“...Más vale que uno esté listo para escribir lo inesperado al narrar la vida de Jesús” - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Diciendo la verdad" - 31/07/2020

Diciendo la verdad

Cuando Jesús se enteró, se fue de allí en una barca, a un lugar apartado. Cuando la gente lo supo, lo siguió a pie desde las ciudades. Cuando Jesús salió de la barca y vio a tanta gente, tuvo compasión de ellos y sanó a los que estaban enfermos. Ya anochecía cuando sus discípulos se acercaron a él y le dijeron: «Ya es muy tarde, y en este lugar no hay nada. Despide a toda esta gente, para que vayan a las aldeas y compren de comer». Jesús les dijo: «No tienen por qué irse. Denles ustedes de comer». Ellos le dijeron: «Aquí tenemos sólo cinco panes y dos pescados». Él les dijo: «Tráiganmelos acá». Mandó entonces a la gente que se recostara sobre la hierba. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo los bendijo, los partió, y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Todos comieron, y quedaron satisfechos; y de lo que sobró se recogieron doce cestas llenas. Los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y los niños. 

Mateo 14:13-21

Las historias bíblicas acerca de Jesús alimentando milagrosamente a miles de personas con apenas unos pocos alimentos a veces son oscurecidas por quienes dicen que son una exageración. Esto es entendible. Después de todo, alimentar a cinco mil hombres, más mujeres y niños, con cinco panes y un par de peces no es poca cosa. A menos que cada pan y cada pez pesaran cientos de libras cada uno, nos suena altamente improbable.

¿No se le habrá ocurrido a Mateo, mientras escribía el evangelio, que sus lectores ignorarían tal historia cuestionando su recuerdo de los eventos (los cuatro escritores del Evangelio lo incluyen) y descartándola por ser tan descabellada? ¿No tendría más sentido no incluir algo que levantara tantas banderas rojas, sin importar cuán cierto fuera? Pero, ¿cómo podría NO contar esta historia?

De hecho, más vale que uno esté listo para escribir lo inesperado al narrar la vida de Jesús. No olvidemos que este milagro de alimentación fue escrito por el mismo hombre que escribió acerca de Jesús sanando la lepra de un hombre, calmando una tormenta en el mar, resucitando a la hija de Jairo, caminando sobre el agua y alimentando a más de 5.000 hombres, mujeres y niños (ver Mateo 8:1-4, 23-27; 9:18, 23-26; 14:22-33).

Pero Jesús hizo más que estos milagros, y Mateo también escribió sobre ellos. También escribió acerca de la muerte de Jesús (27:50), su entierro (27:60) y su resurrección (28:1-7). Y también escribió que, después de su crucifixión, vio a Jesús: “Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado, y cuando lo vieron, lo adoraron. Pero algunos dudaban” (Mateo 28:16-17).

Algunos lo adoraron. Algunos dudaron de lo que vieron, a pesar de que Jesús estaba justo delante de ellos. Qué duro puede ser el corazón humano.

Gracias, Dios, por tu fiel siervo Mateo, quien dejó registrado todo lo que vio para que el mundo lo pueda saber y para que podamos creer en tu Hijo.

ORACIÓN: Padre celestial, enséñanos a confiar en tu Palabra para que podamos vivir. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- El texto dice: “Todos comieron, y quedaron satisfechos”. ¿Qué significa eso para ti?

2.- ¿De qué manera la lectura sobre los milagros de Jesús fortalece tu fe en Él como tu Salvador?

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"Podemos ser honestos cuando surgen dudas y dejar que nuestros hermanos cristianos nos ayuden" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Dudas" - 05/06/2020

Dudas

Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado, y cuando lo vieron, lo adoraron. Pero algunos dudaban. Jesús se acercó y les dijo: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo».

Mateo 28:16-20

Esta es una historia realmente extraña. Los discípulos ven a Jesús resucitado de la muerte, le hablan y lo adoran. Hasta aquí todo bien. Pero luego nos encontramos con que “algunos dudaban”. Justo en medio del milagro más grande que jamás haya sucedido, teniendo frente a ellos al Hijo de Dios resucitado, “algunos dudaban”. ¡Qué extraño!

Y eso es todo lo que sabemos. La duda se sienta allí como una mancha de tinta en el medio de la historia. No sabemos nada más, excepto que hay días en que la duda nos llega también a nosotros, como una mancha de tinta en nuestra propia historia, arruinando la vida fiel que estamos tratando de vivir, y quitándonos de la sintonía con los cristianos a nuestro alrededor. Podemos tratar de ocultarla, pero está ahí y nos preocupa, tal vez incluso nos aterroriza. ¿Qué hacer?

Mateo nos da un buen ejemplo. Él dice la verdad y no trata de ocultar nada. Admite que hay dudas, incluso entre los seguidores más cercanos de Jesús. Nosotros podemos hacer eso también.

Podemos ser honestos cuando surgen dudas y dejar que nuestros hermanos cristianos nos ayuden.

Veamos lo que sucede después. Jesús viene a ellos, adoradores y escépticos por igual, y no les dice: “Oh, qué vergüenza, ¿cómo podrían dudar de mí después de todo lo que he hecho por ustedes?”. No, todo lo contrario. Les dice lo que sucederá después, que Dios le ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra, que la está usando para enviarlos al mundo a hacer discípulos, y que estará con ellos (y nosotros) siempre, hasta el final. El Espíritu Santo los ayudará y continuará trabajando en ellos. Jesús mismo estará con ellos para siempre.

Lo mismo es cierto para nosotros. Aunque dudes, sigues siendo un discípulo. Fuiste bautizado en Jesús; él no te abandona. Si tienes dudas, ¡busca respuestas! ¡Pregúntale a tu pastor, a tu compañero cristiano, al Señor mismo! No serás la primera persona en hacer una pregunta específica.

