérdidas que tuvieron en el 2020. Muchos que están abrumados emocionalmente, abrumados por sus circunstancias, y desesperados por su futuro. Puede que seas una de esas personas. Si es así, el anuncio de Juan en el primer siglo todavía suena cierto ahora en el siglo veintiuno: el Salvador ha venido, para ti y para mí.

Jesús cargó con nuestros dolores y aplastado por nuestros pecados. Jesús vino para llevar nuestras cargas y sanarnos con sus heridas (ver Isaías 53: 4-6). Y sabemos que esto es así porque Dios mismo dijo de Jesús: “Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco”.

Que nosotros, así como Juan el Bautista, veamos claramente cómo el Padre celestial estaba señalando a Jesús, a Aquel que siempre está a nuestro lado.

ORACIÓN: Padre celestial, ayúdanos para que, al igual que Juan, nuestras vidas orienten a otros hacia Jesús. En su Nombre oramos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Qué significa para ti que Jesús haya venido al mundo y esté siempre con nosotros?

2.- ¿De qué maneras diriges a otros a Jesús?

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"Él nos ha hecho santos mediante el Bautismo y el don del Espíritu Santo" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Juicio o misericordia?" - 12/11/2020

¿Juicio o misericordia?

Guardemos silencio en presencia de nuestro Señor y Dios. Ya está cerca el día del Señor. Ya el Señor ha preparado el sacrificio, y ha purificado a sus convidados. En el día del sacrificio, yo, el Señor, castigaré a los magnates y a los hijos del rey, y a todos los que visten como extranjeros. Ese día castigaré también a todos los que dan un salto al cruzar la puerta, y a los que llenan de robo y de engaño las casas de sus amos… castigaré a los que se hallan en tranquilo reposo… a esos que dentro de sí piensan: “El Señor no hace bien ni hace mal… Ya está cerca el gran día del Señor. Ya está cerca, muy cerca. Será un día de amargura y de gran estrépito…

Sofonías 1:7-9, 12b, 14a

El libro de Sofonías comienza con una fiesta, o al menos así lo parece: “Guardemos silencio en presencia de nuestro Señor y Dios. Ya está cerca el día del Señor. Ya el Señor ha preparado el sacrificio, y ha purificado a sus convidados”. En los días del Antiguo Testamento, cuando se quería celebrar, se sacrificaba un animal en el templo y luego se llevaba a casa la mayor parte de la carne para compartir con la familia y amigos. Era una ocasión especial, por lo que los invitados querrían estar preparados por dentro y por fuera para honrar la comida del sacrificio.

Pero sigue leyendo y ¡cuidado! La fiesta se desvanece y Dios dice: “Castigaré a los magnates y a los hijos del rey… a los que llenan de robo y engaño las casas de sus amos… a los que se hallan en tranquilo reposo… a esos que dentro de sí piensan: “El Señor no hace bien ni hace mal…”. ¿Cómo? Entonces esto no es una fiesta, sino un juicio; el sacrificio no es un animal, sino las personas malvadas de Jerusalén, ¡y nadie quiere participar de este sacrificio!

Aquí quisiera cerrar el libro y seguir adelante. Pero eso sería un gran error, porque siempre que encontramos el juicio de Dios, la misericordia le sigue de cerca. El resto de Sofonías describe la compasión que Dios mostrará a su pueblo después que él limpie su maldad. Él dice: “El Señor está en medio de ti, y te salvará con su poder; por ti se regocijará y se alegrará; por amor guardará silencio, y con cánticos se regocijará por ti” (Sofonías 3:17). Parece que la fiesta ha vuelto. Dios perdonará a su pueblo y todo irá bien.

¿Qué pasó? ¿Por qué Dios ha cambiado de dirección? Regresemos y miremos esas primeras palabras nuevamente: “Ya está cerca el día del Señor. Ya el Señor ha preparado el sacrificio, y ha purificado a sus convidados”. Tal vez sea una fiesta después de todo, pero muy diferente de lo que imaginamos. “Ya el Señor ha preparado el sacrificio”. Sí, Él se ha preparado para sacrificarse a sí mismo, deshaciéndose de toda nuestra maldad sufriendo y muriendo en la cruz. “Ha purificado a sus invitados”, y esos invitados somos nosotros. Él nos ha hecho santos mediante el Bautismo y el don del Espíritu Santo.

Ahora ya no estamos bajo juicio; ahora somos la familia amada de Dios, reunidos alrededor de su mesa para cenar. Ahora nos deleitamos en su cuerpo y sangre en la Comunión, y nos regocijamos con el Señor que murió y resucitó para hacernos suyos… porque nos ama.

