"Dios puede usar a las personas de dos maneras diferentes: como herramientas o como hijos" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Herramienta o Hijo?" - 15/10/2020

¿Herramienta o Hijo?

Yo, el Señor, digo así a Ciro, mi ungido, al cual tomé de la mano derecha para que las naciones se sometan a su paso y los reyes huyan en desbandada; para que las ciudades le abran sus puertas y no las vuelvan a cerrar… Yo iré delante de ti, y te allanaré los lugares torcidos; haré pedazos puertas de bronce y cerrojos de hierro, te entregaré tesoros escondidos y te daré a conocer recónditos secretos, para que sepas que yo soy el Señor, el Dios de Israel, que te llamo por tu nombre. Por amor a Jacob, por amor a Israel, mi siervo escogido, te he llamado por tu nombre, el nombre que te di, aunque tú no me conocías. Yo soy el Señor, y nadie más. No hay Dios fuera de mí. Yo te vestiré para la batalla, aunque tú no me conoces, para que desde la salida del sol hasta el ocaso todos sepan que yo soy el Señor, y que aparte de mí no hay otro Dios. 

Isaías 45:1a, 2-6a

Isaías 45 es una profecía sobre Ciro de Persia, el rey que un día permitiría que el pueblo de Dios regresara del exilio a su país. 

La historia nos cuenta cómo los israelitas habían adorado a otros dioses año tras año, siglo tras siglo, hasta que a Dios se le terminó la paciencia y los envió al exilio en un país extranjero. Allí pasaron 70 años afligidos, extrañando su hogar y su Dios, como dice el salmo: “¿Y cómo podríamos cantarle al Señor en un país extranjero?” (Salmo 137:4). Pero Dios no los iba a dejar ahí para siempre. De eso habló antes con Isaías, contándole acerca de un rey que los dejaría volver a casa, un hombre llamado Ciro de Persia.

Ciro no era creyente. Dios aclara esto cuando dice: “Por amor a Jacob, por amor a Israel, mi siervo escogido, te he llamado por tu nombre, el nombre que te di, aunque tú no me conocías”. Dios eligió a Ciro para que fuera una herramienta, para hacer un trabajo, para enviar a Su pueblo de regreso a casa y para apoyar la reconstrucción del templo en Jerusalén.

No sabemos si Ciro se volvió creyente, pero sí que afirmó que Dios lo había bendecido y le había dado la tarea de reconstruir el templo. Pero claro, eso era algo bastante común para los reyes y emperadores: un truco de relaciones públicas, una forma de ponerse del lado bueno de la gente y los dioses locales, si es que existían. Ciro pudo haber hecho exactamente lo mismo para una docena de otros lugares que gobernó. Pero eso a nosotros no nos importa. Lo que nos importa es que Dios usó a Ciro como una herramienta y el resultado fue una bendición para el pueblo de Dios.

Ahora, desde el punto de vista de Ciro, sí que importaba. Porque Dios puede usar a las personas de dos maneras diferentes: como herramientas o como hijos. Todos sabemos lo que les sucede a las herramientas: se usan y se guardan, se prestan, se pierden, se pasan a otros, pero eventualmente las herramientas se desgastan. Son buenas, pero no para siempre.

Pero los hijos, ah, ahí está la diferencia. Cuando Dios usa a un hijo suyo para hacer algo, la acción surge del amor entre ese hijo y su Padre. Los hijos no son descartables. Los hijos son para siempre.

Vemos esto mejor en nuestro Señor Jesucristo, quien fue usado por su Padre para rescatar al mundo entero. De buena gana eligió sufrir y morir por nosotros y resucitar de entre los muertos tres días después. No era una mera herramienta. Él sabía exactamente lo que su Padre quería y lo hizo con todo su corazón. Jesús es un niño, el Hijo de Dios. Y tú también eres un niño si confías en Jesús y tienes al Espíritu Santo viviendo en ti.

ORACIÓN: Señor, hazme tu hijo y no solo tu herramienta. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿De qué manera has usado a tus hijos en el pasado?

2.- ¿De qué manera te está usando Dios en estos momentos?

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"Ahora todos ‘comeremos la vida’ en la mesa de Dios: tanto ahora, en la Comunión, como más tarde, en la maravillosa fiesta en el reino de Dios" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Qué estás comiendo?" - 08/10/2020

¿Qué estás comiendo?

