"Es mejor servir en el cielo, servir a nuestro amado Maestro y Salvador Jesús, que gobernar en cualquier otro lugar" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Elige a tu Señor" - 18/06/2020

Elige a tu Señor

Tampoco presenten sus miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino preséntense ustedes mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y presenten sus miembros a Dios como instrumentos de justicia. El pecado ya no tendrá poder sobre ustedes, pues ya no están bajo la ley sino bajo la gracia… Hablo en términos humanos, por la debilidad de su naturaleza humana. Así como para practicar la iniquidad presentaron sus miembros para servir a la impureza y la maldad, ahora, para practicar la santidad, presenten sus miembros para servir a la justicia. Cuando ustedes eran esclavos del pecado, eran libres en cuanto a la justicia. ¿Pero qué provecho sacaron de eso? Ahora ustedes se avergüenzan de aquellas cosas, pues conducen a la muerte; pero como ya han sido liberados del pecado y hechos siervos de Dios, el provecho que obtienen es la santificación, cuya meta final es la vida eterna.

Romanos 6:13 – 14, 19 – 22

Desde pequeña he sido fanática de la serie original y películas de Star Trek. Hay un personaje en particular que me intriga: el oficial científico y el segundo al mando, el Sr. Spock, quien es intensamente lógico, completamente competente, altamente inteligente y totalmente leal. Y no tiene deseos de mandar; para nada. Él es feliz en su lugar, sirviendo a la nave espacial, a la Federación, y a su amigo más querido: su capitán.

Suena raro, ¿no? Nuestra cultura nos dice que tratemos de ser el número uno, que subamos la escalera del éxito tanto como podamos, que hemos fracasado si no estamos en la cima, incluso si nuestros dones y talentos nos hacen más aptos para los niveles inferiores. “Es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo”, dice el personaje del diablo en El Paraíso Perdido. Y aquellos que sirven al diablo siguen esa idea: odiarse, apuñalarse mutuamente, trepar unos sobre otros en su afán interminable de ser el número uno.

Pero el Espíritu Santo cambia todo, como bien sabemos los hijos de Dios. Es mejor servir en el cielo, servir a nuestro amado Maestro y Salvador Jesús, que gobernar en cualquier otro lugar. Después de todo, Él es quien nos sirvió primero, quien entró en nuestro mundo de esclavitud y nos rescató de los terribles poderes que nos gobernaban: el pecado, la muerte, el mismo diablo. Jesús dio su vida en la cruz para rescatarnos de la esclavitud. Y resucitó de los muertos para llevarnos a la libertad de los hijos de Dios.

Y ahora, ¿qué? El Espíritu Santo dice que tenemos una vida nueva de servicio a un maestro totalmente diferente al mal que una vez servimos. Él dice: “Tampoco presenten sus miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino preséntense ustedes mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y presenten sus miembros a Dios como instrumentos de justicia”. Servimos como hijos llenos del amor y gozo de Dios, como príncipes y princesas de su familia que quieren estar siempre con Jesús, haciendo lo que lo hace feliz.

¿Cómo podría ser de otra manera?

ORACIÓN: Querido Señor, que me has amado tanto, concédeme que sea tuyo para siempre. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿En qué se diferencia el servicio a Cristo de la esclavitud al diablo?

2.- ¿Cuáles son algunas formas específicas en que sirves a Jesús?

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"Él (el Espíritu Santo) sabe cómo usarnos mejor y, en sus manos, no tenemos que preocuparnos por equivocarnos" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Salvado, ¿para qué?" - 10/06/2020

Salvado, ¿para qué?

Acamparon allí, delante del monte. El Señor llamó a Moisés desde el monte, y Moisés subió para hablar con Dios. Y Dios le dijo: «Habla con la casa de Jacob. Diles lo siguiente a los hijos de Israel: “Ustedes han visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo los he tomado a ustedes y los he traído hasta mí sobre alas de águila. Si ahora ustedes prestan oído a mi voz, y cumplen mi pacto, serán mi tesoro especial por encima de todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece. Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y un pueblo santo”.

