"Jesús ha hecho esto por nosotros. Gracias a Él tenemos libertad. Dios ha abierto de par en par las puertas" - Cita del Devocional de Hoy de Cristo Para Todas Las Naciones CPTLN Chile "Ya no más cautivo" - 25/06/2020

Ya no más cautivo

Así también ustedes, hermanos míos, por medio del cuerpo de Cristo han muerto a la ley, para pertenecer a otro, al que resucitó de los muertos, a fin de que demos fruto para Dios. Porque mientras vivíamos en la carne, las pasiones pecaminosas estimuladas por la ley actuaban en nuestros miembros y producían frutos que llevan a la muerte. Pero ahora que hemos muerto a su dominio, estamos libres de la ley, y de ese modo podemos servir en la vida nueva del Espíritu y no bajo el viejo régimen de la letra.

Romanos 7:4-6

Ni siquiera puedo empezar a imaginar lo que debe sentir alguien sentenciado por haber cometido un crimen atroz, quizás incluso enfrentando la pena de muerte, cuando su sentencia es revertida en base a nueva evidencia que lo declara inocente. Años soportando las condiciones deplorables de la vida en la prisión: el confinamiento que adormece la mente y los juegos constantes de lidiar con presos y guardias, sentir que la vida no representa ni será nada. ¿Cómo debe ser salir de la prisión y volver a entrar en la sociedad después de años de una vida tan brutal?

En cierto sentido, esa es nuestra historia; y en otro sentido, no lo es. Al igual que el prisionero al que se le ha permitido “salir en libertad”, a nosotros también se nos ha concedido la libertad. Estábamos sentenciados bajo la Ley de Dios (y justificadamente, pues no podemos reclamar “inocencia” en este asunto); pero ahora, gracias a Jesús, ya no somos culpables ante el Todopoderoso. Pero aquí está la gran diferencia con el prisionero de arriba: nuestra libertad es inmerecida; nuestra sentencia es justa; somos culpables.

Nuestro único recurso es suplicar por la misericordia de Dios a causa de la sangre de Jesús: “por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Jesús ha hecho posible nuestra libertad, y es una libertad que nuestros pecados no pueden anular. Como Pablo escribe en otra parte, “en él tenemos la redención por medio de su sangre, el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia” (Efesios 1:7).

En otro lugar, el apóstol lo explica bellamente: “Por tanto, no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque Dios ha hecho lo que para la ley era imposible hacer, debido a que era débil por su naturaleza pecaminosa: por causa del pecado envió a su Hijo en una condición semejante a la del hombre pecador, y de esa manera condenó al pecado en la carne, para que la justicia de la ley se cumpliera en nosotros, que no seguimos los pasos de nuestra carne, sino los del Espíritu” (Romanos 8:1-4).

Jesús ha hecho esto por nosotros. Gracias a Él tenemos libertad. Dios ha abierto de par en par las puertas. Nuestros pecados ya no pueden mantenernos cautivos.

ORACIÓN: Padre celestial, gracias por darnos libertad y vida eterna en Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:

1.- ¿Qué significa que la Ley despierta “nuestras pasiones pecaminosas”?

2.- ¿Por qué crees que es bastante común que los reclusos “encuentren a Dios” cuando están en la cárcel?

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