"El anuncio de Juan en el primer siglo todavía suena cierto ahora en el siglo veintiuno: el Salvador ha venido, para ti y para mí" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Señalando a Jesús" - 11/01/2021

Señalando a Jesús

Juan se presentó en el desierto, y bautizaba y proclamaba el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados. Toda la gente de la provincia de Judea y de Jerusalén acudía a él, y allí en el río Jordán confesaban sus pecados, y Juan los bautizaba. La ropa de Juan era de pelo de camello, alrededor de la cintura llevaba un cinto de cuero, y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Al predicar, Juan decía: «Después de mí viene uno más poderoso que yo. ¡Yo no soy digno de inclinarme ante él para desatarle la correa de su calzado! A ustedes yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo». Por esos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto Jesús salió del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu descendía sobre él como una paloma. Y desde los cielos se oyó una voz que decía: «Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco». 

Marcos 1:4-11

Recién finalizó otra temporada navideña. Si bien el año pasado fue una lucha para todos, ¡el nacimiento de Jesús es siempre una razón para regocijarse! En Cristo Para Todas Las Naciones, esperamos que tus celebraciones navideñas hayan sido significativas, aun cuando hayan sido diferentes a años anteriores.

El texto de hoy nos habla de Juan el Bautista, aquel que anunció a Judea y Jerusalén que el Hijo de Dios había entrado en el mundo como Hombre, en la persona de Jesucristo. El Evangelio de Marcos comienza con Jesús siendo ya adulto. En lugar de comenzar con la historia de la Navidad, Marcos presenta a Jesús al comienzo de su ministerio público, siendo bautizado en el río Jordán por su primo Juan.

Como los profetas del Antiguo Testamento que proclamaron la futura venida de Jesús, desde hacía mucho tiempo también se hablaba de Juan. Por medio del Espíritu Santo, Isaías escribió: “Una voz clama en el desierto: «Preparen el camino del Señor; enderecen en el páramo una calzada a nuestro Dios” (Isaías 40: 3). Ese era el trabajo de Juan: debía señalar a Jesús, para que toda la creación supiera que Jesús era el Hijo de Dios, enviado para salvar al mundo de sus pecados (ver Juan 3:17).

¡Cuánto necesita el mundo hoy estas buenas noticias! Hay muchos sufriendo todavía por las pérdidas que tuvieron en el 2020. Muchos que están abrumados emocionalmente, abrumados por sus circunstancias, y desesperados por su futuro. Puede que seas una de esas personas. Si es así, el anuncio de Juan en el primer siglo todavía suena cierto ahora en el siglo veintiuno: el Salvador ha venido, para ti y para mí.

Jesús cargó con nuestros dolores y aplastado por nuestros pecados. Jesús vino para llevar nuestras cargas y sanarnos con sus heridas (ver Isaías 53: 4-6). Y sabemos que esto es así porque Dios mismo dijo de Jesús: “Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco”.

Que nosotros, así como Juan el Bautista, veamos claramente cómo el Padre celestial estaba señalando a Jesús, a Aquel que siempre está a nuestro lado.

ORACIÓN: Padre celestial, ayúdanos para que, al igual que Juan, nuestras vidas orienten a otros hacia Jesús. En su Nombre oramos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Qué significa para ti que Jesús haya venido al mundo y esté siempre con nosotros?

2.- ¿De qué maneras diriges a otros a Jesús?

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Editado por CPTLN – Chile / MGH

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“Y ésta es la voluntad de mi Padre: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final” (Juan 6:40) - Cita del Devocional de Adviento de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "En el desierto" - 18/12/2020

En el desierto

El niño fue creciendo y fortaleciéndose en espíritu, y vivió en lugares apartados hasta el día en que se presentó públicamente a Israel. 

Lucas 1:80

El desierto no es un lugar cómodo. Allí no hay mucho para comer, ¿langostas y miel silvestre? Y tampoco hay mucha compañía. Quien vive en el desierto renuncia a muchas cosas: un buen hogar, una buena carrera, una vida rodeada de familiares y amigos.

Pero el desierto es bueno para algunas cosas. Dado que no hay muchas distracciones, es un lugar útil para alguien que quiere acercarse a Dios. Hay menos competencia para su voz. Quizás por eso Isaías habló de Juan como una voz que clama en el desierto (ver Isaías 40:3). La gente escucharía el llamado de Dios para arrepentirse y ser perdonada.

