
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.
1 Juan 1:9
C.S. Lewis fue un escritor, profesor y pensador cristiano muy influyente. Quizás lo conozcas por Las Crónicas de Narnia, pero también escribió muchos libros sobre la fe. Lo curioso es que dicen que no siempre fue creyente. Durante gran parte de su vida, fue ateo y hasta se burlaba de la religión.
Pero, a través de conversaciones con su amigo J.R.R. Tolkien y otros pensadores cristianos, empezó a cuestionar sus creencias. Se dio cuenta de que su rechazo a Dios no era tan racional como creía, sino una forma de evitar enfrentar su propio orgullo y pecado. Finalmente, en un acto de humildad, confesó su necesidad de Dios.
Y es que debemos confesar a Dios todos nuestros pecados. Cuando decimos «perdónanos nuestras deudas» en el Padrenuestro, confesamos todos nuestros pecados, conocidos y desconocidos, intencionales y no intencionales. Cuando hacemos esa petición, recordamos que toda nuestra vida es una vida de arrepentimiento.
Juan escribió el versículo que leímos hoy para corregir la idea de que alguien podía afirmar que no tenía pecado. Dios perdona nuestros pecados porque Jesús ya pagó por ellos en la Cruz. Su justicia se basa en que el castigo ya fue llevado por su Hijo.
Padre nuestro, gracias porque si confesamos nuestros pecados, tú eres fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. En el nombre de Jesús. Amén.
Para reflexionar:
* ¿Cómo te recuerda la historia de C.S. Lewis algo que hayas vivido tú?
* ¿A quién puedes ayudar hoy a entender que el perdón de Dios ya está disponible en Cristo?
Diaconisa Noemí Guerra
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