"Hoy se nos ofrece generosamente la misma gracia y misericordia que Pablo experimentó" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Liberados" - 23/10/2020

Liberados

Pero sabemos que todo lo que dice la ley, se lo dice a los que están bajo la ley, para que todos callen y caigan bajo el juicio de Dios, ya que nadie será justificado delante de Dios por hacer las cosas que la ley exige, pues la ley sirve para reconocer el pecado. Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, y de ello dan testimonio la ley y los profetas. 

La justicia de Dios, por medio de la fe en Jesucristo, es para todos los que creen en él. Pues no hay diferencia alguna, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios; pero son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que proveyó Cristo Jesús, a quien Dios puso como sacrificio de expiación por medio de la fe en su sangre. 

Esto lo hizo Dios para manifestar su justicia, pues en su paciencia ha pasado por alto los pecados pasados, para manifestar su justicia en este tiempo, a fin de que él sea el justo y, al mismo tiempo, el que justifica al que tiene fe en Jesús. Entonces, ¿dónde está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe. Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley. 

Romanos 3:19-28

¿Alguna vez te has liberado de algo? Tal vez te dieron una advertencia en vez de una multa por ir un poco más rápido de lo permitido, o quizás la reunión de negocios que te tenía tan nervioso fue cancelada, o las pruebas médicas que tanto temías dieron negativo. Cuando algo así sucede, sentimos un gran alivio.

En realidad, las palabras de Pablo para hoy son la manera en que Dios nos dice: “Has sido liberado”. Pero esta liberación del juicio de la Ley divina tuvo un precio: el que Jesús pagó en el Calvario. ¡Imagina el gozo de Pablo cuando descubrió cómo Dios, en Su gracia y misericordia, había perdonado todos sus pecados! Tal vez recuerdes cómo Pablo persiguió a los primeros cristianos, llevándolos a las autoridades religiosas en Jerusalén para ser interrogados y puestos en prisión (ver Hechos 8-9).

Ante los ojos humanos, Pablo era un pecador de primer orden; sin embargo, no fue peor que nadie. “Pues no hay diferencia alguna, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios; pero son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que proveyó Cristo Jesús, a quien Dios puso como sacrificio de expiación por medio de la fe en su sangre”.

Nosotros también hemos sido liberados, absueltos de nuestra culpa. Hoy se nos ofrece generosamente la misma gracia y misericordia que Pablo experimentó. Como escribe Pablo más adelante en Romanos, “Pues la Escritura dice: «Todo aquel que cree en él, no será defraudado». Porque no hay diferencia entre el que es judío y el que no lo es, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que lo invocan, porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo” (Romanos 10:11-13).

ORACIÓN: Padre Celestial, límpianos de nuestros pecados y condúcenos por el camino eterno. En el nombre de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Por qué Dios el Padre tuvo que hacer morir a su Hijo para que pudiéramos ser libres de la Ley?

2.- ¿Conoce a alguien que se sienta culpable por algo que ha hecho? ¿Cómo podría serles de consuelo Romanos 3:19-28?

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"El que sufrió y murió por ti y que resucitó de entre los muertos para darte la vida eterna, nunca te dejará ni te desamparará" - CIta del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "El Señor está cerca" - 09/10/2020

El Señor está cerca

Regocíjense en el Señor siempre. Y otra vez les digo, ¡regocíjense! Que la gentileza de ustedes sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. 

Por lo demás, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo honesto, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo lo amable, en todo lo que es digno de alabanza; si hay en ello alguna virtud, si hay algo que admirar, piensen en ello. Lo que ustedes aprendieron y recibieron de mí; lo que de mí vieron y oyeron, pónganlo por obra, y el Dios de paz estará con ustedes. 

Filipenses 4:4-9

Pablo escribe: “El Señor está cerca”. Solía imaginar cómo sería tener a Jesús cerca como lo tenían los discípulos, pudiendo verlo, oírlo y tocarlo. Se me ocurre que sería difícil tener miedo; después de todo, él estaría presente con todo su poder, compasión y sabiduría. ¿Y si me enfermo? Podría pedirle que me sanara. ¿Y si me muero? No importa, solo será temporal. Jesús me levantará de entre los muertos, ¡sin problemas! Tener a Jesús cerca es sentirse en libertad.

Y Pablo nos recuerda que, en realidad, así es como estamos ahora mismo y todos los días. Es cierto que no tenemos la ventaja de poder verlo, tocarlo o escucharlo con nuestros oídos, pero el Señor está cerca ahora mismo, sin importar lo que esté sucediendo. Por eso Pablo dice: “No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”.

Es bueno practicar. Sé que para mí realmente hace una diferencia cuando recuerdo entregar las cosas que me preocupan a Jesús tan pronto como suceden. Es como decir: “Señor, ¿podrías lidiar tú con esto? Porque yo simplemente no puedo”. Él sabe que no puedo y está listo para ayudarme y darme paz.

Que el Señor te bendiga en tu momento de angustia y te fortalezca en su amor. El que sufrió y murió por ti y que resucitó de entre los muertos para darte la vida eterna, nunca te dejará ni te desamparará. 

Dios te guarde siempre.

ORACIÓN: Señor, cuando esté ansioso, ayúdame a depender de ti. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- Si pudieras ver a Jesús en persona ahora mismo, ¿qué le preguntarías?

2.- ¿Cómo puedes adquirir el hábito de llevar tus ansiedades al Señor en oración?

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"Dios es quien proporciona el alimento y el crecimiento. No hay lugar para nuestros egos y nuestro tonto orgullo" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Manteniendo a Jesús en el centro" - 7/10/2020

Manteniendo a Jesús en el centro

Así que ni el que siembra ni el que riega son algo, sino Dios, que da el crecimiento.

1 Corintios 3:7

Algunas personas viven esperando recibir elogios por las cosas buenas que hacen. Lamentablemente, a veces esto logra infiltrarse también en la iglesia. Quizás hayas conocido a personas, ya sean clérigos o laicos, cuya ansia de alabanza pública desvía la atención de Dios y la dirige hacia ellos mismos.

Se me ocurre que si alguna vez hubo alguien que mereciera un desfile de halagos por su trabajo, fue el apóstol Pablo. Pablo fue un obrero incansable del Evangelio, pero en lugar de recibir elogios por sus esfuerzos fue vilipendiado, encadenado, encarcelado e incluso puesto a las puertas de la muerte.

A pesar de todo esto, Pablo mantuvo que Cristo debía ser el centro de todo. No minimizó ni descartó el trabajo realizado por él mismo o por otros en sus viajes misioneros, especialmente en Corinto, pero sí señaló que todos son meramente siervos, obreros a quienes Dios usó para llevar Su mensaje de salvación al mundo.

Del mismo modo, aquellos de nosotros que somos obreros en la iglesia de Cristo, clérigos y laicos, no servimos a Dios para nuestra gloria, ni buscamos llamar la atención sobre nosotros mismos, quitándole el honor a Aquél a quien por derecho se lo debemos: nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Este tipo de actitud fue lo que Pablo enfrentó en la iglesia de Corinto. Había creyentes allí que no vivían con la mentalidad de Cristo primero y antes de todas las cosas, sino que actuaban como niños, compitiendo entre sí, buscando su propio camino, actuando de manera inmadura. Pablo escribe: “…porque aún son gente carnal. Pues mientras haya entre ustedes celos, contiendas y divisiones, serán gente carnal y vivirán según criterios humanos” (1 Corintios 3:3).

Como parte de sus deberes ministeriales, Pablo se tomó el tiempo para advertir a los cristianos corintios acerca de poner énfasis en el trabajador humano y no en su divino Creador, Salvador y Santificador. Dios es quien proporciona el alimento y el crecimiento. No hay lugar para nuestros egos y nuestro tonto orgullo.

Hacemos bien en prestar atención a estas palabras. Después de todo, somos los destinatarios de la gran gracia de Dios como se nos mostró en la vida de Jesús, su sufrimiento y cruel muerte en la cruz del Calvario. Es por su sacrificio que somos salvos, y es al Señor a quien se le debe toda la gloria.