Nosotros también tenemos nuestros propios desiertos. Hay momentos en nuestras vidas en que las cosas buenas con las que contamos se derrumban: hogar, familia, salud, seguridad financiera. Esos son tiempos de miedo, pero también son tiempos que Dios puede usar para hablarnos y acercarnos más a él. Y luego escuchamos a Jesús, que dice: “Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma” (Mateo 11:28-29). Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no lo echo fuera… Y ésta es la voluntad de mi Padre: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día final” (Juan 6:37, 40).

ORACIÓN: Señor, ayúdame a escuchar tu voz cuando estoy en el desierto. Amén.

Para reflexionar:

1.- ¿Has estado alguna vez en un desierto?

2.- ¿Qué experiencias “de desierto” has tenido en tu vida?

3.- Cuenta de algún momento en que Dios te ayudó cuando te encontrabas en un desierto.

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"Nuestro mundo puede no ser cómodo, pero es infinitamente más seguro porque Jesús ha sufrido, muerto y resucitado por nosotros..." - Cita del Devocional de Adviento de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Temor" - 15/12/2020

Temor

Todos sus vecinos se llenaron de temor, y todo esto se divulgó por todas las montañas de Judea. Todos los que oían esto se ponían a pensar, y se preguntaban: “¿Qué va a ser de este niño?”. Y es que la mano del Señor estaba con él.

Lucas 1:65-66.

Es un poco extraño que el milagro del nacimiento de Juan causara miedo en los vecinos de la familia. La alegría tiene sentido, pero ¿miedo? Y los ángeles en la historia de Navidad diciendo: “No tengan miedo”. ¿Qué está pasando?

Me pregunto si el problema no será la profunda extrañeza del nacimiento de Juan, y más tarde del de Jesús. Los milagros causan miedo, nos arrancan la cómoda ilusión que la mayoría de nosotros tenemos de que nuestra vida diaria está bajo nuestro control. Tendemos a esperar que los problemas sean de tamaño humano.

Pero los milagros exponen la verdad que vivimos en un mundo lleno de fuerzas mucho más grandes que nosotros que obran fuera de nuestro control. Este universo no fue hecho para nosotros, sino para Dios, que también nos hizo para sí mismo. Cuando olvidamos esto, es fácil entrar en pánico.

Es bueno saber la verdad, incluso cuando por un tiempo nos dé miedo. En este caso, hay un verdadero consuelo para nosotros: un Dios grande, santo y amoroso que ha enviado a su único Hijo Jesús para ser nuestro Salvador. Nuestro mundo puede no ser cómodo, pero es infinitamente más seguro porque Jesús ha sufrido, muerto y resucitado por nosotros y nos sostiene firmes en la palma de su mano.

ORACIÓN: Señor, ayúdame a confiar en ti y en nada más. Amén.

Para reflexionar

1.- ¿Cuándo confiaste en algo que al final terminó siendo falso?

2.- ¿Cuándo descubriste que eso no era confiable?

3.- ¿Por qué crees que Dios es confiable?

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"El bebé Juan fue una promesa cumplida, pero también fue la promesa de una bendición mayor en camino: Jesús, la Palabra de Dios en carne humana" - Cita del Devocional de Adviento de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Las primeras y las últimas palabras" - 14/12/2020

Las primeras y las últimas palabras

Al octavo día fueron para circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías. Pero su madre dijo: “No, va a llamarse Juan”. Le preguntaron: “¿Por qué? ¡No hay nadie en tu familia que se llame así!”. Luego le preguntaron a su padre, por señas, qué nombre quería ponerle. Zacarías pidió una tablilla y escribió: “Su nombre es Juan”. Y todos se quedaron asombrados. En ese mismo instante, a Zacarías se le destrabó la lengua y comenzó a hablar y a bendecir a Dios. 

Lucas 1:59-64

¿Alguna vez has tenido una cirugía de la que pensaste que no te despertarías? Si eres como yo, tratas de que tus últimas palabras a familiares y amigos sean importantes. Para mí, generalmente es “los amo”. No puedo elegir mis primeras palabras al despertar, porque la anestesia me vuelve loca, pero si pudiera, probablemente serían las mismas.

¡Zacarías debe haber tenido muchas cosas que decir después de nueve meses de silencio! Sus últimas palabras no habían sido particularmente bien elegidas: “¿Y cómo voy a saber que esto será así?”. Esas fueron palabras de duda, palabras que se negaban a confiar en el buen mensaje de Dios. Tal vez por eso Zacarías se aseguró de hacer lo correcto cuando finalmente recuperó la voz: “Comenzó a hablar y a bendecir a Dios”.

