"...Sabemos que Dios es fiel. Él cumplió esta primera promesa de venir a nosotros como nuestro Salvador" - Cita del Devocional de Adviento de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Cumpliendo sus promesas" - 22/12/2020

Cumpliendo sus promesas

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor dijo por medio del profeta: “Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Emanuel, que significa: ‘Dios está con nosotros”. 

Mateo 1:22-23

¿Cuánto tiempo pasó entre el día en que Dios hizo esta promesa y el día en que la cumplió? Por lo menos cientos de años. Dios le habló a través de Isaías al malvado rey Ajaz, que estaba preocupado por una invasión en ese momento. A él realmente no le importaba lo que Isaías tuviera que decir.

Sin embargo, al resto de nosotros nos importaba, a todos los que nos dimos cuenta de que Dios acababa de prometer que vendría a nuestro mundo como “Dios con nosotros”, Dios hecho humano, Dios nacido de una virgen como un pequeño niño, nuestro Salvador. ¡Esa fue una promesa que valió la pena esperar!

Aun así, la espera fue difícil. La gente sufrió por años bajo reyes malvados, fueron llevados al exilio, regresaron a un país en ruinas y a casas que tuvieron que reconstruir piedra por piedra. Y se preguntaban: ¿Cuándo cumplirá Dios su promesa?

Nosotros también gemimos a veces mientras esperamos que Dios cumpla sus promesas. Jesús se tarda mucho en regresar, y Dios se tarda en poner fin a todo mal y destruir la muerte, nuestro último enemigo. Mientras tanto, sufrimos. ¿Hasta cuándo, Señor?

Pero sabemos que Dios es fiel. Él cumplió esta primera promesa de venir a nosotros como nuestro Salvador. También cumplió las otras promesas de sufrir y morir y resucitar para liberarnos del poder del mal. Y cumplirá todas las promesas que hizo, incluidas las que veremos cumplidas cuando regrese en gloria y el mundo se haga nuevo. Dios no olvidará.

ORACIÓN: Señor, ayúdanos a continuar esperando en tus buenas promesas. Amén.

Para reflexionar:

1.- ¿Alguna vez alguien te hizo una promesa especial?

2.- ¿Qué significa para ti que alguien cumpla una promesa que te hizo?

3.- ¿Cómo ha sido fiel Dios contigo en tiempos difíciles?

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"Él ha venido a tu mundo como un ser humano, como tú, como alguien que comparte tu sufrimiento..." - Cita del Devocional de Adviento de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Ver" - 11/12/2020

Ver

Entonces María dijo: “Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Pues se ha dignado mirar a su humilde sierva, y desde ahora me llamarán dichosa por todas las generaciones. Grandes cosas ha hecho en mí el Poderoso; ¡Santo es su nombre!”. 

Lucas 1:46-49

¿Me ves? Esa es una pregunta que mucha gente quisiera hacerle a Dios. Sabemos que somos tan pequeños, tan humildes en un vasto universo lleno de cosas terribles, maravillosas y gloriosas. ¿Por qué se preocuparía Dios por nosotros? Algunas personas sienten esto con tanta fuerza que se niegan a creer en Jesús: no pueden aceptar la idea de que Dios realmente los pueda ver, que realmente se preocupe por ellos.

Pero María sabe la verdad. Humilde como es, sabe que Dios ha hecho lo impensable: ¡se ha fijado en ella, sí, en ella! Y la ha elegido. Y así, como Agar antes que ella (Génesis 16), dice: “Dios me ha visto. Dios me miró y vio mi situación. Le importo al Dios viviente”.

Eres importante para el Dios viviente. Aunque él está en lo más elevado y es glorioso sobre todos los cielos, se ha acercado a ti. Él ha venido a tu mundo como un ser humano, como tú, como alguien que comparte tu sufrimiento, conoce tus miedos y penas, lleva tu culpa y vergüenza. ¿Por qué? Porque, aunque eres pequeño, él te ama y quiere que seas suyo. Él te dará vida para siempre, porque confías en él y tú eres de él. Eres bendecido.

ORACIÓN: Señor, ayúdame a confiar realmente en que tú en verdad me ves y me amas. Amén.

Para reflexionar:

1.- ¿Has sentido alguna vez que no fuiste necesario ni importante?

2.- ¿Crees que el hecho de que Dios siempre te esté mirando sea una cosa buena?

3.- ¿Cómo sabes que Dios te ve y se ocupa de ti?