ORACIÓN: Padre celestial, mantennos firmes en tu Palabra, conscientes de vivir como humildes siervos ante un Dios maravilloso. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Elias Thejoane, LHM África

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo reaccionas ante las personas que deberían ser más maduras de lo que son según su edad y experiencia?

2.- ¿Es posible hacer nuestro trabajo y evitar estar “demasiado llenos de nosotros mismos” cuando trabajamos duro y tenemos éxito?

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"Solo Jesús te ama lo suficiente como para dar Su vida en la cruz por ti..." - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Todos los huevos en una cesta" - 2/10/2020

Todos los huevos en una cesta

Aunque también yo tengo de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: fui circuncidado al octavo día, y soy del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín; soy hebreo de hebreos y, en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que se basa en la ley, irreprensible. Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida, por amor de Cristo. Y a decir verdad, incluso estimo todo como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por su amor lo he perdido todo, y lo veo como basura, para ganar a Cristo y ser hallado en él, no por tener mi propia justicia, que viene por la ley, sino por tener la justicia que es de Dios y que viene por la fe, la fe en Cristo; a fin de conocer a Cristo y el poder de su resurrección, y de participar de sus padecimientos, para llegar a ser semejante a él en su muerte, si es que de alguna manera llego a la resurrección de entre los muertos. No es que ya lo haya alcanzado, ni que ya sea perfecto, sino que sigo adelante, por ver si logro alcanzar aquello para lo cual fui también alcanzado por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo alcanzado ya; pero una cosa sí hago: me olvido ciertamente de lo que ha quedado atrás, y me extiendo hacia lo que está adelante; ¡prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús! 

Filipenses 3:4-14

Cuanto mayor me hago, más apuesto por Jesús. Para usar el viejo proverbio, estoy poniendo todos mis huevos en su cesta y estoy empezando a ver cuán importante es eso. Las apuestas son cada vez mayores. También amaba y confiaba en Jesús cuando era más joven; pero ahora estoy empezando a ver morir a amigos y familiares, algunos de ellos más jóvenes que yo. Yo misma me estoy volviendo cada vez más discapacitada. Estoy viendo a mi hijo crecer y mudarse a un mundo que parece cada vez más peligroso. A medida que las cosas se vuelven más oscuras, me resulta más claro lo importante que es dónde pongo mi confianza. ¿Qué cesta va a proteger estos preciosos huevos míos?

Pablo tenía muchas cestas para elegir: su ascendencia entre el “pueblo escogido” de Dios; su celo religioso; su educación de alto nivel; su conciencia limpia, por lo que podría haber hecho lo que muchos de nosotros hacemos: poner uno o dos huevos en cada cesta, para así minimizar la pérdida si una cesta se caía. Pero no lo hizo. En cambio, puso todos sus huevos en la cesta de Jesús; le apostó todo a Jesús, sin retener nada, y confió en que Jesús no lo defraudaría.

Quizás tú también tengas muchas cestas para elegir. ¿Tienes fortuna? Esa es una cesta. ¿Haces ejercicio y te alimentas bien? Esa es otra cesta. Luego están cosas como amigos y familiares, educación, buen gobierno, trabajo duro y ahorros.

Contra todo esto, Pablo nos insta a poner nuestros huevos en la cesta de Jesús. No es que las otras cosas no sean buenas, pero no son ni eternas, ni completamente confiables. Solo Jesús lo es. Solo Jesús te ama lo suficiente como para dar Su vida en la cruz por ti, para resucitar de entre los muertos por ti y para prometer compartir Su vida eterna contigo. Solo Jesús estará contigo en todo momento, no importa cuán profunda sea la oscuridad, no importa cuán fuerte sea la tormenta. Porque él es tu Salvador.

ORACIÓN: Señor, ayúdame a aferrarme a ti, porque tú me aferras con amor. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿En qué cesta estás más tentado a depositar tu confianza?

2.- ¿Cómo puedes saber en qué estás realmente confiando?

