"¡Qué maravilloso que Dios nos reciba en su familia a través del don de la fe!" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¡Ahora somos hijos!" - 09/07/2020

¡Ahora somos hijos!

Así que, hermanos, tenemos una deuda pendiente, pero no es la de vivir en conformidad con la carne, porque si ustedes viven en conformidad con la carne, morirán; pero si dan muerte a las obras de la carne por medio del Espíritu, entonces vivirán. Porque los hijos de Dios son todos aquellos que son guiados por el Espíritu de Dios. Pues ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice nuevamente al miedo, sino que han recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. 

Romanos 8:12-17

El apóstol Pablo nos dice que si bien somos deudores, no le debemos nada a la carne. La carne es un capataz brutal que nos denuncia como pecadores y nos deja espiritualmente muertos ante Dios. Pero como creyentes en la gracia salvadora de Jesús, la carne no tiene poder sobre nosotros. Porque el poder represivo de nuestra naturaleza pecaminosa ante la Ley justa de Dios ha sido conquistado por la sangre de Jesús.

Pablo escribe: “Porque Dios ha hecho lo que para la ley era imposible hacer, debido a que era débil por su naturaleza pecaminosa: por causa del pecado envió a su Hijo en una condición semejante a la del hombre pecador, y de esa manera condenó al pecado en la carne, para que la justicia de la ley se cumpliera en nosotros, que no seguimos los pasos de nuestra carne, sino los del Espíritu” (Romanos 8:3-4). Gracias a Jesús somos hechos limpios y aceptables para Dios.

¡Qué maravilloso que Dios nos reciba en su familia a través del don de la fe! (ver Efesios 2:1-10). Esta bienvenida no es una especie de designación de “esclavo con beneficios”. Es la segunda oportunidad inmerecida del hijo pródigo después de despreciar a su padre y arruinarlo todo. Es la misericordia y el perdón de Dios. Es la adopción total en su familia. “Pues ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice nuevamente al miedo, sino que han recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”

En Cristo somos miembros adoptivos de la familia de Dios, sus propios hijos, eternos “herederos de Dios y coherederos con Cristo”. El Espíritu de Dios dentro de nosotros es el garante de nuestra salvación. Él da testimonio con nuestro espíritu de que pertenecemos a Dios. A medida que avanzamos en fe, el Espíritu está allí para guiarnos en la vida, sostenernos en nuestros sufrimientos y guiarnos a toda la verdad sobre Jesús (ver Juan 16:13).

Y es por el Espíritu de Dios que podemos acercarnos a Dios Padre, hablándole de manera personal: “¡Abba! ¡Padre!” En Dios encontramos amor y aceptación no por lo que somos, sino por lo que Él ha hecho. Ahora somos sus hijos redimidos por la preciosa sangre de Jesucristo.

ORACIÓN: Padre celestial, cuando estamos luchando en este mundo, recuérdanos que somos tus hijos adoptivos. En el nombre de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Qué significa para ti sufrir con Cristo?

2.- ¿Alguna vez has pensado en Dios Padre como tu “papá”? ¿Cambia esto tu forma de verlo?

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"Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra" (Colosenses 3:2) - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Allí donde está tu tesoro" - 22/06/2020

Allí donde está tu tesoro

Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra.

Colosenses 3:2

Somos constantemente bombardeados con cosas que compiten por nuestra atención. Los comerciales y los mensajes publicitarios nos dicen cómo nuestra vida puede ser mucho mejor si solo compramos los productos correctos. Los programas de televisión y las películas pintan imágenes soñadas por nosotros, mientras que los noticieros pronuncian sus propias versiones de la realidad. En el mundo de los negocios aprendemos a ser suaves, calculados, siempre en control. En casa, nuestros amigos y familiares nos dicen: “¡Haz lo que quieras!”.

Hace muchos años, a los cristianos se les dio un consejo muy simple. Esos primeros creyentes luchaban, al igual que nosotros, por vivir su fe en un mundo lleno de influencias cuestionables y a veces desagradables. Pablo, quien estaba muy familiarizado con la influencia del mundo sobre la vida y el carácter, escribió desde una prisión romana: “Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra. Porque ustedes ya han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria” (Colosenses 3:2-4).

