"Jesús rompió los lazos que nos mantenían esclavizados al mal, nos rescató con su propia vida y nos ofrece ahora la oportunidad de regresar a Dios" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Ya no somos más esclavos" - 15/01/2021

Ya no somos más esclavos

Todo me está permitido, pero no todo me conviene. Todo me está permitido, pero no permitiré que nada me domine (…) ¿Acaso ignoran que el cuerpo de ustedes es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes, y que recibieron de parte de Dios, y que ustedes no son dueños de sí mismos? Porque ustedes han sido comprados; el precio de ustedes ya ha sido pagado. Por lo tanto, den gloria a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios. 

1 Corintios 6:12, 19-20

Pablo está lidiando con un problema común: cuando confundimos permiso con libertad. Tener permiso es creer que podemos hacer lo que queramos, satisfacer cada impulso. Pero la libertad implica un cierto control, ya sea autocontrol o control de otra persona. Y eso es lo que Dios nos ofrece.

Esto lo podemos ver en cada área de nuestra vida. Cuando le enseñamos a un niño a cocinar le damos reglas e instrucciones que por lo general no incluyen un cuchillo y una cocina. Sin esas reglas, nunca tendrá la libertad de hacer tacos, costillas o la cena de Navidad; solo podrá hacer un lío (¡y tal vez una visita al hospital!).

De la misma manera, cuando uno aprende a conducir memoriza las reglas de tráfico y luego pasa un examen. Solo entonces podemos conducir libremente a la playa, a la casa de un amigo o incluso al supermercado. El control es lo que hace posible la verdadera libertad.

Cuando se trata de nuestra vida personal, tratar de vivir completamente libre de todo control es un desastre garantizado. Lo vemos a nuestro alrededor: vidas arruinadas por adicciones, relaciones rotas, roces con la ley, oportunidades perdidas. Pablo llama a eso ser esclavo del pecado y rebelde contra Dios. Es cierto que en eso hay una especie de “libertad”, pero es una libertad que nadie en su sano juicio querría. Es una libertad ser infeliz y afligido, probar placer tras placer, nunca estar satisfecho, pasar la vida buscando no se sabe qué, hasta que morimos y todo está perdido. ¿Quién quiere esa libertad?

Contra eso, Jesús nos ofrece verdadera libertad. Con su sufrimiento, muerte y resurrección, Jesús rompió los lazos que nos mantenían esclavizados al mal, nos rescató con su propia vida y nos ofrece ahora la oportunidad de regresar a Dios, ya no como esclavos, sino como hijos libres y amados. Es la libertad de llegar a ser todo lo que Dios soñó cuando nos creó para vivir con la fuerza, el gozo y la paz profunda de los hijos de Dios. Es la libertad de hacer el bien, no porque alguien nos obligue a hacerlo, sino porque queremos hacerlo, porque eso nos hace felices a nosotros y a Dios. Es la libertad de ser verdaderamente humano. La oferta de Jesús está abierta: todo lo que tenemos que hacer es recibirla.

ORACIÓN: Querido Señor, quiero vivir como tu hijo libre. Dame la ayuda de tu Espíritu Santo. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Qué cosas te impiden vivir en la libertad de Dios?

2.- ¿Cómo saben los demás que vives en la libertad de Dios?

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"Hoy se nos ofrece generosamente la misma gracia y misericordia que Pablo experimentó" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Liberados" - 23/10/2020

Liberados

Pero sabemos que todo lo que dice la ley, se lo dice a los que están bajo la ley, para que todos callen y caigan bajo el juicio de Dios, ya que nadie será justificado delante de Dios por hacer las cosas que la ley exige, pues la ley sirve para reconocer el pecado. Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, y de ello dan testimonio la ley y los profetas. 

La justicia de Dios, por medio de la fe en Jesucristo, es para todos los que creen en él. Pues no hay diferencia alguna, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios; pero son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que proveyó Cristo Jesús, a quien Dios puso como sacrificio de expiación por medio de la fe en su sangre. 

Esto lo hizo Dios para manifestar su justicia, pues en su paciencia ha pasado por alto los pecados pasados, para manifestar su justicia en este tiempo, a fin de que él sea el justo y, al mismo tiempo, el que justifica al que tiene fe en Jesús. Entonces, ¿dónde está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley. 

Romanos 3:19-28

¿Alguna vez te has liberado de algo? Tal vez te dieron una advertencia en vez de una multa por ir un poco más rápido de lo permitido, o quizás la reunión de negocios que te tenía tan nervioso fue cancelada, o las pruebas médicas que tanto temías dieron negativo. Cuando algo así sucede, sentimos un gran alivio.

