"Él quiere que volvamos a casa, quiere que sus hijos sean perdonados, limpios y felices..." - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "De vuelta en casa" - 16/09/2020

De vuelta en casa

Busquen al Señor mientras puede ser hallado, llámenlo en tanto que está cerca. Abandone el impío su camino, y el hombre malvado sus pensamientos, y vuélvase al Señor, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en perdonar. «Porque Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni sus caminos son Mis caminos», declara el Señor. «Porque como los cielos son más altos que la tierra, así Mis caminos son más altos que sus caminos, y Mis pensamientos más que sus pensamientos. 

Isaías 55:6-9

Cuando era pequeña y me metía en problemas, lo último que quería hacer era irme a casa. Sabía lo que me esperaba: más problemas, gritos y castigos. Por eso hacía casi cualquier cosa para retrasar la hora de volver a casa.

Es una respuesta bastante normal, ¿verdad? Hacemos el mal y luego huimos del lugar donde lo hicimos. Evitamos a la persona a la que hicimos daño, porque no queremos enfrentarnos a ella y su enojo o decepción. No iremos a “casa”, donde sea que esté, porque nada bueno nos espera, y lo sabemos.

Eso es lo que hace que nuestra lectura de Isaías sea tan extraña. Dios nos dice: “Abandone el impío su camino, y el hombre malvado sus pensamientos, y vuélvase al Señor, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en perdonar”. ¿Tendrá compasión de él? ¿Perdón en abundancia? ¿Qué estaría pensando Dios? Ese no es un regreso normal a casa. ¿Acaso es esto posible?

Pero esas son las palabras que nos dice el Espíritu Santo. Entonces miramos hacia arriba y a los lugares donde nos escondemos, y nos preguntamos si tal vez, solo tal vez, Dios podría decirlo en serio. Quizás, solo quizás, no nos va a gritar ni a condenar, ni nos dará lo que sabemos que merecemos. Tal vez podamos volver a casa, regresar al Señor, encontrar paz, gozo y amor nuevamente, a pesar de quiénes somos y de lo que hemos hecho. Quizás Dios se toma en serio su oferta.

Y descubrimos que lo es. Él quiere que volvamos a casa, quiere que sus hijos sean perdonados, limpios y felices; y lo quiere tanto, que entregó su vida para hacerlo posible. Eso es lo que Jesús hizo cuando vino a este mundo: buscó a los perdidos, a todos los que hicimos mal y luego huimos. Vino a traernos a casa. ¿Y si la única forma de lograrlo implicara sufrimiento y muerte? Él estuvo dispuesto a pagar ese precio. Lo pagó por mí y lo pagó por ti.

Dios quiere que vuelvas a casa. Él quiere que estés en casa para siempre, no como un niño en libertad condicional hasta que cometas el próximo error y te escapes de nuevo. Él quiere que estés en casa para siempre, siempre con Él, siempre perdonado, siendo poco a poco transformado a la imagen del Hijo de Dios. Eso es lo que nos espera. Escuchemos a Jesús, pongamos nuestra mano en la suya y vayamos a casa.

ORACIÓN: Querido Padre, ayúdame a vivir contigo para siempre como tu hijo perdonado. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez recibiste misericordia y perdón en vez de juicio y condenación?

2.- ¿Qué tan fácil o difícil es para ti confiar en el perdón de Dios?

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"Nuestro Dios es un Dios intervencionista. Se preocupa tanto por nuestros problemas que incluso entró en nuestro mundo como uno de nosotros..." - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Quién es responsable?" - 05/08/2020

¿Quién es responsable?

¿Dónde estabas tú, cuando yo afirmé la tierra? Si en verdad sabes mucho, dímelo. Dime también, si lo sabes, ¿quién tomó sus medidas? ¿O quién la midió palmo a palmo? ¿Sobre qué están sentadas sus bases? ¿Quién puso su piedra angular mientras cantaban las estrellas del alba y los seres celestiales se regocijaban? »Cuando las aguas del mar se desbordaban, ¿quién les puso compuertas para controlarlas? Cuando yo cubrí el mar de nubes blancas, y lo envolví en una densa oscuridad, establecí para el mar este decreto que ponía límite a sus movimientos: “Podrás llegar hasta aquí, pero no más allá. Hasta aquí llegarán tus orgullosas olas.”… ¿Has bajado alguna vez al fondo del mar? ¿Has recorrido los senderos del abismo? ¿Se te han revelado las puertas de la muerte? ¿Has visto el umbral del reino de las sombras? ¿Has calculado la extensión de la tierra? ¡Hazme saber si sabes todo esto! 

Job 38:4-11, 16-18

La primera vez que lo escuché, me hizo reír. Alguien se quejaba de una situación, y la otra persona se encogió de hombros y dijo: “No es mi circo. No son mis monos”, queriendo decir que no era asunto suyo. Esa área estaba bajo la autoridad de otra persona, por lo que no sentía la necesidad de solucionar esos problemas. Se los dejaría a la persona a cargo.