El bebé Juan fue una promesa cumplida, pero también fue la promesa de una bendición mayor en camino: Jesús, la Palabra de Dios en carne humana. Y su mensaje, de principio a fin, siempre ha sido “los amo”: desde su nacimiento hasta su muerte y su resurrección de entre los muertos. Jesús hizo todas estas cosas por nosotros, para hacernos de Dios para siempre.

ORACIÓN: Señor, usa mis palabras para ayudar a otros a conocer tu amor y misericordia. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cuáles fueron tus primeras palabras de niño?

2.- ¿Has escuchado alguna vez las últimas palabras de alguien?

3.- ¿Qué palabras de Jesús tienen el mayor significado para ti?

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"El sufrimiento pasa; la bendición permanece para siempre" - Cita del Devocional de Adviento de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Conociendo el futuro" - 04122020

Conociendo el futuro

Pero el ángel le dijo: “Zacarías, no tengas miedo, porque tu oración ha sido escuchada. Tu esposa Elisabet te dará un hijo, y tú le pondrás por nombre Juan. Tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento, pues ante Dios será un hombre muy importante. No beberá vino ni licor, y tendrá la plenitud del Espíritu Santo desde antes de nacer. Él hará que muchos de los hijos de Israel se vuelvan al Señor su Dios, y lo precederá con el espíritu y el poder de Elías, para hacer que los padres se reconcilien con sus hijos, y para llevar a los desobedientes a obtener la sabiduría de los justos. Así preparará bien al pueblo para recibir al Señor”.

Lucas 1:13-17

¡Escucha la forma en que el ángel describe el futuro de Juan! Se enfoca en las cosas buenas y maravillosas. Es mucho mejor que decir. “Tu hijo vivirá en el desierto comiendo insectos y será asesinado por un rey malvado”. Aunque ambos futuros son igualmente verdaderos, ¿no? Todas esas cosas le sucedieron a Juan.

Y, sin embargo, Dios se enfoca en la bendición.

¿Por qué? En parte por misericordia, quizás para evitar angustiar a los padres de Juan. Pero también hay otra razón. Dios está mirando lo que el sufrimiento de Juan va a lograr. El sufrimiento pasa; la bendición permanece para siempre.

Y esto no es una sorpresa, porque Juan vino a servir a nuestro Salvador Jesús “quien por el gozo que le esperaba sufrió la cruz y menospreció el oprobio, y se sentó a la derecha del trono de Dios” (Hebreos 12:2). Su sufrimiento se convirtió en nuestra bendición.

ORACIÓN: Señor, gracias por lo que tu sufrimiento nos ha comprado. Amén.

Para reflexionar:

1.- ¿Te gustaría saber el futuro de tus hijos?

2.- ¿Hay cosas en tu vida que tus padres hubieran preferido no saber?

3.- ¿Recuerdas cosas buenas que Dios produjo a partir de tu sufrimiento?

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"Él está dispuesto a pagar el precio del dolor para que podamos ser rescatados del poder del mal" - Cita del Devocional de Cuaresma de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Satisfaciendo necesidades humanas" - 9/03/2020

Satisfaciendo necesidades humanas

Cuando Jesús se enteró, se fue de allí en una barca, a un lugar apartado. Cuando la gente lo supo, lo siguió a pie desde las ciudades. Cuando Jesús salió de la barca y vio a tanta gente, tuvo compasión de ellos y sanó a los que estaban enfermos.

Mateo 14:13-14

La libertad tiene un costo y, a veces, no somos nosotros quienes lo pagamos.

Estamos acostumbrados a pensar en Jesús como el único que sufre en la historia de su Pasión, y obviamente él es la persona principal, la que debemos amar, honrar y glorificar. Pero también hubo otros que pagaron un precio, y Jesús sabía que eso sucedería y le dolía. En este caso fue su primo, Juan el Bautista. Dios envió a Juan a preparar el camino para Jesús, y Juan lo hizo con todo su corazón: predicando, enseñando y bautizando, siempre señalando a las personas a Jesús.

Pero entonces el rey Herodes se enojó con Juan porque este lo criticó, y lo echó a la cárcel. Eso fue difícil para Juan y probablemente también para Jesús, especialmente después de que Juan parecía tener dudas sobre él (Mateo 11). Y luego vino el golpe final, cuando Herodes hizo matar a Juan. Y “cuando Jesús se enteró, se fue de allí en una barca, a un lugar apartado”.

