Atesorando la Biblia - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 12/11/2019

Atesorando la Biblia

Tú, por tu parte, persiste en lo que has aprendido y en lo que te persuadiste, pues sabes de quién has aprendido; tú desde la niñez has conocido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

2 Timoteo 3:14-17

Todavía tengo una Biblia que mis padres me regalaron para Navidad cuando tenía unos siete u ocho años. Es una copia de la versión de la Biblia Viviente. En ella conocí a Jesús con claridad. Con razón se está desmoronando. La leía noche tras noche cuando se suponía que debía estar durmiendo y día tras día cuando se suponía que debía estar haciendo la tarea (¡lo siento, mamá!). Me encantaba leer y no podía resistirme a este libro lindo y largo.

No tenía idea de cómo hacerlo, por supuesto. Empecé en Génesis, porque siempre se empieza un libro por el principio, ¿verdad? Pero casi me muero con todos los fragmentos genealógicos y las leyes exigentes en cuanto a los sacrificios (¡ay!). Y me tomó un año terminar los Salmos porque, como a la mayoría de los niños, no me gustaba la poesía. Me tomó tres años leerla toda.

Pero en algún momento, mientras leía la Biblia entera, me convertí en creyente. Sé que sucedió antes de que terminara el Antiguo Testamento; y cuando llegué a los Evangelios estaba bien preparada para recibir a Jesús: los profetas ya me habían contado todo acerca de él. Un par de años después me bauticé.

Les he contado esta historia a algunas personas y no me creen. Se burlan y me dicen: “Un libro no puede hacer todo eso”, o “lo estás inventando”. Pues, no. La Palabra de Dios es así de poderosa. Está viva, es inspirada por Dios, es incluso contagiosa, por así decirlo. Si pasas mucho tiempo en ella, no vuelves a ser el mismo. Te recomiendo que leas la Biblia con un corazón abierto e inquisitivo y verás lo que sucederá. (Aunque te aconsejo comenzar con uno de los Evangelios, ¡no vaya a ser que te quedes atascado en Levítico!)

Esto no quiere decir que la Biblia sea un libro fácil. En realidad es una colección de libros, una pequeña biblioteca, por así decirlo. Tiene todo tipo de géneros: historia, biografía, romance, suspenso, poesía, consejos, cartas, etc. Incluso tiene algo de similitud con la ciencia ficción (pero real). Sumérgete en la Biblia en cualquier sección que desees y, si algo te confunde, busca a alguien que te lo explique (puedes preguntar en la iglesia, tal vez) o puedes omitir esa parte y simplemente pasar al siguiente libro. No toma mucho tiempo para que las cosas comiencen a tener sentido. Y el Espíritu Santo definitivamente te ayudará. ¡Pídeselo!

Juan 14:23 dice: “Jesús le respondió: «El que me ama, obedecerá mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y con él nos quedaremos a vivir”. La palabra “obedecer” se traduce como “atesorar, valorar, mantener cerca del corazón”. Dios nos dio su Palabra para que podamos conocerlo y para que el Espíritu Santo la use para acercarnos a Jesús, nuestro Salvador. Debemos siempre valorar la Biblia y usarla tan a menudo como podamos, porque es la Palabra del Dios a quien amamos.

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por hablarnos a través de tu Palabra y por ayudarnos a conocerte a ti quien nos amas. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Conoces a alguien que tenga viejas cartas de amor? ¿Por qué crees que las guarda?
2.- ¿Cómo ha usado Dios la Biblia para ayudarte a conocerlo mejor?

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El tesoro que poseemos - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 02/05/2019

El tesoro que poseemos

El tesoro que poseemos - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 02/05/2019

Porque: “Todo hombre es como la hierba, y toda su gloria es como una flor. La hierba se seca, y la flor se marchita, pero la palabra del Señor permanece para siempre.” Y éstas son las buenas noticias que se les han anunciado.

1 Pedro 1:24-25

Las palabras “solo las Escrituras” significan que la Biblia, la inspirada palabra de Dios, es la única fuente y autoridad para la enseñanza cristiana.

En el Libro de Concordia, los luteranos escribieron que “solo la Sagrada Escritura sigue siendo el único juez, regla, y principio rector, según la cual, como única piedra angular, todas las enseñanzas deben reconocerse y juzgarse, sean malas, correctas o incorrectas”. Lutero dijo: “La gente no debe creerme a mí, ni a la iglesia, ni a los padres (maestros de los primeros días del cristianismo), ni a los apóstoles, ni siquiera a un ángel del cielo si enseñamos algo contrario a la palabra de Dios. Pero la palabra del Señor debe permanecer para siempre“.