En este monte el Señor de los ejércitos ofrecerá un banquete a todos los pueblos. Habrá los manjares más suculentos y los vinos más refinados. En este monte rasgará el velo con que se cubren todos los pueblos, el velo que envuelve a todas las naciones. Dios el Señor destruirá a la muerte para siempre, enjugará de todos los rostros toda lágrima, y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo. El Señor lo ha dicho. En aquel día se dirá: «¡Éste es nuestro Dios! ¡Éste es el Señor, a quien hemos esperado! ¡Él nos salvará! ¡Nos regocijaremos y nos alegraremos en su salvación!». 

Isaías 25:6-9

Isaías describe una maravillosa fiesta que Dios está preparando para su pueblo, donde habrá comida rica, buen vino, todo lo mejor. 

Es lo mismo que Jesús describe en muchas de sus parábolas: un banquete de bodas ofrecido por un rey para muchos invitados. Por supuesto que el rey representa a Dios y los invitados son todos los que confían en él. Abraham, Isaac y Jacob estarán allí, dice Jesús (Mateo 8:11b). Y en Apocalipsis Dios dice: “Bienaventurados los que han sido invitados a la cena de las bodas del Cordero” (Apocalipsis 19: 9b). Esta es una imagen maravillosa de cómo será cuando Jesús regrese y estemos con Él para siempre.

Pero si volvemos a leer el texto, podemos ver que Dios está cenando algo diferente: “En este monte rasgará el velo con que se cubren todos los pueblos, el velo que envuelve a todas las naciones. Dios el Señor destruirá a la muerte para siempre, enjugará de todos los rostros toda lágrima, y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo” (Isaías 25:7-8). ¿De qué se trata esto? Suena como una especie de mortaja, una cubierta de sepultura mortal, ¡no es algo que nadie quiera tragar! Pero Dios lo va a hacer. Se va a deshacer de él para siempre, ¿dónde? En la montaña, la colina que llamamos Gólgota.

Fue en la cruz donde Jesús voluntariamente “comió la muerte” por todos nosotros, para que un día podamos comer a la mesa de Dios en Su reino. Él tomó la muerte y el pecado en sí mismo tan íntimamente que no pudieron escapar; luego murió y los sacó del mundo y finalmente se levantó de entre los muertos dejándolos atrás, rompiendo su poder.

Ahora todos “comeremos la vida” en la mesa de Dios: tanto ahora, en la Comunión, como más tarde, en la maravillosa fiesta en el reino de Dios. Jesús nos da esta vida. Nos dice: “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual daré por la vida del mundo” (Juan 6:51).

ORACIÓN: Señor, gracias por tragar la muerte por nosotros. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez has comido algo solo para deshacerte de eso?

2.- ¿Qué esperas encontrar en el reino de Dios?

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"A través de Jesús, Dios ha recreado Su viña, ha convertido nuestras uvas agrias en el buen vino de Su reino" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Un canto de amor" - 01102020

Un canto de amor

Quiero cantar ahora por mi amado el canto de mi amado a su viña: Mi amado tenía una viña en una ladera fértil. La cercó y la despejó de piedras, y luego plantó en ella vides escogidas; en medio del campo levantó una torre, y además construyó un lagar. Esperaba que su viña diera buenas uvas, pero dio uvas silvestres. Y ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá: juzguen entre mi viña y yo. ¿Qué más podía hacerse a mi viña, que yo no le haya hecho? ¿Cómo es que dio uvas silvestres, cuando yo esperaba que diera buenas uvas? Pues voy a mostrarles lo que haré con mi viña: Le quitaré la cerca, para que sea consumida; abriré una brecha en su muralla, para que sea pisoteada. Haré que se quede desierta. Nadie la podará ni la cultivará. Crecerán en ella cardos y espinos, y ordenaré a las nubes que no derramen lluvia sobre ella. En realidad, la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son la planta en que él se complace. Esperaba él justicia, y sólo hay injusticia; equidad, y sólo hay iniquidad. 

Isaías 5:1-7

“Quiero cantar ahora por mi amado el canto de mi amado a su viña”. Un comienzo extraño para un poema sobre el pueblo desobediente de Dios. No suena como una canción de amor, al menos para mí. Suena como una canción de decepción y desamor. Suena como un canto de juicio, una advertencia final para quienes le han devuelto a Dios mal por bien, a pesar de todo Su cuidado.

Y, sin embargo, mira cómo la canción describe la obra de Dios. Cuando está plantando la viña, está muy activo: excava las piedras; planta las vides; construye la torre de vigilancia y el lagar. Dios muestra su amor a través de la actividad.