Jesús quería estar solo, pero las multitudes no lo dejaron. La gente lo siguió, pensando en sus propios problemas, y Jesús no los rechazó. Los sanó y les enseñó. Así es cómo los amó y así es cómo nos ama a nosotros. Él está dispuesto a pagar el precio del dolor para que podamos ser rescatados del poder del mal. Está también dispuesto a dejar a un lado sus propias necesidades humanas para cuidarnos.

Él te ama a ti con ese mismo amor. Él está al tanto de tus necesidades. Como dice Pablo: “Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Qué podrá separarnos del amor de Cristo?” (Romanos 8:34-35).

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por dejar de lado tus propias necesidades para satisfacer las nuestras. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿En qué circunstancias tienes que dejar de lado tus necesidades para atender a las de otra persona?

2.- ¿Cómo te hace sentir saber que Jesús haría esto por ti?

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Un líder diferente - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 09/01/2020

Un líder diferente

Jesús fue de Galilea al Jordán, donde estaba Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan se le oponía, diciendo: «Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?». Jesús le respondió: «Por ahora, déjalo así, porque conviene que cumplamos toda justicia». Entonces Juan aceptó.

Mateo 3:13-15

El martes hablamos sobre Jesús y cómo durante la Epifanía celebramos su bautismo. Aquí en Mateo nuevamente vemos una referencia al bautismo de Jesús y la voz de aprobación de Dios Padre: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mateo 3: 17b).

Jesús vino al mundo para hacer lo que nadie más podía hacer: traer justicia a las naciones y vencer el poder del mal. Solo un líder con un poder completo y perfecto podría salvar al mundo del mal. Jesús tiene todo el poder para hacer la obra de Dios. Eso es bueno. Pero si lo piensas, también da bastante miedo. Cuando alguien es fuerte y poderoso, es fácil tenerle miedo. Sabemos que una persona poderosa puede hacer lo que quiera y no podemos detenerla. Y nos preocupa lo que pueda hacernos.

Mucha gente se siente así en cuanto a Dios. Saben que tiene todo el poder, que puede dar vida y quitarla. Y eso los hace tenerle miedo a Dios.

Nos sentimos aún peor, porque como seres humanos pecaminosos, sabemos que hemos hecho muchas cosas malas. Sabemos que merecemos que Dios se enoje con nosotros. Y mucha, mucha gente huye de Dios, o trata de esconderse de Él. Temen que Dios use su poder para castigarlos.

Pero, aunque Jesús tiene todo el poder en el cielo y en la tierra, no usa ese poder para abusar de nosotros, incluso cuando lo merecemos. No, Él usa ese poder para salvarnos. Él lidera de manera diferente, no como un rey o guerrero enojado, gritando con ira, destruyendo cada cosa débil y pequeña con la que se encuentra.

Al contrario, Él guía gentil y tiernamente. Cuando estamos lastimados y sangrando, nos consuela y nos cura. Cuando nuestra fe se está agotando y está a punto de apagarse, Él nos fortalece nuevamente (véase Isaías 42:3). Él nunca se rinde con nosotros, no importa cuán débiles o quebrantados estemos.

Esto es lo que hizo por nosotros: dio su vida en la cruz. ¿Qué líder muere por su pueblo? Pero eso es lo que Jesús hizo por nosotros. Eso es lo mucho que nos amó. Y Jesús resucitó de la muerte tres días después, rompiendo el poder de la muerte sobre todos nosotros.

Entonces esta es nuestra esperanza. Sí, somos muy débiles. Y hay muchos días en que sentimos que nuestras vidas están a punto de apagarse como una vela agonizante. Pero conocemos a Jesús, el verdadero Siervo del Señor, y sabemos qué tipo de líder es. Él es fuerte, pero también es gentil y cariñoso. Y ha dado su vida por nosotros. Gracias a Dios por darnos tal Salvador.

ORACIÓN: Padre celestial, tu Hijo ha hecho todo por nosotros. Te alabamos y te bendecimos por el regalo de Jesús en nuestras vidas. En su nombre oramos. Amén.

Rev. Minh Chau Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo se suponía que el bautismo de Jesús “cumpliría toda justicia”?

2.- ¿Cómo te apoya Dios cuando tu fe es débil?