Éxodo 19:2b-6b

Luego de liberar a los israelitas y llevarlos al Monte Sinaí, Dios les dijo cuáles eran sus planes para ellos: serían su pueblo elegido, “un reino de sacerdotes y un pueblo santo”. Cuando era pequeña solía estar un poco celosa de eso. “¿Cómo es que llegan a ser especiales?”, pensaba. “¿Acaso son mejores que yo?”.

Pero por supuesto que no era eso lo que Dios estaba diciendo. Dios los escogió para hacer un trabajo: llevar al resto de las personas de la tierra a la fe en el Dios real.

Mira las palabras: “Serán para mí un reino de sacerdotes y un pueblo santo”. Piensa por un momento: ¿Para qué son los sacerdotes? Están allí para acercar a otras personas a Dios, para hablar la palabra de Dios a las personas y ayudarlas a acercarse a Dios en oración y adoración. Se suponía que Israel debía hacer eso con respecto al resto del mundo: rezar por ellos, testificarles y hacer todo lo posible para llevar a todas las naciones al Dios viviente, su creador y salvador.

Sin duda, cuando leemos el Antiguo Testamento no vemos mucho éxito en esta área. Hay ocasionales extranjeros que aparecen: personas como Ruth y Rahab, algunos de los soldados de David, la multitud mixta de extranjeros que se unieron a Israel cuando salieron de Egipto, fuera de la esclavitud. Entonces sí, algunos llegaron a la fe. Pero no se sabe qué podría haber sucedido si Israel no hubiera seguido alejándose del Señor. Su desobediencia e infidelidad como grupo significaba que el resto del mundo seguía en la oscuridad… hasta el día en que Jesús vino.

¿Y ahora? Ahora tenemos una segunda oportunidad para hacerlo bien. 1 Pedro 2:9 nos dice casi lo mismo que Dios les dijo a los israelitas: “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable”. También somos salvos para servir, no para quedarnos sentados.

Al igual que los israelitas de ese tiempo, nosotros también somos pecadores. Pero tenemos una gran ventaja, no, ¡dos! Sabemos que Dios ya ha venido a este mundo como un ser humano para vivir, sufrir, dar su vida por nosotros y resucitar de entre los muertos. Sabemos claramente que quien confía en Él será rescatado del mal y tendrá vida y gozo para siempre. Y tenemos al Espíritu Santo viviendo en nosotros para hablar. Puede ser aterrador abrir la boca para hablar de Jesús. Pero si se lo pedimos, el Espíritu Santo se encargará de todo. Él sabe cómo usarnos mejor y, en sus manos, no tenemos que preocuparnos por equivocarnos. Es asunto suyo y lo hará bien.

ORACIÓN: Señor, úsame para ayudar a otros a confiar en Jesús, y ayúdame cuando tenga miedo o esté nervioso. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez has hablado con alguien sobre Jesús?

2.- ¿Lo volverías a hacer? ¿Por qué sí o por qué no?

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“Bendíceme con tu sabiduría, claridad de pensamiento y espíritu receptivo. Ayúdame a ver tu voluntad y dame el coraje para hacerlo” - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Oración en tiempos de incertidumbre" - 01/06/2020

Oración en tiempos de incertidumbre

“…Bendito el hombre que confía en mí, que soy el Señor, y que en mí pone su confianza. Ese hombre es como un árbol plantado junto a los arroyos; echa sus raíces junto a las corrientes, y no se da cuenta cuando llega el calor; sus hojas siempre están verdes, y en los años de sequía no se marchita ni deja de dar fruto”.

Jeremías 17:7-8

Y, Señor, ¿qué hacemos ahora? Me has demostrado una y otra vez que me amas y que tienes un plan para mi vida. Quiero seguir tu plan, Señor, porque confío en tu sabiduría y amor mucho más de lo que confío en mí. Pero una espesa niebla se ha asentado en mi mente, oscureciendo tu voluntad y nublándome el pensamiento. Aun así, necesito tomar pronto esta decisión.