Y mientras preguntas, aférrate a Jesús, quien también se aferra a ti. Puede que tengas que esperar hasta que el Señor regrese para recibir una respuesta completa. Pero no tienes que esperar para que Jesús mismo esté presente contigo cuidándote y confiándote su obra. Él es tuyo y tú eres de él.

ORACIÓN: Señor Jesús, sabes cuando tengo dudas. Por favor, ayúdame. Gracias por estar siempre conmigo. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Te pone nervioso dudar? ¿Por qué sí o por qué no?

2.- ¿Qué tipo de dudas has tenido con respecto a tu fe?

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"Como seguidores de Jesús, podemos y debemos ser vitales, necesarios y beneficiosos para quienes nos rodean" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - "Indispensable" - 19/02/2020

Indispensable

Ustedes son la sal de la tierra, pero si la sal pierde su sabor, ¿cómo volverá a ser salada? Ya no servirá para nada, sino para ser arrojada a la calle y pisoteada por la gente. Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Tampoco se enciende una lámpara y se pone debajo de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en casa. De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos.

Mateo 5:13-16

Es bueno saber que podemos hacer una diferencia. A veces nos preguntamos si lo que hacemos importa, si nuestras palabras y acciones realmente tienen algún peso en este mundo. Las palabras de Jesús nos dicen que sí.

Decir: “Tú eres la sal de la tierra” es poner un valor único en tu vida, pues te convierte en esencial. La sal fue un mineral preciado ya miles de años antes de que Jesús entrara en escena. Utilizado por los egipcios y comercializado en todo el antiguo mundo mediterráneo, es un ingrediente esencial en las dietas de humanos y animales.

Y es lo que debemos ser en la vida de los demás. Como seguidores de Jesús, podemos y debemos ser vitales, necesarios y beneficiosos para quienes nos rodean. Pero como la sal, nuestro impacto puede no ser siempre obvio de inmediato. Son las pequeñas cosas las que pueden hacer una gran diferencia: la paciencia que le mostramos a un niño o el tiempo que tomamos para escuchar a un amigo que tiene un problema.

Nuestras palabras, como dice el apóstol Pablo, deben ser cálidas y atractivas para con los demás. Podemos aprender a hablar de manera que bendigan y edifiquen. Podemos señalar la gracia de Dios en nuestras conversaciones cuando el Espíritu Santo nos usa para abrir puertas para el Evangelio. “Procuren que su conversación siempre sea agradable y de buen gusto, para que den a cada uno la respuesta debida” (Colosenses 4: 6).

Y la luz: ¿qué podría ser más crucial que ser luz para otra persona? Eso es lo que Jesús dice que debemos ser: “la luz del mundo”, brillando intensamente, dando “luz a todos en la casa”.

La responsabilidad es asombrosa, y Dios nos la ha confiado. Además, nos ha dado el Espíritu Santo para guiarnos, inspirarnos y mantenernos esenciales en la vida de los demás. Como Él nos ha salvado por gracia a través de la fe en la victoria triunfante de Cristo sobre los poderes de las tinieblas, ahora nos da el poder para compartir libremente Su Evangelio. Él sabe que esta comisión es un desafío, pero nos da la gracia de ser indispensables, salados y brillantes para Cristo.

ORACIÓN: Padre celestial, danos la gracia necesaria para ser tu pueblo en el mundo. En el nombre de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Sientes que haces una diferencia en la vida de quienes te rodean?

2.- ¿Qué podrías hacer para hacerte más vital en la vida de otra persona?

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¿A quién le importa? - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones (CPTLN) - Chile. 05/12/2018

¿A quién le importa?

Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Mateo 1:1

 

El libro de Mateo comienza con una extraña selección de temas: 42 generaciones de la genealogía de Jesús, hasta llegar a Abrahán. Algunos encuentran esto fascinante, otros quizás bostezan y piensan: “¿A quién le importa?”

Aparentemente, a Dios le importa. A Dios le importa lo suficiente como para darnos una lista de nombres (la mayoría del Antiguo Testamento), que incluyen patriarcas y reyes, prostitutas y extranjeros, adúlteros y asesinos, e incluso a uno (Manasés) que ofreció a su propio hijo como sacrificio humano.

Y también están aquéllos cuyas vidas han quedado fuera del radar, como la mayoría de los nombres hacia el final de la lista. Sus vidas no fueron registradas. Ya no eran realeza; la familia de Jesús estaba desapareciendo en las filas de la gente común: artesanos, tenderos y granjeros, aparentemente sin importancia para nadie más que para ellos mismos.

Pero para Dios sí eran importantes. Aunque nadie más lo haya hecho, Dios mantuvo un registro de sus vidas. Dios tenía planes para ellos y se preocupaba intensamente por todos los antepasados de Jesús, buenos y malos por igual, así como se preocupa también por nosotros.

Nuestros nombres nunca estarán en la Biblia, y es posible que nunca se haga una crónica de nuestras vidas en ningún lado (excepto posiblemente en Facebook o Instagram). Y, sin embargo, Dios envió a su Hijo Jesús para rescatarnos y hacernos sus hijos, parte de su propia familia.

Tú importas. Y si confías en Jesús, tu nombre ya ha sido escrito en el único lugar que realmente importa: el libro de la vida de Jesús (Apocalipsis 3: 5).

ORACIÓN: Padre, gracias por escribir nuestros nombres en el libro de la vida. Haz que tu Espíritu Santo viva en nosotros, para que todos puedan ver que pertenecemos a tu familia. Amén.

 

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