En nuestra lectura de hoy Dios le está diciendo algo similar a Job, ofreciéndole un recorrido impresionante por la creación: la tierra, el mar, las nubes, los lugares más profundos del mundo, y luego desafiándolo: ¿Dónde estabas tú… cuando hice todo esto? ¿Puedes hacer estas cosas? Hazme saber si sabes todo esto.

Por supuesto que Job no puede dar una respuesta. No es su circo, ni son sus monos. Él solo puede estar en silencio. Y cuando Dios lo presiona, dice: “Yo fui ese atrevido, que habló sin entender; ¡grandes son tus maravillas! ¡Son cosas que no alcanzo a comprender!” (Job 42:3b).

Hasta ahora, tan vergonzoso. Dios ha puesto a Job en su lugar. Y sin embargo, aquí no solo hay vergüenza, sino también buenas noticias. Porque estas cosas, toda la creación, todo lo que existe, son el circo de Dios, los monos de Dios que están bajo su autoridad, y donde hay problemas, él se encarga de solucionarlos.

¿Qué significa esto para nosotros? Significa que podemos tener paz, sabiendo que todo está en manos de Dios. Él no está durmiendo ni ignora los muchos y profundos problemas que hay en nuestro mundo. A él le importa. Él está mirando y actuando. No estamos solos.

¿Cómo podemos estar seguros de esto? Por sus promesas, pero sobre todo por su hijo Jesucristo. Nuestro Dios es un Dios intervencionista. Se preocupa tanto por nuestros problemas que incluso entró en nuestro mundo como uno de nosotros, como ser humano, para sufrir, morir y resucitar por nuestro bien. Él vino como hombre para romper el poder del mal en la cruz y conquistar la muerte para todos nosotros al levantarse de la tumba. Este no es un Dios que dice: “Maneja tus problemas por ti mismo”. No, es un Dios que dice: “Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar” (Mateo 11:28).

Este es el circo de Dios. Él tiene el control y nos salvará.

ORACIÓN: Padre, ayúdame a confiar en ti en toda circunstancia. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Qué problemas te asustan? Nombra uno o dos.

2.- Cuando tienes miedo, ¿dónde encuentras consuelo y esperanza?

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Pacificador - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 27/11/2019

Pacificador

Cuando Jesús vio a la multitud, subió al monte y se sentó. Entonces sus discípulos se le acercaron, y él comenzó a enseñarles diciendo: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.

Mateo 5:1-2, 9

Ser pacificador no es fácil. Uno puede ser atacado de ambas partes. Por eso me preocupo cada vez que mi esposo, que es pastor, interviene en un conflicto familiar, especialmente si la familia a la que intenta ayudar ha tenido anteriormente problemas de violencia. Por lo general él los calma, pero no siempre. En una ocasión terminó cojeando por semanas.

Aun cuando la violencia física no sea una preocupación, igual se paga un precio al intentar ayudar a hacer las paces en un conflicto. Se pasa una gran cantidad de tiempo escuchando las quejas de ambas partes. Es posible que haya que lidiar con celos, ya que una persona puede pensar que uno tiene favoritos y que en realidad no quiere lo mejor para todos. Y ninguna de las partes estará realmente feliz con uno en ningún momento, a menos que realmente se logre conseguir una paz real y duradera.

¿Y la recompensa?

Según Jesús, la recompensa es el ser reconocido como “hijo de Dios”. Esta es una frase bastante común, pero muy cierta. Porque significa que uno tiene un parecido familiar con Jesús. Él también vino a traer paz a una relación conflictiva. Él vino para reconciliar a la humanidad con Dios. Él vino a hacer lo que fuera necesario para llevarnos de regreso a Dios, ya no como enemigos, sino como hijos amados de Dios. Esa paz era su meta.

Y por esa paz pagó el precio. Lo pagó bajando del cielo para nacer en una familia pobre en una nación conquistada. Lo pagaba todos los días mientras caminaba por esta tierra amando a las personas que lo rodeaban, sirviendo, sanando, enseñando y cuidando de ellos, sabiendo todo el tiempo que su tiempo era corto. Pronto iría a la cruz. Pronto llegaría la lucha final, el conflicto con los poderes del mal que terminaría con su propia muerte y con la victoria de su resurrección.

Jesús conoce el precio de ser un pacificador. Él lleva las cicatrices de esa obra en sus manos y sus pies. Y las lleva con alegría, porque esas son las señales de que ha ganado. Él nos ha traído la paz. Nos ha reconciliado con Dios. Ahora somos bendecidos, y él también. ¡Cuánto nos ama!

ORACIÓN: Señor Jesús, gracias por ser nuestro pacificador. Úsame para traer paz a quienes me rodean. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1- ¿Qué puedes hacer hoy para llevar paz a quienes te rodean?
2.- Escribe o haz una oración por las personas involucradas en un conflicto, pidiéndole al Señor que intervenga y que, si lo considera prudente, te use.