ORACIÓN: Señor, gracias por sacarnos del juicio y hacernos tus invitados amados. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Recuerdas alguna historia bíblica en la que Dios sigue el juicio con misericordia?

2.- ¿Crees que a Dios le gusta juzgar a las personas? ¿Por qué sí o por qué no?

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“Cuando fuiste bautizado, fue como si Dios firmara su nombre en ti: ‘Eres mío” - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Apartado, sellado y salvado" - 29/10/2020

Apartado, sellado y salvado

También vi que otro ángel venía por donde sale el sol. Tenía el sello del Dios vivo, y con grandes voces llamaba a los cuatro ángeles, los cuales habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar. Les dijo: «No dañen a la tierra, ni al mar ni a los árboles, hasta que a los siervos de nuestro Dios les hayamos puesto un sello en la frente»… Después de esto vi aparecer una gran multitud compuesta de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Era imposible saber su número. Estaban de pie ante el trono, en presencia del Cordero, y vestían ropas blancas; en sus manos llevaban ramas de palma, y a grandes voces gritaban: «La salvación proviene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero». 

Apocalipsis 7:2-3, 9-10

¿Has visto alguna vez un sello? La mayoría de nosotros tenemos un sello impreso en algún documento oficial: el certificado de nacimiento o de bautismo, la licencia de matrimonio, la escritura de la casa, etc. Ese sello es la marca que oficializa el documento. Es lo que indica que la autoridad apropiada ha visto el papeleo y que todo es verdadero y correcto.

En los días de Jesús, un sello podía usarse como signo de propiedad: quien quería marcar algo como propio, ponía un poco de arcilla o cera y grababa allí su sello. Era el equivalente a nuestra firma hoy en día.

Pero algunas veces, el sello tenía un mensaje adicional, como cuando las autoridades sellaron la roca que cubría la entrada a la tumba de Jesús. El mensaje aquí fue muy específico: “Este es nuestro asunto. No te metas con esto”.

En este pasaje de Apocalipsis, tenemos a un ángel gritando una advertencia a los otros ángeles que están a punto de causar un daño grave a la tierra. Él dice: “No dañen a la tierra, ni al mar ni a los árboles, hasta que a los siervos de nuestro Dios les hayamos puesto un sello en la frente”. ¿Cuál es el mensaje aquí? Dios está diciendo: “Estas personas son mías. ¡No te metas con ellos!”.

Y ese es el sello que Dios te ha puesto en tu bautismo, ¿no es así? Cuando fuiste bautizado, fue como si Dios firmara su nombre en ti: “Eres mío”. Es como estar sellado en la frente: “Esta persona es asunto Mío. ¡Que nadie intente dañar a este hijo Mío!”.

Dios te ha marcado, sellado, firmado como suyo. ¿Por qué? Porque Jesús te rescató de la muerte a costa de su propia vida. Él te libró del poder del diablo ahora y para siempre. Y porque ha resucitado de entre los muertos, vive para mantenerte a salvo. Nunca serás destruido. Eres Suyo. Y al final, lo verás cara a cara.

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por marcarme como tuyo. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cuánto sabes de tu bautismo?

2.- ¿Qué significa para ti tu bautismo?

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“Dios está complacido con nosotros porque Él está complacido con su Hijo, en quien hemos sido ‘hechos justicia de Dios’ (2 Corintios 5:21b)” - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Armados con la Palabra" - 28/10/2020

Armados con la Palabra

El Señor se complace en su pueblo, y bendice a los humildes con su salvación. ¡Que se alegren sus fieles por su triunfo! ¡Que salten de alegría allí, en su lecho! ¡Que exalten a Dios a voz en cuello mientras agitan en sus manos las espadas!

Salmo 149:4-6

Sabiendo que somos pecadores, podemos maravillarnos de la declaración: “El SEÑOR se complace en su pueblo”. El arrepentimiento honesto nos hace admitir que no merecemos el agrado de Dios. Pecamos diariamente en nuestros pensamientos, palabras y acciones, haciendo lo que no deberíamos hacer y dejando sin hacer mil obras buenas que deberíamos hacer. ¿Por qué habría de complacerse el SEÑOR con nosotros?