Lutero esperaba encontrar un Dios misericordioso, ¡pero al estudiar la Biblia descubrió que ese Dios misericordioso lo había encontrado a él! En las Escrituras aprendemos que Jesús es el Salvador que “vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10b). Juan, el discípulo de Jesús inspirado por Dios, explicó por qué escribió los eventos en la vida de Jesús: “Pero éstas [cosas] se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer, tengan vida en su nombre” (Juan 20:31).

La Biblia describe sus palabras y su propósito: “Tú, por tu parte, persiste en lo que has aprendido y en lo que te persuadiste, pues sabes de quién has aprendido; tú desde la niñez has conocido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:14-15).

“En primer lugar, les he enseñado lo mismo que yo recibí: Que, conforme a las Escrituras, Cristo murió por nuestros pecados; que también, conforme a las Escrituras, fue sepultado y resucitó al tercer día” (1 Corintios 15:3-4).

[Jesús dijo] “Ustedes escudriñan las Escrituras, porque les parece que en ellas tienen la vida eterna; ¡y son ellas las que dan testimonio de mí!” (Juan 5:39).

“Porque la profecía nunca estuvo bajo el control de la voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron bajo el control del Espíritu Santo” (2 Pedro 1:21).

“Así que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios” (Romanos 10:17).

“Sola” es una buena palabra para usar cuando hablamos del don de la justicia de Dios para los pecadores. Somos mendigos. No tenemos nada que ofrecer a cambio de tal tesoro. Se nos otorga solo como un regalo de la gracia de Dios, de su buena voluntad o favor hacia nosotros. Es un don recibido solo a través de la fe en Jesús. Como descubrió Martín Lutero, la verdad sobre este tesoro se revela solo en las enseñanzas de la palabra de Dios, en la buena noticia de que Jesús murió en la cruz y se levantó de entre los muertos para ganarnos el perdón y la vida eterna. El rico tesoro de la paz con Dios es nuestro como un regalo gratuito porque Jesucristo pagó el precio.

ORACIÓN: Querido Padre celestial, guíanos a tu Palabra y permite que permanezcamos en ella, creyéndola y obrando de acuerdo con ella. En el nombre de Jesús. Amén.

Del folleto Un tesoro revelado, por la Dra. Carol Geisler

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Folletos son “como un manjar rico”

Una visita al consultorio médico le bastó para quedar enganchado al Programa de Literatura de Cristo Para Todas Las Naciones – Chile. Aquejado por su depresión, don Manuel Segovia encontró en el folleto que trata esta enfermedad un gran alivio espiritual.

“Lo disfruté tanto que es como un manjar rico que uno quiere seguir comiendo”, expresa este poeta de 78 años, de mirada y hablar afables. “A mí me ayudó bastante, es lo que necesito. Me aconsejó para que yo tuviera más calma y supiera llevar la depresión”.

El “librito”, tal como lo llama cariñosamente, se convirtió para él en una ventana de esperanza y el primero de una colección. “El martes siguiente volví a buscar otro. Ya llevo nueve libros”, nos comenta.

A mí me ayudó bastante, es lo que necesito. Me aconsejó para que yo tuviera más calma y supiera llevar la depresión

Desde entonces, don Manuel ha establecido una relación cercana con CPTLN – Chile, y no solo nos visita en nuestro estand del Centro de Salud Familiar (CESFAM) Dr. Fernando Maffioletti, en la comuna de La Florida, en Santiago, donde dos veces a la semana distribuimos los folletos a pacientes y sus familiares, sino también en nuestro Centro de Ministerio, en la misma comuna.

 

“He aprendido mucho de Lutero”

Otra obra apreciada por don Manuel es la versión Reina Valera Contemporánea de la Biblia, que CPTLN – Chile ofrece.

Una de sus lecturas favoritas es el Catecismo Menor de Martin Lutero, reformador de la iglesia cristiana. “He aprendido mucho de Lutero. Me he dado cuenta de cómo estaba desordenada la iglesia, y él la puso en orden. ¡Hizo tanto por la humanidad!”, afirma.

Don Manuel, que se congrega en la Iglesia Evangélica Pentecostal, no ha perdido la oportunidad de llevar la Palabra de Dios a otras personas. Hasta el momento de escribir esta nota, ya había adquirido cuatro ejemplares más de la Biblia para obsequiar a vecinos y amigos.

 

“No hay que ser egoístas”

Don Manuel está feliz de haber descubierto los materiales del Programa de Literatura de CPTLN – Chile, que también le han permitido sobrellevar problemas familiares.

Por eso, recomienda los folletos a todo el que tenga la oportunidad de solicitarlos. “Si no lo va a leer usted, entonces lléveselo a un familiar, un amigo, a otra persona. No hay que ser egoístas”.