"Si sientes que te has distanciado de Dios, debes saber que Él te está llamando" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Llamándonos a casa" - 10/11/2020

Llamándonos a casa

Así que siempre vivimos en plena confianza, aunque sabemos que mientras vivamos en este cuerpo no estamos en el hogar celestial con el Señor. Pues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos. Sí, estamos plenamente confiados, y preferiríamos estar fuera de este cuerpo terrenal porque entonces estaríamos en el hogar celestial con el Señor. Así que, ya sea que estemos aquí en este cuerpo o ausentes de este cuerpo, nuestro objetivo es agradarlo a él. 

2 Corintios 5:6-9 NTV

Para mí, la peor parte de viajar es despedirse.

Visitar a familiares y amigos en lugares lejanos después de mucho tiempo de no verlos, siempre es un placer. El momento alegre del encuentro y el recordar los viejos tiempos llenan el corazón de calidez. Hay historias frescas para contar, preguntas para hacer y contestar, esperanzas y planes para compartir, y todo esto muchas veces se hace en torno a una mesa de comida, que lo hace aún más agradable.

Pero antes de que todo esto comience, uno sabe que también terminará. E incluso mientras estamos juntos, disfrutando del reencuentro, sabemos que pronto nos separaremos. Ahí es cuando la tristeza se instala y, como una nube oscura y lúgubre que oculta los rayos del sol, toda la calidez y el placer de la visita, aunque recién experimentada, rápidamente se convierte en otro recuerdo.

Afortunadamente, el dolor que se siente al partir se alivia en parte con el trabajo y la simple tarea de continuar con la vida. Nuestro regreso a casa a menudo también se suaviza con la esperanza de algún encuentro futuro en el que podamos disfrutar una vez más de la compañía del otro.

Todo esto tiene su paralelo en nuestra relación con nuestro Señor y nuestro eventual hogar y refugio: el cielo. Hay muchas cosas que pueden mantenernos distantes en nuestra relación con Dios: orgullo, amargura, descontento, tristeza o incluso placer o éxito material nos desconectan de Dios, nos volvemos desapegados, solos e infelices. La profunda comunión que necesitamos con Dios está ausente; nos duele el corazón, y sabemos que es hora de volver a Él.

Si sientes que te has distanciado de Dios, debes saber que Él te está llamando. Sólo cuando recorremos el camino con Él, hecho posible por Jesús, podemos sentirnos conformes en este mundo. Él es el bálsamo que requieren nuestras heridas; quien acortó la distancia entre nosotros y el Padre a través de su vida, muerte y resurrección.

Jesús sabe esto. Por eso nos dijo: “No se turbe su corazón. Ustedes creen en Dios; crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchos aposentos. Si así no fuera, ya les hubiera dicho. Así que voy a preparar lugar para ustedes. Y si me voy y les preparo lugar, vendré otra vez, y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, también ustedes estén” ( Juan 14:1-3). En casa con el Señor, donde nunca tendremos que despedirnos.

ORACIÓN: Padre celestial, llévanos donde tú estás. En el nombre de Jesús. Amén.

The Lutheran Layman, 1980, Jon Suel

Para reflexionar:

1.- Es difícil caminar solo por fe. ¿Cómo mantienes tu mirada enfocada en Dios?

2.- ¿Te consuela saber que Jesús ha preparado un lugar en el cielo para los creyentes?

© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones

Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

"Él quiere que volvamos a casa, quiere que sus hijos sean perdonados, limpios y felices..." - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "De vuelta en casa" - 16/09/2020

De vuelta en casa

Busquen al Señor mientras puede ser hallado, llámenlo en tanto que está cerca. Abandone el impío su camino, y el hombre malvado sus pensamientos, y vuélvase al Señor, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en perdonar. «Porque Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni sus caminos son Mis caminos», declara el Señor. «Porque como los cielos son más altos que la tierra, así Mis caminos son más altos que sus caminos, y Mis pensamientos más que sus pensamientos. 

Isaías 55:6-9

Cuando era pequeña y me metía en problemas, lo último que quería hacer era irme a casa. Sabía lo que me esperaba: más problemas, gritos y castigos. Por eso hacía casi cualquier cosa para retrasar la hora de volver a casa.

Es una respuesta bastante normal, ¿verdad? Hacemos el mal y luego huimos del lugar donde lo hicimos. Evitamos a la persona a la que hicimos daño, porque no queremos enfrentarnos a ella y su enojo o decepción. No iremos a “casa”, donde sea que esté, porque nada bueno nos espera, y lo sabemos.

Eso es lo que hace que nuestra lectura de Isaías sea tan extraña. Dios nos dice: “Abandone el impío su camino, y el hombre malvado sus pensamientos, y vuélvase al Señor, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en perdonar”. ¿Tendrá compasión de él? ¿Perdón en abundancia? ¿Qué estaría pensando Dios? Ese no es un regreso normal a casa. ¿Acaso es esto posible?

