"Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra" (Colosenses 3:2) - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Allí donde está tu tesoro" - 22/06/2020

Allí donde está tu tesoro

Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra.

Colosenses 3:2

Somos constantemente bombardeados con cosas que compiten por nuestra atención. Los comerciales y los mensajes publicitarios nos dicen cómo nuestra vida puede ser mucho mejor si solo compramos los productos correctos. Los programas de televisión y las películas pintan imágenes soñadas por nosotros, mientras que los noticieros pronuncian sus propias versiones de la realidad. En el mundo de los negocios aprendemos a ser suaves, calculados, siempre en control. En casa, nuestros amigos y familiares nos dicen: “¡Haz lo que quieras!”.

Hace muchos años, a los cristianos se les dio un consejo muy simple. Esos primeros creyentes luchaban, al igual que nosotros, por vivir su fe en un mundo lleno de influencias cuestionables y a veces desagradables. Pablo, quien estaba muy familiarizado con la influencia del mundo sobre la vida y el carácter, escribió desde una prisión romana: “Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra. Porque ustedes ya han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, que es la vida de ustedes, se manifieste, entonces también ustedes serán manifestados con él en gloria” (Colosenses 3:2-4).

Otra forma de decir lo mismo podría ser esta: “Controle sus pensamientos y acciones para que solo las influencias agradables de Dios lo afecten. Reemplace las influencias mundanas con influencias de arriba”. Pero la pregunta es: ¿en qué Dios pensaríamos? ¿Cuáles son esas “cosas de arriba” sobre las que Pablo escribe? Si busca en las Escrituras, encontrará respuestas a sus preguntas.

La persona de Cristo es de arriba. Jesús dijo: “Ustedes son de aquí abajo; yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundo. Por eso les dije que morirán en sus pecados; porque si ustedes no creen que yo soy, en sus pecados morirán” (Juan 8:23-24).

La sabiduría divina es de arriba. Santiago dice: “Pero la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura, y además pacífica, amable, benigna, llena de compasión y de buenos frutos, ecuánime y genuina” (Santiago 3:17).

Los tesoros que perduran son de arriba. Jesús dijo: “No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corroen, y donde los ladrones minan y hurtan. Por el contrario, acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corroen, y donde los ladrones no minan ni hurtan. Pues donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:19-21).

La Palabra de Dios es clara. Las verdades de las Escrituras nos recuerdan mantener nuestra mente y corazón enfocados en las cosas de arriba. Lo que vemos aquí es transitorio, fugaz, tiene solo la sustancia de una niebla matutina. Lo que Dios ofrece es sólido, eterno. Esto nos lo ha hecho saber al enviar a su Hijo. “En ella [la Palabra, Jesús] estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad” (Juan 1:4).

Esta es la luz por la cual vemos claramente. Esta es la luz que ilumina la vida eterna. Esta es la luz del mundo. SÍGUELA. No te va a decepcionar.

ORACIÓN: Padre celestial, que tu Espíritu Santo mantenga nuestro corazón y mente fijos en las cosas de arriba, donde tú estás. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

Esta devoción fue escrita por un contribuyente de LHM

Para reflexionar:

1.- ¿Le pides a diario al Espíritu Santo que mantenga tu mente en las cosas de arriba? Si aún no lo haces, ¿qué te lo impide?

2.- ¿Reconoces la obra y el poder del Espíritu Santo en tu vida de cada día? ¿Qué puedes hacer para que sea él quien dirija tus pasos?

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Mirando hacia arriba las cosas del cielo | Devocional de Crsito Para Todas Las Naciones CPTLN - Chile | 01/03/2019

Mirando hacia arriba

Puesto que ustedes ya han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra.

Colosenses 3:1-2

 

Hace muchos años el apóstol Pablo, que escribía desde una prisión romana y estaba muy familiarizado con el mundo y su poderosa influencia, escribió esta exhortación a los cristianos que se esforzaban por vivir vidas santas en un mundo donde las influencias impías eran la norma.

 

Aquí hay algunas ideas de las Escrituras para mantener nuestra mente enfocada en las cosas de lo alto:

 

Cristo está en lo alto

“Él [Jesús] les dijo: ‘Ustedes son de aquí abajo; yo soy de allá arriba. Ustedes son de este mundo; yo no soy de este mundo'” (Juan 8:23).

 

“¡Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús!” (Filipenses 3:14).

 

Jesucristo y nuestra relación con él deben ser nuestro enfoque central. No debemos permitir que ninguna otra influencia tome ese lugar.

 

 

La verdadera sabiduría viene de lo alto

“Pero la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura, y además pacífica, amable, benigna, llena de compasión y de buenos frutos, ecuánime y genuina” (Santiago 3:17).

 

“Que en el corazón de ustedes gobierne la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos” (Colosenses 3:15).

 

Cuando nuestra mente está puesta en la sabiduría del mundo, no podemos ser testigos cristianos activos. A medida que vamos creciendo en la fe, debemos buscar y responder constantemente a la sabiduría de Dios.

 

 

Los tesoros perdurables están en lo alto

“(Jesús dijo) ‘No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido corroen, y donde los ladrones minan y hurtan. Por el contrario, acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corroen, y donde los ladrones no minan ni hurtan. Pues donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón'” (Mateo 6:19-21).

 

Al oír esto, Jesús le dijo: ‘Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después de eso, ven y sígueme'” (Lucas 18:22).

 

Los tesoros terrenales en general estorban nuestra vida cristiana, dándonos una falsa sensación de seguridad. En cambio, cuando enfocamos la mente en los tesoros celestiales, tenemos una seguridad real.

 

Al menos una vez por semana, y a veces con más frecuencia, oramos en el Padrenuestro para que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo. Esta petición busca que Dios obre en nuestras vidas para que, en el poder del Espíritu Santo, podamos ser testigos auténticos para tocar las vidas de otros para Cristo y para vivir en una relación de amor y confianza con nuestro Padre celestial.

 

ORACIÓN: Querido Jesús, estamos en este mundo, pero no permitas que nos sintamos tan en casa aquí. Haz que nuestras vidas apunten a las cosas de lo alto, donde tú estás sentado a la diestra de Dios Padre. En tu nombre. Amén.

 

Contribuyente de Lutheran Hour Ministries

 

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