Me siento un poco como Abraham: le dijiste que se fuera de su tierra y prometiste bendecirlo, pero había muchos detalles que Abraham no sabía al principio (ver Génesis 12:1-3). Y Abraham se fue sin saber exactamente a dónde, pero confiando en ti para que le mostraras el camino, porque prometiste ir con él. Y porque fue en fe, lo bendijiste (ver Hebreos 11:8-10).

Yo también te miro con fe, confiando en Jesús como mi Señor y Salvador, y en que el Espíritu Santo me guiará (ver Juan 14:16). Con tu promesa de guía, no saber el resultado final no parece tan aterrador cuando tengo en mente tu Palabra (ver Salmo 27; Juan 14:1-27). Dame la fe que confía totalmente en ti, Señor. Me has mostrado los pros y los contras de esta situación, ya que lo hemos hablado juntos en oración, me has dado amigos cristianos con quienes compartir mis sentimientos. Gracias por tu paciente preocupación y sabiduría divina.

Pero ellos solo pueden aconsejar: al final, se trata simplemente de confiar en Ti. Como nos dice el escritor de Proverbios: “Confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus sendas” (Proverbios 3: 5-6).

Bendíceme con tu sabiduría, claridad de pensamiento y espíritu receptivo. Ayúdame a ver tu voluntad y dame el coraje para hacerlo. Y solo una cosa más, Señor Jesús: dame tu paz mientras busco tu dirección para mi vida. Necesito sentirme seguro de tu presencia. Gracias por escuchar, Señor, y por tu ayuda.

ORACIÓN: Padre celestial, la vida está llena de contratiempos y cosas que nos dejan ciegos. Entrena nuestros corazones en tu Palabra y mantennos allí, seguros y confiados en Tu guía y protección en nuestras vidas. En el nombre de Jesús. Amén.

The Lutheran Layman, 1978, Jane Fryar.

Para reflexionar:

1.- ¿Cuánto demoras en recurrir a Dios cuando las cosas se vuelven locas?

2.- Avanzar con fe pero sin saber a dónde ir es algo difícil de hacer. ¿Cómo encuentras paciencia para buscar lo que Dios quiere para tu vida?

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“¿Piensas: ‘No sé lo que necesito, pero realmente lo necesito, sea lo que sea’? Si es así, ve a Jesús” - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Anhelo de no sé qué" - 29/05/2020

Anhelo de no sé qué

En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y en voz alta dijo: «Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. Del interior del que cree en mí, correrán ríos de agua viva, como dice la Escritura». Jesús se refería al Espíritu que recibirían los que creyeran en él. El Espíritu aún no había venido, porque Jesús aún no había sido glorificado.

Juan 7:37-39

Trata de imaginar la escena: Jesús está en un lugar público, probablemente el templo o cerca de él, donde se reúne mucha gente, en el día final de la Fiesta de los Tabernáculos. Se pone de pie y grita para que todos puedan escuchar: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba”.

Si lo pensamos bien, resulta extraño. Jesús obviamente no está hablando del agua física. Todos sabían dónde estaban los pozos de agua. Entonces no era de ese tipo de sed de la que estaba hablando.

Juan dice que Jesús estaba hablando sobre el Espíritu Santo, pero agrega: “El Espíritu aún no había venido”. ¡Eso significa que quienes escuchaban a Jesús deben haberse sentido confundidos sobre lo que estaba ofreciendo! Claramente era algo bueno, algo de lo que Jesús esperaba que tuvieran sed, ya sea que entendieran que lo necesitaban o no. Y los invitó a ir a Él para obtenerlo.

Esta invitación todavía está abierta hoy, tanto para cristianos como para no cristianos. ¿Tienes sed? ¿Piensas: “No sé lo que necesito, pero realmente lo necesito, sea lo que sea”? Si es así, ve a Jesús. Él sabe exactamente lo que necesitas y puede dártelo. Si le pides, Él derramará Su Espíritu sobre ti saciando tu sed y hambre más profundos. Y tampoco será una medida pequeña: se desbordará al punto que otros podrán beber de la abundancia que Dios proporcionará a través de ti.

