Unidos en amor - Devocional de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile - 18/06/2019

Unidos en amor

Pero no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo crea que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

(Juan 17:20-23)

Juan 17 siempre me afecta mucho. Es la última oración de Jesús por sus discípulos antes de su arresto y muerte, y una y otra vez repite su preocupación de que todos seamos uno. Incluso compara esta unidad con la unidad de la Trinidad. Jesús insiste sobre esta unidad. Es algo realmente importante para él.

¿A qué se parece esta unidad? Algunas personas la imaginan en términos de organización: “¿No sería genial si ya no tuviéramos denominaciones sino una sola iglesia cristiana que estuviera totalmente unida?”. Si esa es la norma, la oración de Jesús ha fallado terriblemente. Otros piensan en términos de opinión: que todos los cristianos deben hablar con una sola voz en todos los temas, doctrinales o políticos. También en esto fallamos.

Entonces, ¿en qué estaba pensando Jesús? No lo sé, pero creo que lo vincula muy estrechamente con el amor. El amor surge una y otra vez en esta oración. Jesús dice que nuestra unidad le mostrará al mundo que Dios lo envió y nos amó así como lo amó Cristo. Si miro nuestra unidad en términos de amor, me consuelo. Entendemos muchas cosas mal, pero a veces acertamos. Lo he visto en acción, y apuesto a que tú también.

Hace muchos años, una madre refugiada vino a Estados Unidos con tres hijos: uno de dieciocho años, uno de doce y uno de apenas cinco. Días después, la madre murió en el hospital, dejando a sus hijos solos en un país extraño. La ciudad, el condado y la agencia de reasentamiento de refugiados luchaban por su cuerpo, todos intentaban evitar el costo de enterrarla en una tumba de indigente.

Alguien notó en su papeleo que había sido bautizada en Filipinas, así que llamaron a nuestra iglesia. Cuando nuestro pastor escuchó lo que estaba pasando, se enojó. “Ella es nuestra”, dijo. “Nos encargaremos del entierro, todos ustedes aléjense”.

La iglesia luterana reclamó su cuerpo y cuidó a los huérfanos. El director de una funeraria cristiana nos dio un precio con descuento. El funeral fue hermoso: canto coral, flores y fotos que los niños podían enviar a sus familiares en Vietnam para demostrar que todo se había hecho con respeto y con honor. La iglesia pagó por todo. Dos o tres familias cristianas de otras denominaciones se ofrecieron para criar a los niños. (Creo que en su mayoría eran bautistas). Y los niños crecieron bien, a pesar de haber tenido un comienzo tan triste.

La oración de Jesús sigue sin respuesta de muchas maneras. Pero cuando se trata de la unidad del amor, a veces lo hacemos bien, por la gracia y la misericordia de Dios.

ORACIÓN: Amado Padre, ayúdanos a amarnos unos a otros y a ser uno, así como Jesús oró. Amén.

Dra. Kari Vo

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