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"Para ayudarnos a crecer y aprender, Dios puede permitir que suframos. Es su forma de protegernos de algo que podría ser mucho peor" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "El sufrimiento trae bendición" - 29/09/2020

El sufrimiento trae bendición

Después de anunciar el evangelio en aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, los dos regresaron a Listra, a Iconio y a Antioquía, y allí infundían ánimo a los discípulos y los alentaban a mantener la fe. Les decían: «Para entrar en el reino de Dios nos es necesario pasar por muchas tribulaciones».

Hechos 14:21-22

El sufrimiento duele y nos hace llorar; nos entristece, nos agota y hasta puede enfurecernos. Nadie quiere sufrir, pero no podemos escapar de él. Es parte de la tragedia humana pecaminosa en la que todos nacemos. Yo también sufro. Sufro por mi familia, por mi salud y por las finanzas. Y he notado que cuando sufro, a veces desafío a Dios: ¿Por qué permites que me suceda esto? ¿Dónde estás cuando estoy sufriendo? No estoy orgulloso de hacer estas preguntas. Pero no me agrada cuando no entiendo lo que el Señor está tratando de decirme. Lamentablemente, cuando estoy sufriendo no pienso que pueda ser por causa mía, sino que trato de culpar a los demás por lo que me sucede.

Al menos así solía ser.

Pero un día leí un artículo sobre una niña que nació sin la capacidad de sentir dolor, por lo que no sabía cómo ciertas cosas podían ser malas o peligrosas para ella. Al no sentir dolor, fue fácil para ella cortarse las manos. Al no sentir dolor, apenas se dio cuenta cuando el agua hirviendo le quemó el cuerpo. Incidentes como estos la dejaron con tales cicatrices, que llegó a contemplar el suicidio.

Al final del artículo, el autor concluyó que el sufrimiento es una especie de “amigo”, como una llamada de atención para advertirnos. A través de él aprendemos lo que es bueno y malo para nosotros.

Lo mismo es cierto en el ámbito espiritual. Sin sufrimiento no podemos saber qué es eternamente peligroso para nosotros. Para ayudarnos a crecer y aprender, Dios puede permitir que suframos. Es su forma de protegernos de algo que podría ser mucho peor.

Pero Dios nunca nos deja solos en el sufrimiento. Él está siempre con nosotros, asegurándose de que el dolor sea constructivo y no abrumador. De esta manera, Él nos enseña y nos da las bendiciones que provienen de una fe que se apoya en Él.

El apóstol Pablo lo sabía bien: “…Se me clavó un aguijón en el cuerpo, un mensajero de Satanás, para que me abofetee y no deje que yo me enaltezca. Tres veces le he rogado al Señor que me lo quite, pero él me ha dicho: «Con mi gracia tienes más que suficiente, porque mi poder se perfecciona en la debilidad». Por eso, con mucho gusto habré de jactarme en mis debilidades, para que el poder de Cristo repose en mí. Por eso, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en las afrentas, en las necesidades, en las persecuciones y en las angustias; porque mi debilidad es mi fuerza” (2 Corintios 12: 7b-10).

Que todos tengamos una fe que confíe en Dios en los momentos difíciles y dolorosos de nuestra vida.

ORACIÓN: Padre Celestial, concédeme fe para confiar en tus caminos bondadosos en mi vida. En el nombre de Jesús. Amén.

Myo Aundra Maw, LHM Myanmar

Para reflexionar:

1.- Cuando pasas por problemas o sufrimientos, ¿te apoyas más o menos en Dios?

2.- ¿De qué manera un problema o sufrimiento puede acercarnos más a Dios?

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“Jesús nos ha advertido que vamos a tener problemas y pruebas: ‘En el mundo tendrás aflicción” - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Somos probados" - 12/05/2020

Somos probados

Tú, Dios nuestro, nos has puesto a prueba; nos has refinado como se refina la plata. Pero nos dejaste caer en la trampa; ¡impusiste sobre nosotros una pesada carga! Caballos y jinetes han pasado sobre nosotros; hemos pasado por el fuego y por el agua, pero al final nos has llevado a la abundancia.

Salmo 66:10-12

¿Por qué permite Dios el sufrimiento? La pregunta es a menudo un obstáculo para los incrédulos y un desconcierto para los creyentes. Al enterarse del asesinato de peregrinos galileanos y de dieciocho personas muertas tras la caída de una torre, Jesús no respondió a la pregunta que pudo haber estado en la mente de sus oyentes (y también en la nuestra): “¿Por qué ellos?”. El propósito de esas muertes seguía siendo desconocido. Sin embargo, Jesús advirtió sobre un desastre mayor y eterno. Quienes habían muerto no eran peores pecadores que otros, dijo, “y si ustedes no se arrepienten, también morirán como ellos” (Lucas 13:5b).