Pero esas son las palabras que nos dice el Espíritu Santo. Entonces miramos hacia arriba y a los lugares donde nos escondemos, y nos preguntamos si tal vez, solo tal vez, Dios podría decirlo en serio. Quizás, solo quizás, no nos va a gritar ni a condenar, ni nos dará lo que sabemos que merecemos. Tal vez podamos volver a casa, regresar al Señor, encontrar paz, gozo y amor nuevamente, a pesar de quiénes somos y de lo que hemos hecho. Quizás Dios se toma en serio su oferta.

Y descubrimos que lo es. Él quiere que volvamos a casa, quiere que sus hijos sean perdonados, limpios y felices; y lo quiere tanto, que entregó su vida para hacerlo posible. Eso es lo que Jesús hizo cuando vino a este mundo: buscó a los perdidos, a todos los que hicimos mal y luego huimos. Vino a traernos a casa. ¿Y si la única forma de lograrlo implicara sufrimiento y muerte? Él estuvo dispuesto a pagar ese precio. Lo pagó por mí y lo pagó por ti.

Dios quiere que vuelvas a casa. Él quiere que estés en casa para siempre, no como un niño en libertad condicional hasta que cometas el próximo error y te escapes de nuevo. Él quiere que estés en casa para siempre, siempre con Él, siempre perdonado, siendo poco a poco transformado a la imagen del Hijo de Dios. Eso es lo que nos espera. Escuchemos a Jesús, pongamos nuestra mano en la suya y vayamos a casa.

ORACIÓN: Querido Padre, ayúdame a vivir contigo para siempre como tu hijo perdonado. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez recibiste misericordia y perdón en vez de juicio y condenación?

2.- ¿Qué tan fácil o difícil es para ti confiar en el perdón de Dios?

© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones

Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail:

"En la casa del Señor escuchamos las buenas noticias de que nuestros pecados son perdonados por la gracia de Cristo Jesús" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 5/02/2020

Bienvenidos a la casa del Señor

Yo me alegro con los que me dicen: «Vamos a la casa del Señor». Ya nuestros pies se dan prisa; ¡ya estamos, Jerusalén, ante tus puertas!

Salmo 122:1-2

“Vamos a la casa del Señor”. ¿Te alegra cuando alguien te invita a ir a la casa de Dios para adorarlo? Nos debe alegrar el recibir y el poder responder a esa invitación por varias razones.

Ciertamente vamos a la casa del Señor en alegre obediencia a su mandamiento de recordar y santificar el día de reposo. Observamos el domingo como nuestro día de descanso y adoración, y esto aumenta nuestra alegría al celebrar cada semana la resurrección de Jesús.

Quizá vamos a la iglesia por costumbre, pero esa es una buena costumbre que también tenía nuestro Señor, quien iba a la sinagoga cada sábado “como era su costumbre” (Lucas 4:16).

Disfrutamos la comunión en adoración con nuestros hermanos y hermanas en Cristo, y también nos encanta un poco más de comunión después, con café y pan dulce. Así, en adoración y compañerismo, seguimos los pasos de los santos.

A lo largo de las páginas de las Escrituras aprendemos acerca de los fieles que se reunían para adorar. Desde los primeros días de la iglesia, los seguidores de Cristo se reunían para dedicarse “a las enseñanzas de los apóstoles y en el mutuo compañerismo, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2: 42b).

Todas esas son buenas razones para alegrarse en la casa del Señor, pero hay una razón y una alegría mayor.

Cuando nos reunimos para adorar, ¡nuestro anfitrión está allí para recibirnos! Después de todo, es su casa y, como todo buen anfitrión, Dios nos recibe en su presencia. En la casa del Señor escuchamos las buenas noticias de que nuestros pecados son perdonados por la gracia de Cristo Jesús. ¿Puede haber una razón de alegría mayor que esa?

A través del santo bautismo, Dios da la bienvenida a las personas de todas las edades a la familia de la fe. Y Él nos sostiene y nos alimenta con fe cuando escuchamos su Palabra. También, el Señor Jesús nos recibe como invitados en su mesa, donde él mismo está presente en su cuerpo y sangre. Y allí traemos nuestras oraciones y ofrendas al Señor. De esa forma, llenos de gratitud por sus bondadosos dones, nos unimos en alegres canciones de alabanza.

Según las Escrituras somos redimidos en Cristo y no solo vamos a la casa del Señor, sino que somos la casa del Señor: “como piedras vivas, sean edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepte por medio de Jesucristo” (1 Pedro 2:5). En su casa le ofrecemos a nuestro Dios y Salvador sacrificios de un corazón arrepentido, de oración y alabanza, y hasta nuestros propios cuerpos como sacrificios vivos dedicados a su servicio durante toda la semana.

Nos alegra encontrarnos para adorar en la casa del Señor regularmente.

ORACIÓN: Nuestro Dios y Salvador, nos alegra estar en tu casa y unirnos a nuestros hermanos y hermanas para recibir tus dones y ofrecerte nuestro sacrificio de alabanza. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Qué experimentas cuando te diriges a la iglesia?

2.- ¿Qué perderías si no asistieras a la iglesia?

© Copyright 2019 Cristo Para Todas Las Naciones

Editado por CPTLN-Chile ® / MGH – febrero de 2020

Suscríbete y recibe el devocional diariamente en tu e-mail: