"Ahora Él reina en gloria, siempre listo para escuchar nuestros gritos de angustia y nuestras canciones de alabanza" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Él descendió" - 04/08/2020

Él descendió

Pero en mi angustia, Señor, a ti clamé; a ti, mi Dios, pedí ayuda, y desde tu templo me escuchaste; ¡mis gemidos llegaron a tus oídos! La tierra tembló y se estremeció; las montañas se cimbraron hasta sus cimientos; ¡se sacudieron por la indignación del Señor!… El Señor inclinó el cielo, y descendió; bajo sus pies había una densa oscuridad. 

Salmo 68:6-7, 9

Muchas veces las Escrituras dicen que Dios “descendió”. Descendió para inspeccionar la torre de Babel y, como juicio al orgullo humano, confundió el lenguaje de los constructores y los dispersó por la tierra. Descendió en una nube y fuego en el Monte Sinaí para dar su Ley a Israel. En nuestro salmo, el Dios que “habita en luz inaccesible” (1 Timoteo 6:16a) se cubre en la oscuridad y desciende para rescatar a su siervo David con tal ira y poder que inclina los cielos.

Siglos después, Dios una vez más “inclinó el cielo y descendió” para rescatarnos de un “poderoso enemigo” que era más fuerte que nosotros (Salmo 18:17). Dios el Hijo dejó su morada de luz y se humilló para ser concebido en la oscuridad del vientre de una virgen. Mientras nuestro pequeño Salvador dormía en un pesebre en Belén, la oscuridad se volvió brillante como el día cuando un ángel anunció la noticia de su nacimiento a pastores en los campos cercanos. “Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor”, dijo el ángel (Lucas 2:11). Esa buena noticia es para nosotros también. El Hijo de Dios descendió de los reinos de la luz para habitar en un mundo oscurecido por el pecado. ¡Él descendió por ti!

Para rescatarnos nuestro Señor Jesús, la Luz del mundo, fue clavado en una cruz. Él cargó nuestros pecados en su cuerpo mientras la espesa oscuridad lo rodeaba. No hubo una voz atronadora desde el cielo para responder a su grito desolado: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27: 46b). Muriendo en una oscuridad silenciosa, Jesús dispersó a nuestros enemigos y nos rescató del pecado, la muerte y el diablo. Tres días después, a la luz de la primera mañana de Pascua, la tierra tembló cuando un ángel descendió para quitar la piedra que bloqueaba la puerta de la tumba de Jesús. El Hijo de Dios se levantó de entre los muertos, dejando atrás la oscuridad de la muerte y la tumba.

Ni siquiera habíamos gritado de angustia como el salmista. Atrapados en el pecado, no éramos conscientes de nuestra necesidad. Aun así, el Hijo de Dios descendió para rescatarnos, porque “cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8b). Ahora Él reina en gloria, siempre listo para escuchar nuestros gritos de angustia y nuestras canciones de alabanza. En un día por venir, el Salvador nuevamente inclinará los cielos y descenderá, no en la oscuridad silenciosa como en su nacimiento en Belén, sino en poder y gloria. Él vendrá como Rey de reyes y Señor de señores para rescatarnos, resucitarnos de la muerte como fue resucitado y llevarnos a morar en Su presencia por toda la eternidad.

ORACIÓN: Señor Jesús, esperamos el día de tu regreso. En tu nombre oramos. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Reconoces que Dios interactúa en tu vida?

2.- ¿Esperas con ansias el regreso del Señor en el último día?

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Los días de Herodes - Devocional de Adviento de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 05/12/2019

“Los días de Herodes”

En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías.

Lucas 1:5a

“En los días de Herodes”, dice Lucas. Es fácil omitir esas palabras, tratarlas como una fecha y nada más. Sin embargo, si hacemos eso, perdemos algo importante.