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"Para ayudarnos a crecer y aprender, Dios puede permitir que suframos. Es su forma de protegernos de algo que podría ser mucho peor" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "El sufrimiento trae bendición" - 29/09/2020

El sufrimiento trae bendición

Después de anunciar el evangelio en aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, los dos regresaron a Listra, a Iconio y a Antioquía, y allí infundían ánimo a los discípulos y los alentaban a mantener la fe. Les decían: «Para entrar en el reino de Dios nos es necesario pasar por muchas tribulaciones».

Hechos 14:21-22

El sufrimiento duele y nos hace llorar; nos entristece, nos agota y hasta puede enfurecernos. Nadie quiere sufrir, pero no podemos escapar de él. Es parte de la tragedia humana pecaminosa en la que todos nacemos. Yo también sufro. Sufro por mi familia, por mi salud y por las finanzas. Y he notado que cuando sufro, a veces desafío a Dios: ¿Por qué permites que me suceda esto? ¿Dónde estás cuando estoy sufriendo? No estoy orgulloso de hacer estas preguntas. Pero no me agrada cuando no entiendo lo que el Señor está tratando de decirme. Lamentablemente, cuando estoy sufriendo no pienso que pueda ser por causa mía, sino que trato de culpar a los demás por lo que me sucede.

Al menos así solía ser.

Pero un día leí un artículo sobre una niña que nació sin la capacidad de sentir dolor, por lo que no sabía cómo ciertas cosas podían ser malas o peligrosas para ella. Al no sentir dolor, fue fácil para ella cortarse las manos. Al no sentir dolor, apenas se dio cuenta cuando el agua hirviendo le quemó el cuerpo. Incidentes como estos la dejaron con tales cicatrices, que llegó a contemplar el suicidio.

Al final del artículo, el autor concluyó que el sufrimiento es una especie de “amigo”, como una llamada de atención para advertirnos. A través de él aprendemos lo que es bueno y malo para nosotros.

Lo mismo es cierto en el ámbito espiritual. Sin sufrimiento no podemos saber qué es eternamente peligroso para nosotros. Para ayudarnos a crecer y aprender, Dios puede permitir que suframos. Es su forma de protegernos de algo que podría ser mucho peor.

Pero Dios nunca nos deja solos en el sufrimiento. Él está siempre con nosotros, asegurándose de que el dolor sea constructivo y no abrumador. De esta manera, Él nos enseña y nos da las bendiciones que provienen de una fe que se apoya en Él.

El apóstol Pablo lo sabía bien: “…Se me clavó un aguijón en el cuerpo, un mensajero de Satanás, para que me abofetee y no deje que yo me enaltezca. Tres veces le he rogado al Señor que me lo quite, pero él me ha dicho: «Con mi gracia tienes más que suficiente, porque mi poder se perfecciona en la debilidad». Por eso, con mucho gusto habré de jactarme en mis debilidades, para que el poder de Cristo repose en mí. Por eso, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en las afrentas, en las necesidades, en las persecuciones y en las angustias; porque mi debilidad es mi fuerza” (2 Corintios 12: 7b-10).

Que todos tengamos una fe que confíe en Dios en los momentos difíciles y dolorosos de nuestra vida.

ORACIÓN: Padre Celestial, concédeme fe para confiar en tus caminos bondadosos en mi vida. En el nombre de Jesús. Amén.

Myo Aundra Maw, LHM Myanmar

Para reflexionar:

1.- Cuando pasas por problemas o sufrimientos, ¿te apoyas más o menos en Dios?

2.- ¿De qué manera un problema o sufrimiento puede acercarnos más a Dios?

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"Para Pablo, el Salvador crucificado y resucitado lo era todo: su aliento y ser, su compañero en cada esquina del camino" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Quién necesita raíces?" - 22/09/2020

¿Quién necesita raíces?

Porque en Él vivimos, nos movemos y existimos. 

Hechos 17:28a

No hace mucho vi una fotografía en la que un oso koala se aferraba con fuerza a una rama muy por encima del suelo. Tenía los ojos entrecerrados con fuerza como para bloquear un desastre que se acercaba. La leyenda decía: “La vida puede hacerte trepar a un árbol”. Si una imagen vale más que mil palabras, esa fotografía puede ser la mejor respuesta al título de este mensaje.