En realidad, las palabras de Pablo para hoy son la manera en que Dios nos dice: “Has sido liberado”. Pero esta liberación del juicio de la Ley divina tuvo un precio: el que Jesús pagó en el Calvario. ¡Imagina el gozo de Pablo cuando descubrió cómo Dios, en Su gracia y misericordia, había perdonado todos sus pecados! Tal vez recuerdes cómo Pablo persiguió a los primeros cristianos, llevándolos a las autoridades religiosas en Jerusalén para ser interrogados y puestos en prisión (ver Hechos 8-9).

Ante los ojos humanos, Pablo era un pecador de primer orden; sin embargo, no fue peor que nadie. “Pues no hay diferencia alguna, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios; pero son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que proveyó Cristo Jesús, a quien Dios puso como sacrificio de expiación por medio de la fe en su sangre”.

Nosotros también hemos sido liberados, absueltos de nuestra culpa. Hoy se nos ofrece generosamente la misma gracia y misericordia que Pablo experimentó. Como escribe Pablo más adelante en Romanos, “Pues la Escritura dice: «Todo aquel que cree en él, no será defraudado». Porque no hay diferencia entre el que es judío y el que no lo es, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que lo invocan, porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo” (Romanos 10:11-13).

ORACIÓN: Padre Celestial, límpianos de nuestros pecados y condúcenos por el camino eterno. En el nombre de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Por qué Dios el Padre tuvo que hacer morir a su Hijo para que pudiéramos ser libres de la Ley?

2.- ¿Conoce a alguien que se sienta culpable por algo que ha hecho? ¿Cómo podría serles de consuelo Romanos 3:19-28?

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"Para Pablo, el Salvador crucificado y resucitado lo era todo: su aliento y ser, su compañero en cada esquina del camino" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Quién necesita raíces?" - 22/09/2020

¿Quién necesita raíces?

Porque en Él vivimos, nos movemos y existimos. 

Hechos 17:28a

No hace mucho vi una fotografía en la que un oso koala se aferraba con fuerza a una rama muy por encima del suelo. Tenía los ojos entrecerrados con fuerza como para bloquear un desastre que se acercaba. La leyenda decía: “La vida puede hacerte trepar a un árbol”. Si una imagen vale más que mil palabras, esa fotografía puede ser la mejor respuesta al título de este mensaje.

Muchos estadounidenses lamentan el desarraigo de nuestra sociedad. La mayoría de nosotros admitiría que esto es cierto, especialmente para los solteros. No es demasiado difícil cambiar de apartamento, trabajo o ciudad. Si decidimos que queremos un cambio y podemos manejarlo, es probable que sigamos adelante sin preocuparnos demasiado por los efectos que nuestra decisión pueda tener en otra persona. Para mí, esta libertad es una de las principales ventajas de ser soltero. Pero la pregunta es ésta: ¿Cuánta libertad estamos dispuestos a sacrificar para tener seguridad y pertenecer?

Demasiados cambios y demasiada independencia también pueden crear una gran cantidad de estrés en nuestra vida. Para algunas personas, el cambio parece ser la única permanencia que conocen. Saltan de un trabajo a otro, de una ciudad a otra, de una relación a otra, siempre en busca de pastos más verdes, pero muy a menudo parecen estar huyendo de sí mismos. Por otro lado, evitar los cambios a toda costa puede crear un aburrimiento predecible y sofocante. Cuando la vida llega y trata de hacernos subir a un árbol, puede ser reconfortante saber que nuestro árbol tiene raíces y que las raíces no se quedan en su lugar simplemente por la fuerza del hábito.

Entonces, ¿dónde podemos encontrar estabilidad en la vida sin sucumbir al estancamiento, sin resistir todo lo que pueda ser diferente, o fuera de nuestra forma cómoda de hacer las cosas? ¿Cómo crecemos y nos apoyamos en experiencias nuevas manteniendo los pies en la tierra, sin convertirnos en víctimas de las arenas movedizas de la vida?

El apóstol Pablo tiene una respuesta a estos viejos acertijos. “Por tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesús el Señor, así anden en Él; firmemente arraigados y edificados en Él y confirmados en su fe, tal como fueron instruidos, rebosando de gratitud” (Colosenses 2:6-7).

Para Pablo, el Salvador crucificado y resucitado lo era todo: su aliento y ser, su compañero en cada esquina del camino. A lo largo de su nueva vida en Cristo, Pablo se apoyó en Jesús en busca de estabilidad, confiando en él con su vida. Pablo sabía que Jesús nunca fallaría ni lo desampararía, por más difíciles o inestables que se volvieran las cosas (ver Deuteronomio 31:6).