Pero entonces la viña no produce más que uvas agrias y silvestres, y Dios lo condena. ¡Pero mira cómo lo hace! No dice: “Voy a romper las vides”. No, sólo dice: “Le quitaré la cerca”, o sea, su protección. No dice: “La quemaré hasta los cimientos”. No, en su lugar dice: “Nadie la podará ni la cultivará… y ordenaré a las nubes que no derramen lluvia sobre ella”. Aquí Dios no está haciendo nada activamente para destruir la viña, sino deteniendo las cosas, deteniendo Su protección y cuidado y dejando que la naturaleza siga su curso. ¿Por qué será? No puedo evitar preguntarme si se debe a que todavía la ama y no puede soportar hacerle daño.

Después de todo, es un canto de amor: la canción de un Dios afligido pero amoroso, que todavía quiere que Su pueblo regrese a Él, contra todo pronóstico. Es el canto de un Dios que no ha terminado con su pueblo desobediente, al que todavía ama y para el que tiene planes de redimir.

“Quiero cantar ahora por mi amado”. ¿Quién es el Amado? Efesios 1:6 llama a Jesús por este nombre. ¿Y qué hizo Jesús con su pueblo desobediente? Tomó el juicio de Dios sobre sí mismo, muriendo y resucitando por nosotros. Porque nos amó, “tenemos la redención por medio de su sangre, el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7). 

A través de Jesús, Dios ha recreado Su viña, ha convertido nuestras uvas agrias en el buen vino de Su reino. Y así, después de todo y gracias a Jesús, la canción de amor tiene un final feliz.

ORACIÓN: Señor, dame un corazón que te ame y produzca buenos frutos para ti. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez has sido sorprendido con un mal resultado cuando esperabas uno bueno?

2.- ¿En qué área o situación específica de tu vida has visto a Dios convertir el mal en bien?

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"Dios quita nuestros pecados de nosotros tan lejos como está el oriente del occidente, distancia imposible de medir" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Recordados y olvidados" - 08/09/2020

Recordados y olvidados

No nos ha tratado como merece nuestra maldad, ni nos ha castigado como merecen nuestros pecados. Tan alta como los cielos sobre la tierra, es su misericordia con los que le honran. Tan lejos como está el oriente del occidente, alejó de nosotros nuestras rebeliones. 

Salmo 103:10-12

No es de extrañar que Dios recuerde. Después de todo, Él es Dios, nuestro Creador omnipotente y omnisciente, quien dice: “Así como los cielos son más altos que la tierra, también mis caminos y mis pensamientos son más altos que los caminos y pensamientos de ustedes” (Isaías 55: 9). 

Dios recordó y cumplió su promesa de pacto, enviando a su Ungido, el Mesías tan esperado, su único Hijo. Sin embargo, las Escrituras también nos aseguran que hay algunas cosas que, sorprendentemente, Dios no recuerda. “Yo, y nadie más, soy el que borra tus rebeliones, porque así soy yo, y no volveré a acordarme de tus pecados” (Isaías 43:25). Su nuevo pacto es un pacto de olvido: “…haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá… no volveré a acordarme de su pecado” (Jeremías 31: 31b, 34b).

Nuestros pecados son lavados en la sangre de Jesús, la sangre de ese nuevo pacto. Dios no recuerda esos pecados ni los tiene en nuestra contra, pero con demasiada frecuencia nosotros sí los recordamos. Nuestros pecados pueden cobrar gran importancia a nuestros ojos. Nos asustamos, nos preguntamos si de verdad estamos perdonados, incluso imaginamos que no podemos ser perdonados. ¿Tomará Dios ciertos pecados contra nosotros, esos pecados que encontramos tan difíciles de olvidar? Quizás Él perdona todo lo demás, pero ¿qué hay de esos pecados que tanto nos avergüenzan, los que hemos confesado pero no podemos olvidar?

Nuestro salmo nos asegura: “[Dios] No nos ha tratado como merece nuestra maldad, ni nos ha castigado como merecen nuestros pecados”. Dios nos trata según su gracia. Por esa gracia fue que envió a su Hijo Jesús a nacer entre nosotros y ser el Cordero que entregó su vida como sacrificio perfecto por nuestros pecados. Jesús cargó con esa culpa que es tan difícil para nosotros dejar de lado. El registro de la deuda contra nosotros ha sido cancelado (ver Colosenses 2:14). En la cruz de Jesús, Dios canceló nuestros pecados, no porque seamos dignos o merecedores, sino porque su amor por nosotros es tan alto como los cielos sobre la tierra. Dios quita nuestros pecados de nosotros tan lejos como está el oriente del occidente, distancia imposible de medir.

Cuando nos sentimos tentados a desenterrar el recuerdo de nuestros pecados, podemos volvernos a nuestro Salvador y, a través de Él, recordar el amor inconmensurable de Dios y la profundidad de su olvido. Su amor es tan ancho y alto como la cruz toscamente labrada que una vez fue levantada fuera de Jerusalén. Su olvido de nuestros pecados es tan profundo y oscuro como la tumba vacía de Pascua.

ORACIÓN: Señor Jesús, cuando estemos atormentados por el pecado y la culpa, vuelve nuestros corazones y mentes a ti, a la cruz y la tumba vacía, y a tu amor inconmensurable. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Qué dice de nuestros pecados el que Dios los quite “tan lejos como está el oriente del occidente”?

2.- ¿De qué maneras practicas el perdón con los demás?

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"Dios ha puesto su elección en nosotros. Nos ha llamado de entre la multitud..." - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Mirando nuestras raíces" - 19/08/2020

Mirando nuestras raíces

Escúchenme ustedes, los que me buscan y van en pos de la justicia. Miren la piedra de donde ustedes fueron cortados; el hueco de la cantera de donde fueron sacados. Miren a Abrahán, su padre; miren a Sara, la mujer que los dio a luz. Cuando él era uno solo, yo lo llamé, lo bendije y lo multipliqué… Ya está cerca mi justicia; ya ha salido mi salvación. Mis brazos juzgarán a los pueblos, pues los habitantes de la costa esperan en mí, y en mi brazo han puesto su esperanza. Levanten los ojos a los cielos, y vuelvan la mirada hacia la tierra: los cielos se desvanecerán como el humo, la tierra se envejecerá como la ropa, y así también perecerán sus habitantes; pero mi salvación permanecerá para siempre, ¡mi justicia no perecerá! 

Isaías 51:1-2, 5-6

Aquí Dios nos da una dirección extraña: “Ustedes, los que me buscan… miren la piedra de donde ustedes fueron cortados; el hueco de la cantera de donde fueron sacados. Miren a Abrahán, su padre; miren a Sara, la mujer que los dio a luz”.

De acuerdo, haré eso, pero primero buscaré un modelo a seguir. Entonces me vuelvo a su historia, ¿y qué encuentro? ¡Un desastre! Es cierto que Abraham y Sara siguieron la orden de Dios de abandonar su hogar y mudarse a una tierra lejana, esperando fielmente que Él cumpliera sus promesas. Pero también encuentro a un hombre que hizo pasar a su esposa como su hermana poniéndola en peligro, todo porque tenía miedo de los lugareños. Encuentro a una mujer que usó el cuerpo de su sirviente para tener un bebé y luego la trató mal. Encuentro una pareja que tenía la mezcla habitual de bien y mal, obediencia a Dios y, bueno, todo lo contrario. ¿Se supone que debo imitar a esas personas?

Es que eso no es lo que Dios nos pide que miremos. En la línea siguiente, Isaías aclara el punto: “Cuando él era uno solo, yo lo llamé, lo bendije y lo multipliqué…”. Presten atención a Abraham y Sara, dice Dios, por lo que hice con ellos, por mi elección, bendición y salvación, eso es lo que deben notar. Eso es lo que deben buscar para ustedes mismos y en lo que deben confiar plenamente. Mi elección y mi bendición son lo que hacen la diferencia.

Es lo mismo para nosotros también, ¿no? Somos mezclas del bien y del mal, tal como lo fueron Sarah y Abraham. No hemos hecho nada para merecer atención, ¡al menos atención positiva!

Pero eso ya no es importante. Dios ha puesto su elección en nosotros. Nos ha llamado de entre la multitud y nos ha dicho: “Serás mío. Por ti naceré como ser humano, viviré, serviré, sufriré y moriré. Te quitaré tu culpa y tu maldad porque elijo hacerlo, y pagaré el precio. Y resucitaré de entre los muertos y compartiré contigo mi vida gozosa y eterna. Eres mío: elegido, bendecido, salvado.

Así es como Dios te ha amado y siempre te amará. ¿Con quién puedes compartir estas buenas noticias?