ORACIÓN: Señor, que moriste y resucitaste por mí, satisface la necesidad más profunda de mi corazón haciendo que tu espíritu viva en mí y a través de mí. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez has tenido la tentación de satisfacer tu necesidad de Dios con algo más? ¿Con qué?

2.- ¿Alguna vez ha sentido la necesidad de algo, pero de no sabes qué? ¿Qué pasó cuando le hablaste al Señor?

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"Dios puede usar a cada cristiano, incluso a ti, para compartir las Buenas Nuevas de Jesús con otros" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Un regalo por una razón" - 28/05/2020

Un regalo por una razón

Cuando llegó el día de Pentecostés, todos ellos estaban juntos y en el mismo lugar. De repente, un estruendo como de un fuerte viento vino del cielo, y sopló y llenó toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron unas lenguas como de fuego, que se repartieron y fueron a posarse sobre cada uno de ellos. Todos ellos fueron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu los llevaba a expresarse… Entonces Pedro se puso de pie, junto con los otros once, y con potente voz dijo: «Varones judíos, y ustedes, habitantes todos de Jerusalén, sepan esto, y entiendan bien mis palabras. Contra lo que ustedes suponen, estos hombres no están borrachos, pues apenas son las nueve de la mañana. Más bien, esto es lo que dijo el profeta Joel: »Dios ha dicho: En los últimos días derramaré de mi Espíritu sobre toda la humanidad. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán; sus jóvenes tendrán visiones y sus ancianos tendrán sueños. En esos días derramaré de mi Espíritu sobre mis siervos y mis siervas, y también profetizarán… Y todo el que invoque el nombre del Señor será salvo.

Hechos 2:1-4, 14-18, 21

Imagina la escena. Tienes a docenas de personas encerradas en una casa en Jerusalén, incluidos los once discípulos, las mujeres que visitaron la tumba, la madre de Jesús, María, y muchos otros allegados. Todos han estado juntos más o menos desde la resurrección (permitiendo algo de tiempo para viajar a Galilea y de regreso). Y ahora están esperando: esperando que Jesús cumpla su promesa y envíe el Espíritu Santo.

Y entonces llega el día y todos, jóvenes y viejos, grandes y pequeños, hombres y mujeres, compartieron exactamente el mismo regalo. Dios no hizo divisiones entre su pueblo. El sonido del viento llenó toda la casa, no solo parte de ella. Las “lenguas divididas” eran como llamas tomadas de un solo fuego, y descansaban sobre cada uno de ellos. Todos recibieron el mismo Espíritu Santo.

Dios tampoco hace divisiones entre nosotros hoy. Si crees en Jesús, has recibido el Espíritu Santo que él prometió. Tus pecados son perdonados y tu vergüenza es quitada, porque perteneces a Jesús, quien murió y resucitó por ti. No importa si eres pastor o laico, rico y educado o pobre y analfabeto. Al pertenecer a Dios compartes en el Espíritu Santo, y Él te usará de la manera que ha planeado para tu vida.

¿Por qué Dios haría esto? Pedro lo explica. Dios lo hace para que “todos los que invoquen el Nombre del Señor sean salvos”. Dios puede usar a cada cristiano, incluso a ti, para compartir las Buenas Nuevas de Jesús con otros. No importa si sientes que no sabes qué decir. El Espíritu Santo se encargará de que tu corazón y lengua sepan qué decir. Todo lo que quiere de ti es un corazón dispuesto.

¡Así que pruébalo! Pídele que te envíe a alguien que necesita saber acerca de Jesús. Pídele al Espíritu que te muestre exactamente lo que debes hacer y decir. Si tienes miedo, díselo al Espíritu también. Luego espera y mira lo que hace.

ORACIÓN: Espíritu Santo, vive en mí y úsame para llevar a otros a Jesús. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿De qué formas ves al Espíritu Santo trabajando en tu vida?

2.- ¿Alguna vez has hablado con alguien sobre Jesús? ¿Cómo te fue?

