
Al ver la estrella, se regocijaron mucho. Cuando entraron en la casa, vieron al niño con su madre María y, postrándose ante él, lo adoraron. Luego, abrieron sus tesoros y le ofrecieron oro, incienso y mirra.
Mateo 2:10-11
Siete de enero. Puede ser un día medio aburrido, me parece. Ya pasó la euforia de las fiestas de Acción de Gracias, Navidad y Año Nuevo. El día de ayer fue el Día de los Reyes Magos o la Epifanía, donde recordamos cómo Dios se reveló en Jesús, su Hijo. Pero ¿hoy? Todo eso puede sonar a periódico de ayer y podemos caer en la tentación de guardar nuestro festivo corazón, en busca de la estrella, en el baúl del olvido.
La lectura de hoy nos muestra algo muy importante: Dios guio a los reyes del oriente hasta Jesús, y ellos lo reconocieron como su Rey, Dios y Salvador, aunque no eran judíos. Los regalos que le dieron lo representan: el oro muestra que es Rey, el incienso que es Dios, y la mirra que sería el sacrificio por nosotros.
¡Jesús es nuestro Rey, nuestro Dios y nuestro Salvador! ¡Eso no es periódico de ayer! Hoy, todavía somos llamados a seguir la luz de Jesús. Hoy, esa luz sigue siendo relevante. Hoy, Jesús nos guía con la luz de su Palabra. Y aunque a veces nos desviamos y pecamos, Él siempre está ahí para perdonarnos y ayudarnos cuando corremos a su luz. A través de su Palabra, el Bautismo y la Santa Cena, su luz brilla todo el año, nos fortalece y nos mantiene en el camino.
Así, en cada momento de nuestras vidas, podemos seguir confiando en su luz y adorándolo con todo lo que somos. ¡La luz de Cristo no es un periódico de ayer, sino una esperanza viva que ilumina nuestro camino hoy y siempre!
Padre nuestro, gracias por la luz de Cristo que sigue guiándonos cada día. Aunque la temporada festiva haya pasado, tu luz no es periódico de ayer; sigue brillando. Ayúdanos a ofrecerte lo mejor de nosotros, confiando en tu perdón y gracia. En el nombre de Jesús. Amén.
Para reflexionar:
* ¿Cómo puedes seguir reflejando la luz de Cristo en tu vida diaria, incluso después de que la temporada festiva haya terminado?
* ¿De qué formas puedes ofrecer a Jesús lo mejor de ti mismo a lo largo del año, siguiendo el ejemplo de los Reyes Magos que le dieron oro, incienso y mirra?
Diaconisa Noemí Guerra
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