Otra forma de decir lo mismo podría ser esta: “Controle sus pensamientos y acciones para que solo las influencias agradables de Dios lo afecten. Reemplace las influencias mundanas con influencias de arriba”. Pero la pregunta es: ¿en qué Dios pensaríamos? ¿Cuáles son esas “cosas de arriba” sobre las que Pablo escribe? Si busca en las Escrituras, encontrará respuestas a sus preguntas.

La persona de Cristo es de arriba. Jesús dijo: “Ustedes son de aquí abajo; yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundo. Por eso les dije que morirán en sus pecados; porque si ustedes no creen que yo soy, en sus pecados morirán” (Juan 8:23-24).

La sabiduría divina es de arriba. Santiago dice: “Pero la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura, y además pacífica, amable, benigna, llena de compasión y de buenos frutos, ecuánime y genuina” (Santiago 3:17).

Los tesoros que perduran son de arriba. Jesús dijo: “No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corroen, y donde los ladrones minan y hurtan. Por el contrario, acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corroen, y donde los ladrones no minan ni hurtan. Pues donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:19-21).

La Palabra de Dios es clara. Las verdades de las Escrituras nos recuerdan mantener nuestra mente y corazón enfocados en las cosas de arriba. Lo que vemos aquí es transitorio, fugaz, tiene solo la sustancia de una niebla matutina. Lo que Dios ofrece es sólido, eterno. Esto nos lo ha hecho saber al enviar a su Hijo. “En ella [la Palabra, Jesús] estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad” (Juan 1:4).

Esta es la luz por la cual vemos claramente. Esta es la luz que ilumina la vida eterna. Esta es la luz del mundo. SÍGUELA. No te va a decepcionar.

ORACIÓN: Padre celestial, que tu Espíritu Santo mantenga nuestro corazón y mente fijos en las cosas de arriba, donde tú estás. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Esta devoción fue escrita por un contribuyente de LHM

Para reflexionar:

1.- ¿Le pides a diario al Espíritu Santo que mantenga tu mente en las cosas de arriba? Si aún no lo haces, ¿qué te lo impide?

2.- ¿Reconoces la obra y el poder del Espíritu Santo en tu vida de cada día? ¿Qué puedes hacer para que sea él quien dirija tus pasos?

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"Lo que Jesús hizo en la cruz y la tumba vacía está hecho y permanece hecho" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "No hay necesidad de rehacerlo" - 11/06/2020

No hay necesidad de rehacerlo

Porque a su debido tiempo, cuando aún éramos débiles, Cristo murió por los pecadores. Es difícil que alguien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios muestra su amor por nosotros en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Con mucha más razón, ahora que ya hemos sido justificados en su sangre, seremos salvados del castigo por medio de él. Porque, si cuando éramos enemigos de Dios fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, mucho más ahora, que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en Dios por nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación.

Romanos 5:6-11

En la escuela secundaria tenía muchos amigos que eran cristianos no confesionales y que a menudo vivían en lo que podrían llamar de “puerta giratoria”. Lo que quiero decir es esto: por la mañana estaban felices porque Jesús los había salvado de sus pecados a través de su muerte y resurrección. Pero cuando durante el día cometían algún pecado, como todos lo hacemos a diario, se preocupaban pensando: “¿Seré realmente creyente? ¿O acaso esto que acabo de hacer demuestra que en realidad soy un hipócrita, que mi fe es falsa, que no estoy realmente perdonado y que Dios probablemente todavía está enojado conmigo?”. Y todo terminaba en lágrimas. No podían salir de la puerta giratoria de la culpa y la incertidumbre.

Por supuesto que hay un millón de cosas que están mal con ese diálogo interno, y no tenemos tiempo para analizarlo todo. Pero en nuestra lectura de hoy, Pablo se enfoca en uno solo, que tiene que ver con la actitud de Dios hacia nosotros. Pablo dice: “Dios muestra su amor por nosotros en que, cuando aún éramos pecadores, Cristo murió por nosotros”. Ese es nuestro punto de partida: no que nosotros hemos hecho algo, sino que Dios nos amó y Jesús murió para liberarnos de la vergüenza y la culpa.