Dios se complace en nosotros por amor a su Hijo. En el bautismo de Jesús, el Padre dijo desde el cielo: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco” (Mateo 3:17b). Jesús cumplió el propósito para el cual había venido. Él fue obediente a su Padre hasta el punto de morir en la cruz. Luego resucitó, y en el bautismo somos sepultados y resucitados con Él. Ahora estamos revestidos de su justicia y colocados en una relación correcta con Dios como hijos suyos. Dios está complacido con nosotros porque Él está complacido con su Hijo, en quien hemos sido “hechos justicia de Dios” (2 Corintios 5:21b).

Revestidos de Cristo, estamos prontos para la alabanza y para la batalla. Vivimos con “las grandes alabanzas de Dios” en nuestra voz y “espadas de dos filos” en nuestras manos. Manejamos, por la gracia de Dios, “la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios” (Efesios 6:17b). En el salmo, esta arma de doble filo se usa para “¡Que se venguen todas las naciones!… ¡Que ejecuten en ellos la sentencia escrita!” (ver Salmo 149:7a, 9a). Cuando Cristo regrese, quienes lo hayan rechazado como Salvador y Señor sufrirán el justo juicio de Dios. El Señor poderoso regresará con los ejércitos del cielo, y de su boca saldrá “una espada afilada, para herir con ella a las naciones” (Apocalipsis 19:15b).

El arma de dos filos corta en ambos sentidos. El filo de la Ley de Dios da en el blanco y “ejecuta los justos juicios de Dios”, revelando y condenando el pecado, mientras que el lado dulcemente afilado del Evangelio transmite las buenas nuevas de la gracia y el perdón de Dios en Cristo Jesús. Adornados con la salvación, tenemos la promesa de Jesús: “De cierto, de cierto les digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, sino que ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

El Señor resucitado dijo que el arrepentimiento y el perdón de pecados se predicarían en su Nombre a todas las naciones. Dondequiera que se proclame ese mensaje, el Espíritu obra a través de la espada de dos filos de la Palabra, llevando a los pecadores al arrepentimiento y creando fe en el Salvador que los redimió. Sabemos que “hay gozo ante los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15: 10b). Si los ángeles se regocijan, también nosotros podemos regocijarnos en la gloria y cantar de alegría.

ORACIÓN: Señor Dios, nos regocijamos en tu regalo de salvación y en el poder de tu Palabra. Llena nuestras voces de alabanza y de la buena noticia de salvación en Jesús. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Crees que Dios se complace en ti? ¿De qué manera?

2.- ¿Qué significa para ti “regocijarte en gloria”? ¿A qué podría parecerse?

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Un líder diferente - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 09/01/2020

Un líder diferente

Jesús fue de Galilea al Jordán, donde estaba Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan se le oponía, diciendo: «Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?». Jesús le respondió: «Por ahora, déjalo así, porque conviene que cumplamos toda justicia». Entonces Juan aceptó.

Mateo 3:13-15

El martes hablamos sobre Jesús y cómo durante la Epifanía celebramos su bautismo. Aquí en Mateo nuevamente vemos una referencia al bautismo de Jesús y la voz de aprobación de Dios Padre: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mateo 3: 17b).

Jesús vino al mundo para hacer lo que nadie más podía hacer: traer justicia a las naciones y vencer el poder del mal. Solo un líder con un poder completo y perfecto podría salvar al mundo del mal. Jesús tiene todo el poder para hacer la obra de Dios. Eso es bueno. Pero si lo piensas, también da bastante miedo. Cuando alguien es fuerte y poderoso, es fácil tenerle miedo. Sabemos que una persona poderosa puede hacer lo que quiera y no podemos detenerla. Y nos preocupa lo que pueda hacernos.

Mucha gente se siente así en cuanto a Dios. Saben que tiene todo el poder, que puede dar vida y quitarla. Y eso los hace tenerle miedo a Dios.

Nos sentimos aún peor, porque como seres humanos pecaminosos, sabemos que hemos hecho muchas cosas malas. Sabemos que merecemos que Dios se enoje con nosotros. Y mucha, mucha gente huye de Dios, o trata de esconderse de Él. Temen que Dios use su poder para castigarlos.

Pero, aunque Jesús tiene todo el poder en el cielo y en la tierra, no usa ese poder para abusar de nosotros, incluso cuando lo merecemos. No, Él usa ese poder para salvarnos. Él lidera de manera diferente, no como un rey o guerrero enojado, gritando con ira, destruyendo cada cosa débil y pequeña con la que se encuentra.