Muchos estadounidenses lamentan el desarraigo de nuestra sociedad. La mayoría de nosotros admitiría que esto es cierto, especialmente para los solteros. No es demasiado difícil cambiar de apartamento, trabajo o ciudad. Si decidimos que queremos un cambio y podemos manejarlo, es probable que sigamos adelante sin preocuparnos demasiado por los efectos que nuestra decisión pueda tener en otra persona. Para mí, esta libertad es una de las principales ventajas de ser soltero. Pero la pregunta es ésta: ¿Cuánta libertad estamos dispuestos a sacrificar para tener seguridad y pertenecer?

Demasiados cambios y demasiada independencia también pueden crear una gran cantidad de estrés en nuestra vida. Para algunas personas, el cambio parece ser la única permanencia que conocen. Saltan de un trabajo a otro, de una ciudad a otra, de una relación a otra, siempre en busca de pastos más verdes, pero muy a menudo parecen estar huyendo de sí mismos. Por otro lado, evitar los cambios a toda costa puede crear un aburrimiento predecible y sofocante. Cuando la vida llega y trata de hacernos subir a un árbol, puede ser reconfortante saber que nuestro árbol tiene raíces y que las raíces no se quedan en su lugar simplemente por la fuerza del hábito.

Entonces, ¿dónde podemos encontrar estabilidad en la vida sin sucumbir al estancamiento, sin resistir todo lo que pueda ser diferente, o fuera de nuestra forma cómoda de hacer las cosas? ¿Cómo crecemos y nos apoyamos en experiencias nuevas manteniendo los pies en la tierra, sin convertirnos en víctimas de las arenas movedizas de la vida?

El apóstol Pablo tiene una respuesta a estos viejos acertijos. “Por tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesús el Señor, así anden en Él; firmemente arraigados y edificados en Él y confirmados en su fe, tal como fueron instruidos, rebosando de gratitud” (Colosenses 2:6-7).

Para Pablo, el Salvador crucificado y resucitado lo era todo: su aliento y ser, su compañero en cada esquina del camino. A lo largo de su nueva vida en Cristo, Pablo se apoyó en Jesús en busca de estabilidad, confiando en él con su vida. Pablo sabía que Jesús nunca fallaría ni lo desampararía, por más difíciles o inestables que se volvieran las cosas (ver Deuteronomio 31:6).

Este es el tipo de arraigo que todos buscamos. Solo en este tipo de estilo de vida podemos encontrar verdadera seguridad.

ORACIÓN: Padre celestial, hunde nuestras raíces de fe profundamente en la verdad de Jesús como nuestro Señor y Salvador. En su Nombre oramos. Amén.

The Lutheran Layman, 1978, Jane Fryar

Para reflexionar:

1.- ¿Está tu vida arraigada en Dios y creces diariamente en tu fe?

2.- ¿Qué puedes hacer para crecer más en tu fe?

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"Todos somos pecadores que estamos en el mismo barco, pecadores que necesitamos desesperadamente la gracia y la misericordia de Dios" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Extendiendo la bienvenida de Dios" - 10/09/2020

Extendiendo la bienvenida de Dios

Reciban al que es débil en la fe, pero no para entrar en discusiones. Algunos creen que está permitido comer de todo, pero hay otros, que son débiles y que sólo comen legumbres. El que come de todo, no debe menospreciar al que no come ciertas cosas, y el que no come de todo, no debe juzgar al que come, porque Dios lo ha aceptado… pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ya sea que vivamos, o que muramos, somos del Señor. Porque para esto mismo Cristo murió y resucitó: para ser Señor de los vivos y de los muertos. Así que tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? ¡Todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo! Escrito está: «Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios». Así que cada uno de nosotros tendrá que rendir cuentas a Dios de sí mismo. 

