“Dios nos ama porque nos ama. Esa es su naturaleza: ser ‘el Dios fiel que cumple con su pacto y su misericordia con aquellos que lo aman’” - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Por qué?" - 22072020

¿Por qué?

Tú eres un pueblo santo para el Señor tu Dios. El Señor tu Dios te ha escogido para que le seas un pueblo especial, por encima de todos los pueblos que están sobre la tierra. El Señor los quiere, y los ha escogido, no porque ustedes sean más numerosos que todos los pueblos, pues ustedes eran el pueblo más insignificante de todos, sino porque el Señor los ama y porque quiso cumplir el juramento que les hizo a sus padres. Por eso el Señor los ha sacado con mano poderosa; por eso los ha rescatado de la esclavitud y del poder del faraón, el rey de Egipto. Sábelo bien: el Señor tu Dios es Dios, el Dios fiel que cumple con su pacto y su misericordia con aquellos que lo aman y cumplen sus mandamientos, hasta mil generaciones…

Deuteronomio 7:6-9

¿Por qué me ama Dios? Esta es una pregunta con la que casi todos tenemos que lidiar en algún momento. ¿Me ama porque soy tan maravilloso? ¿Porque soy tan dotado, hermoso o inteligente? ¿Me ama porque hago muchas buenas obras? Y si me ama por alguna de estas razones… ¿podría perder entonces Su amor? Porque no siempre puedo ser bella, inteligente, respetable o moral.

En nuestra lectura de la Biblia para hoy, está claro que los israelitas estaban pensando en eso. De hecho, Moisés siente la necesidad de abordar esta pregunta directamente, diciéndoles: ¿Acaso Dios los amó y eligió para ser su pueblo porque son la nación más grande y más fuerte de la tierra? ¡No! De hecho, son la nación más pequeña y más débil. Entonces les explica la verdadera razón por la que Dios amó y eligió al pueblo de Israel: “Es porque el Señor los ama”. Básicamente, Moisés está diciendo: “Dios los ama porque los ama, porque esa es su naturaleza”.

La respuesta es la misma para todos los que a través de Jesús nos hemos convertido en hijos de Dios. Dios nos ama porque nos ama. Esa es su naturaleza: ser “el Dios fiel que cumple con su pacto y su misericordia con aquellos que lo aman”. El amor de Dios por nosotros no se basa en nada que hayamos hecho. Se basa en el hecho que Él mismo es amor, y que muestra ese amor a través de Jesucristo, su Hijo. Como dice Pablo, “Dios muestra su amor por nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Nada de lo que podamos hacer podría ganar ese amor, y eso significa que no hay peligro de perderlo. Estamos a salvo en el amor de Dios. Somos amados, de verdad y para siempre, porque así es Dios. Y eso nos libera para amarlo a Él.

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por amarme. Siembra tu amor en mi corazón. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cuáles son las razones humanas para amar a los demás?

2.- ¿Cómo se ha manifestado el amor libre de Dios por ti en tu vida?

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¿Esforzarse más? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 02/10/2019

¿Esforzarse más?

(Moisés dijo) Fíjate bien: hoy he puesto delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Lo que yo te mando hoy es que ames al Señor tu Dios, que vayas por sus caminos, y que cumplas sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado… Hoy pongo a los cielos y a la tierra por testigos contra ustedes, de que he puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan; y para que ames al Señor tu Dios, y atiendas a su voz, y lo sigas, pues él es para ti vida y prolongación de tus días.

Deuteronomio 30:15-16a, 19-20a

A veces puede ser muy desalentador hablar con personas que no son cristianas. “El cristianismo es demasiado extremo”, dicen. “No necesitamos un Salvador. ¿Por qué alguien tiene que morir para mejorar las cosas? No, solo tenemos que esforzarnos más. Todos deberían vivir una buena vida, seguir los Diez Mandamientos, y tendríamos el cielo en la tierra en poco tiempo. Es así de simple”.

A veces se quejan de Dios. “Después de todo, él podría ser un poco más útil”, dicen. “Podría hacer milagros en público, así todos veríamos que es real con nuestros propios ojos. ¡Entonces todos creerían! Y debería castigar a los malhechores de una manera drástica para que la gente aprenda de sus errores. Es culpa de Dios, de verdad. ¿Por qué no lo intenta de esta manera?”.

Lo frustrante es que Dios ya lo ha intentado de esa manera: todo el Antiguo Testamento es un registro de ello. En el pasaje de la Biblia que tenemos para hoy, Dios lo explica con palabras que un niño podría entender: “He puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida, para que tú y tu descendencia vivan; y para que ames al Señor tu Dios, y atiendas a su voz, y lo sigas, pues él es para ti vida y prolongación de tus días”.

En los primeros cinco libros de la Biblia, Dios explica sus mandamientos con lujo de detalles: los escribe, le dice a la gente que los memorice y les da maestros y jueces para responder preguntas; hace milagros en frente de ellos para que nadie pueda dudar de su existencia. Dios satisfizo cada demanda humana, pero ni siquiera eso funcionó.

A pesar de tener todas esas ventajas, Israel logró equivocarse de todas las maneras posibles. Hizo el mal con tanta frecuencia y persistencia, que Dios finalmente tuvo que enviarlos al exilio durante 70 años, lejos de su propio país. El plan brillante y obvio había fallado.

Esto no fue una sorpresa para Dios, por supuesto. Él sabe cómo somos. ¡Pero fue una sorpresa para la mayoría de nosotros! La historia de Israel es nuestra historia y es una historia que necesitamos escuchar, de modo que descartemos de una vez por todas la loca idea de que de alguna manera podemos esforzarnos más y así ser nuestros propios salvadores. Israel no pudo hacerlo. Nosotros tampoco podemos.

Es por eso que el plan de Dios para nosotros es, y siempre ha sido, enviar a Jesús para que sea nuestro Salvador. No podemos guardar los Mandamientos, pero Jesús sí. No podemos limpiar nuestros corazones, pero Jesús sí. No podemos pasar de la muerte a la vida, pero Jesús sí. Por eso necesitamos un Salvador. Porque ningún esfuerzo que hagamos va a funcionar. ¡Pero Jesús sí!

ORACIÓN: Gracias, Señor, por salvarnos. En el nombre de Jesús. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo te hace sentir saber que Jesús ya ha cumplido todos los requisitos de la Ley por ti?

2.- ¿Cómo planeas usar la libertad y la nueva vida que Jesús ha ganado para ti?

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