«No puedes imprimir tu propio diploma»

pero son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que proveyó Cristo Jesús (Romanos 3:24).

Cuando llegué a Estados Unidos hace muchos años, venía recién graduada de secundaria en Panamá. Entré a la universidad acá, pero era carísima, así que solo podía tomar un par de materias a la vez. Luego me casé, llegaron los hijos, el trabajo, el ministerio, la vida… y terminar mis estudios se hizo larguísimo. Me tomó muchísimos años.

Hoy tengo en la pared en mi casa todos mis diplomas: mi licenciatura, mi certificación como diaconisa y mi maestría en teología. ¡Y quiero seguir! Pero no los tengo allí para sentirme más que nadie, aunque alguien me acusó una vez de no ser humilde por eso. Pero la verdad es que los tengo allí como memoria de la gracia de Dios, de la ayuda de mis padres, de mi esposo, de mis hijos, y de todo lo que el Señor permitió en el camino. ¡Me costó mucho!

Pero por más que estudié, por más que me esforcé, por más años que me tomó, yo no podía imprimir un papel y declararme graduada. Alguien con autoridad tenía que decirlo oficialmente.

El Artículo IV de la Confesión de Augsburgo habla de la justificación. Delante de Dios, yo no puedo declararme justa. Mis esfuerzos, mis sacrificios, mis buenas intenciones y mis logros no pueden darme esa declaración. No puedo imprimirme mi propio diploma de “justificada”.

Así que, cuando mires tus logros, tu esfuerzo, tus sacrificios o todo lo que te ha costado llegar hasta aquí, recuerda que de nada nos sirve para declararnos justos.

En Romanos 3, Pablo enseña que todos estamos bajo pecado y no podemos hacernos justos delante de Dios. Entonces anuncia la buena noticia: Dios nos declara justos gratuitamente por Jesús.

Por Él, Dios nos imprime el diploma de perdonados, justos y Suyos. Por eso en tu pared también puede estar tu certificado de Bautismo. ¡A Jesús le costó mucho!

Oración: Padre nuestro, gracias porque en Jesús nos declaras justos gratuitamente por Tu gracia. Ayúdanos a descansar en lo que Él hizo por nosotros. En el nombre de Jesús. Amén.

Para reflexionar:
* ¿Cómo te consuela saber que Dios te declara justo por causa de Jesús?
* ¿A quién puedes animar con esta verdad de gracia esta semana?

Diaconisa Noemí Guerra


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