Los propósitos de Dios a menudo están ocultos. “Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros” (Deuteronomio 29:29a).

Nuestro salmo nos revela una historia de sufrimiento, ya que describe la tristeza y el dolor soportados por el pueblo de Israel. Habían soportado la “carga aplastante” de la esclavitud y el poder implacable de los enemigos que los oprimían. Pero Dios no abandonó a su pueblo sufriente. Al contrario, los liberó de la esclavitud y los condujo por el desierto durante cuarenta años para probarlos y así saber qué había en sus corazones (Deuteronomio 8:2). Los israelitas pasaron por el agua cuando Dios “convirtió el mar en tierra seca” (Salmo 66:6a). Dios los sacó del desierto a la tierra que les había prometido, “a un lugar de abundancia”.

Hay otra instancia de sufrimiento en la cual el propósito nos ha sido revelado. Dios, por el bien de nuestra salvación, entregó a su Hijo al sufrimiento de la cruz. Jesús fue atrapado en una red de traición y mentiras. Él llevó la carga aplastante de nuestros pecados. Sus enemigos y “el poder de las tinieblas” (Lucas 22:53b) por un tiempo lo vencieron. Soportó el ardiente dolor de la cruz, sufriendo en lugar nuestro la pena de muerte. Aunque Israel a menudo había sido infiel en tiempos de prueba, Jesús permaneció fiel y obediente a su Padre en la vida y en la muerte. Dios levantó a su Hijo de la muerte y lo exaltó a un lugar de abundancia a su diestra como Rey de reyes y Señor de señores.

Jesús nos ha advertido que vamos a tener problemas y pruebas: “En el mundo tendrás aflicción”. El propósito de esa aflicción, las razones de nuestro sufrimiento, pueden no ser conocidas por nosotros. Pero podemos confiar en el poder de conquista y la promesa de nuestro Señor crucificado y resucitado, quien nos dice: “Pero confíen, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Él soportó todo lo que el mundo le arrojó: rechazo, odio, traición, dolor, pérdida, dolor y la muerte misma, y con su resurrección lo superó todo. Él caminará con nosotros a través del sufrimiento y la prueba y, de acuerdo con su voluntad y tiempo perfecto, nos llevará a un lugar de abundancia en su presencia para siempre.

ORACIÓN: Jesús, sé nuestra ayuda y esperanza en cada prueba y fortalécenos con las promesas de tu Palabra. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿En qué áreas de tu vida te sientes probado o desafiado regularmente?

2.- Cuando surgen dificultades inesperadas, ¿cuál es tu primera reacción? ¿Es esa reacción útil o constructiva? ¿Quisieras reaccionar de manera diferente?

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"Él ve tu situación, tus necesidades, tu dolor. Tu sufrimiento es la razón de su sufrimiento" - Cta del Devocional de Semana Santa de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Él te ve" - 06/04/2020

Él te ve

Detrás de Jesús iba una gran multitud del pueblo, y mujeres que lloraban y se lamentaban por él. Pero Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: “Mujeres de Jerusalén, no lloren por mí, sino por ustedes mismas y por sus hijos. Porque vienen días en que se dirá: ‘Dichosas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no amamantaron’. Entonces comenzarán a pedir a los montes: ‘¡Caigan sobre nosotros!’ Y dirán a las colinas: ‘¡Cúbrannos por completo!’. Porque, si esto hacen con el árbol verde, ¡qué no harán con el árbol seco!”.

Lucas 23:27-31

¿Alguna vez has estado en medio de un sufrimiento terrible?

Si eres como yo, no puedes concentrarte en otra cosa que no sea el dolor. En el fondo de mi mente sé que la vida continúa, que otras personas aún existen, incluso que podrían estar sufriendo, tal como yo. Pero es increíblemente difícil dejar a un lado mi sufrimiento para centrarme en el de ellos. El sufrimiento me roba la energía.

Jesús es diferente. ¡Solo míralo en el camino a la cruz! Ya lo golpearon, lo torturaron, lo mantuvieron despierto toda la noche, lo sometieron a cinco juicios por separado y, sin embargo, todavía se da cuenta de que las mujeres que están al lado del camino se lamentan por él.