ORACIÓN: Señor, gracias por elegirnos para ser tuyos a través de tu amor. Utilízanos para traer muchos más a la fe en tu Hijo Jesús. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Qué personaje de la Biblia admiras más y por qué?

2.- ¿Qué significa para ti que Dios conoce todos tus defectos y de todos modos te elige y te ama?

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"Sigamos clamando a Dios, rogándole, acosándolo incluso hasta que nos ayude" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "El corazón escondido de Dios" - 13/08/2020

El corazón escondido de Dios

Cuando Jesús salió de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. De pronto salió una mujer cananea de aquella región, y a gritos le decía: «¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! ¡A mi hija la atormenta un demonio!». Pero Jesús no le dijo una sola palabra. Entonces sus discípulos se acercaron a él y le rogaron: «Despídela, pues viene gritando detrás de nosotros». Él respondió: «Yo no fui enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel». Entonces ella vino, se postró ante él, y le dijo: «¡Señor, ayúdame!». Él le dijo: «No está bien tomar el pan que es de los hijos, y echarlo a los perritos». Ella respondió: «Cierto, Señor. Pero aun los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos». Entonces, Jesús le dijo: «¡Ah, mujer, tienes mucha fe! ¡Que se haga contigo tal y como quieres!». Y desde ese mismo instante su hija quedó sana. 

Mateo 15:21-28

Seamos sinceros. Esta es una historia rara. Aparece una mujer cananea pidiendo ayuda, como todos los demás en la vida de Jesús, ¡pero Jesús no dice una sola palabra! Él no es así, no suele ignorar a las personas. Quizás esa es la razón por la cual sus discípulos se sintieron cómodos diciendo lo grosero que dijeron: “Despídela, pues viene gritando detrás de nosotros”. No le dijeron: “Señor, por favor, ayúdala”, a pesar de que con eso se habrían librado de ella con la misma rapidez.

Jesús también dice cosas extrañas: “Yo no fui enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”, y después de que ella sigue rogando “no está bien tomar el pan que es de los hijos, y echarlo a los perritos”. ¡Es de no creer! ¿Es Jesús quien está hablando? Si me dijera a mí algo así, probablemente saldría corriendo a casa llorando. ¡Pero no esta mujer! Ella tiene una niña que cuidar, así que mientras Jesús no diga directamente que no, seguirá rogándole.

Me pregunto si ese es el tipo de fe que Jesús estaba buscando. Por más impedimentos que él le pusiera, ella seguía insistiendo. Y Jesús la recompensó eso. “¡Ah, mujer, tienes mucha fe!”. Y sanó a su hija.

A veces parece que el corazón de Dios está escondido de nosotros. Sabemos por la Biblia que Él es amable y amoroso, pero las cosas que nos pasan parecen decir lo contrario. Oramos y lloramos, pero las cosas empeoran. Estamos tentados a rendirnos, a dejar de orar, incluso a abandonar la fe.

¡No hagamos eso! Sigamos clamando a Dios, rogándole, acosándolo incluso hasta que nos ayude. Isaías alentó a la gente a hacerlo cuando dijo: “Ustedes, los que invocan al Señor, no se den descanso ni tampoco lo dejen descansar” (Isaías 62:6b-7a). Y también dijo: “Yo esperaré al Señor, que escondió su rostro de la casa de Jacob. En él confiaré” (Isaías 8:17).

Sabemos cómo es el corazón de Dios: nos amó tanto, que se hizo hombre y vivió entre nosotros. Es el corazón de alguien que haría cualquier cosa, incluso sufrir y morir, para rescatar a su pueblo. Es el corazón de alguien que da buenos regalos, incluso la vida eterna, a quienes confían en él.

¿Está Dios escondiendo su rostro de ti? Llámalo de todos modos, porque en Jesús conoces su corazón.

ORACIÓN: Señor, escucha mi grito de auxilio y enséñame a confiar siempre en ti. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez has sentido que Dios se estaba escondiendo de ti?

2.- ¿Qué haces cuando sientes que Dios se esconde o no te escucha?

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"Ahora puedes acercarte a Dios en paz, sabiendo que eres completamente bienvenido sin importar tu pasado" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Ya no más extraño" - 12/08/2020

Ya no más extraño

[El Señor ha dicho:] A los hijos de los extranjeros que me sigan y me sirvan, y que amen mi nombre y sean mis siervos; y a todos los que observen el día de reposo y no lo profanen, y se aferren a mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte, para que se alegren en mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán bien recibidos sobre mi altar, porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. Todavía habré de reunir con ustedes a otros que estoy por reunir. 