¿Quién era este Herodes, rey de Judea? En algunos aspectos era un genio, un gran constructor. Pero eso no es todo. Aquí hay algunas otras palabras que lo describen bien: gobernante extranjero, gastador en lujos, conspirador, loco, criminal, asesino de su esposa e hijos, terrorista.

Dada la historia de Herodes, Lucas probablemente no solo está dándonos una fecha, sino también recordándonos cómo fueron esos días. ¿Te imaginas vivir bajo un gobernante así? Fueron días verdaderamente oscuros. Debe haber sido fácil perder la esperanza, sentirse desamparado por Dios, abandonado a sufrir en un mundo sin sentido.

Y ese fue el momento que Dios eligió para enviar al ángel Gabriel a Zacarías. “Vas a tener un hijo”, le dijo. “Tu hijo preparará a la gente para la venida del Señor”. La luz está a punto de surgir en la oscuridad. ¡Dios no ha olvidado a su pueblo!

Nosotros también vivimos en días oscuros. Guerra. Abuso. Codicia. Desastre ecológico. Racismo. Terrorismo. Es fácil estar aterrorizados por lo que le pasa a nuestro mundo. Sin embargo, Dios nos dice: “Mira hacia arriba. No te he abandonado. He enviado a mi Hijo Jesús para que sea tu Salvador. Él destruirá los poderes de la oscuridad y te rescatará del mal. La oscuridad no tendrá la última palabra. Mi Hijo brilla en la oscuridad, y la oscuridad no lo ha vencido” (ver Juan 1:5).

ORACIÓN: Querido Padre, cuando tenemos miedo, ayúdanos a confiar en tu Hijo Jesús. En su nombre. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Dónde o en qué encuentras consuelo cuando tienes miedo?
2.- ¿De qué manera la muerte y resurrección de Jesús te ayudan ante el temor?

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El desaliento. Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile. 11/01/2019

El desaliento

Pero eres tú quien me dio la vida, eres tú quien me infundió confianza desde que era un niño de pecho. Salmo 22:9

 

 

Hace muchos años, el desaliento y la depresión eran compañeros constantes de un joven abogado. Llegó a caer en tan profunda oscuridad emocional, que sus amigos decidieron hacer desaparecer de su casa todos los cuchillos y las hojas de afeitar.

 

En su momento de mayor oscuridad, este abogado escribió: “Soy el hombre más miserable del mundo. No sé si algún día me mejoraré. Creo que ni siquiera lo merezco”.

 

Después de un tiempo ese joven, Abraham Lincoln, superó el desaliento y llegó a un puesto de poder y autoridad. Por la gracia de Dios, Lincoln, al igual que Martin Luther King, Jr., se dedicó a mejorar la vida de los demás.

 

Pero eso no quiere decir que fuera inmune al desaliento.

 

No tengo dudas que usted también ha experimentado desaliento. Todos pasamos por momentos en los que parece que el mundo se nos viene abajo, y que nada sale como quisiéramos. Quizás hasta alguna vez hayamos jugado con la idea de dejar este “valle de lágrimas”.

 

Si esta es una descripción de lo que usted siente en estos momentos, es hora que el Espíritu Santo le cambie la vida, ya sea a través de aconsejamiento o de confesión, o aclarándole la visión que tiene de lo que el Señor ha hecho por usted.

 

Preste atención a las personas que le rodean y verá que hay algunas que están dispuestas a ayudarle. Entre ellas se encuentra el mismo Dios. Él quiere que sepa que lo que está sufriendo sólo es pasajero. Es más, se lo garantiza con su promesa.

 

A través de Jesucristo Dios nos lleva de la desesperación a la victoria. Así fue para Lincoln, y que así sea también para usted.

 

ORACIÓN:Querido Señor, tú eres mi escudo y quien me reanima cuando estoy desalentado. Te doy gracias por la victoria que es mía a través de Jesucristo. En su nombre. Amén.

 

 

De una devoción escrita originalmente para “By the Way”

 

 

Editado por CPTLN-Chile (enero 2019)

 

 

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