Pero hay más. ¿Qué sucede cuando pecamos nuevamente, cuando caemos en la tentación de la lujuria, el chisme, el odio o los celos? ¿Acaso invalidamos todo? No. Pablo dice: “…ahora que ya hemos sido justificados en su sangre…”. Observe que “ahora que ya hemos sido justificados” está en el tiempo verbal perfecto. Eso es lo que usamos para las situaciones en las que algo ha sucedido (justificación) y tiene un efecto continuo.

Nuestros pecados diarios no nos justifican. No, como dice Pablo: “…seremos salvados del castigo por medio de él [Jesús]. Porque, si cuando éramos enemigos de Dios fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, mucho más ahora, que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida”.

Jesús vive para siempre, para nunca volver a morir, y esa es nuestra salvación continua. Es por eso que nunca debemos preocuparnos por la actitud de Dios hacia nosotros, incluso después de haber tenido un día absolutamente horrible, incluso cuando no podemos soportarnos. Lo que Jesús hizo en la cruz y la tumba vacía está hecho y permanece hecho. Nada puede arrebatarnos de sus manos. La vida de Jesús es eterna, y también lo es el amor y el perdón de Dios por nosotros.

ORACIÓN: Señor, ayúdame a descansar en tu inmutable amor y bondad hacia mí. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Qué haces cuando tienes un día absolutamente horrible por alguna razón?

2.- ¿Alguna vez te preocupas por tu fe o salvación? ¿Qué te ayuda en esos momentos?

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“Si Jesús se hubiera quedado muerto, ¿cómo podríamos estar seguros de que nos había liberado del pecado?” - Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "¿Cuán importante es?" - 13/05/2020

¿Cuán importante es?

Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardeció al ver que la ciudad estaba entregada a la idolatría. Por eso en la sinagoga discutía con los judíos y con hombres piadosos, y también con todos los que a diario acudían a la plaza. Algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos discutían con él. Unos preguntaban: «¿De qué habla este parlanchín?». Y otros decían: «Es alguien que habla de dioses extranjeros». Y es que les hablaba del evangelio de Jesús, y de la resurrección.

Hechos 17:16-18

En esta historia de la visita de Pablo a Atenas hay un poco de humor escondido. Algunos de los lugareños estaban tratando de averiguar qué estaba haciendo. Finalmente, llegaron a la conclusión de que estaba predicando sobre dioses extranjeros, y no solo uno, sino más de uno. ¿Cómo llegaron a esa idea? Bueno, Lucas dice que fue porque “él estaba predicando a Jesús y la resurrección”. ¡Parece que Pablo mencionó la resurrección tan a menudo, que algunas personas decidieron que estaba predicando dos dioses, uno llamado Jesús y otro llamado “Resurrección”!

Nosotros sabemos que no es así. Pero esto nos dice que Pablo pasó mucho tiempo hablando de la resurrección, probablemente más de lo que estamos acostumbrados a escuchar, incluso en la iglesia. Por supuesto que es importante. Pero, ¿será que es tan importante?

¡Sí, que lo es! ¿Por qué? Hay muchas razones, aquí van solo algunas. Cuando Dios levantó a Jesús de entre los muertos, fue la primera prueba real de que nuestra larga pesadilla de muerte y destrucción estaba terminando. Jesús había resucitado, venciendo a la muerte para no morir nunca más. ¡Esas son buenas noticias!

Pero hay más. Al resucitar a Jesús de entre los muertos, Dios dejó en claro que todo lo que Jesús dijo e hizo tuvo el sello de aprobación de Dios. ¡Dios nunca levantaría un mentiroso de entre los muertos! Pero resucitó a Jesús. Y entonces Él le dice a todo el mundo: “Este es mi hijo amado. ¡Escúchenlo!” (Lucas 9:35).

Aún hay más. Sabemos que Jesús murió en la cruz para quitar el poder del pecado, la culpa y el mal sobre nuestras vidas. Su muerte nos liberó. Pero el perdón es invisible. Si Jesús se hubiera quedado muerto, ¿cómo podríamos estar seguros de que nos había liberado del pecado? Siempre estaríamos dudando. Pero ya no más, porque ha resucitado de entre los muertos y muchos testigos oculares lo han visto. Y lo primero que dijo a los discípulos reunidos en esa habitación cerrada fue “¡Kairete!”, que generalmente se traduce como “¡Saludos!”. Pero si lo tomamos literalmente, significa “¡Alégrate!”.

Ahora que Jesús ha resucitado de la muerte, tenemos toda razón para alegrarnos. Aquél a quien más amamos en el mundo está vivo para siempre, y ha abierto el paraíso para nosotros y para todos los que le pertenecen. Esto es lo que significa la resurrección.

ORACIÓN: Querido Padre, gracias por resucitar a tu Hijo Jesús de la muerte y por dejarnos saber y creer esta maravillosa noticia. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Con qué frecuencia escuchas hablar, o hablas tú, sobre la resurrección?

2.- ¿Hay más razones por las cuales la resurrección significa tanto para ti?

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"Él te quiere así como eres, con tu naturaleza pecaminosa y todas las consecuencias negativas que el pecado ha producido en tu vida" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Una nueva creación" - 11/05/2020

Una nueva creación

De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo! Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo a través de Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación.

2 Corintios 5:17-18

Dios quiere hacerte una nueva persona, tal como lo escribió el apóstol Pablo en el pasaje de hoy. Estar en Cristo significa ser una nueva creación ya en este momento, no en el futuro. Significa vivir una vida centrada en la eternidad y no en las posesiones materiales de la vida que no nos seguirán más allá de la tumba.

La salvación le pertenece a Dios. Es un regalo de su misericordia y amor. Sin embargo, no se impone; Dios la entrega libremente y, por lo tanto, puede ser rechazada. Si aún no eres miembro del pueblo de Dios a través de Jesucristo, Dios quiere que lo seas. No importa quién eres, dónde vives o qué tan malo ha sido tu pasado. Dios quiere vestirte con su misericordia, perdón y amor a través de Jesucristo.

El Dr. Herman Gockel, autor luterano y productor de programas de televisión, cuenta la historia de un pintor del siglo XVI que estaba buscando una modelo para describir lo peor de la humanidad usando la cara de un humano. Una tarde, sentado en una taberna, llega un hombre sucio, sin afeitar, oloroso y de aspecto miserable. Era exactamente el modelo que estaba buscando.

El pintor saltó de su asiento, se acercó al hombre, le ofreció algo de dinero y lo invitó a su estudio al día siguiente para que le sirviera de modelo, lo cual el hombre aceptó. Grande fue la sorpresa del pintor a la mañana siguiente cuando, al abrir la puerta de su estudio, se encontró con un hombre bañado, afeitado y bien vestido. “¡Oh no!”, gritó el pintor, completamente decepcionado: “¡Te quería exactamente como te vi ayer en la taberna!”.

Con Dios es igual: Él te quiere así como eres, con tu naturaleza pecaminosa y todas las consecuencias negativas que el pecado ha producido en tu vida. Él quiere vestirte con su misericordiosa gracia, perdón y amor a través de Jesucristo. Él quiere que seas parte de esa gran multitud que vivirá con Él en la eternidad, donde ya no tendrás hambre ni sed, y donde el sol no te golpee, ni ningún calor abrasador. Porque Jesús será tu Pastor que te guiará a manantiales de agua viva, y Dios enjugará cada lágrima de tus ojos (ver Apocalipsis 21:4).

A través de Jesús, Dios ha hecho posible una nueva vida para cada uno de nosotros. El Padre te invita a esta nueva vida redimida y por su Espíritu Santo te mantendrá y sostendrá en la fe hasta la vida eterna, cuando todos los creyentes se reunirán con Él para siempre.

ORACIÓN: Padre celestial, guíame en el camino eterno que Jesús ganó por nosotros en la cruz y a través de su gloriosa resurrección. En su nombre oramos. Amén.

Tomado de “La Gran Multitud”, Rev. Nilo Figur

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez en tu vida sentiste que podías comenzar de nuevo por completo?

2.- ¿Cómo demuestras en tu vida que eres una “nueva creación”?

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*La foto usada es de Jonathan Rados / Unsplash

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"Seguir a Jesús es un proceso de toda la vida, empoderado por el Espíritu Santo, de seguir a Jesús y de ser cada vez más como él" - Cita del Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "El discipulado es transformador" - 24/04/2020

El discipulado es transformador

Mientras Jesús caminaba junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés, que estaban echando la red al agua, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Síganme, y yo haré de ustedes pescadores de hombres».

Mateo 4:18-19

La piedra angular del evangelismo es, por la gracia de Dios, experimentar el Evangelio. El siguiente paso es seguir. Dios primero nos llama y luego nos invita a seguirlo. A través del don de la fe nos convertimos en sus discípulos y nos unimos a él en su misión. Esto implica alinear nuestra vida con la de Aquél a quien seguimos y a quien queremos parecernos cada vez más.

Pero, ¿qué significa seguir a Jesús y ser su discípulo? ¿Qué significó para quienes lo siguieron? Los rabinos judíos en los días de Jesús compartieron sus vidas y les dieron a sus discípulos un ejemplo a emular. Los discípulos de un rabino se esforzaban por hacer todo lo que su rabino hacía. Siguiendo de cerca su ejemplo, interpretaban las Escrituras como él, trataban a su esposa como él, rezaban como él.

El apóstol Pablo toma esta idea cuando escribe: “Imítenme a mí, así como yo imito a Cristo” (1 Corintios 11:1). Él también era de la tradición rabínica, por lo que conocía bien el poder de imitar a quienes valía la pena seguir. Y también era consciente de la responsabilidad que tenía de ser un ejemplo para quienes confiaban en él como su maestro en Cristo: “Porque aunque ustedes tengan diez mil instructores en Cristo, no tienen muchos padres, pues en Cristo Jesús yo los engendré por medio del evangelio. Por tanto, les ruego que me imiten” (1 Corintios 4:15-16).

¿Quiere decir, entonces, que para seguir a Jesús (o para imitarlo como lo hacía Pablo), tenemos que dejar nuestro trabajo, dejar atrás a nuestros familiares y amigos y salir a predicar por todos lados? Si bien en algunos casos puede significar eso, en realidad no es lo que nos está diciendo. Pero sí ayuda a mantener el concepto de discipulado en perspectiva. Seguir a Jesús es un proceso de toda la vida, empoderado por el Espíritu Santo, de seguir a Jesús y de ser cada vez más como él.

El discipulado no es un acto de justificación, un intento de hacer las paces con Dios por nuestros propios méritos, sino que se trata de vivir de tal forma de honrar y adorar a nuestro Señor y Salvador, para que podamos vivir “en amor, como también Cristo nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros, como ofrenda y sacrificio a Dios, de aroma fragante” (Efesios 5:2).

El discipulado es transformador. Sabemos por la historia de los primeros discípulos que Jesús cambió radicalmente sus vidas. Los llevó de pescadores a pescadores de hombres y los transformó lenta y constantemente, día a día, para que no solo siguieran a su Maestro, sino también condujeran a otros a Él.

Y Él puede hacer lo mismo por ti y por mí.

ORACIÓN: Padre celestial, ya que hemos sido guiados a recibir tu gracia y misericordia, también transfórmanos para que guiemos a otros a la fuente de tu perdón. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Andrew Fitzgerald

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez has sentido el impulse de seguir a alguien más? ¿Quién fue y qué fue lo que hizo que reaccionaras de esa manera?

2.- ¿Alguna vez te has considerado un ejemplo para alguien más? ¿Deberíamos pensar en nuestra vida de esta manera?

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"Ahora es el momento de presentarle tus cosas a Jesús. Él siempre está dispuesto a escucharte y ayudarte" - Cita del Devocional de Cuaresma de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Una oportunidad perdida" - 02/04/2020

Una oportunidad perdida

Y al saber que era de la jurisdicción de Herodes, se lo envió a éste, que en aquellos días también estaba en Jerusalén. Herodes se alegró mucho al ver a Jesús, pues hacía tiempo que deseaba verlo, ya que había oído hablar mucho acerca de él, y esperaba verlo hacer alguna señal. Pero aunque Herodes le hacía muchas preguntas, Jesús no respondía nada. También estaban allí los principales sacerdotes y los escribas, los cuales lo acusaban con extremado apasionamiento. Entonces Herodes y sus soldados lo humillaron y se burlaron de él, y lo vistieron con una ropa muy lujosa, después de lo cual Herodes lo envió de vuelta a Pilato.

Lucas 23:7-11

Pilato estaba tratando de quitarse la responsabilidad de tratar con Jesús, por lo que lo envió a Herodes. El rey Herodes vio a Jesús personalmente. ¡Qué oportunidad! Tenía en su corte, delante de él, al mismo Dios encarnado, al Salvador del mundo.

¿Qué le preguntaría Herodes? Herodes tenía cualquier cantidad de problemas que podría haber presentado ante Jesús. Primero y principal: había sido el responsable de la muerte de Juan el Bautista y tenía mucha culpa y miedo por ello, porque sabía que Juan era un hombre santo.

También tenía otros problemas, por ejemplo, cómo lidiar con su matrimonio ilícito con su sobrina Herodías, o podría haber sacado a relucir su miedo a lo sobrenatural, o sus complicados problemas familiares. Sin embargo, desperdició su tiempo con Jesús intentando que hiciera un espectáculo de milagros. Y cuando Jesús no lo hizo se burló y lo maltrató, y lo mandó de regreso a la corte de Pilato. Herodes perdió su oportunidad.

El apóstol Pablo nos insta a no cometer el mismo error, diciéndonos: “Les rogamos a ustedes que no reciban su gracia en vano. Porque él dice: ‘En el momento oportuno te escuché; en el día de salvación te ayudé’. Y éste es el momento oportuno; éste es el día de salvación” (2 Corintios 6:1-2).

Ahora es el momento de presentarle tus cosas a Jesús. Él siempre está dispuesto a escucharte y ayudarte. Deja que te libere de lo que sea que te oprime. Él te ama.

ORACIÓN: Querido Salvador, por favor ayúdame con los problemas que pesan en mi corazón. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- Cuando tienes cargas pesadas, ¿cómo lidias con ellas?

2.- ¿De qué te gustaría hablar ahora con Jesús?

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¿Insomnio? ¿Cansancio excesivo? ¿Malestar estomacal? Puede ser ansiedad.

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"Estaremos tentados a desviarnos y apartar nuestros ojos de Jesús, pero él está con nosotros de principio a fin" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Con los ojos fijos en Él" - 28/02/2020

Con los ojos fijos en Él

Tú, Señor, has ordenado que se cumplan bien tus mandamientos. ¡Cómo quisiera ordenar mis caminos para cumplir con tus estatutos! Así no sentiría yo vergüenza de atender a todos tus mandamientos.

Salmo 119:4-6

Mientras corren por la pista, los corredores deben mantener sus ojos fijos en la meta: un simple vistazo para ver dónde están los otros corredores puede costarles preciosos segundos.

A medida que el salmista va corriendo por la vida, mantiene sus ojos firmemente fijos en los mandamientos de Dios. Los preceptos divinos forman el camino a sus pies, del cual no quiere desviarse.

Mientras corremos la carrera de la fe, oramos para mantenernos firmes en el camino de los mandamientos de Dios. Pero también mantenemos nuestros ojos en la meta final y en Aquél que corrió ese camino antes que nosotros: Jesús, nuestro Señor.

A menudo nos apartamos del camino de los mandamientos de Dios, pero Jesús no lo hizo. En él, la oración del salmista encuentra su cumplimiento. Jesús obedeció a su Padre celestial hasta el punto de la muerte. A través de su sangre derramada en la cruz, somos limpiados de nuestros pecados y tropiezos a lo largo del camino.

Por la gracia de Dios, a través de la fe en Jesús, “la justicia de la ley” se cumple en nosotros (Romanos 8:4a). A los ojos de Dios no somos avergonzados. Dios no ve nuestras caídas y nuestro fracaso en mantener sus preceptos, sino que, cuando nos mira, ve que estamos vestidos con la justicia de Cristo Jesús, con la perfecta obediencia de su amado Hijo.