Romanos 14:1-3, 8-12

Hay algo realmente esencial y práctico en este mensaje del apóstol Pablo. En sus viajes misioneros, Pablo se encontró con todo tipo de personas. Debatió sobre Cristo con eruditos y compartió al Salvador con hombres y mujeres comunes que conoció en el camino. Si bien ciertamente hubo diferencias de opinión y creencias entre las personas con las que habló, parece probable que no estuviera demasiado preocupado por resolverlo todo antes de hablarles de Jesús. “…Al estar entre ustedes me propuse no saber de ninguna otra cosa, sino de Jesucristo, y de éste crucificado” (1 Corintios 2:2).

Después de todo, aquellos que difieren de nosotros en hábitos o costumbres no están excluidos del amor de Dios. Todos somos pecadores que estamos en el mismo barco, pecadores que necesitamos desesperadamente la gracia y la misericordia de Dios. Pablo tenía esta verdad grabada en su corazón: “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1 Timoteo 1:15). No hay lugar para el juicio, no hay razón para despreciar a otros que, como nosotros, están perdidos sin la gracia de Dios.

Y así, a los que son diferentes a nosotros, Pablo les anuncia: “¡Dios te ha dado la bienvenida!”. Jesús demostró esto al partir el pan con los pecadores, para disgusto de los fariseos y los escribas (ver Lucas 15:1-10). Jesús expresó el amor de Dios, que todo lo abarca, a la mujer samaritana en el pozo de agua, al hijo del centurión romano y en la historia del hijo pródigo judío (ver Juan 4; Lucas 7:1-10 y 15:11-32).

Las diferencias externas que vemos son sólo superficiales; no permitamos que nos impidan ver la obra de Dios, quien ve el corazón. Allí es donde el Espíritu Santo obra, llevándonos a la fe en Jesús, enriqueciendo nuestras vidas con su presencia e inspirándonos a hablar a otros sobre el Salvador, ¡con una cordial bienvenida a todos!

ORACIÓN: Padre Celestial, enséñanos a aceptar a todas las personas así como Tú nos has aceptado. En el nombre de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿A qué tipo de personas te resulta difícil aceptar?

2.- ¿De qué manera haces que una persona se sienta bienvenida?

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"Por Cristo no tenemos más culpa y, por lo tanto, no más castigo" - Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "La debilidad de Dios" - 07/09/2020

La debilidad de Dios

¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el que escudriña estos tiempos? ¿Acaso no ha hecho Dios enloquecer a la sabiduría de este mundo? Porque Dios no permitió que el mundo lo conociera mediante la sabiduría, sino que dispuso salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Los judíos piden señales, y los griegos van tras la sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que para los judíos es ciertamente un tropezadero, y para los no judíos una locura, pero para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. 

1 Corintios 1:20-25

En Corinto, una antigua capital de la cultura griega y del comercio mundial, el apóstol Pablo, maestro misionero al mundo, enseñó a sus oyentes una lección suprema. Les dijo que el perdón y la paz con Dios —bendiciones demasiado poderosas para que las obtengan con una vida de duro trabajo— eran de ellos, segura y eternamente, por gracia a través de la fe.

Al exaltar a Cristo en la cruz, Pablo proclamó el corazón del Evangelio: la justificación por la fe. Él le dijo a su audiencia que estaban justificados en el Nombre del Señor Jesucristo. La sangre del Redentor había hecho posible su limpieza de todo pecado y culpa.

Sin duda, mucho ha cambiado desde que este siervo cruzó Grecia a la velocidad vertiginosa de unas seis millas por hora. Hoy en día, el mundo en general es instantáneo y está disponible a través de los medios de comunicación y la comunicación a larga distancia. Pero también está incrustado con una mentalidad corintia inclinada contra la pureza y la justicia. Cuán necesario es, entonces, que nosotros y todos los demás mensajeros de la misericordia de Cristo repitamos las palabras llenas de fe de San Pablo: “Predicamos a Cristo crucificado”.

