"Jesús es el comerciante que busca perlas y nosotros somos la perla brillante y preciosa que encuentra y que debe tener..." - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Valiosos para Dios" - 24072020

Valiosos para Dios

[Jesús dijo] … el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo. Cuando alguien encuentra el tesoro, lo esconde de nuevo y, muy feliz, va y vende todo lo que tiene, y compra ese campo. También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas, y que cuando encuentra una perla preciosa, va y vende todo lo que tiene, y compra la perla. 

Mateo 13:44-46

Cuando mi esposo nació en Vietnam, su padre rompió la costumbre y le dio un nombre encantador. Es que en ese país lleno de espiritismo y preocupación por la mala suerte, a los hijos a menudo se les daban nombres sosos o incluso terribles. Si le ponían un nombre bueno, pensaban que atraería demonios que irían a ver qué era lo bueno y se lo llevarían. Entonces, para proteger a sus amados hijos, los llamaban con nombres como “basura”.

Pero mi suegro era cristiano, por lo que dijo: “Dios va a proteger a mis hijos”, y les dio a todos nombres encantadores. Los nombres reflejaban los tesoros que creía que eran sus hijos. Y a mi esposo, el hijo sobreviviente más joven, le dio el nombre de “Perla brillante y preciosa”, o como diríamos, “perla de gran precio”.

Mi suegro estaba pensando en esta parábola de Jesús, aquella en la que un comerciante descubre una perla increíblemente valiosa y vende todo lo que tiene para comprarla. Es posible que haya escuchado esta historia que habla de cómo debemos atesorar el Evangelio y renunciar a todo lo que tenemos para obtenerlo. Pero eso no es lo que Jesús quiere decir aquí. En esta parábola, Jesús es el comerciante que busca perlas y nosotros somos la perla brillante y preciosa que encuentra y que debe tener, sin importar lo que le cueste.

Y así lo hace. Él deja de lado su gloria celestial y todo su poder, seguridad y consuelo en el cielo y viene a nacer como uno de nosotros, en una familia pobre. Crece para trabajar duro y deambular por el país, enseñando y curando a los enfermos. Cuando las autoridades lo persiguen, se somete a un juicio injusto y una ejecución cruel en una cruz, sabiendo que ese es el camino, el único, para redimirnos del poder del mal. Él paga por nuestro rescate con su propia sangre.

Pero ese no es el final de la historia. No, ahora que ha dado todo lo que tiene, incluso su propia vida, para tenernos, la historia da un giro ascendente. Jesús resucita de los muertos y nosotros con él. Ahora que somos suyos, se niega a dejarnos salir de sus manos. Ni siquiera la muerte nos alejará de él. En su resurrección nosotros también nos levantamos, porque Jesús ha prometido darnos vida eterna con él para siempre. Él levantará nuestros cuerpos en el último día, y viviremos con él en alegría en los nuevos cielos y tierra que está haciendo. Porque somos su tesoro y nunca nos dejará perdernos.

ORACIÓN: Querido Señor, gracias por atesorarme. Ayúdame a atesorarte también. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:

1.- ¿Cuáles son tus tesoros y por qué?

2.- ¿Qué significa para ti saber que para Dios eres un tesoro y que renunció a todo para tenerte?

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