Por fe hemos sido “creados en Cristo Jesús para realizar buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que vivamos de acuerdo con ellas” (Efesios 2:10b). ¿Cómo sabemos las buenas obras que debemos hacer? ¡Mirando los mandamientos de Dios! Debemos amar y adorar solo a Dios. Debemos honrar a nuestros padres. Quienes están casados deben vivir en fidelidad y honor el uno con el otro. Debemos respetar el bienestar personal, la propiedad y la reputación de nuestro prójimo, amar a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos. Estas obras que agradan a Dios se extienden como un camino ante nosotros, para ser seguidas en fe y con el poder del Espíritu Santo.

No es un camino fácil. Estaremos tentados a desviarnos y apartar nuestros ojos de Jesús, pero él está con nosotros de principio a fin.

Encontramos fortaleza en el perdón que ganó por nosotros a través de su muerte y resurrección. Nos alimentamos de su Palabra y de su cuerpo y sangre en el pan y el vino de su Santa Cena.

Con la ayuda de Dios, nos unimos al salmista para orar por una fe firme hasta que, en el momento en que Dios nos ha designado, lleguemos a la meta. Entonces, por la gracia de Dios, diremos con el apóstol Pablo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, que en aquel día me dará el Señor, el juez justo; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Timoteo 4:7-8).

ORACIÓN: Padre celestial, ayúdanos a caminar firmes en el camino que has puesto delante de nosotros, manteniendo nuestros ojos fijos en Jesús, quien caminó hacia la cruz por nosotros. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Te resulta difícil mantener los mandamientos de Dios?

2.- ¿Cuándo tomaste comunión por última vez? ¿Crees que el participar de la Cena del Señor debe ser parte regular de la vida cristiana? ¿Por qué?

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"Para Pablo había una manera de convertirnos en el hombre o la mujer que podemos ser: la devoción a Jesucristo como Señor y Salvador" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas las Naciones CPTLN Chile "Alimenta tu fe" - 25/02/2020

Alimenta tu fe

Hermanos, yo no pude hablarles como a personas espirituales sino como a gente carnal, como a niños en Cristo.

Les di a beber leche, pues no eran capaces de asimilar alimento sólido, ni lo son todavía, porque aún son gente carnal. Pues mientras haya entre ustedes celos, contiendas y divisiones, serán gente carnal y vivirán según criterios humanos.

Y es que cuando alguien dice: «Yo ciertamente soy de Pablo»; y el otro: «Yo soy de Apolos», ¿acaso no son gente carnal?

Después de todo, ¿quién es Pablo, y quién es Apolos? Sólo servidores por medio de los cuales ustedes han creído, según lo que a cada uno le concedió el Señor.

Yo sembré, y Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios.

Así que ni el que siembra ni el que riega son algo, sino Dios, que da el crecimiento.

Y tanto el que siembra como el que riega son iguales, aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.

Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios.

1 Corintios 3:1-9

Recordemos por un momento cómo aprenden a comer los niños. Comienzan con leche, pasan a la comidita pegajosa en frascos para bebés y luego se mueven lenta y constantemente hacia otros desafíos alimenticios. Pronto sus paladares experimentan bonanzas de sabor como puré de carne, zanahorias batidas y todo lo que hacen con el calabacín para que sea comestible.

En poco tiempo, llega la hora de su primer plato de comida con puré de papas y de manzana. Aunque parezca que falta mucho tiempo, pronto podrán comer alimentos más complejos y sabrosos. Y lo mejor de todo: ¡podrán alimentarse solos!

¡Sería bueno que pudiéramos decir lo mismo en otros aspectos de la vida!

El apóstol Pablo conocía bien esta situación. Al dirigirse a la comunidad de creyentes en Corinto, no pudo hablarles de la manera que hubiera querido. Ellos conocían a Cristo. Lo habían recibido y habían hecho confesión de fe. Pero su caminar en fe se había estancado. Se ensañaron en asuntos que deberían haber superado hacía mucho tiempo: los celos mezquinos y las luchas internas hicieron que su progreso en el camino de la fe fuera insignificantemente pequeño, o que hasta se detuviera.