Dios ofrece su amor a todas las personas, en todas las clases y condiciones, sin que ningún pecador sea demasiado vil para ser perdonado mediante la fe en el Salvador que conquista el pecado. Él nos dice —a ti y a mí— que nuestras conciencias culpables ya no pueden acusarnos con éxito, ni los enemigos feroces del infierno triunfar sobre nosotros. Por Cristo no tenemos más culpa y, por lo tanto, no más castigo.

Esta es la necedad de Dios, más sabia que la mente del hombre. Ésta es la debilidad de Dios, más fuerte que cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer. A través de la cruz de Jesús, Dios ha puesto fin a toda débil excusa que nuestro viejo yo puso en nuestra defensa. El amor del Salvador puede convertir nuestro terror en confianza, nuestros miedos en fortaleza y ayudarnos a sobrellevar incluso las cargas más pesadas de la vida.

ORACIÓN: Padre celestial, coloca la cruz de tu Hijo en nuestros corazones para que creamos y compartamos el amor de Jesús con los demás. En su Nombre. Amén.

Rev. Dr. E.R. Bertermann

Para reflexionar:

1.- ¿De qué manera la predicación de Pablo es una “locura” para los judíos y los griegos?

2.- ¿Has encontrado resistencia al compartir el mensaje de la cruz? ¿Cómo has respondido?

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"...Ya sea que seamos ricos o no tanto, debemos poner nuestra esperanza en la certeza de Dios, no en las fortunas fugaces de la vida" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Viviendo satisfechos" - 31/08/2020

Viviendo satisfechos

Pero la piedad es una gran ganancia, cuando va acompañada de contentamiento. 

1 Timoteo 6:6

Si sientes que la vida no ha sido justa, tengo buenas noticias para darte. Cuando quieras gritar: “¡Eso no es justo!”, grítaselo a Dios. Él está dispuesto a escucharte y a amarte. Cuando la preocupación te agobia, Jesucristo te extiende sus manos llenas de cicatrices.

Quizás algunos podrían escuchar las palabras de San Pablo acerca de vivir una vida santa y feliz e inmediatamente desesperarse, diciendo: “No soy piadoso, por eso no estoy contento”. Sin embargo, cuando San Pablo habla de la piedad, quiere decir que Jesucristo, que vive en nosotros, nos da la satisfacción que buscamos en la vida. No es nada que nosotros hagamos, sino confiar en lo que él ha hecho por nosotros.

No digo que no sientas las pérdidas solo porque tienes fe en Jesucristo. Hay momentos en que incluso el cristiano más fuerte se siente insatisfecho o resentido, y cuestiona a Dios sobre los muchos problemas de la vida. ¿Dónde está la satisfacción en esas situaciones? Sin Dios, esta es una pregunta que se presta a la especulación. Lamentablemente, muchas personas tratan de encontrar esa satisfacción especialmente en el dinero.

San Pablo vincula la “piedad y la satisfacción” con el dinero, y muestra cómo la riqueza puede inducir a error, diciendo: “Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, si tenemos sustento y abrigo, contentémonos con eso. Los que quieren enriquecerse caen en la trampa de la tentación, y en muchas codicias necias y nocivas, que hunden a los hombres en la destrucción y la perdición; porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual algunos, por codiciarlo, se extraviaron de la fe y acabaron por experimentar muchos dolores” (1 Timoteo 6:7-10).

El mundo está lleno de personas con muchas riquezas que viven sorprendentemente decepcionadas. La verdadera satisfacción no proviene de las cosas que hacemos por nosotros mismos, sino de recibir el milagro de la salvación ganada por Jesucristo en la cruz y de permanecer en esa fe.

Las Sagradas Escrituras nos dicen que nuestras vidas deben ser piadosas, que debemos seguir “la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre” (1 Timoteo 6:11b). Estas son cualidades que provienen de una relación con Jesucristo. Por fe sabemos que, pase lo que pase, Dios está a nuestro lado. Él está presente en todas nuestras circunstancias y en todas nuestras dificultades. Él nos da la satisfacción que anhelamos en este mundo.

