"Él es el Creador de todas las cosas, el que mantiene la armonía y el orden" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "La magnitud del amor de Dios" - 14/09/2020

La magnitud del amor de Dios

…porque al Padre le agradó que en él habitara toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. 

Colosenses 1:19-20

Los productores de cine disfrutan mucho explorando la inmensidad, complejidad y lo desconocido del universo. Se han producido muchas películas de ciencia ficción sobre batallas interestelares, guerras entre diferentes galaxias y la tierra defendiéndose de invasiones extraterrestres.

Pero la ciencia real es diferente. Los científicos están haciendo todo lo posible para extender su alcance a la extensión aparentemente ilimitada del universo. Ya hay empresas que han logrado llevar hombres a la luna, que han desarrollado telescopios de alta potencia y que operan estaciones espaciales con tripulaciones internacionales.

Pero ¿y Dios? ¿Cómo podemos salvar nuestra distancia con él?

Dado que Dios es Espíritu, ningún telescopio nos permitirá verlo, y ningún microscopio será capaz de identificar sus huellas digitales o su tipo de sangre. Y como si esto no fuera suficiente, nuestro pecado nos ha separado de nuestro Creador. De hecho, el universo mismo ha sido corrompido por el pecado. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cómo nos acercamos a Dios? ¿Es posible cruzar el abismo entre él y nosotros?

Afortunadamente, la Biblia da una respuesta cuando dice que Dios reconcilió todas las cosas en la tierra y en el cielo consigo mismo, “haciendo la paz mediante la sangre de su cruz [de Jesús]”.

Dios es el Creador de todas las cosas. Él es el Creador de las galaxias distantes y de los granos de arena bajo nuestros pies. Y quien todo lo creó, ahora quiere restaurarlo a través de su Hijo Jesucristo. Solo a través del Salvador podemos ser liberados del poder de las tinieblas, podemos ser perdonados, podemos regresar a la familia de la que el pecado y Satanás nos han robado.

Ahora bien, no hay duda de que cuando nos comparamos con el universo, somos muy pequeños. Apenas estamos comenzando a comprender las inmensas profundidades del espacio exterior y las fuerzas misteriosas que actúan en ese reino. Pero, a pesar de las incógnitas del espacio, sabemos que el Señor es aún más grande, y Él se ha dado a conocer. Él es el Creador de todas las cosas, el que mantiene la armonía y el orden.

Y Él es quien envió a Su Hijo Jesús para que se convirtiera en uno de nosotros y diera su vida para rescatarnos del miedo y la incertidumbre. El pesebre, la cruz y la tumba vacía de Jesús no son ciencia ficción: son la realidad de Dios Padre quien, a través de ellos, ha salvado la distancia que nos separaba.

ORACIÓN: Padre Celestial, Señor del universo, gracias por rescatarnos del pecado, la muerte y Satanás. En el nombre de Jesús. Amén.

Rev. Fernando Henrique Huf, Ministerios de la Hora Luterana en Brasil.

Para reflexionar:

1.- ¿Qué hizo Dios para hacer las paces con el universo?

2.- ¿Por qué crees que Dios haría semejante cosa por nosotros?

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“El Señor del Universo vino a nosotros ‘montado sobre un asno, sobre un pollino, hijo de asna’. ¡Qué ironía!” - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "No era lo que esperaban" - 01/07/2020

No era lo que esperaban

«¡Llénate de alegría, hija de Sión! ¡Da voces de júbilo, hija de Jerusalén! Mira que tu rey viene a ti, justo, y salvador y humilde, y montado sobre un asno, sobre un pollino, hijo de asna. Yo destruiré los carros de guerra de Efraín y los briosos caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán hechos pedazos. Tu rey anunciará la paz a las naciones, y su señorío se extenderá de mar a mar, y del río Éufrates a los límites de la tierra. »También tú serás salvada por la sangre de tu pacto, y yo sacaré a tus presos de esa cisterna sin agua. ¡Vuelvan, pues, a la fortaleza, prisioneros de esperanza! En este preciso día yo les hago saber que les devolveré el doble de lo que perdieron. 

Zacarías 9:9-12

El libro de Zacarías contiene un gran mensaje. Probablemente escrito durante el tiempo de la deportación de Israel a Babilonia en el siglo VI a. C., las palabras de Zacarías dieron a los exiliados judíos un mensaje de esperanza y aliento: aunque los tiempos eran difíciles, les esperaban días más brillantes; su rey estaba cerca. Israel iba a experimentar el reinado de un rey mayor que David y Salomón.

Pero, ¿cómo sabría esto Israel? Porque ese rey llegaría a ellos “montado sobre un asno, sobre un pollino, hijo de asna”. ¿De qué otra forma llega un rey que “anunciará paz a las naciones” y cuyo reinado se extenderá de “mar a mar”?

Casi podríamos disculpar a Israel por no saberlo, excepto que ya les habían informado de la llegada de ese rey, ¡más de 400 años antes! Afortunadamente, este detalle no se perdió en los escritores de los evangelios de Lucas (Lucas 19:28-40) y Mateo: “Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por el profeta: «Digan a la hija de Sión: Tu Rey viene a ti, manso y sentado sobre una burra, sobre un burrito, hijo de animal de carga» (Mateo 21:4-5).

Cómo habrá sido para aquellos judíos fieles que fueron al templo, atentos a las pistas de Dios sobre el Mesías venidero. Seguramente, algunos de los que presenciaron el viaje de Jesús a Jerusalén el Domingo de Ramos sabían lo que estaba sucediendo; sabían que Dios había llegado a estar con su pueblo. Por eso es que decían entre ellos: “¡Ahí está! ¡Ahí está el que hemos estado esperando: el Ungido de Dios, nuestro Mesías prometido!”.

Finalmente, había llegado la esperanza de Israel profetizada por Zacarías siglos antes. Su entrada en Jerusalén estuvo marcada no por la pompa de un carro romano, sino por la lenta marcha de un burro. Y en él había un Hombre a quien en pocos días le esperaba una áspera cruz de madera.

Dios trabaja de maneras misteriosas, ¿no es cierto? El Señor del Universo vino a nosotros “montado sobre un asno, sobre un pollino, hijo de asna”. ¡Qué ironía!

¡Qué Salvador!

ORACIÓN: Padre celestial, tu plan de redención es una maravilla incomprensible. Danos fe para confiar en ti todos los días de nuestra vida. En el nombre de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Por qué crees que a veces Dios espera tanto tiempo en cumplir una promesa?

2.- El Señor del universo entró en Jerusalén montado en un burro. ¿Qué lección de vida puedes sacar de este simple hecho?

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