Jesús deja a un lado su propio sufrimiento para advertirles lo que está en camino: el sufrimiento de ellas en la caída de Jerusalén. Esos días serán tan terribles, dice, que no tener hijos parecerá una bendición. Después de todo, si estas cosas malvadas están sucediendo ahora, mientras Dios mismo sigue caminando sobre la faz de la tierra, ¿qué sucederá cuando ya no esté visiblemente presente?

Jesús nos ve tan claramente como vio a esas mujeres. Él ve tu situación, tus necesidades, tu dolor. Tu sufrimiento es la razón de su sufrimiento. Como dijo Isaías: “Él llevará sobre sí nuestros males, y sufrirá nuestros dolores… Él será herido por nuestros pecados; ¡molido por nuestras rebeliones! Sobre él vendrá el castigo de nuestra paz, y por su llaga seremos sanados” (Isaías 53:4-5).

ORACIÓN: Querido Señor, ayúdame a responder a tu amor con amor. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Quién te ha cuidado a pesar de su propio sufrimiento?

2.- ¿Te consuela saber que Jesús te ve claramente?

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¿Insomnio? ¿Cansancio excesivo? ¿Malestar estomacal? Puede ser ansiedad.

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"Como cristiano tienes a Jesús viviendo en ti, y él se muestra a través de las cosas que haces. Pero muchas veces, ello incluye un costo…" - Cita del Devocional de Cuaresma de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Jesús es transparente con nosotros" - 03/03/2020

Jesús es transparente con nosotros

Al verse Jesús rodeado de tanta gente, dio órdenes de cruzar el lago. Entonces se le acercó un escriba, y le dijo: “Maestro, yo te seguiré adondequiera que vayas”. Jesús le dijo: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza”.

Mateo 8:18-20

Las revoluciones no son fáciles. Participar en una rara vez es transparente o agradable. Esto también es cierto para la que Jesús estaba comenzando: la revolución contra el diablo, la ruptura de su poder sobre toda la raza humana y el comienzo de nuestra gloriosa libertad como hijos de Dios.

Pero primero viene el sufrimiento. Por lo tanto, cualquier persona invitada a participar en tal revolución debe saber en qué se está metiendo.

Piensa en el hombre en el pasaje bíblico de arriba. “Maestro, yo te seguiré adondequiera que vayas”, le dice. ¿Pero habrá seguido diciendo lo mismo después que Jesús le advirtió que posiblemente no tendría vivienda fija? Ojalá que sí. Pero no lo sabemos. Jesús quiere que consideremos la misma pregunta, aunque en un sentido más amplio.

¿Cuánto nos cuesta seguir a Jesús? Puede que para ti no sea la falta de vivienda o la persecución o la pérdida de la familia. Puede ser algo más sutil: quizás perder una promoción en el trabajo porque tu conciencia no te permite usar las tácticas que usan otros candidatos. O puede ser que necesites incluir a alguien más en tu familia: un pariente que atraviesa tiempos difíciles o un estudiante que de repente pierde la ayuda económica y no puede pagar un apartamento. Podría significar darle tu auto usado a una madre soltera que lo necesita, en lugar de cambiarlo.

Como cristiano tienes a Jesús viviendo en ti, y él se muestra a través de las cosas que haces. Pero muchas veces, ello incluye un costo: molestia, frustración y cargas que soportar. Sin embargo, pregúntales a los que se toman en serio lo de seguir a Jesús, y te dirán que nunca lo cambiarían por nada.

ORACIÓN: Señor, vive en y a través de mí, y ayúdame a estar feliz de servirte en las formas que tienes preparadas para mí. En Jesús. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cuánto te ha costado ser cristiano?

2.- ¿Qué beneficios has tenido? Sé tan específico como puedas.

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"La Biblia nos advierte que los cristianos compartiremos los sufrimientos de Cristo, tal como lo hizo María". - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 12/02/2020

Sufrimiento compartido y gozo

Simeón los bendijo, y a María, la madre del niño, le dijo: «Tu hijo ha venido para que muchos en Israel caigan o se levanten. Será una señal que muchos rechazarán y que pondrá de manifiesto el pensamiento de muchos corazones, aunque a ti te traspasará el alma como una espada».

Lucas 2:34-35

¿Qué habrá sentido María al escuchar esas palabras? Su bebé tenía apenas más de un mes, pero el Espíritu Santo ya estaba hablando a través de Simeón para anunciar lo que vendría en el futuro: la ira y la amarga controversia, la oposición a su ministerio y, finalmente, el sufrimiento y la muerte en la cruz. Ese sufrimiento no podría ser evitado, porque la humanidad tenía que ser salvada. Y María compartiría sus sufrimientos. Esa fue la advertencia.