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"El Espíritu les enseñó, los condujo a la verdad y los iluminó para ver el amor, la misericordia y todas las promesas de Dios cumplidas en Jesús" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Sin espera" - 26/05/2020

Sin espera

Señor, dame a conocer tus caminos; ¡enséñame a seguir tus sendas! Todo el día espero en ti; ¡enséñame a caminar en tu verdad, pues tú eres mi Dios y salvador!

Salmo 25:4-5

La mayoría de nosotros estaría de acuerdo con el salmista. Queremos conocer los caminos del Señor y andar por ellos y oramos para que nos enseñe y guíe en su verdad. Los primeros discípulos de Jesús también querían todas estas cosas y, al igual que el salmista, decían: “Todo el día espero en ti”. Esperaron porque, en su ascensión, Jesús “les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que les dijo: ‘Esperen la promesa del Padre'” (Hechos 1: 4b). La promesa del Padre sería el Espíritu Santo, el “ayudante” a quien el Padre enviaría en el Nombre de Jesús.

Cuando Jesús vivió entre ellos, los discípulos aprendieron de sus enseñanzas, literalmente siguiendo el camino de su Señor. Pero su Señor no siempre viviría entre ellos. Cuando su ministerio terrenal se completara, Jesús los dejaría para regresar al Padre; pero no los iba a dejar solos. Jesús dijo: “Pero el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, los consolará y les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que yo les he dicho” (Juan 14:26). Jesús prometió que el Espíritu guiaría a sus discípulos “a toda la verdad” (Juan 16:13b). Aunque Jesús no estaría con ellos, el Espíritu los guiaría en los caminos del Señor. El Espíritu recordaría todo lo que Jesús les había enseñado para que ellos, a su vez, pudieran enseñar a otros.

Y todo ocurrió así como Jesús prometió. Su camino condujo a la cruz, donde ofreció su vida como el sacrificio perfecto para expiar los pecados del mundo. Resucitado a la vida se apareció durante cuarenta días a sus seguidores, probándoles que estaba vivo y enseñándoles sobre el reino de Dios. Luego ascendió para gobernar a la diestra del Padre y, según las instrucciones, los discípulos esperaron. Diez días después de la ascensión de Jesús, en el festival de Pentecostés, el Espíritu prometido se derramó sobre la pequeña banda de discípulos. El Espíritu les enseñó, los condujo a la verdad y los iluminó para ver el amor, la misericordia y todas las promesas de Dios cumplidas en Jesús. El Espíritu obró a través de la proclamación del Evangelio por los discípulos, atrayendo a las personas a la fe en Jesús y enseñándoles a andar en el camino del Señor.

“Espero todo el día”, oró el salmista, pero no necesitamos esperar. A través del agua y la Palabra del Santo Bautismo el Espíritu viene a morar dentro de nosotros, creando fe en nuestros corazones y trayendo a nosotros la vida y el perdón ganados por nuestro Salvador crucificado y resucitado. “Guíame… enséñame”, rezamos, y el Espíritu responde guiándonos en la verdad y enseñándonos a seguir el camino del Señor.

ORACIÓN: Señor, por el poder de tu Espíritu fortalécenos en la fe a través del estudio de tu Palabra. Llévanos cada día a caminar en tus caminos. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿De qué manera te enseña Dios sus caminos?

2.- ¿Alguna vez has ayudado a alguien a llegar a la fe? ¿De qué manera?

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“Los discípulos deben haberse preguntado: ¿cómo mantenemos la fe ahora que Jesús se fue? ¿Y de qué se trata este ‘Bautismo en el Espíritu Santo’?” - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Tomando en serio a Jesús" - 20/05/2020

Tomando en serio a Jesús

Entonces los apóstoles volvieron a Jerusalén desde el monte del Olivar, que dista de Jerusalén poco más de un kilómetro. Cuando llegaron a Jerusalén, subieron al aposento alto, donde se hallaban Pedro, Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, el hermano de Jacobo. Todos ellos oraban y rogaban a Dios continuamente, en unión de las mujeres, de María la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Hechos 1:12-14

¡Qué momento debe haber sido! El impacto de la resurrección de Jesús había ocurrido solo unas pocas semanas antes. (¡Sin duda los discípulos todavía se estaban recuperando de eso!). Desde entonces, Jesús había pasado tiempo con sus discípulos, conversando con ellos, transmitiendo detalles invaluables sobre el reino de Dios y por qué habían sido necesarias todas las cosas que habían sucedido. También “se les presentó vivo… y con muchas pruebas” y les dijo que esperaran en Jerusalén la venida del “Bautismo en el Espíritu Santo” (ver Hechos 1:3-5).

