«Orden para cuidar el Evangelio»

…siempre y cuando todo se haga decentemente y con orden (1 Corintios 14:40).

A mí el desorden me drena. Si veo papeles por todos lados, mensajes sin responder y planes que cambian a última hora, me estreso. Y hay desórdenes que no solo incomodan, sino que pueden ser peligrosos: una medicina mal etiquetada, una cuenta importante sin pagar, un niño sin supervisión, una puerta que quedó abierta, instrucciones confusas en el trabajo, o alguien dando información importante sin estar preparado. El orden, bien usado, no es frialdad; es cuidado.

En la iglesia pasa algo parecido. Si nadie sabe quién enseña, quién cuida, quién administra los sacramentos o quién tiene responsabilidad espiritual, la gente puede confundirse o salir herida. Por eso el buen orden no existe para apagar la fe, sino para proteger el Evangelio y cuidar a las personas.

La Confesión de Augsburgo, en el Artículo XIV, dice: “Respecto al gobierno eclesiástico se enseña que nadie debe enseñar públicamente en la iglesia ni predicar ni administrar los Sacramentos sin un llamamiento legítimo”.

En la lectura de hoy, Pablo corrige desorden en la comunidad cristiana y recuerda que la vida de la iglesia debe servir a la paz, la edificación y la claridad del Evangelio.

A veces desconfiamos del orden porque hemos visto abuso, orgullo o frialdad. Pero el problema no es el buen orden; el problema es cuando se usa sin amor o sin Cristo.

Jesús cuida a Su Iglesia mediante Su Palabra, Sus Sacramentos y los llamados que Él da para servir en orden.

Cuando capacitados por Dios respetamos el buen orden, apoyamos a quienes sirven fielmente y buscamos la paz, ayudamos a que otros reciban con claridad el consuelo de Jesús.

Así que la próxima vez que el desorden te drene o veas que la falta de claridad puede herir a alguien, recuerda que Jesús cuida a Su Iglesia también por medio del buen orden. Dios usa estructuras sencillas para proteger, orientar y dar espacio a que Su Palabra llegue sin tropiezos innecesarios.

Oración: Padre nuestro, gracias porque Jesús cuida a Su Iglesia por medio de Su Palabra. Ayúdanos a vivir con orden, humildad y amor. En el nombre de Jesús. Amén.

Para reflexionar:
* ¿Cómo te cuida Dios por medio de Su Palabra?
* ¿Qué orden sano necesitas en tu vida espiritual?

Diaconisa Noemí Guerra


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