Y por supuesto que lo hizo. Vio cómo los líderes religiosos se oponían a su hijo mayor. Vio cómo casi lo apedrean después de su primer sermón. Vio el desprecio público y la burla que él soportaba de parte de quienes lo odiaban. Y vio cómo lo colgaron de la cruz.

¿Habrá llegado a entender María por qué era necesario todo este sufrimiento? Seguramente lo entendió después de la Pascua, cuando Jesús resucitó de entre los muertos. ¿Pero y antes de eso, cuando Herodes intentó matarlo, cuando tuvieron que ir a refugiarse en Egipto? ¿Habrá tenido días en los que ella se pregunta por qué Dios permitía tanto dolor en sus vidas?

No lo sabemos. Pero sí sabemos que en nuestra vida también hay sufrimientos que no podemos entender ni encontrarle razón. Y entonces le preguntamos a Dios: “¿Por qué?”. Llegamos a sentir tanto dolor, que no podemos pensar en otra cosa. Así debe haberse sentido María cuando su Hijo estaba colgado en la cruz. En momentos así, lo único que podemos hacer es aferrarnos a Dios confiando en que hay una razón, y que Él finalmente hará que todas las cosas obren para nuestro bien.

Y la única razón por la que podemos confiar así es Jesús mismo, el Salvador que nació entre nosotros para llevar nuestro sufrimiento y pecado. Isaías nos dice: “Será despreciado y desechado por la humanidad entera. Será el hombre más sufrido, el más experimentado en el sufrimiento… Con todo, él llevará sobre sí nuestros males, y sufrirá nuestros dolores… y por su llaga seremos sanados” (Isaías 53:3a, 4a, 5b). Con su sufrimiento pagó por todos los pecados del mundo. Con su muerte y resurrección nos dio la vida.

La Biblia nos advierte que los cristianos compartiremos los sufrimientos de Cristo, tal como lo hizo María. “El siervo no es mayor que su señor” (Juan 13:16b), nos dice Jesús. Nosotros también vamos a experimentar rechazo por amar a Cristo. Y en el curso de nuestro servicio a Dios podemos esperar que haya momentos de gran dolor, momentos en los que simplemente no entendemos lo que Dios está haciendo. Pero, aunque no entendamos, podemos confiar en Él, tal como lo hizo María cuando le dijo al ángel: «Yo soy la sierva del Señor. ¡Cúmplase en mí lo que has dicho!» (Lucas 1:38b). Y confiando en Jesús y compartiendo sus sufrimientos, también podemos esperar y compartir su resurrección y su gozo.

ORACIÓN: Padre celestial, por tu Espíritu Santo, mantennos cerca de tu Hijo cuando los tiempos sean buenos y cuando no lo sean. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Rev. Minh Chau Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Crees que la fe de María se puso a prueba cuando escuchó las palabras de Simeón sobre su Hijo?

2.- ¿Cómo te sientes cuando un familiar o amigo es tratado injustamente y hay poco o nada que puedas hacer para ayudarlo?

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Cita en imagen: "¿Quién de nosotros no sufre emocionalmente por el peso de la culpa y la vergüenza que nos causan nuestros pecados ocultos?" - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 4/02/2020

En nuestro lugar

[Dijo Jesús] Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo.

Juan 16:33

Si bien es cierto que algunas personas atraviesan por mayores sufrimientos que otras, no podemos negar que el sufrimiento es algo común para todos nosotros.

Algunos sufrimientos son en el área física, como el dolor causado por heridas o enfermedades. Algunos sufren por las condiciones del clima, ya sea por el calor o el frío. Algunas personas sufren de ciertos problemas genéticos, otros por situaciones de índole social como vivir en áreas donde la pobreza, la desnutrición o la violencia y el crimen están a la orden del día. Para otros, el problema suele ser mental o emocional, afectando negativamente sus relaciones o destruyendo sus familias, causando aún mayor sufrimiento.

Y, por supuesto, todos sufrimos por el pecado y sus consecuencias. La salud de una persona alcohólica se deteriora muchísimo por el exceso de alcohol en su cuerpo. El que acostumbra mentir va dejando un rastro amargo de promesas incumplidas y desconfianza. Y, ¿quién de nosotros no sufre emocionalmente por el peso de la culpa y la vergüenza que nos causan nuestros pecados ocultos?