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El Siervo de Dios - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 07/01/2020

El Siervo de Dios

“¡Aquí está mi siervo, mi escogido, en quien me complazco! Yo lo sostengo; sobre él reposa mi espíritu. Él traerá la justicia a las naciones”.

Isaías 42:1

El domingo pasado comenzamos la época de Epifanía. Durante este tiempo celebramos el bautismo de Jesús, cuando su primo Juan lo bautizó en el río Jordán, al igual que el día de nuestro bautismo.

Pero en el bautismo de Jesús hay algo extraño. Tú y yo sabemos por qué fuimos bautizados: éramos pecadores y por tanto enemigos de Dios, por lo que, a través de nuestro bautismo, Dios nos hizo hijos suyos limpios y santos en base a los méritos de Jesús.

Pero ¿por qué fue bautizado Jesús, si no era pecador, nunca hizo nada malo y no era enemigo de Dios? Si Jesús era el Hijo de Dios, entonces ¿por qué fue bautizado?

Juan también quería saber la razón. Se sintió raro al tener que bautizar a alguien tan inocente. Pero Jesús le dijo: “Por ahora, déjalo así, porque conviene que cumplamos toda justicia” (Mateo 3:15b).

Probablemente hay muchas razones por las cuales Jesús fue bautizado. Pero una de ellas tuvo que ver con su obra. Cuando Jesús fue bautizado, comenzó su ministerio público al mundo. Esta es la obra a la que alude Isaías en nuestra lectura del Antiguo Testamento para hoy.

¿Qué clase de siervo era Jesús? Isaías lo describe muy bien. Comienza diciendo: “¡Aquí está mi siervo, mi escogido, en quien me complazco! Yo lo sostengo”. Eso significa que Jesús dependió de Dios todo el tiempo. No trató de hacer las cosas con su propio poder o fuerza. Confió en Dios para todo lo que necesitaba.

Cuando Jesús fue bautizado, Dios habló desde el cielo y dijo: “Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco” (Marcos 1: 11b). Esto significa que Dios está contento con Jesús. Estas palabras eran ciertas en ese entonces, y aún lo son hoy.

Jesús es el siervo del Señor. Él es quien cumplió perfectamente la Ley de Dios; Él fue a la cruz y murió por nuestros pecados, y resucitó de la muerte tres días después, para vencer el pecado, la muerte y el diablo en nuestro nombre. Hizo estas cosas por nosotros, porque nos ama.

Ahora nos invita a seguir con su obra para los demás. Ese es uno de los regalos que recibimos en nuestro bautismo: la oportunidad de servicio al pueblo de Dios.

Este es un regalo bendito que Dios nos da. Abracémoslo de todo corazón y vivamos para Él en todo el año 2020.

ORACIÓN: Padre celestial, nos has llamado hacia ti a través de la vida, muerte y resurrección de tu Hijo Jesús. Enséñanos a aferrarnos a Él con fe, amándote para siempre. Amén.

Rev. Minh Chau Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cuáles son las cualidades de siervo que Jesús mostró cuando estuvo en la tierra?

2.- ¿Cómo podemos vivir de una manera que sea agradable a Dios?

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Calmadamente - Devocional de Adviento de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 08/12/2019

Calmadamente

Días después, su esposa Elisabet quedó encinta y se recluyó en su casa durante cinco meses, pues decía: “El Señor ha actuado así conmigo para que ya no tenga nada de qué avergonzarme ante nadie”.

Lucas 1:24-25

“Si alguna vez me sucede un milagro, ¡lo gritaré por todas partes!”. ¿Alguna vez escuchaste a alguien decir algo así?

Pero la concepción y el nacimiento de Juan fueron diferentes. Comenzó con un ángel que anunciaba el milagro en privado a un hombre simple, el futuro padre de Juan. Pero cuando ese hombre no le creyó al ángel, Dios lo enmudeció. ¡Nadie escucharía la historia de parte de él!

Y luego estaba Elisabet, la madre de Juan. Quizás su esposo logró escribir la historia para ella. ¡O tal vez no! Pero cuando se dio cuenta de que estaba embarazada, se mantuvo oculta en su casa, lejos de las personas. ¡Ella tampoco contaba la historia del milagro! ¿Por qué?

No lo sabemos, pero podemos adivinar. A veces vale la pena tomarse las cosas con calma, simplemente quedarse quieto y observar cómo Dios cumple sus buenas promesas. No siempre tenemos que estar corriendo, gritando, anunciando lo que Dios está haciendo. Hay un tiempo para eso. Sí, pero también hay un tiempo para orar, pensar y regocijarse en el Señor. Elisabet hizo eso. Zacarías hizo eso. Nosotros también podemos hacer eso, mientras esperamos la celebración de la venida de Jesús al mundo.