Este es el tipo de arraigo que todos buscamos. Solo en este tipo de estilo de vida podemos encontrar verdadera seguridad.

ORACIÓN: Padre celestial, hunde nuestras raíces de fe profundamente en la verdad de Jesús como nuestro Señor y Salvador. En su Nombre oramos. Amén.

The Lutheran Layman, 1978, Jane Fryar

Para reflexionar:

1.- ¿Está tu vida arraigada en Dios y creces diariamente en tu fe?

2.- ¿Qué puedes hacer para crecer más en tu fe?

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"Jesús ha hecho esto por nosotros. Gracias a Él tenemos libertad. Dios ha abierto de par en par las puertas" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Ya no más cautivo" - 25/06/2020

Ya no más cautivo

Así también ustedes, hermanos míos, por medio del cuerpo de Cristo han muerto a la ley, para pertenecer a otro, al que resucitó de los muertos, a fin de que demos fruto para Dios. Porque mientras vivíamos en la carne, las pasiones pecaminosas estimuladas por la ley actuaban en nuestros miembros y producían frutos que llevan a la muerte. Pero ahora que hemos muerto a su dominio, estamos libres de la ley, y de ese modo podemos servir en la vida nueva del Espíritu y no bajo el viejo régimen de la letra.

Romanos 7:4-6

Ni siquiera puedo empezar a imaginar lo que debe sentir alguien sentenciado por haber cometido un crimen atroz, quizás incluso enfrentando la pena de muerte, cuando su sentencia es revertida en base a nueva evidencia que lo declara inocente. Años soportando las condiciones deplorables de la vida en la prisión: el confinamiento que adormece la mente y los juegos constantes de lidiar con presos y guardias, sentir que la vida no representa ni será nada. ¿Cómo debe ser salir de la prisión y volver a entrar en la sociedad después de años de una vida tan brutal?

En cierto sentido, esa es nuestra historia; y en otro sentido, no lo es. Al igual que el prisionero al que se le ha permitido “salir en libertad”, a nosotros también se nos ha concedido la libertad. Estábamos sentenciados bajo la Ley de Dios (y justificadamente, pues no podemos reclamar “inocencia” en este asunto); pero ahora, gracias a Jesús, ya no somos culpables ante el Todopoderoso. Pero aquí está la gran diferencia con el prisionero de arriba: nuestra libertad es inmerecida; nuestra sentencia es justa; somos culpables.

Nuestro único recurso es suplicar por la misericordia de Dios a causa de la sangre de Jesús: “por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Jesús ha hecho posible nuestra libertad, y es una libertad que nuestros pecados no pueden anular. Como Pablo escribe en otra parte, “en él tenemos la redención por medio de su sangre, el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7).

En otro lugar, el apóstol lo explica bellamente: “Por tanto, no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque Dios ha hecho lo que para la ley era imposible hacer, debido a que era débil por su naturaleza pecaminosa: por causa del pecado envió a su Hijo en una condición semejante a la del hombre pecador, y de esa manera condenó al pecado en la carne, para que la justicia de la ley se cumpliera en nosotros, que no seguimos los pasos de nuestra carne, sino los del Espíritu” (Romanos 8:1-4).

Jesús ha hecho esto por nosotros. Gracias a Él tenemos libertad. Dios ha abierto de par en par las puertas. Nuestros pecados ya no pueden mantenernos cautivos.

ORACIÓN: Padre celestial, gracias por darnos libertad y vida eterna en Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Qué significa que la Ley despierta “nuestras pasiones pecaminosas”?

2.- ¿Por qué crees que es bastante común que los reclusos “encuentren a Dios” cuando están en la cárcel?

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"Eso es lo que Jesús ha hecho por nosotros: eligió el sufrimiento y la muerte" - Cita del Devocional de Cuaresma de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Jesús está a cargo" - 30/03/2020

Jesús está a cargo

Así que Judas tomó una compañía de soldados… fue allí con linternas, antorchas y armas. Pero Jesús, que sabía todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les preguntó: “¿A quién buscan?”. Le respondieron: “A Jesús nazareno”. Jesús les dijo: “Yo soy”… Cuando les dijo: “Yo soy”, ellos retrocedieron y cayeron por tierra. Él volvió a preguntarles: “¿A quién buscan?”. Y ellos dijeron: “A Jesús nazareno”. Respondió Jesús: “Ya les he dicho que yo soy. Si es a mí a quien buscan, dejen que éstos se vayan”.