En ocasiones nos toca sufrir por causa de nuestro compromiso y amor hacia Dios. Sabemos que muchos cristianos alrededor del mundo sufren terribles persecuciones y ataques por causa de su fe. Quizás a nosotros nos han herido los sentimientos o nos han rechazado por defender nuestras creencias.

Sin embargo, todos estos sufrimientos se quedan cortos comparados a los sufrimientos de nuestro Salvador. Para pagar la culpa de nuestro pecado, Él tuvo que pasar por un sufrimiento físico intenso y una terrible angustia mental y emocional. Él soportó todo esto para que nosotros no tuviéramos que sufrir el castigo eterno que merecíamos por nuestros pecados. Y aunque quizás suframos por un poco de tiempo en esta tierra, como bien lo dijo el Apóstol Pablo en su carta a los Romanos: “… las aflicciones del tiempo presente en nada se comparan con la gloria venidera que habrá de revelarse en nosotros” (Romanos 8:18). Esa gloria es nuestra no por lo que hemos sufrido, sino porque Cristo sufrió por nosotros.

Toma un momento si puedes y lee Lucas 22:39-23:31. Allí podrás leer sobre las últimas horas de vida de Jesús en esta tierra. Mientras lees sobre su angustia cuando oraba en el monte Getsemaní, donde “su sudor era como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”, piensa en todo lo que tuvo que soportar: la traición de sus seguidores, su arresto, el dolor profundo que sintió cuando Pedro lo negó, los golpes, maltratos y el desprecio.

El camino hacia la cruz fue sangriento. Ninguno de nosotros ha experimentado lo que sufrió Jesús, aun nuestros mayores sufrimientos no se pueden comparar. Mientras vuelves a leer el pasaje en Lucas, piensa seriamente en todo lo que el Señor sufrió por ti: el acto absurdo de soltar a Barrabás, la multitud clamando por su muerte, todas las burlas y desprecios en la cruz y la crueldad con que fue ejecutado.

Después de considerar todo lo que el Salvador sufrió por ti y por mí, te invito a que hagamos una oración dándole gracias a Dios por su Hijo Jesucristo, quién llevó todo nuestro sufrimiento para que nosotros no tuviéramos que hacerlo.

ORACIÓN: Padre celestial, aunque a veces suframos en este mundo por diferentes razones, ya no tenemos que sufrir eternamente por nuestros pecados. Nuestro salvador Jesucristo llevó ese sufrimiento por nosotros a la cruz. Llena nuestros corazones de fe para poder poner toda nuestra confianza en Él. En su santo nombre. Amén.

Ron Schlegel

Para reflexionar:

1.- ¿Cuáles son las causas del sufrimiento humano?

2.- ¿Te producen paz las Palabras de Jesús? ¿Cómo te anima lo que Él dice en cuanto a que en este mundo tendremos aflicciones?

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Cristo, mi guardián

Así que, no se preocupen por el día de mañana… Mateo 6:34

 

Todos queremos sentirnos protegidos y seguros, y todos tenemos la capacidad de amar y de cuidar a los demás, pero no siempre lo hacemos.

Vivimos angustiados por el peso de las preocupaciones y tensiones diarias. Nuestras ansiedades nos consumen, y ninguna pastilla, tableta o inyección logra remediar nuestras penas.

Dado que nuestras preocupaciones y ansiedades están conectadas a nuestra mente y corazón, sólo una persona que conoce nuestra mente y corazón puede curar nuestras penas.

En nuestra vida espiritual, los sufrimientos pueden hacernos dudar del amor de Dios y la protección que él promete darnos. Nuestras ansiedades pueden incluso debilitar nuestra fe y nuestro deseo de confiar en Dios.

¿Qué hacer? Jesucristo nos dice: “No se angustien por el mañana”. Estas palabras nos urgen a tener confianza en su amor. No sabemos lo que el futuro traerá. Sólo Dios lo sabe. Es por ello que él nos invita a ocuparnos sólo del hoy.

No nos preocupemos por comida, vestimenta o casa, porque Dios conoce nuestras necesidades y él las saciará. El apóstol Pablo lo explica muy bien: “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias” (Filipenses 4:6).

ORACIÓN: Padre celestial, líbranos de nuestras preocupaciones y temores, y concédenos el consuelo de tu Espíritu Santo. Amén.

 

Biografía del autor: Esta devoción fue escrita por el Rev. E. Eben Titus, pastor luterano que ha servido en la India por más de 25 años.

 

Publicado originalmente en Paraelcamino.com

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