Isaías 56:6-8

No es fácil ser un ciudadano de segunda clase: todo a tu alrededor te recuerda que no perteneces. Hay lugares a los que no puedes ir, cosas que no puedes hacer. Lo peor de todo: la gente te trata mal. Muchos de ustedes saben esto por su propia experiencia de vida.

En la Biblia, quienes temían a Dios son un ejemplo de ciudadanos de segunda clase. Eran las personas que adoraban al Dios de Israel, pero no seguían la ley judía completamente. Eran considerados “medio” convertidos, por lo que había límites en lo que podían hacer y hacia dónde podían ir. En tiempos de Jesús, por ejemplo, podían ir al templo en Jerusalén, pero solo hasta el patio exterior de los gentiles, que estaba lejos del altar y de muchas áreas donde la enseñanza, la oración, la música y la ofrenda se llevaban a cabo. ¡Imagina cómo se deben haber sentido!

Pero en nuestra lectura de hoy, Dios deja en claro que esta situación no durará para siempre. Él no tiene intención de tener ciudadanos de segunda clase en su reino: “…los llevaré a mi santo monte, para que se alegren en mi casa de oración… porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos”.

Notemos lo que Dios dice: “…para que se alegren en mi casa de oración”. En otras palabras, no solo se unirán al resto de los creyentes en los atrios internos, sino que ¡van a entrar hasta el mismo templo! Dios les está dando la bienvenida en su propia presencia y, junto con ellos, a todos aquellos que lo aman, confían y le sirven como su Dios, más allá de cuál sea su origen.

Esto es lo que Jesús ha hecho por nosotros, todos los que lo amamos y confiamos en Él como nuestro Salvador. Como dice Pablo: “Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, que en otro tiempo estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz. De dos pueblos hizo uno solo, al derribar la pared intermedia de separación… y para reconciliar con Dios a los dos en un solo cuerpo mediante la cruz, sobre la cual puso fin a las enemistades. Él vino y a ustedes, que estaban lejos, les anunció las buenas nuevas de paz, lo mismo que a los que estaban cerca. Por medio de él, unos y otros tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu” (Efesios 2: 13-14, 16-18).

Ahora puedes acercarte a Dios en paz, sabiendo que eres completamente bienvenido sin importar tu pasado. Jesús te ha llamado y te ha dado su propia vida para hacerte ciudadano del reino de Dios, hijo amado del Padre. Y ha resucitado de entre los muertos para que puedas vivir con Él y con todo el resto del pueblo de Dios para siempre, en amor y paz.

ORACIÓN: Querido Señor, mantennos firmes en tu paz verdadera y completa. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Has sido tratado como ciudadano de segunda clase o has visto a otros ser tratados de esa manera?

2.- ¿Cómo puede Dios usarte para construir relaciones basadas en amor y respeto con personas de las que normalmente estarías separado?

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"Dios nos ofrece vida, esperanza, alegría, perdón, sanidad, consuelo, un lugar al que pertenecer; y nosotros nos alejamos como compradores nerviosos" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Libres?" - 29/07/2020

¿Libres?

[Dice el Señor] Todos ustedes, los que tienen sed: Vengan a las aguas; y ustedes, los que no tienen dinero, vengan y compren, y coman. Vengan y compren vino y leche, sin que tengan que pagar con dinero. ¿Por qué gastan su dinero en lo que no alimenta, y su sueldo en lo que no les sacia? Escúchenme bien, y coman lo que es bueno; deléitense con la mejor comida. Inclinen su oído, y vengan a mí; escuchen y vivirán. Yo haré con ustedes un pacto eterno, que es el de mi invariable misericordia por David. Yo lo puse como testigo para los pueblos, y como jefe y maestro de las naciones. Por causa del Señor tu Dios, por el Santo de Israel que te ha honrado, llamarás a gente que no conocías; pueblos que nunca te conocieron correrán a ti. 

Isaías 55:1-5

Hace algunos años tuve que hacer muchos trámites de inmigración para la comunidad vietnamita de St. Louis. Hacer el papeleo correctamente es muy difícil: hay páginas y páginas y páginas de cosas para completar. Así que todos los domingos me sentaba en un escritorio en la iglesia y ayudaba a las personas a llenar sus solicitudes, sin cobrarles nada.