Juan 18:3-8

¡Qué extraño debe haber sido para los soldados que fueron a arrestar a Jesús! Sin duda habían arrestado a muchas personas antes; pero Jesús debe haber sido el primero en tomar control de la escena. Observa el lenguaje: “Jesús, que sabía todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les preguntó”. ¿Quién hace eso de dar un paso adelante voluntariamente para ser arrestado?

Y luego confirma su identidad dos veces, en caso de que no la hayan captado la primera vez, usando el mismo nombre de Dios para sí mismo: “YO SOY” en griego, que es el nombre para sí mismo que Dios le reveló a Moisés en Éxodo 3. No es de extrañar que los soldados cayeran al suelo. Les debe haber quedado claro que no podrían hacerle nada a menos que él lo permitiera.

Y Jesús, en lugar de usar su poder para salvarse, lo usó con otro propósito: “Si es a mí a quien buscan, dejen que éstos se vayan”. Jesús estaba enfocado en proteger a sus seguidores.

Me imagino que los soldados estaban conmocionados, pues no arrestaron a ninguno de los discípulos. Jesús se entregó y los discípulos se fueron libres.

Eso es lo que Jesús ha hecho por nosotros: eligió el sufrimiento y la muerte. Él eligió esa parte para sí mismo. Pero para los discípulos y para ti eligió la libertad. Eligió protección, seguridad, libertad, vida. Esos son los regalos que compró para ti con su propia vida.

ORACIÓN: Gracias, querido Señor, por darme protección y vida. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cuándo has protegido a alguien a tu propio costo?

2.- ¿Por qué protegiste a esa persona? ¿Qué te dice eso de los motivos de Jesús?

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¿Insomnio? ¿Cansancio excesivo? ¿Malestar estomacal? Puede ser ansiedad.

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"Él está dispuesto a pagar el precio del dolor para que podamos ser rescatados del poder del mal" - Cita del Devocional de Cuaresma de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Satisfaciendo necesidades humanas" - 9/03/2020

Satisfaciendo necesidades humanas

Cuando Jesús se enteró, se fue de allí en una barca, a un lugar apartado. Cuando la gente lo supo, lo siguió a pie desde las ciudades. Cuando Jesús salió de la barca y vio a tanta gente, tuvo compasión de ellos y sanó a los que estaban enfermos.

Mateo 14:13-14

La libertad tiene un costo y, a veces, no somos nosotros quienes lo pagamos.

Estamos acostumbrados a pensar en Jesús como el único que sufre en la historia de su Pasión, y obviamente él es la persona principal, la que debemos amar, honrar y glorificar. Pero también hubo otros que pagaron un precio, y Jesús sabía que eso sucedería y le dolía. En este caso fue su primo, Juan el Bautista. Dios envió a Juan a preparar el camino para Jesús, y Juan lo hizo con todo su corazón: predicando, enseñando y bautizando, siempre señalando a las personas a Jesús.

Pero entonces el rey Herodes se enojó con Juan porque este lo criticó, y lo echó a la cárcel. Eso fue difícil para Juan y probablemente también para Jesús, especialmente después de que Juan parecía tener dudas sobre él (Mateo 11). Y luego vino el golpe final, cuando Herodes hizo matar a Juan. Y “cuando Jesús se enteró, se fue de allí en una barca, a un lugar apartado”.

Jesús quería estar solo, pero las multitudes no lo dejaron. La gente lo siguió, pensando en sus propios problemas, y Jesús no los rechazó. Los sanó y les enseñó. Así es cómo los amó y así es cómo nos ama a nosotros. Él está dispuesto a pagar el precio del dolor para que podamos ser rescatados del poder del mal. Está también dispuesto a dejar a un lado sus propias necesidades humanas para cuidarnos.

Él te ama a ti con ese mismo amor. Él está al tanto de tus necesidades. Como dice Pablo: “Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Qué podrá separarnos del amor de Cristo?” (Romanos 8:34-35).

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por dejar de lado tus propias necesidades para satisfacer las nuestras. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿En qué circunstancias tienes que dejar de lado tus necesidades para atender a las de otra persona?

2.- ¿Cómo te hace sentir saber que Jesús haría esto por ti?

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"Si siempre has vivido en la luz, puede que te resulte difícil valorar lo que siempre has tenido" - Cita del Devocional de Cuaresma de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Dando con toda libertad" - 6/03/2020

Dando con toda libertad

Jesús envió a estos doce, con las siguientes instrucciones: “No vayan por camino de paganos, ni entren en ciudad de samaritanos… Vayan y prediquen: El reino de los cielos se ha acercado. Sanen enfermos, limpien leprosos, resuciten muertos y expulsen demonios. Den gratuitamente lo que gratuitamente recibieron”.