Entonces, ya sea que seamos ricos o no tanto, debemos poner nuestra esperanza en la certeza de Dios, no en las fortunas fugaces de la vida. Confiar en Dios es almacenarnos “un buen fundamento para el futuro, para que (nosotros) podamos aferrarnos a lo que es verdaderamente la vida” (1 Timoteo 6:19b).

Y esa vida es Jesucristo. En él encontramos verdadera satisfacción y gran ganancia, hecha posible a través de su vida, muerte y resurrección.

ORACIÓN: Padre celestial, mantennos seguros y firmes en tu misericordia y gracia que nos has dado en Jesús. En su nombre oramos. Amén.

Tomado de un mensaje del reverendo Edward Blonski

Para reflexionar:

1.- ¿Estás contento con tu vida en este momento?

2.- ¿Cómo evitas que las trampas de la vida te atrapen?

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"Dios nos ha pagado bien por mal, y su Espíritu Santo vive en nosotros como un regalo gratis" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Dispuesto a perder" - 27/08/2020

Dispuesto a perder

Bendigamos a los que nos persiguen; bendigamos y no maldigamos. Gocémonos con los que se gozan y lloremos con los que lloran. Vivamos como si fuéramos uno solo. No seamos altivos, sino juntémonos con los humildes. No debemos creernos más sabios que los demás. No paguemos a nadie mal por mal. Procuremos hacer lo bueno a los ojos de todo el mundo. Si es posible, y en cuanto dependa de nosotros, vivamos en paz con todos. No busquemos vengarnos, amados míos. Mejor dejemos que actúe la ira de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor». Por lo tanto, si nuestro enemigo tiene hambre, démosle de comer; si tiene sed, démosle de beber. Si así lo hacemos, haremos que éste se avergüence de su conducta. No permitamos que nos venza el mal. Es mejor vencer al mal con el bien. 

Romanos 12:14-21

Participo en un foro en línea donde los ánimos se calientan cuando se desata una discusión. Me llama la atención cuántas personas necesitan tener la última palabra. Lo mismo sucede en la vida real con las personas que nunca aprendieron que no tienen que ganar cada vez, que pueden dejar que alguien más tenga la última palabra.

Esta es la actitud que Pablo recomienda a los romanos. Él quiere que estén libres de tan ridícula compulsión, libres para vivir como hijos de Dios, fuera del ciclo de venganza y del ojo por ojo. Y entonces les dice: “Vivamos como si fuéramos uno solo (…) No paguemos a nadie mal por mal (…) Si es posible, y en cuanto dependa de nosotros, vivamos en paz con todos. No busquemos vengarnos (…) Mejor dejemos que actúe la ira de Dios (…) No permitamos que nos venza el mal. Es mejor vencer al mal con el bien”.

Este no es el camino del mundo, como sabes por tu propia experiencia. De hecho, es probable que tus vecinos te juzguen cuando vean que te niegas a dañar a tus enemigos. Pero es el camino de Jesús, nuestro Salvador. Porque aunque antes éramos enemigos de Dios, rebeldes y buscando solo nuestros deseos egoístas, Dios no nos deseaba el mal. En cambio, se dispuso a rescatarnos. Podría haberse deshecho de todos nosotros, pero en su lugar, entró en nuestro mundo como un bebé nacido de una familia pobre en un país conquistado. Él vino a hacernos bien, a enseñar, a sanar y, en última instancia, a dar su vida por nosotros en la cruz. ¡Al morir nos rescató de la muerte, y al resucitar a la vida nos dio, incluso a nosotros, vida para siempre.

Ahora ya no somos enemigos de Dios, sino sus amados hijos. No somos rebeldes, sino ciudadanos del cielo. Dios nos ha pagado bien por mal, y su Espíritu Santo vive en nosotros como un regalo gratis. Ahora, el Espíritu Santo también puede trabajar a través de nosotros para difundir este Evangelio extraño a aquellos que aún no lo han conocido.

ORACIÓN: Señor, vive en mí y haz este extraño y amoroso trabajo a través de mí, para que otros confíen en ti. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez alguien te pagó bien por mal?

2.- ¿Cómo te hizo sentir eso? ¿Cómo fue tu relación con esa persona a partir de ese momento?

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