Ahora odio el papeleo. Pero me quedé estupefacta al descubrir que algunas personas, incluidos algunos de mis propios parientes, no venían a pedirme ayuda a mí, sino que iban con otras personas de la comunidad que hablaban muy poco inglés… y que les cobraban un disparate por ayudarlas a llenarlos ¡en forma equivocada!

¿Por qué preferirían de esa forma, en vez de buscar la ayuda de alguien que sabía inglés y que no les cobraba nada? Finalmente, alguien me dijo: “Como lo hacías gratis, no pensamos que pudiera ser bueno”.

Eso es más o menos lo que le hacemos a Dios, ¿no? Él nos dice: “Todos los que tengan sed: Vengan a las aguas, los que no tienen dinero, vengan y compren, y coman… Inclinen su oído, y vengan a mí; escuchen y vivirán”. Dios nos ofrece vida, esperanza, alegría, perdón, sanidad, consuelo, un lugar al que pertenecer; y nosotros nos alejamos como compradores nerviosos. ¿Cómo podría ser real? ¡El precio es muy bajo!

Excepto que no lo es. Oh, para nosotros el precio es bajo, de hecho, es completamente gratis. Pero eso solo es posible porque Dios mismo ha pagado ese precio en su totalidad. Eso es lo que Jesús vino a hacer cuando se convirtió en ser humano. Le costó algo dejar a un lado su gloria, nacer entre nosotros en la pobreza, pasar años cubriendo las necesidades de multitudes de personas, sufrir, morir y ser enterrado. Jesús pagó ese precio, y lo hizo con gusto: porque nos ama.

¿Deberíamos sentirnos mal por eso? ¡De hecho no! Lo que Dios quiere de nosotros es simple: “¡Ven… ven… ven!” , nos dice. “Deléitense con la mejor comida… escuchen y vivirán. Yo haré con usted un pacto eterno, que es el de mi invariable misericordia”. No hay ninguna trampa, ni ningún costo oculto, ni ninguna sorpresa final. Lo que Dios quiere es que seas bendecido, que seas su hijo amado, que compartas la vida de resurrección de Jesús, nuestro Salvador. ¡Así que pruébalo!

ORACIÓN: Querido Señor, en un mundo lleno de personas no confiables, ayúdame a confiar en ti. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez te has perdido algo bueno porque creías que era demasiado bueno para ser verdad?

2.- ¿Cómo sabes que Dios es confiable?

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"Y se mantendrá firme como una gran roca cuando el poder de todos los llamados "dioses" se rompa contra Él como las olas del océano" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Soy yo: no tengas miedo" - 15/07/2020

Soy yo; no tengas miedo

Así dice el Señor, el Rey y Redentor de Israel, el Señor de los ejércitos: «Yo soy el primero; yo soy también el último. Fuera de mí no hay otro Dios. ¿Quién puede proclamar lo que está por venir? ¿Quién puede declararlo y ponerlo en orden ante mí, como lo hago yo desde que establecí al pueblo antiguo? ¡Anuncien lo que viene, lo que está por venir! No temas; no te intimides. ¿Acaso no te lo dije y te lo hice saber desde la antigüedad? Por lo tanto, ustedes son mis testigos. No hay más Dios que yo. No hay otro Fuerte; no conozco a ninguno». 

Isaías 44: 6-8

Si alguna vez, estando solo en tu casa, te asustaste al escuchar que se abría una puerta detrás de ti, te dio gran alivio cuando tu cónyuge o amigo dijo: “No tengas miedo. Soy yo”.

Lo mismo sucede en nuestra lectura de hoy. “No temas, no te intimides”, dice, “No hay más Dios que yo. No hay otro Fuerte; no conozco a ninguno”. Todo está bien. Él es el único Dios. No tenemos que preocuparnos de que otros dioses nos sigan sigilosamente.

Eso suena extraño para la mayoría de nosotros, que hemos estado acostumbrados a la idea de un solo Dios desde que nacimos. Pero a lo largo de la historia, la humanidad ha tenido la tendencia de asociar los dioses como malas noticias, como seres a los que hay que aplacar o de lo contrario te enfermarán o matarán a tu familia o destruirán tu granja. Recordemos los dioses de la mitología griega. No eran útiles, amables o benevolentes. Si se involucraban con la humanidad, era porque querían algo.

Es cierto que las cosas han cambiado mucho desde entonces, pero en nuestra cultura también existen dioses: dinero, prestigio, poder. Y quienes poseen una gran cantidad de estas cosas actúan como los antiguos dioses griegos, ¿no? En general, usan su poder para oprimir, dañar, explotar a otras personas. No son dioses seguros. Son peligrosos.

