Tareas de memorización - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 01112019

Tareas de memorización

El Señor es bondadoso y compasivo, y todo lo que hace merece recordarse. El Señor alimenta a quienes lo honran, y nunca se olvida de su pacto.

Salmos 111:4-5

¿Todavía practicas la memorización?

Cuando éramos pequeños tratábamos de aprender y recordar versículos favoritos de Biblia. Dios quiere que recordemos sus palabras y obras y, de hecho, “Él hace que sus obras maravillosas sean recordadas”.

Dios inspiró a los profetas y apóstoles a escribir sus obras poderosas. Jesús prometió a sus discípulos: “Pero el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, los consolará y les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que yo les he dicho” (Juan 14:26). Vale la pena recordar las obras poderosas de Dios que, según el salmista, reflejan la justicia de Dios que dura para siempre.

Entre esas obras poderosas se encuentran las muchas formas en que el Señor nos da de comer: maná para los israelitas en el desierto (véase Éxodo 16), pan y pescado de las manos del Salvador (véase Mateo 15:32-38), y “la hierba para los ganados, y las plantas que el hombre cultiva para sacar de la tierra el pan que come” (Salmo 104:14b).

Aún hoy “Dios proporciona comida para los que le temen”, no solo nuestro pan de cada día, sino la comida sagrada del cuerpo y la sangre de Jesús en la Santa Comunión. Éste es el alimento del pacto, el nuevo pacto en la sangre de Jesús. Aunque a veces podemos olvidar sus poderosas obras, Dios “recuerda su pacto para siempre”.

El nuevo pacto en la sangre de Jesús nos habla en cuanto a conocer y recordar. De acuerdo con ese pacto, Dios escribirá Su ley en los corazones de Su pueblo y, Él dice: “Todos me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande”. Pero el nuevo pacto habla acerca de no recordar, también. De acuerdo con los términos de su pacto, establecidos en la sangre de nuestro Salvador, Dios dice: “Perdonaré su iniquidad, y no recordaré más su pecado” (Jeremías 31: 33-34).

Esta poderosa obra de Dios, el pacto de no recordar nuestro pecado, es un convenio en el que Dios nos quita nuestros pecados y los envía “tan lejos como el este está del oeste” (Salmo 103: 12a). Sin embargo, hay algo que Dios recuerda de nosotros: “pues él sabe de qué estamos hechos; ¡él bien sabe que estamos hechos de polvo!” (Salmo 103: 14).

No siempre recordamos lo que Dios ha hecho por nosotros ni vivimos de acuerdo con la ley escrita en nuestros corazones, pero Dios mira con compasión a Sus hijos polvorientos y olvidadizos y, por el bien de Jesús, no recuerda nuestros pecados. Nos regocijamos en el perdón de Dios. Recordamos sus poderosas obras, obras que, según el salmista, son “estudiadas por todos los que se deleitan en ellas” (Salmo 111: 2b). ¡Es hora de volver a esa tarea de memorización!

ORACIÓN: Dios Todopoderoso, te damos gracias y alabamos tus regalos de perdón y vida eterna que son nuestros por Tu gracia a través de la fe en Jesús. En tu nombre oramos. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:

1.- ¿Cómo nos ayuda Dios a recordar sus obras?
2.- ¿Memorizas las Escrituras? ¿Te sería útil hacerlo en algunos momentos?

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