Mateo 10:5, 7-8

¿Qué valor tiene para ti la nueva vida que Jesús te ha dado? ¿Cuál es el valor de tu fe, tu perdón, tu libertad en Cristo?

Estas son preguntas fáciles de responder para las personas que llegan a la fe más adelante en la vida, porque recuerdan la oscuridad, lo que era vivir sin Cristo; se acuerdan y se estremecen. Pregúntales si alguna vez volverían a su vida anterior y prepárate para el “¡No!” explosivo que te gritarán a la cara.

¿Cuál es tu experiencia? Es probable que hayas nacido de padres cristianos que te bautizaron, te criaron en la iglesia. Si siempre has vivido en la luz, puede que te resulte difícil valorar lo que siempre has tenido.

¿Qué has recibido? Perdón: toda tu culpa fue quitada, quitada para siempre. Una manta para cubrir tu vergüenza: estás vestido de Cristo, toda tu desnudez queda oculta. Fuerza para hoy, ya sea un día ordinario y aburrido o un momento de crisis. Una base sólida bajo tus pies en tiempos de duda y miedo. La seguridad de saber que el brazo de Dios está sosteniéndote, incluso en las tormentas más terribles. Amor: un amor que no depende de que seas digno de ser amado, sino del carácter inmutable de Dios.

Esto es lo que Dios te ha dado. ¡Compártelo con los demás!

ORACIÓN: Señor, ayúdame a ver el valor de lo que me has dado y a ser generoso con las personas que me rodean, las personas que amas. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Qué cosas te resultan fáciles de compartir? ¿Qué cosas te resultan difíciles?

2.- Ora por alguien con quien te gustaría compartir los dones de Dios.

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Plan de jubilación para esclavos - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 20/11/2019

Plan de jubilación para esclavos

Entonces Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: «Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres». Le respondieron: «Nosotros somos descendientes de Abrahán, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir: “Ustedes serán libres”?». Jesús les respondió: «De cierto, de cierto les digo, que todo aquel que comete pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no se queda en la casa para siempre; el hijo sí se queda para siempre. Así que, si el Hijo los liberta, serán verdaderamente libres».

Juan 8:31-36

¿Alguna vez has pensado en el plan de jubilación para esclavos?

La pregunta es rara, lo sé. Sin embargo, en los días de Jesús, esto era algo en lo que la gente realmente pensaba. Un buen amo mantenía a sus esclavos cuando eran viejos o discapacitados; un mal amo los vendía por cualquier precio, o incluso “los liberaba”. En otras palabras, básicamente los dejaba morir cuando ya no podían cuidar de sí mismos. Los esclavos no se quedaban en la casa de sus amos para siempre. No tenían ni seguridad, ni futuro, ni paz.

Ese es el trasfondo en el que Jesús está pensando cuando habla de ser esclavo del pecado. El pecado no tiene un plan de jubilación, ¡a menos que cuentes el infierno como parte de tu jubilación! El mal es un amo poderoso, pero no es bueno. Deforma y arruina a sus esclavos sin piedad. Luego, cuando están agotados, el pecado sigue con nuevas víctimas, dejando que las anteriores perezcan.

Esa no es la vida que Jesús quiere para nosotros. Ese no es el futuro que nos ofrece. Al contrario, Jesús nos ofrece un futuro y una esperanza: la verdadera libertad que viene cuando pertenecemos al Hijo de Dios.

Jesús comienza señalando una diferencia básica entre los hijos de una familia y los esclavos. Los hijos son parte de su familia para siempre. No se pueden vender, intercambiar o dejar en una esquina cualquiera. Tienen libertad y permanencia. Como adultos, también tienen autoridad, incluso de liberar a los esclavos.

Como el Hijo de Dios, eso es lo que Jesús nos ofrece: libertad y permanencia. No es la libertad de sufrir y morir abandonados, sino la libertad y la alegría que pertenecen a los hijos de Dios, a aquellos a quienes Dios ha tomado como suyos permanentemente a través de la fe en Jesús.

Jesús murió y resucitó para salvarnos; podemos confiar en él pues las palabras de Juan 1:12 se han hecho realidad: “Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios”.

Nunca más volveremos a estar sin hogar, esclavizados o rechazados.

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por liberarnos y hacernos tus hijos amados. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cuál crees que sea la peor parte de ser esclavo?
2.- ¿En qué se parece el ser pecador a ser esclavo?

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