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La paz de Dios - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 27/09/2019

La paz de Dios

[Jesús dijo:] La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo.

Juan 14:27

¡Paz! Queremos paz entre las naciones, en nuestras comunidades, en la familia, en nosotros mismos. Pero al pensar en la paz solo como la ausencia de guerra, disturbios civiles, disputas y conflictos personales, podemos pasar por alto una cualidad muy importante de la verdadera paz: su entrega.

Jesús dijo que la paz que nos da es una paz que este mundo nunca puede dar. Tome nota del verbo que usa: “dar”. La paz es un regalo que se puede pasar de uno a otro. Si los padres mantienen la calma en una emergencia, sus hijos también lo harán. Cuando el profesor entra al aula sonriendo, los alumnos se relajan. Si el jefe maneja una situación difícil con calma, la oficina permanece en paz.

¡La paz da paz! Cuando Cristo nos da su paz no se queda en nosotros, sino que a medida que la recibimos y experimentamos la compartimos en palabras y acciones. La paz se demuestra en nuestras acciones. Gracias a que Cristo me ha dado su paz estoy en paz conmigo mismo y con los demás, porque sé que él está conmigo.

Dios nos da su paz a través de Jesús, quien es nuestro pacificador e intercesor ante él. Cuando el mundo apremia y la paz parece estar muy lejos, Jesús está aquí por nosotros. “Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Cuando los temperamentos estallan, cuando las situaciones se nos escapan de las manos, cuando un mundo perturbado parece estar cercándonos, podemos contar con la paz de Dios que va más allá de cualquier temor que el mundo nos puede causar. “Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7).

Dios quiere que todos conozcan esa paz. ¿Qué tan presente y activa es la paz de Dios en tu vida? ¿Suficiente como para motivarte a compartir el mensaje del amor de Dios y su paz transformadora con quienes te rodean?

ORACIÓN: Padre Celestial, dador de toda paz verdadera y duradera, concédenos el don del Espíritu Santo para que nuestras vidas reflejen la paz que tenemos por medio de tu Hijo Jesucristo. En su nombre oramos. Amén.

Para reflexionar:

1.- ¿De qué maneras afecta tu vida el saber que Jesús te da su paz?

2.- ¿Logras ser un agente de calma cuando las emociones estallan?

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“Jesús, único Príncipe de Paz”

Porque un niño nos ha nacido, ¡un hijo nos ha sido concedido! Sobre sus hombros llevará el principado, y su nombre será «Consejero admirable», «Dios fuerte», «Padre Eterno» y «Príncipe de paz». Isaías 9:6

 

La lista de nombres es impresionante. En ella se encuentra George Marshall, general de los Estados Unidos, y Albert Schweitzer, el doctor-organista de África. Los cuáqueros figuran como una organización y John Raleigh Mott como ejecutivo de la YMCA. Teddy Roosevelt estaría complacido de ver que su nombre no quedó afuera, al igual que el de Jean Dunant, fundador de la Cruz Roja.

Y ahora el presidente Obama tiene su nombre inscrito junto con el de todos los otros que han ganado el Premio Nobel de la Paz.

Esta noticia causó reacciones encontradas. Hay quienes dicen que “no lo merece” y otros que dicen que “todavía no lo merece”.

La noticia me hizo pensar en el pasaje de Isaías que nos sirve como texto para esta devoción.

Siglos antes del nacimiento de Cristo en Belén, Isaías profetizó que Jesús sería el Consejero Admirable, el Dios fuerte, el Padre eterno, el PRÍNCIPE DE PAZ.

Esa es la parte que quiero enfatizar: Jesús es el Príncipe de Paz. El único Príncipe de Paz. En realidad, el Salvador es único.

A pesar de que todas esas otras personas y organizaciones se pasan la vida tratando de traer la paz al mundo, los resultados de sus esfuerzos no han probado ser exitosos a largo plazo.

Por otro lado, la paz que reciben los pecadores a través de su fe en la vida, sufrimiento, sacrificio, muerte y resurrección de Jesús es única. El perdón que Cristo trae a las mentes confundidas y la alegría que trae a los corazones heridos son permanentes, completos y totales.

Y ninguna otra persona en la lista de ganadores de premios de paz, ni aún el mayor de ellos, podría reclamar ese premio. Sólo Jesús permanecerá como el único, el Divino Príncipe de Paz.

ORACIÓN: Señor Jesús, Isaías profetizó que tu sacrificio traería paz a la mente, al corazón y al alma de todos los que creen. Cuando resucitaste de la muerte, derramaste paz sobre tus temerosos discípulos. Te doy gracias por regalarnos tu gracia y te pido que nos envíes tu Espíritu Santo como una fuerza poderosa que toque nuestra alma. Danos fe, perdón y paz permanente. En tu nombre, amén.

 

*Barack Obama recibió el Premio Nobel de la Paz en 2009.

Publicado originalmente en Paraelcamino.com

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