Al contrario, Él guía gentil y tiernamente. Cuando estamos lastimados y sangrando, nos consuela y nos cura. Cuando nuestra fe se está agotando y está a punto de apagarse, Él nos fortalece nuevamente (véase Isaías 42:3). Él nunca se rinde con nosotros, no importa cuán débiles o quebrantados estemos.

Esto es lo que hizo por nosotros: dio su vida en la cruz. ¿Qué líder muere por su pueblo? Pero eso es lo que Jesús hizo por nosotros. Eso es lo mucho que nos amó. Y Jesús resucitó de la muerte tres días después, rompiendo el poder de la muerte sobre todos nosotros.

Entonces esta es nuestra esperanza. Sí, somos muy débiles. Y hay muchos días en que sentimos que nuestras vidas están a punto de apagarse como una vela agonizante. Pero conocemos a Jesús, el verdadero Siervo del Señor, y sabemos qué tipo de líder es. Él es fuerte, pero también es gentil y cariñoso. Y ha dado su vida por nosotros. Gracias a Dios por darnos tal Salvador.

ORACIÓN: Padre celestial, tu Hijo ha hecho todo por nosotros. Te alabamos y te bendecimos por el regalo de Jesús en nuestras vidas. En su nombre oramos. Amén.

Rev. Minh Chau Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo se suponía que el bautismo de Jesús “cumpliría toda justicia”?

2.- ¿Cómo te apoya Dios cuando tu fe es débil?

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El Siervo de Dios - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 07/01/2020

El Siervo de Dios

“¡Aquí está mi siervo, mi escogido, en quien me complazco! Yo lo sostengo; sobre él reposa mi espíritu. Él traerá la justicia a las naciones”.

Isaías 42:1

El domingo pasado comenzamos la época de Epifanía. Durante este tiempo celebramos el bautismo de Jesús, cuando su primo Juan lo bautizó en el río Jordán, al igual que el día de nuestro bautismo.

Pero en el bautismo de Jesús hay algo extraño. Tú y yo sabemos por qué fuimos bautizados: éramos pecadores y por tanto enemigos de Dios, por lo que, a través de nuestro bautismo, Dios nos hizo hijos suyos limpios y santos en base a los méritos de Jesús.

Pero ¿por qué fue bautizado Jesús, si no era pecador, nunca hizo nada malo y no era enemigo de Dios? Si Jesús era el Hijo de Dios, entonces ¿por qué fue bautizado?

Juan también quería saber la razón. Se sintió raro al tener que bautizar a alguien tan inocente. Pero Jesús le dijo: “Por ahora, déjalo así, porque conviene que cumplamos toda justicia” (Mateo 3:15b).

Probablemente hay muchas razones por las cuales Jesús fue bautizado. Pero una de ellas tuvo que ver con su obra. Cuando Jesús fue bautizado, comenzó su ministerio público al mundo. Esta es la obra a la que alude Isaías en nuestra lectura del Antiguo Testamento para hoy.

¿Qué clase de siervo era Jesús? Isaías lo describe muy bien. Comienza diciendo: “¡Aquí está mi siervo, mi escogido, en quien me complazco! Yo lo sostengo”. Eso significa que Jesús dependió de Dios todo el tiempo. No trató de hacer las cosas con su propio poder o fuerza. Confió en Dios para todo lo que necesitaba.

Cuando Jesús fue bautizado, Dios habló desde el cielo y dijo: “Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco” (Marcos 1: 11b). Esto significa que Dios está contento con Jesús. Estas palabras eran ciertas en ese entonces, y aún lo son hoy.

Jesús es el siervo del Señor. Él es quien cumplió perfectamente la Ley de Dios; Él fue a la cruz y murió por nuestros pecados, y resucitó de la muerte tres días después, para vencer el pecado, la muerte y el diablo en nuestro nombre. Hizo estas cosas por nosotros, porque nos ama.

Ahora nos invita a seguir con su obra para los demás. Ese es uno de los regalos que recibimos en nuestro bautismo: la oportunidad de servicio al pueblo de Dios.

Este es un regalo bendito que Dios nos da. Abracémoslo de todo corazón y vivamos para Él en todo el año 2020.

ORACIÓN: Padre celestial, nos has llamado hacia ti a través de la vida, muerte y resurrección de tu Hijo Jesús. Enséñanos a aferrarnos a Él con fe, amándote para siempre. Amén.

Rev. Minh Chau Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cuáles son las cualidades de siervo que Jesús mostró cuando estuvo en la tierra?

2.- ¿Cómo podemos vivir de una manera que sea agradable a Dios?