Después de la ascensión de Jesús, los discípulos se dedicaron a la oración, junto con las mujeres y María, la madre de Jesús, y sus hermanos. Su amado Rabino, Maestro y Amigo se había ido. Si bien los acontecimientos recientes mostraban la obra de Dios de una manera maravillosa, todavía debe haber sido un momento agridulce para los discípulos. Querían creer todo lo que Jesús había dicho y hecho. Cómo deben haber presionado sus recuerdos para obtener detalles de sus conversaciones íntimas con ellos, para escuchar nuevamente las verdades que les había dicho sobre el perdón de Dios y su necesidad de amarse unos a otros. Pero esas conversaciones se habían ido.

Con la partida de Jesús, las cosas eran inciertas.

Si estuvieras allí entre los seguidores de Jesús después de su ascensión, ¿qué crees que hubieras hecho? ¿Qué te habría sustentado en esa difícil situación? ¿Habrían sido suficientes las pruebas posteriores a la resurrección de Jesús para resistir las tormentas que seguirían? ¿Te aferrarías a la Persona cuyas palabras habías confiado, cuya vida era ahora el modelo para la tuya, quien se había entregado por tus pecados? ¿O las burlas y los insultos de los demás afectarían tu fe, agobiándote al punto de que tú también dejarías de hablar sobre Jesús a tu familia y amigos?

Los discípulos deben haberse preguntado: ¿cómo mantenemos la fe ahora que Jesús se fue? ¿Y de qué se trata este “Bautismo en el Espíritu Santo”? Jesús ya les había dicho en su última cena juntos: “Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre y a quien yo les enviaré de parte del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio” (Juan 15:26-27).

Era un tiempo para esperar pacientemente a ver qué haría Dios. Era un tiempo de oración. Y no iban a ser decepcionados.

ORACIÓN: Padre celestial, fortalécenos con tu Espíritu Santo para mantenernos firmes en la fe cuando las cosas parecen inciertas y fuera de nuestro control. En el nombre de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- Cuando los tiempos son duros y difíciles, ¿cambia de alguna manera tu vida de oración?

2.- ¿Buscas la ayuda de Dios cuando otros critican o menosprecian tu fe?

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"(El Espíritu Santo) nos da vida, planta fe en nuestros corazones y nos hace hijos de Dios a través del bautismo" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Quién lo está haciendo?" - 21/04/2020

¿Quién lo está haciendo?

Entonces Pedro se puso de pie, junto con los otros once, y con potente voz dijo: «Varones judíos, y ustedes, habitantes todos de Jerusalén, sepan esto, y entiendan bien mis palabras… Sépalo bien todo el pueblo de Israel, que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo». Al oír esto, todos sintieron un profundo remordimiento en su corazón, y les dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: «Hermanos, ¿qué debemos hacer?». Y Pedro les dijo: «Arrepiéntanse, y bautícense todos ustedes en el nombre de Jesucristo, para que sus pecados les sean perdonados. Entonces recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos, para todos los que están lejos, y para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios llame». Y con muchas otras palabras les hablaba y los animaba. Les decía: «Pónganse a salvo de esta generación perversa». Fue así como los que recibieron su palabra fueron bautizados, y ese día se añadieron como tres mil personas.