Durante esta temporada de Adviento, tómate el tiempo para meditar sobre el nacimiento de Jesús, sobre cómo Dios te amó a ti y al mundo entero; tanto, que envió a su propio Hijo para convertirse en uno de nosotros, en nuestro Salvador de la muerte y del mal. Piensa en aquel que te ama y da su vida por ti en la cruz, solo para volverla a tomar tres días después. Deja que esa historia se filtre en tu corazón; deja que se convierta en parte de tus huesos.

Luego ve y dile a los demás las milagrosas buenas noticias.

ORACIÓN: Señor, permite que tu Espíritu Santo me ayude a comprender y creer lo que has hecho para salvarme. En tu nombre. Amén.

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo te ayudan los momentos tranquilos de tu vida?

2.- Cuando necesitas el consuelo y la fortaleza de Dios, ¿en qué porciones de la Biblia piensas?

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¿Buenas noticias? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile_01022019

¿Buenas noticias?

Como el pueblo estaba expectante y todos se preguntaban si acaso Juan sería el Cristo, Juan les dijo a todos: “A decir verdad, yo los bautizo en agua, pero después de mí viene uno que es más poderoso que yo, y de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado. Él los bautizará en Espíritu Santo y fuego. Ya tiene el bieldo en la mano, de modo que limpiará su era; recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en un fuego que nunca se apagará.” Con exhortaciones como éstas, y con muchas otras, anunciaba al pueblo estas buenas noticias. (Lucas 3:15-18)

 

 

Los sermones de Juan el Bautista no parecen muy alentadores. De hecho, casi que suenan de terror. ¿Alguien viene a bautizarnos con el Espíritu Santo y con fuego? ¡Ay! ¿Va a limpiar la trilla y quemar la paja con fuego insaciable? ¡Dos veces ay! Incluso si no sé mucho de agricultura, sé que es una referencia al juicio final. El Mesías vendrá a limpiar el universo de Dios, y todas las partes malas, dañadas y malvadas serán destruidas. Y, con seguridad, el “fuego que nunca se apagará” es una referencia al infierno.

 

Entonces, ¿por qué Lucas llama a esto “buenas noticias”? Porque eso es lo que Lucas hace. Él dice: “Con exhortaciones como éstas, y con muchas otras, anunciaba al pueblo estas buenas noticias”. Casi me siento tentada a pensar que, si estas son buenas noticias, ¡Juan puede quedarse con ellas!

 

Pero esto sería un error de mi parte. De hecho, sería el resultado de una serie de errores, el primero de los cuales es saber dónde estamos bajo el juicio de Dios.

 

Muchos cristianos tememos estos pasajes porque cuando los escuchamos automáticamente pensamos en nuestro propio pecado. Nos sentimos como la paja en el universo de Dios, las cáscaras inútiles que alguna vez cubrieron el grano bueno, pero que no tienen ningún valor en sí mismas. Nuestra propia conciencia nos susurra que “paja” es un buen nombre para nosotros, debido a todas las veces que hemos hecho mal. Y así, naturalmente, tememos al fuego.

 

Pero gracias a Jesucristo, ¡ya no tenemos que verlo de esa manera! El sufrimiento, la muerte y la resurrección de Jesús nos han transformado a todos los que confiamos en él. Ya no somos paja, somos el grano bueno que él valora. Dios ha cambiado nuestra propia naturaleza, ha perdonado nuestros pecados y nos ha hecho nuevas criaturas, valoradas, amadas, buscadas, protegidas.

 

Desde ese punto de vista, ¡el sermón de Juan es una buena noticia! Juan nos dice que no tenemos que esperar mucho más; Jesús viene y finalmente pondrá fin al largo y grotesco drama del pecado que invade la historia humana. Pondrá fin a todo mal y nos reunirá a todos los que creemos en él en su “granero”, donde nos protegerá. Todo lo malo se corregirá, y habrá un nuevo cielo y una nueva tierra: el hogar de justicia. ¡Eso es lo que esperamos!

 

ORACIÓN: Santo Padre, ayúdame a esperar la venida de tu Hijo y a confiar siempre en él. Amén.

 

Dra. Kari Vo.

 

 

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