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Un nuevo comienzo - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 10072019

Un nuevo comienzo

(Jesús dijo) Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

Mateo 28:19-20

El coro en nuestra pequeña iglesia se sienta en sillas de metal al frente de la congregación y algo detrás del altar y el púlpito, por lo que tenemos una perspectiva especial no disponible al resto de la congregación. Vemos al pastor por detrás mientras predica y dirige la liturgia; vemos al organista mientras toca; vemos de frente a las personas de la congregación, etc.

Todo esto puede ser interesante, pero debo agregar que no es en vano. Mientras observo, a veces me pregunto: ¿por qué será que tal persona no canta hoy? ¿Por qué no se levanta con el resto de la congregación? ¿Por qué esa mujer con la larga trenza canta este himno con tanto vigor? El hijo de una familia está ausente. ¿Estará enfermo? Debo hablar con ellos después del servicio.

Y así continúa el proceso, consciente de que algunos miembros de la congregación probablemente tienen pensamientos similares y hacen observaciones similares sobre mí, un miembro del coro.

Un domingo, no hace mucho tiempo, tuvimos un bautismo. El bebé fue traído a la fuente bautismal por los padres y la pareja de padrinos. Fue un evento breve, y el bebé durmió tranquilo. El bautismo fue normal, excepto en el momento en que se aplicó agua a la cabeza del bebé cuando, para poder ver, la mamá se corrió y sonriendo dijo “mi bebé”.

Fue un momento muy tierno para quienes pudimos verla: una madre joven que sabía lo que significaba el renacimiento del bautismo para su hijo y quería estar lo más cerca posible de ese gran evento en la vida de su bebé. Fue un placer verlo.

Parecía que la magnificencia del Sacramento se resumía y visualizaba en ese momento tranquilo y sin pretensiones. Me recordó todo lo que esa obra santa involucra. El apóstol Pablo lo dijo bien en su Carta a los Romanos: “¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Porque por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, para que así como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva” (Romanos 6:3-4).

¡Gracias a Dios que hace todas las cosas nuevas!

ORACIÓN: Padre celestial, gracias por el don del bautismo y el don de la fe. En el nombre de Jesús. Amén.

The Lutheran Layman, noviembre de 1978, Jon Suel

Para reflexionar:

¿Sabes por qué Jesús mandó bautizar a todas las naciones?
¿Reconoces o celebras tu bautismo de alguna manera especial?

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Salvados a través del agua | Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile | 06032019

Salvados a través del agua

Salvados a través del agua | Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile | 06032019

Leer Marcos 1:9-11

En cuanto Jesús salió del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu descendía sobre él como una paloma. (Marcos 1:10)

El agua tiene tantos significados, que es difícil hablar sobre ella. Es un símbolo de vida: nos formamos y desarrollamos en agua dentro del cuerpo de nuestra madre; cuando llega el momento de nacer, un torrente de agua da el aviso. El agua es indispensable para la vida y la salud: pocas personas pueden vivir más de tres días sin beber agua, ¿y quién quiere pasar muchos días sin poder lavarse?

Pero el agua también es un símbolo de muerte. Hay personas que mueren en inundaciones o debido a la fuerza de las olas o corrientes marinas. Y las enfermedades que llenan el cerebro, el corazón o los pulmones de agua también pueden matar, incluso estando en tierra seca.

Quizás sea por eso que Jesús eligió el agua para marcar el comienzo de su ministerio público. Cuando Juan lo bautizó, Jesús se sumergió en el agua y volvió a salir. Esto es un simbolismo o prefigura de lo que iba a hacer al final de su ministerio público, cuando libremente fue a la muerte para salvarnos y luego resucitó nuevamente a la vida.

Jesús nos mostró el camino a través de su Bautismo. El apóstol Pablo nos recuerda: “¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Porque por el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte para que, así como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva” (Romanos 6:3-4).

Al comienzo de su ministerio Jesús nos muestra el camino a través de las aguas de la vida y la muerte y nos ofrece un nuevo nacimiento a través del Bautismo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La muerte sigue estando, sí; la muerte por nuestra vieja naturaleza pecadora, por el mal que nos acosa e infecta nuestro corazón y mente. Y eso nos asusta. Pero Jesús ya conquistó la muerte y, a través del Bautismo, nos hace hijos amados de Dios y nos promete la vida eterna junto a él.

ORACIÓN: Señor Jesús, gracias por el don de la vida a través del Bautismo. En este día y cada día de mi vida, ahoga el pecado que hay en mí y levántame para vivir contigo en gozo y paz. Amén.

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