Hechos 2:14, 36-41

¡Qué bueno que Pedro no estaba predicando frente a una multitud de luteranos ese día! Porque él dice muchas cosas que nos hacen sentir muy incómodos. A la pregunta: “¿Qué debemos hacer?”. Pedro NO dice: “Siéntate y relájate, el Espíritu Santo lo hará todo”. En cambio, dice: “Arrepiéntanse y bautícense… Pónganse a salvo de esta generación perversa”. Y de inmediato nuestros oídos se erizan y pensamos: “Espera un minuto, ¿acaso no es cierto que Dios es quien nos salva y que todos nuestros esfuerzos no sirven para nada?”.

¡Claro que sí! Y Pedro lo sabe. Después de todo, es un apóstol. Pero aquí está usando lo que algunos llaman “imperativos del Evangelio”, o sea, palabras que dicen “haz esto” y “haz aquello” pero que, de hecho, la acción ¡y el crédito!, pertenecen a Dios.

Tomemos un ejemplo de lo mismo de la boca de Jesús. De pie junto a la tumba de su amigo, Jesús grita: “¡Lázaro, sal!”, algo para nada sensato de decir, ya que un hombre muerto no puede escuchar ni responder. Y, sin embargo, sucede, porque el Espíritu Santo ha devuelto a Lázaro a la vida y la acción.

Esta es una gran imagen de lo que el Espíritu Santo hace por nosotros y por todas las personas que están espiritualmente muertas y llegan a la fe en Jesús. Él nos da vida, planta fe en nuestros corazones y nos hace hijos de Dios a través del bautismo. Puede que Pedro se dirija a los oyentes, pero sabe perfectamente quién está haciendo todo el trabajo. Y nosotros también lo sabemos: el mismo Dios que nos creó, sufrió, murió y resucitó por nosotros, y que nos dio la vida generando la fe en nuestro corazón.

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por haber hecho por mí lo que yo no podía hacer por mí mismo, convirtiéndome en hijo tuyo y miembro de tu familia eterna. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez has hablado con alguien que no puede responderte? ¿Cuándo y por qué?

2.- ¿Cuándo te trajo Dios a su reino y te hizo su hijo?

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Banner de Vivenciar.net que muestra a niña sosteniendo una muñeca en brazos, ambas usando mascarillas para protegerse del coronavirus, y el siguiente mensaje: "Queremos acompañarte a enfrentar este momento difícil. ¡Te esperamos!"

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“Y tú también llevas esta increíble responsabilidad y privilegio de perdonar pecados, tal como lo hacen todos los cristianos” - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Perdón verdadero" - 16/04/2020

Perdón verdadero

La noche de ese mismo día, el primero de la semana, los discípulos estaban reunidos a puerta cerrada en un lugar, por miedo a los judíos. En eso llegó Jesús, se puso en medio y les dijo: «La paz sea con ustedes». Y mientras les decía esto, les mostró sus manos y su costado. Y los discípulos se regocijaron al ver al Señor. Entonces Jesús les dijo una vez más: «La paz sea con ustedes. Así como el Padre me envió, también yo los envío a ustedes». Y habiendo dicho esto, sopló y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A quienes ustedes perdonen los pecados, les serán perdonados; y a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados».

Juan 20:19-23

“¿Cómo puede ese hombre perdonar mis pecados?”. Esta es una pregunta que escuché de varias personas, refiriéndose al pastor de su iglesia, y es una buena pregunta. ¿Cómo puede un simple hombre perdonar pecados? ¿Puedo realmente dar un suspiro de alivio después de las palabras: “Te perdono todos tus pecados en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”? ¿O es solo una ilusión?

La historia que tenemos hoy responde a esa pregunta. Jesús ha resucitado de la muerte, y prácticamente lo primero que hace es visitar a sus discípulos. ¿Para qué? Para entregarles la gran bendición que ha ganado para todos en la cruz: el perdón de los pecados. Primero les prueba su identidad mostrándoles las cicatrices de esa cruz, y luego Jesús los comisiona, los envía al mundo de la misma manera que el Padre lo había enviado a él al mundo. Serán representantes de Jesús y harán su obra, tal como Jesús hizo la obra del Padre. ¿Cuál es esa obra? Perdonar pecados, liberando así a las personas, para sanar sus corazones y almas y llevarlos a la alegre libertad del reino de Dios.