En contraste con todo esto, el verdadero Dios nos dice: “Yo soy el primero; yo soy también el último. Fuera de mí no hay otro Dios. ¿Quién puede proclamar lo que está por venir?… No temas; no te intimides… No hay más Dios que yo. No hay otro Fuerte; no conozco a ninguno”.

No tenemos que temer a los grandes poderes de nuestra cultura: los abusos de poder de los gobernantes, la corrupción, la codicia e indiferencia de los ricos y poderosos. No son dioses, por mucho que deseen que pensemos así. No tienen todo el poder. Eso le pertenece solo al Dios verdadero.

El Señor es nuestra seguridad, el refugio que nunca nos fallará. Y se mantendrá firme como una gran roca cuando el poder de todos los llamados “dioses” se rompa contra Él como las olas del océano. Le pertenecemos a Él; no seremos destrozados. Es por eso que podemos cantar con el escritor del Salmo 46: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en todos los problemas. Por eso no tenemos ningún temor. Aunque la tierra se estremezca, y los montes se hundan en el fondo del mar; aunque sus aguas bramen y se agiten, y los montes tiemblen ante su furia” (Salmo 46:1-3).

ORACIÓN: Padre, ayúdanos a confiar solo en ti. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Qué haces cuando tienes miedo?

2.- ¿De qué manera te fortalece y consuela el saber que el único Dios verdadero está por encima de todo poder?

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"Dios usa su Palabra para dar forma a nuestra vida. Después de todo, ¡Él ya lo ha hecho!" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "A su debido tiempo" - 08/07/2020

A su debido tiempo

Así como la lluvia y la nieve caen de los cielos, y no vuelven allá, sino que riegan la tierra y la hacen germinar y producir, con lo que dan semilla para el que siembra y pan para el que come, así también mi palabra, cuando sale de mi boca, no vuelve a mí vacía, sino que hace todo lo que yo quiero, y tiene éxito en todo aquello para lo cual la envié. 

Isaías 55:10-11

“Eso fue una pérdida de tiempo”, pensé al terminar de leer un capítulo realmente oscuro de Isaías a mi familia, y luego me sentí culpable por pensar tal cosa. Estábamos tratando con versos como: “Por eso Moab aullará; todo Moab gemirá y será en gran manera abatida por causa de las tortas de uvas pasas de Quir Jaréset” (Isaías 16:7). ¡Trate de explicárselo a su hijo!

Sospecho que muchos sienten lo mismo al leer la Biblia, ya sea en casa o en la iglesia. Hay pasajes que no entendemos, a menudo porque no hemos leído el resto del libro y, por lo tanto, no sabemos lo que realmente está sucediendo. Lleva tiempo y paciencia familiarizarse con la Biblia, y con demasiada frecuencia no queremos dedicarle ese tiempo. Queremos resultados instantáneos, nos frustramos cuando no los conseguimos y luego nos sentimos culpables y queremos leer y escuchar aún menos. Es un círculo vicioso.

Dios nos aleja de tal desastre mental y nos da una imagen diferente de cómo funciona Su Palabra: es como la lluvia y la nieve que riegan la tierra, la cual finalmente produce el pan que comemos. Se necesita mucha lluvia y nieve para producir una cosecha, y a menudo no parece que esté haciendo mucho. Tu exposición a la Palabra de Dios puede ser igual: la sigues escuchando, la lees, pero ¿qué impacto tiene en tu vida? No puedes verlo… hasta más adelante, cuando realmente lo necesitas, y el Espíritu Santo lo trae a tu memoria.

Dios nos da una promesa en la que podemos confiar: “Mi Palabra… no vuelve a mí vacía, sino que hace todo lo que yo quiero, y tiene éxito en todo aquello para lo cual la envié”. Dios usa su Palabra para dar forma a nuestra vida. Después de todo, ¡Él ya lo ha hecho! Fue a través de su Palabra que fuiste bautizado, y fue también a través de su Palabra que llegaste a conocer y confiar en Jesús como tu Salvador, quien sufrió, murió y resucitó de entre los muertos por ti. Confía entonces en que Dios va a usar su Palabra en tu vida en el futuro.

ORACIÓN: Padre, gracias por el regalo de tu palabra. En Jesús. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cuál es tu parte favorita de la Biblia? ¿Por qué?

2.- ¿Recuerdas algún momento en que Dios usó su Palabra para ayudarte, fortalecerte, consolarte o guiarte?

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