Es por ello que Pablo tuvo que dedicar tiempo a explicar los fundamentos de la fe, tratándolos como niños que, si bien una vez habían aprendido a consumir alimentos sólidos, ahora no podían consumir nada más que leche.

¿Con qué frecuencia somos como los corintios, atrofiados en nuestro crecimiento porque nuestro alimento espiritual está cargado de aditivos humanos? Para Pablo había una manera de convertirnos en el hombre o la mujer que podemos ser: la devoción a Jesucristo como Señor y Salvador. Lo que dijo a la iglesia en Filipos vale la pena repetir: “… ¡prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús! Así que, todos los que somos perfectos, sintamos esto mismo; y si ustedes sienten otra cosa, también esto se lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla y sintamos una misma cosa” (Filipenses 3: 14-16).

Sujetémonos firmemente a lo que hemos logrado, y crezcamos en Aquél que es la Cabeza de todos.

ORACIÓN: Padre celestial, ayúdanos para que podamos aprender a vivir como aquellos que son maduros en Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Crees que las vidas de las celebridades influyen en el pensamiento de la sociedad de manera significativa? ¿De qué forma?

2.- ¿A qué persona prominente respetas y admiras?

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"Tenemos muchas oportunidades cada día para servir al pueblo de Dios, ya que bendecimos a otros a través de las cosas que decimos y hacemos" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Fecha de vecimiento" - 20/02/2020

Fecha de vencimiento

Compórtense sabiamente con los no creyentes, y aprovechen bien el tiempo. Procuren que su conversación siempre sea agradable y de buen gusto, para que den a cada uno la respuesta debida.

Colosenses 4:5-6

¿No te da rabia cuando llenas tu tazón con cereal y le viertes la leche… solo para darte cuenta de que tiene un aroma agrio extraño? Inmediatamente buscas la fecha de vencimiento y, con poco asombro, ves que era de ayer.

La mayoría de los alimentos que compramos tienen una fecha de vencimiento impresa en el empaque. Lo que eso significa es que son más frescos y tienen mejor sabor si se usan antes de esa fecha. Para algunos alimentos la fecha de vencimiento no parece demasiado crítica, pero para otros la fecha es realmente de su vencimiento.

Cuando me miro en el espejo, no veo una fecha de vencimiento por ningún lado, y eso es bueno. Con cuánto miedo viviríamos si viéramos una fecha de vencimiento estampada en nosotros.

Pero la realidad es que todos tenemos una fecha de vencimiento y, si bien ella nos recuerda el día en que nos encontraremos con nuestro Creador, hay otra forma en que esta fecha es significativa. Se trata del tiempo que Dios nos da en esta tierra para hacer una diferencia ocupándonos del trabajo del Padre. Como el apóstol Pablo nos insta más arriba: debemos ser sensibles y conscientes de los demás, hablar genuinamente y mostrar amor y empatía a todos. Nuestras palabras deben ser corteses y llenas de gracia para que sean útiles a los demás.

Tenemos muchas oportunidades cada día para servir al pueblo de Dios, ya que bendecimos a otros a través de las cosas que decimos y hacemos. Me pregunto si pensarías en tu día de manera diferente si supieras que tu fecha de vencimiento se acerca rápidamente. Porque la verdad es que se acerca.

Todos sabemos que nuestro testimonio del mensaje del Evangelio no debería reservarse para algún día en el futuro. Por eso, olvidemos preocuparnos por nuestra fecha de vencimiento y, en cambio, vivamos sirviendo a quienes necesitan escuchar las siempre nuevas Buenas Nuevas del amor de Dios.

ORACIÓN: Querido Señor, concede que este día sea especial al compartir la historia de tu salvación con otros. En el Nombre de Jesús oramos. Amén.

Mick Onnen, miembro de la junta directiva de The Lutheran Laymen’s League.

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo ha cambiado tu pensamiento sobre tu propia mortalidad en los últimos 10 a 20 años?

2.- ¿Cómo crees que el apóstol Pablo hizo el mejor uso de su tiempo?

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