Y luego Él sopla sobre ellos. Probablemente recuerdes cómo Dios, luego de crear a Adán, le sopló su aliento y Adán se convirtió en un hombre vivo. Ahora Dios está haciendo algo nuevo: está haciendo que muchas personas salgan como mensajeros del Dios viviente. El simbolismo aquí se basa en un juego de palabras en griego; la palabra para “aliento” y la palabra para “espíritu” son la misma palabra. Cuando Jesús les da su aliento, les da su Espíritu Santo para que viva en ellos y les dé el poder y la autoridad para hacer lo que Dios quiere, incluido el perdón de los pecados. Y ese Espíritu continúa viviendo en nosotros hoy: Dios mismo, dentro de nosotros.

Es por eso que puedes estar seguro de que, cuando el pastor pronuncia esas palabras de perdón, de hecho estás verdaderamente perdonado. Jesús lo ha prometido. Y tú también llevas esta increíble responsabilidad y privilegio de perdonar pecados, tal como lo hacen todos los cristianos. Si te encuentras frente a una persona asustada, avergonzada y culpable, afligida por un pecado que ha cometido, puedes consolarla con las buenas nuevas de Jesús. Puede decirles que todos los que confían en Jesús son perdonados, incluyéndola a ella. Tus palabras serán tan ciertas como las del pastor, porque Jesús así lo ha prometido.

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por tu maravilloso regalo del perdón. Ayúdame a consolar a los demás así como tú me consuelas a mí. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo te sientes cuando el pastor de tu iglesia anuncia el perdón?

2.- ¿Qué significan para ti las cicatrices de Jesús?

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Santos ocultos - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 03/01/2020

Santos ocultos

En Jerusalén vivía un hombre justo y piadoso, llamado Simeón, que esperaba la salvación de Israel. El Espíritu Santo reposaba en él.

Lucas 2:25

¿Qué sabemos realmente sobre Simeón? No mucho. Sabemos que él “era justo y piadoso”, y que el Espíritu Santo reposaba en él. Sabemos que estaba esperando al Mesías. ¿Pero era él un sacerdote o un hombre común? ¿Estaba casado? ¿Tenía hijos? No lo sabemos. Ni siquiera sabemos con certeza si era anciano o joven. Asumimos que era anciano debido a la promesa de que no moriría hasta que viera a Cristo, pero no podemos estar seguros, porque la Biblia no lo dice.

Simeón es otro en la lista de personas que Dios describe casi completamente por su carácter. Zacarías, Elisabet, el propio José, Ana, la anciana que recibió a Jesús en el templo al mismo tiempo que Simeón, ¿quiénes eran estas personas? Todo lo que realmente sabemos es que eran creyentes. Eran fieles, personas que amaban a Dios, personas que esperaban la venida de Jesús. El resto de sus biografías realmente no importa. Dios menciona las cosas importantes.

Y esto nos da una buena idea de lo que Dios está buscando en nuestras propias vidas también. No está muy interesado en saber si somos ricos o poderosos, si no tenemos hijos o si tenemos muchos, si somos conocidos o poco conocidos. Dios mira el corazón. ¿Cuál es nuestra relación con Jesús? Eso hace toda la diferencia en el mundo.

La buena noticia para nosotros es que el Espíritu Santo, el mismo Espíritu Santo que reposó en Simeón, también está dispuesto a obrar en nuestros corazones. No tenemos que convertirnos en santos para agradar a Dios. Jesús ya se ha ocupado de eso a través de su muerte y resurrección. Ahora el Espíritu Santo obra en nosotros todos los días. Nos dará confianza en Jesús. Él hará de nosotros personas que aman y se regocijan en el Salvador.

ORACIÓN: Querido Espíritu Santo, obra en mi corazón y hazme la persona que tú quieres que yo sea. En el nombre de Jesús. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:
1.- ¿Conoces a santos silenciosos y ocultos como Simeón? Describe uno.

2.- ¿Cómo crees que Dios te describiría a ti y por qué? (¡Ten en cuenta que te ha perdonado y adoptado!)

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